México: “5 me­ses de im­pu­ni­dad y no lo su­pe­ra­mos”

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por Pa­tri­cia Ca­rras­co

Pa­dres de los es­tu­dian­tes de­sa­pa­re­ci­dos de Ayotzi­na­pa to­ma­ron nue­va­men­te las ca­lles, al cum­plir­se 5 me­ses del su­ce­so que en­som­bre­ció al Es­ta­do de Gue­rre­ro y a Mé­xi­co en­te­ro. Al gri­to de “ya son 5 me­ses y no hay res­pues­tas”; “5 me­ses de im­pu­ni­dad y no lo su­pe­ra­mos”, mar­cha­ron del An­gel de la In­de­pen­den­cia a Los Pi­nos, en la llamada IX Jor­na­da de Ac­ción Glo­bal por Ayot­zi­na­pa. Ahí anun­cia­ron que se­gui­rán re­co­rrien­do mu­chas ciu­da­des en bús­que­da de sus hi­jos.

Pe­ro no fal­tó un ne­gri­to en el arroz, ya que en­ca­pu­cha­dos rea­li­za­ron cer­ca de 20 graf­fi­tis en la co­lum­na del An­gel de la In­de­pen­den­cia, en la es­ca­li­na­ta y el pi­so, así co­mo en la fuen­te de la Dia­na y otros mo­bi­lia­rios ur­ba­nos de Pa­seo de la Re­for­ma.

Ade­más, se re­gis­tra­ron 10 de­te­ni­dos en el Me­tro Se­vi­lla por van­da­lis­mo.

Con ae­ro­so­les de co­lo­res azul, do­ra­do y ro­jo, fue­ron pin­ta­das le­yen­das co­mo “la jus­ti­cia lle­ga­rá cuan­do la san­gre del bur­gués co­mien­ce a co­rrer”, “No es por Ayot­zi, es por nues­tro fu­tu­ro, odio ex­ter­no con­tra el ex­plo­ta­dor”, “Anar­quía, fal­tan 43”.

Co­mo ha si­do ca­rac­te­rís­ti­co en las jor­na­das por Ayot­zi­na­pa, los fa­mi­lia­res mar­cha­ron con gran­des fo­tos de sus hi­jos, las mu­je­res ca­mi­na­ron con go­rra, ta­pa­ron su ca­be­za con un chal blan­co, una go­rra o som­bre­ro. Uno de los pa­dres se pin­tó la ca­ra de ro­jo. De­lan­te de ellos, un gru­po de per­so­nas ten­dió un cor­dón de se­gu­ri­dad.

Pa­sa­das las 6 de la tar­de, Vi­dul­fo Ro­sa­les, re­pre­sen­tan­te le­gal de los pa­dres de los nor­ma­lis­tas, ini­ció el mi­tin, don­de pi­dió un mi­nu­to de aplau­sos pa­ra el pro­fe­sor gue­rre­ren­se Clau­dio Cas­ti­llo. Y con­de­na­ron lo que di­je­ron fue una re­pre­sión a la pro­tes­ta de maes­tros y bu­ró­cra­tas de Aca­pul­co.

Acom­pa­ña­dos por es­tu­dian­tes, sin­di­ca­tos, or­ga­ni­za­cio­nes de la so­cie­dad ci­vil y pue­blo en ge­ne­ral, los pa­dres de los nor­ma­lis­tas en­ca­be­za­ron la mo­vi­li­za­ción con las fo­tos de sus hi­jos.

El vo­ce­ro de los pa­dres de fa­mi­lia, Fe­li­pe de la Cruz, lla­mó nue­va­men­te a no vo­tar en las pró­xi­mas elec­cio­nes. Y pi­dió a los fun­cio­na­rios de las ca­si­llas des­ha­cer­se de la pa­pe­le­ría elec­to­ral

Di­jo que no se boi­co­tea­rá el vo­to, pe­ro que po­drían no de­jar que se ins­ta­len las ca­si­llas. Lue­go ex­pli­có que con­si­de­ra que no hay con­tra­dic­ción en­tre es­tos plan­tea­mien­tos.

Ma­rio, un pa­dre de fa­mi­lia, oriun­do de Tlax­ca­la, di­jo en su par­ti­ci­pa­ción que no sa­ben que ha­cer “pa­ra que es­te go­bier­no en­tre­guen a nues­tros hi­jos”.

Al to­mar la pa­la­bra, Ma­ría de Je­sús Con­cep­ción, ma­dre de fa­mi­lia de Ayot­zi­na­pa, exi­gió la pre­sen­ta­ción con vi­da de sus hi­jos, pues re­sal­tó: “es una de­ses­pe­ra­ción no sa­ber de ellos. Sos­tu­vo que el go­bier­no sa­be dón­de es­tán, por lo que exi­gi­mos la pre­sen­ta­ción de nues­tros hi­jos”.

Car­me­li­ta, ma­dre de fa­mi­lia de otro de los de­sa­pa­re­ci­dos, afir­mó: “una vez más es­ta­mos aquí pa­ra que vean que no es­ta­mos can­sa­dos, y aun­que les man­den tan­ques an­ti­mo­ti­nes no de­ten­dre­mos nues­tra lu­cha”.

Al re­de­dor de las 16:17, fa­mi­lia­res de los nor­ma­lis­tas de­sa­pa­re­ci­dos lle­ga­ron a las in­me­dia­cio­nes del An­gel de la In­de­pen­den­cia pa­ra en­ca­be­zar la mo­vi­li­za­ción.

“Ya bas­ta de tan­ta im­pu­ni­dad”, agre­gó y agra­de­ció al pue­blo de Mé­xi­co su to­tal apo­yo. “Gra­cias por creer en no­so­tros, los va­mos a se­guir bus­can­do”.

Al re­de­dor de las 16:17, fa­mi­lia­res de los nor­ma­lis­tas de­sa­pa­re­ci­dos lle­ga­ron a las in­me­dia­cio­nes del An­gel de la In­de­pen­den­cia pa­ra en­ca­be­zar la mo­vi­li­za­ción.

Mi­nu­tos an­tes de las 5 de la tar­de ini­ció la mo­vi­li­za­ción que for­mó par­te de la

Jor­na­da Glo­bal por Ayot­zi­na­pa, la cual lle­gó a Cal­za­da Chi­va­ti­to. Con un con­tin­gen­te apro­xi­ma­do de 4,000 per­so­nas en el arran­que.

GOVERNO KIRCHNER ENVIO CARTA A LAS CANCILLERIAS DE EE.UU. Y DE ISRAEL PARA QUE NO UTILICEN A LA ARGENTINA COMO LUGAR PARA SUS ENFRENTAMIENTOS

12 inteligência

 

Un mensaje contra las operaciones de Inteligencia

 

El Gobierno apuntó contra Estados Unidos e Israel.

Volvió a reclamar que incluyan el tema AMIA en sus negociaciones con Irán.

Por Nicolás Lantos


ARGENTINA – El gobierno nacional apuntó contra los Estados Unidos e Israel, a los que acusó de involucrar a la Argentina en “operaciones políticas y de Inteligencia” vinculadas con “enfrentamientos históricos” que resultan ajenos este país.

A través de dos cartas idénticas, destinadas a los responsables de las Relaciones Exteriores de Washington y Tel Aviv, y en la misma línea que ya había desarrollado recientemente la presidenta Cristina Kirchner en sus discursos, el canciller Héctor Timerman expresó la preocupación oficial porque la Argentina sea un “escenario en los que otros Estados intervienen para definir disputas en función de sus propios intereses geopolíticos”.

En términos inusualmente duros para los canales diplomáticos, el canciller solicitó a los gobiernos de esos dos países que “el personal diplomático acreditado observe las normas y conductas estipuladas por la Convención de Viena o el Derecho local”.

“El pueblo argentino no tiene que tolerar, y mucho menos sufrir, que su país sea un teatro de operaciones políticas, de Inteligencia, o peor aún, de hechos y acciones más graves, por conflictos que le son completamente ajenos a su historia, a su idiosincrasia y a sus costumbres”, dice el pasaje más fuerte de la nota entregada ayer a los embajadores de los Estados Unidos e Israel en la Argentina para ser remitida al secretario de Estado, John Kerry, y al ministro de Relaciones Exteriores, Avigdor Lieberman, respectivamente.

La causa de estas operaciones, explica la carta, serían las divergencias surgida entre Estados Unidos e Israel para cerrar el acuerdo sobre temas nucleares entre los miembros del Consejo de Seguridad más Alemania y la República Islámica de Irán.

La carta reitera el pedido para que el tema de la AMIA sea incluido por estos países en sus negociaciones con Irán, algo que la Argentina solicitó en su momento y fue desoído. En forma indirecta, la misiva responde las críticas que desde Estados Unidos hacen al Gobierno por la falta de resultados en la investigación del ataque que, recuerda, es responsabilidad de la Justicia y no del Ejecutivo. “En cuanto al terrible atentado a la AMIA, ocurrido hace ya 21 años y que costara la vida a 85 personas, en su gran mayoría argentinos, seguiremos confiando en que el Poder Judicial de Argentina, responsable de su esclarecimiento en virtud de la división de poderes, aplicará la ley sobre los perpretadores de tan horrendo acto criminal, sin embargo el Poder Judicial aún no ha logrado detener, juzgar ni condenar a los perpetradores de tan aterrador hecho”, subraya. De paso, recuerda que el expediente por el ataque a la Embajada de Israel está en manos de la Corte Suprema, “la cual hace años que no informa sobre ninguna actuación o avance en la investigación”.

Otra preocupación central del mensaje, explicaban en la Cancillería, es la actuación de agentes de Inteligencia extranjeros en el país, a los que notan activos en episodios como la denuncia presentada por el fiscal Alberto Nisman – de quien eran conocidos sus fluidos contactos con la CIA y el Mossad – contra la presidenta Cristina Kirchner y en “operaciones de prensa” que ven en notas posteriores a la muerte del fiscal.

“La Argentina – dice la carta – observa con suma preocupación la creciente frecuencia con que muchos países son utilizados como escenarios en los que otros Estados intervienen para definir disputas en función a sus propios intereses geopolíticos.” Además manifiesta la preocupación por “ver cómo se utilizan mecanismos de propaganda abierta o encubierta para tales fines”, algo que este país “rechaza” y “pretende que no sucedan en su territorio”. De esta forma, el Gobierno le dio mayor precisión a los mensajes en este sentido que ya había dado la Presidenta en sus últimos discursos. “No traigan conflictos de afuera, que no son nuestros – había dicho CFK a fines de enero, luego de la denuncia y la muerte de Nisman –. Por favor, no traigamos el drama de otras regiones remotas del mundo, donde se mata, donde se tortura, donde se tiran bombas y misiles, donde se amenazan con el exterminio entre los unos y los otros. Eso no tiene nada que ver con nuestra historia.”

En el mismo sentido, la carta enviada ayer destaca que “la Argentina no tiene ningún interés estratégico ni militar, ni de Inteligencia y menos de espionaje en la zona de Medio Oriente” y que se opone “por principios políticos y morales a cualquier acto que promueva la violencia o la violación de la soberanía tanto en forma abierta como en forma encubierta”. La referencia a los episodios de las últimas semanas es evidente, como queda claro cuando Timerman enfatiza: “Argentina se ve en la necesidad de reiterar que nuestro territorio no sea utilizado para fines de intereses geopolíticos y militares de terceros países”.

La carta critica la política de Washington y Tel Aviv en la lucha contra el terrorismo. “El pueblo argentino sufrió el terrorismo de Estado” en el que “miles de argentinos fueron perseguidos, torturados, asesinados y desaparecidos” pero “no hubo un solo caso de venganza” en la persecución de los responsables de esos crímenes, recuerda Timerman, comparando esa política con las herramientas que utilizan norteamericanos e israelíes en Medio Oriente. “Ningún represor murió en Argentina ni en otro país porque explotó una bomba debajo de su automóvil, o por un misil dirigido a su domicilio o por la intervención militar, decididas cualquiera de estas acciones por el Estado. Tampoco el Estado argentino secuestra gente y las traslada a cárceles clandestinas. Simplemente nos atuvimos a cumplir con las leyes de nuestro país y con el derecho internacional en materia de derechos humanos”, agrega el texto.

Finalmente, el canciller asegura que “la Argentina ha sido, y seguirá siendo, una tierra de redención para millones de personas que fueron perseguidas en sus países de origen” y que “quienes llegaron, recibieron, durante todos los gobiernos democráticos, la oportunidad de vivir en libertad sin ser perseguidos por su origen, etnia o religión” sin que “los enfrentamientos históricos en sus países de origen sean dirimidos” aquí.

 

 

100 vezes Cláudia

por Juliana de Faria e Luíse Bello, blogue Olga

Juliana de Faria

Juliana de Faria

Luíse Bello

Luíse Bello

A mulher arrastada pela Polícia Militar tinha nome – Cláudia Silva Ferreira. Cláudia também tinha família. E sonhos, coragem, dores e medos como qualquer ser humano. As denúncias da barbárie ocorrida são importantes e elas não devem cessar. Mas fugir do sensacionalismo e humanizar esse momento também é. Por isso, nos propusemos a retratar Cláudia com mais carinho do que o visto nos últimos dias.

A convite da OLGA, alguns artistas gentilmente criaram imagens sensíveis, que se dispõe a resgatar a dignidade roubada por criminosos. Este projeto se chama 100 VEZES CLÁUDIA e é aberto para que qualquer um possa enviar suas homenagens. Ou seja, esperamos publicar aqui novas artes com frequência. Quem sabe não chegamos a 100? Por fim, gostaríamos de imprimir algumas das ilustrações e enviar à família de Cláudia. Quer participar? Escreva paraolga@thinkolga.com.

UPDATE

Em 24 horas de projeto, conseguimos 100 homenagens à Cláudia! É realmente muito especial essa sensação de pedir carinho pela internet e de fato recebê-lo. As homenagens não param de chegar, então vamos atualizar o post com mais algumas ilustrações. Obrigada a todos que toparam participar, dividindo amor e respeito à Cláudia Silva Ferreira e sua família.

UPDATE 2

Vamos fazer uma exposição gratuita com as imagens do projeto 100 VEZES CLÁUDIA. Quem quiser gentilmente apoiar essa ideia, por favor, entre em contato (olga@thinkolga.com).

99) FRED BOTTREL
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97) IARA CAPDEVILLE

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96) EDUARDO BORSERO

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95) MOARA BRASIL

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Terrorismo policial em São Paulo: Prisão sem individualização de qualquer conduta, prisão coletiva, prisão sem ordem judicial

12 PM Photographic

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████████████████ Leia na íntegra o relato do Defensor Público, Vinícius Paz Leite, o qual acompanhou a atuação dos Advogados Ativistas durante o Segundo Ato Contra a Copa em São Paulo:

PANELA DE PRESSÃO (A DELEGACIA)

Fui procurado por uma advogada que se formou comigo, pois havia pessoas intimadas para prestar depoimento no Departamento Estadual de Investigações Criminais – DEIC, da Polícia Civil do Estado de São Paulo, especializada no combate aos “grupos criminosos organizados”. Depoimentos em massa marcados, coincidentemente, para às 16:00 hs do dia 22/02/2014, sábado, no mesmo horário e dia da manifestação ocorrida na capital paulista contra a copa.

Chegando à delegacia, ouviam-se os ruídos da panela de pressão. “Ei, aonde vai”? “Vou entrar”. “Você é o quê”? “Defensor. Defensor”? “Por favor, queira se registrar”! Perguntei-me o que seria mais inteligente, fazer valer as prerrogativas e aumentar ainda mais a pressão ou, como o objetivo era outro, fazer o que eu fiz. Engoli seca a primeira violação à prerrogativa do Defensor de obter livre ingresso em estabelecimentos prisionais, independente de prévio agendamento (art. 44, VII, Lei Complementar Federal 80 e artigo 162, inciso X, Lei Complementar Estadual 988).

Ao entrar na sala de depoimentos, o bico da panela já estava apitando. A escrivã faltava com urbanidade ao interrogar outra depoente não assistida por mim, bradando “se você está cansada de estar aqui, imagine eu, trabalhando num sábado à tarde!”.

Até a policial não concordava em perder um sábado à tarde para colher depoimentos.

Você possui tatuagens? Você tem técnicas de camuflagem? Usa cocaína, heroína, crack, maconha ou outras drogas? Anda de preto nas manifestações? Anda de máscara nas manifestações? Qual a sua opinião sobre os Black Blocs? Você tem alguma ligação com os Black Blocs? A pressão da panela aumentava ainda mais, sentia cheiro de DOI CODI no ar. Eu estava lá justamente para diminuir essa pressão. Orientei a pessoa que iria prestar depoimento, descrevendo, como é, geralmente, a prática inquisitiva, e adverti que o ambiente estava sob muita pressão, além das orientações de praxe sobre seus direitos.

Ao término, após leitura e assinatura do termo de declaração, fiz uma requisição verbal para obter cópia tanto do depoimento por mim acompanhado quanto do tão famoso e ao mesmo tempo tão desconhecido inquérito policial 1/2013, que originou aquelas intimações em massa. Houve receio por parte de um dos delegados, que disse ser inviável a extração de cópias, e se eu quisesse mais informações que procurasse o delegado chefe.

Mais uma prerrogativa estava para ser violada, a de requisitar e obter informações necessárias ao desempenho de minhas funções. A panela de pressão ditatorial estava para explodir, quando recebi o telefonema de outra advogada, aos gritos, me comunicando que estava sendo ilegalmente detida numa “panela de Hamburgo”.

A PANELA DE HAMBURGO (AS RUAS)

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Fui imediatamente ao local das manifestações acompanhado de três Advogado(a)s Ativistas. Ao chegar, deparei-me com pessoas correndo em direção contrária, barulho de tiros de bala de borracha e bombas de gás lacrimogêneo lançadas em nossa direção. Tudo isso em frações de segundos, sem qualquer motivo aparente. Pela primeira vez senti queimar uma bomba de gás lacrimogêneo em volta dos olhos. Não presenciei, em qualquer momento, dano ao patrimônio público ou privado, só violações às integridades físicas dos manifestantes pacíficos perpetradas pela polícia militar em formação de guerra.

Conseguimos, após dar a volta ao quarteirão, chegar perto da “panela de Hamburgo”. Os policiais desse cordão de isolamento, que empunhavam cassetetes e escudos, sem exceção, TODOS ELES, ESTAVAM SEM IDENTIFICAÇÃO. Violação frontal à obrigatoriedade prevista na Constituição e nos tratados de Direitos Humanos de identificação daquele que efetua a prisão (art. 5º LXIV).

Chamei o comandante e nesse meio tempo eu pude perceber o que estava realmente acontecendo. Advogados colocados, com mata leão, de dentro para fora da panela de policiais, que urravam.

Primeiro levaram os negros. Mas não me importei com isso. Eu não era negro. Em seguida levaram alguns operários. Mas não me importei com isso. Eu também não era operário. Depois prenderam os miseráveis. Mas não me importei com isso. Porque eu não sou miserável. Depois agarraram uns desempregados. Mas como tenho meu emprego. Também não me importei. Agora estão me levando. Chegou a nossa vez.

Havia pessoas desmaiadas no lado de dentro do cinturão formado com escudos translúcidos, que insistiam em tentar tapar a visão.

Fui impedido de atravessar o cinturão e acompanhar a prisão realizada sem qualquer indício de cometimento de crime (fumus comissi delici). Prisão sem individualização de qualquer conduta, prisão coletiva, prisão sem ordem judicial.

Os direitos civis mais basilares foram violados. O artigo 5º da Constituição da Republica Federativa do Brasil foi temporariamente suspenso pelo Governo. Inexistiam os direitos de não ser obrigado a fazer ou não fazer algo em virtude de lei, de não ser submetido a tratamento degradante ou desumano, o livre exercício da liberdade de pensamento, a liberdade de consciência, a liberdade de expressão, a vedação de ser limitado em direitos por exercício de convicção política, o livre exercício da profissão – (no caso dos jornalistas que foram detidos e achincalhados por estarem filmando toda a arbitrariedade) – , o livre direito de locomoção, a liberdade de reunião para fins pacíficos de livre manifestação, a vedação de qualquer prisão, salvo em caso de flagrante delito ou ordem judicial, dentre outras inúmeras garantias suspensas inconstitucionalmente. Vale lembrar que a maioria dessas suspensões de direito, até no estado de sítio, são vedadas.

A máscara da democracia burguesa está caindo. Prenderam ilegalmente brancos, professores, advogados, todos aqueles que supostamente “não cometem crimes”, tal qual ocorre com pretos e miseráveis confinados nos guetos brasileiros, alguns acusados de pequena pilhagem, outros perseguidos por comerciar ilegalmente psicoativos.

A classe média, incluindo os próprios jornalistas, se assustou ao ser enquadrada como inimigo interno. Jornalistas sentiram o exercício real do poder punitivo na pele, um sistema que age sempre de forma discriminatória, neutralizante e eliminatória, a partir da negação de condição de pessoa ao inimigo, ou seja, o inimigo da vez é visto como uma coisa ou ente perigoso. O exercício do poder punitivo contra os manifestantes nada mais é que o alargamento de uma política criminal esquizofrênica pautada na emergência de um mal que põe em cheque toda a existência de toda a sociedade, como discurso declarado. Contudo, de forma latente, combate as ameaças ao do lucro de muito poucos!

Na cracolândia, essa mesma polícia passava com viatura por cima de consumidores miseráveis de crack. Essa mesma polícia tortura e prende ilegalmente pretos miseráveis, todos os dias, nos bolsões de pobreza da cidade. É a mesma polícia que forja drogas nos meus assistidos cotidianamente nos autos dos processos criminais analisados. Essa mesma polícia torturou na ditadura. Esse mesmo poder punitivo foi exercido em larga escala para possibilitar o grande investimento que era a maior colonização forçada do planeta, protagonizada por negros africanos vindos para o Brasil.

Esse mesmo poder punitivo foi utilizado nas galés para manter o lucro do capital mercantilista na expansão ultramarítima, com as condenações a remar até à morte, sob chibata.

É esse o poder punitivo que suspende garantias em nome do lucro dos patrocinadores da FIFA. Finalmente, é esse o mesmo poder punitivo que violou, no dia 22/02/2014, frontalmente a maioria das prerrogativas criminais de um Defensor e realizou prisões ilegais empregando a tática de formação militar de panela de Hamburgo, proibida pelo próprio regimento da Polícia Militar, encurralando manifestantes pacíficos, isolando do contato com o Defensor, batendo, prendendo sem identificação.

Se estivéssemos na vigência da suposta Lei antiterrorismo, proposta no Senado, conforme artigo 2º, (“Provocar ou infundir terror ou pânico generalizado mediante ofensa ou tentativa de ofensa à vida, à integridade física ou à saúde ou à privação da liberdade de pessoa. Pena: reclusão, de 15 a 30 anos”), os policiais não identificados, ofendendo a integridade física, a saúde, a privação de liberdade de pessoa, provocando terror e pânico, todos esses policiais, o capitão, o secretário de segurança e o governador estariam respondendo a processo penal por terrorismo.

Mas como não foi um infeliz rojão que acertou letalmente um cinegrafista da Bandeirantes, provavelmente não haveria domínio do fato por parte do alto escalão do Governo paulista em caso de condenação por violações aos Direitos Humanos. Soltar um rojão à ermo, quando acerta jornalista, seria um evento mais controlável que as ordens do Governo para reprimir manifestantes pacíficos, no Brasil da FIFA.

A guarda se prepara para mais um dia de trabalho, veste sua farda e confere se os utensílios da profissão estão disponíveis para o auxílio do ofício. A estratégia militar é “fique calado e não conteste!" Já nas ruas, a guarda mantém a formação e o alinhamento de seus escudos, fecham a via e cercam a população, munida de seus implacáveis cassetetes, prontos para registrar os corpos gritantes e inconformados. Conflito iminente, dor angustiante. A guarda avança pra cima, sem direitos humanos. FOTO: Fotógrafos Ativistas TEXTO: Marcos Holanda -

A guarda se prepara para mais um dia de trabalho, veste sua farda e confere se os utensílios da profissão estão disponíveis para o auxílio do ofício. A estratégia militar é “fique calado e não conteste!”
Já nas ruas, a guarda mantém a formação e o alinhamento de seus escudos, fecham a via e cercam a população, munida de seus implacáveis cassetetes, prontos para registrar os corpos gritantes e inconformados. Conflito iminente, dor angustiante.
A guarda avança pra cima, sem direitos humanos.
FOTO: Fotógrafos Ativistas
TEXTO: Marcos Holanda

TEXTO Fábio Chap: É jogo. É grito e queda no precipício. A revolta cobre a cara e a farda as intenções. Alguém deu play e paaah: soco, voadora, flash, bomba, tiro. O chão. A repressão. Seus direitos despencam ladeira abaixo. E nossa luta vira briga. O Estado, já deformado, quer deformar. Caquético em seu querer democrático. Se quer, quer errado. Não sabe querer. A sociedade, em seu complexo mar de opiniões, destila pontos e pesares. Os manifestantes, costuram pontos na cara e espalham novos ares. Medo não há. Se vai ter Copa, poucos sabem. O pouco que se sabe, se nota, é a goleada que a democracia toma. Um drible em forma de ippon. O direito é de ir e ir. Vai, vai, vai, vai. Anda, porra. E o sangue escorre outra vez. Mas não desacredite, nós vamos até os ralos buscar aquele sonho. Aquela paz.
VÍDEO

Testemunhal de um “socorrista de vândalos”

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Estamos aqui. Mas a PM... esta em peso!  Vem que ainda da tempo!!! Praça da República, centro de São Paulo

Estamos aqui. Mas a PM… esta em peso!
Vem que ainda da tempo!!!
Praça da República, centro de São Paulo

[GAPP EDITORIAL] DIÁRIO DE UM SOCORRISTA: A LUTA DE JUNHO PARA CÁHoje o GAPP (Grupo de Apoio ao Protesto Popular) completa 8 meses de vida, e chegou o momento de fazer um balanço.

Eu me considero um “acordado” de Junho, pois a primeiravez em que pisei em uma manifestação de rua foi no 4o ato para baixar a tarifa do MPL, no dia 13/06/2013. Até então, ativismo de internet, e olhe lá. Gostava e acompanhava política, mas não me envolvia. A vida parecia simples. Eu cresci em uma família batalhadora, meus pais tiveram origem comum, professores do Estado, minha mãe filha de caminhoneiro, então éramos gente simples, mas nunca me faltou nada. Não posso dizer que passei fome, dificuldade, que me faltou educação, saúde, que eu sofri como quem sofre todo dia precisando do Estado e é deixado na mão sem esperança.

Em junho, antes de explodir os movimentos, falava-se muito sobre “são vândalos ou não?” depois dos primeiros atos do MPL que acabaram em quebra pau. Eu confesso que talvez jamais teria ido pra rua no dia 13/06, se a rua não tivesse vindo até mim, pois trabalhava na Paulista na época e neste dia fatídico, aquele onde senhoras, jovens, estudantes, pessoas de todas as cores, tamanhos e origens foram brutalizadas enquanto cantavam “sem violência” para a PM (http://www.youtube.com/watch?v=E13BKzwXCho). Era impossível não ouvir as bombas, os gritos, mesmo do décimo nono andar. Desci pra rua.

Dez minutos depois, aquela pessoa indecisa que não sabia o que pensar estava horrorizada com a cena, chutei uma granada de gás lacrimogêneo de volta na polícia, gritei até ficar sem voz, xinguei, uma raiva tão profunda tomou conta de mim como eu nunca imaginei. Uma senhora se machucou. Eu havia sido brigadista de incêndio por três anos seguidos no meu trabalho, era treinado em primeiros socorros, então ajudei no socorro, mas não possuía nenhum tipo de equipamento comigo. Chamei o SAMU, que demorou uma hora e vinte minutos para chegar. Pensei “e se fosse minha mãe esta senhora?”.

No meio das nuvens de gás lacrimogêneo e estilhaços de granada de efeito moral, me bateu: as pessoas precisam de apoio. O Estado fere sem rodeios, mas não atende as vítimas. No meio de cerca de 4 ônibus da Tropa de Choque que zanzavam a Paulista, a cavalaria, batalhões e mais batalhões da Força Tática equipados até os dentes, nem ao menos UMA ambulância do Resgate se encontrava. Era o povo pelo povo e apenas. Que assim seja.

Uma semana depois surgiu o GAPP, composto por 10 voluntários, a maior parte brigadistas de incêndio, contando com a ajuda de amigos designers, amigos advogados, amigos que simpatizaram com a idéia, e decidiram ajudar. Criaram nome, logo, ajudaram a definir até onde pode ir a atuação de um socorrista, e nasceu essa ideia de “cuidar de quem luta pelo nosso país”. Nossa primeira manifestação como socorristas foi sem uniforme, fizemos uma cruz com esparadrapo no peito para identificação. Nosso material de socorro, doação de uma farmácia do pai de um conhecido, que apoiou a ideia.

Oito meses depois, mais de 40 vítimas atendidas em manifestações, mais de 60 moradores de rua atendidos em ações sociais, vários treinamentos oferecidos gratuitamente para comunidades carentes em primeiros socorros, depois de bater boca com majores, capitães, coronéis, depois de entrar na frente da Tropa de Choque, eu me sinto uma pessoa totalmente diferente daquela que eu era um ano atrás.

Pelas minhas mãos passaram jovens moças com rosto e orelha partidas por cassetete, jovens com fraturas expostas por atropelamento, traumatismos cranianos, pessoas em choque, desmaios, cortes nas mãos, dilacerações por estilhaço de granada, lavei mais olhos com soro fisiológico contra gás lacrimogêneo e spray de pimenta que posso contar, e até mesmo fui até um amigo que perdeu a visão do olho direito por estilhaço de granada no hospital, apenas para descobrir que ele sangrou sem ajuda em uma maca das 7 da noite até as 3 da manhã no “melhor hospital público da América Latina”. Conseguimos sua internação só depois de muita luta. O médico olhou para ele por três segundos antes de dizer sem cerimônia: “você está cego deste olho”. Fiquei chocado, uma mistura de raiva e incredulidade, e quem me consolou foi ele. “Ta tudo bem, fica calmo”. Não era pra ser o contrário?

Eu contabilizo o 7 de Setembro de 2013 como o dia mais difícil da minha vida. Estava na rua desde as 10 da manhã, marchando na manifestação desde as 15h, havia atendido oito vítimas, saído da manifestação de noite já, quando a última vítima finalmente foi encaminhada e o final da manifestação dispersou, havia ido direto ao hospital e brigado com deus e o mundo pela internação do Vitor. Quando finalmente ele foi internado, quase quatro horas da manhã, fui pra casa, exausto como não sabia que era possível. Tirei o uniforme e o equipamento que pareciam pesar 100 quilos, e desatei de chorar. Chorei até dormir.

No dia seguinte ele me comoveu de novo, quis deixar um recado pro mundo direto do hospital. O nosso medo na época era que a força da repressão do dia 07 fosse tirar as pessoas da rua. Assisto este vídeo até hoje e penso que eu não seria capaz de juntar essa força menos de 24h depois de perder minha visão. “SE FOSSE EU”, pensei, estaria no chão, em posição fetal, me perguntando porque ao destino. Assista: http://goo.gl/qStUjK

Esse tipo de coisa me mudou. Mas não só na cabeça, minha vida pessoal mudou por conta dessa nova rotina. Amigos, família, namoradas, a constante na minha vida hoje é a reclamação por falta de atenção, falta de tempo. Mas surgiu algo ainda mais diferente: tenho dificuldade de conviver com pessoas que não enxergam essa realidade que agora eu vejo. Que não enxergam a dor, o sofrimento, que são incapazes de esboçar compaixão por todos que diariamente cambaleiam em uma balança composta de esperança de um lado e desespero do outro.

Para dar um exemplo MUITO íntimo e polêmico, antes eu poderia topar a companhia de uma mulher que considerasse bastante “fútil” de alguma forma se estivesse interessado em conquistá-la, mas hoje não consigo mais. Não consigo conviver bem com gente leviana, com gente que não se importa com nada. É errado, eu sei, é uma forma de julgamento de valor egoísta, prepotente e muitas vezes cruel, mas as vezes sinto como se andasse por um supermercado imenso onde nas prateleiras houvessem cenas que fazem parte do dia-a-dia de milhões de brasileiros, de gente que trabalha de sol a sol para receber migalhas de quem os oprime para aumentar uma casa decimal de uma margem de lucro, e que o resto do mundo não vê porque não quer. Gente que tem a mãe no SUS e não consegue uma consulta.

Parece um discurso radical, moralista, parece que estou exagerando, e que eu esqueci que menos de um ano atrás eu era uma dessas pessoas, e não deveria culpá-las por não enxergar o mundo pelo que ele é, mas é difícil. Conseguem imaginar o que é não sentir mais o fedor de um mendigo? Usei o termo assim, agressivo mesmo, falei “fedor”, falei “mendigo”, de propósito. Quero chocar você. Quero chocar você com palavras que você mesmo algum dia já usou. Quero que você entenda que eu passei ontem a maior parte do meu domingo prestando atendimento de primeiros socorros para moradores de rua, e te contar que você deixa de ligar, pro cheiro, pra aparência, pra sujeira, pra amargura na voz de alguns, pra dureza na voz de outros.

Você começa a repetir um chavão que todo mundo já ouviu “daquele amigo chato que faz voluntariado” que a palavra de gratidão dessas pessoas, que não tem nada, nem esperança MUDA você por dentro. Consegue se imaginar abraçando um morador de rua? Muita gente não consegue, muita gente se torce de asco só de passar do lado na rua, sente um desconforto profundo em ouvir um pedido de esmola e ter que recusar, chega a surgir uma raivinha dentro de “ter que passar por isso” indo e voltando do trabalho. Posso dizer agora, isso te muda mesmo.

Discursos como “se eu der esmola ele não vai aprender a trabalhar” sumiram do meu repertório, e hoje tenho uma vergonha profunda de algum dia ter dito isso, me entristece como poucas coisas na vida. Eu dou esmola sim, em dinheiro ou prato de comida, eu desvio do meu caminho durante o dia pra tentar trazer um pouco de conforto pra quem considera encontrar um lugar seco pra dormir um luxo, e se ele gastar em cachaça, é um risco que estou disposto a correr.

Não consigo ouvir “bandido bom é bandido morto”. Quantos eu vi nas ruas, sendo chamados de bandidos, sendo brutalizados e presos sem motivo? Em uma manifestação em prol da educação, vi um jovem negro ser abordado, estava sem RG e foi levado para a DP. Filmei sua prisão e o capitão do tático dizendo “ele está sendo detido porque está sem RG, para identificação”. “APENAS ISSO?” – frisei para a câmera. “Apenas”. Chegando na delegacia ele foi acusado de dano qualificado ao patrimônio e ainda jogaram um “esse ai quebrou o vidro de uma viatura”. Corremos com o vídeo pros advogados, ele foi solto sem acusação. Semanas depois esse mesmo rapaz tomou um enquadro aleatoriamente no começo de uma manifestação, coisa que depois ele me contou que era muito comum. Perguntei qual foi o motivo, e ele disse “disseram que eu estava com ‘comportamento suspeito'”. Surpreso, pois ele estava parado ali do lado fazendo nada tal e qual eu mesmo quando aconteceu, perguntei “mas eu te vi, você não fez nada”. A resposta dele me pegou de surpresa: “aparentemente ser negro é comportamento suspeito”. Brinquei: “é melhor você parar com isso então”. Rimos.

Como eu posso acreditar agora, tendo visto isso INÚMERAS vezes na rua, que todos os 10.000 “bandidos bons e mortos” nos últimos 10 anos eram todos bandidos mesmo? Que foram acusados justamente? Eu mesmo fui preso. No dia 15/10/2013, a manifestação conhecida popularmente como “a da Tok&Stok”, que também tinha uma pauta em prol dos professores do Estado (me entristece quem lembra de manifestação pelo confronto e não pela pauta). Momentos antes da minha detenção, nossos voluntários e mais um grande número de pessoas, que se refugiava do confronto entre polícia e manifestantes dentro de um posto de gasolina, fomos emboscados e agredidos pela Força Tática da PM. Meus colegas socorristas, parece que foram agredidos em especial. Foram três para o hospital, sendo que um deles deu 12 pontos na cabeça e perdeu 1 centímetro quadrado de escalpo. Este vídeo mostra parte da nossa agressão: http://goo.gl/GHZlcE

A força tática apareceu e partiu como um furacão atrás do resto dos manifestantes, e ficamos novamente sozinhos no posto, apenas manifestantes. Apareceu um homem com a perna dilacerada por estilhaço de granada (veja:http://goo.gl/0NL6pT). E foi DURANTE este atendimento que fomos detidos, enquanto movíamos o homem de um local para o outro, ainda com sangue nas luvas. Alguns PMs da ROCAM (rondas extensivas com apoio de motocicletas) chegaram e nos renderam, tentei dizer “somos socorristas!” a resposta que tive foi “eu sei muito bem quem são vocês, cala a boca e encosta na parede”. Fui tirar o celular do bolso para filmar a prisão, um direito meu, e, novamente agressões. Me tomaram o celular. Eu e mais dois voluntários fomos para a DP de camburão, como se fossemos bandidos em um programa do Marcelo Rezende, “para averiguação”. Fomos fichados, e soltos. O delegado, depois de ver já tínhamos dado entrevista na Folha, Estadão, SBT e outros, decidiu nos soltar sem acusação, mas nossos dados ficaram. Depois disso descobrimos que éramos um dos 133 investigados do DEIC.

Prestamos depoimento em novembro. O delegado do DEIC nos acusou de “serem os socorristas dos vândalos, porque assim eles não vão pro hospital e não são identificados”. Expliquei que o conceito de primeiros socorros automaticamente influi que haverá outro socorro. Nosso papel é estabilizar, chamar uma ambulância e acompanhar a vítima. A vasta maioria das nossas vítimas vai JUSTAMENTE ao hospital, muitas vezes em ambulâncias do resgate chamadas pela própria PM (sim, existem alguns poucos oficiais que chamam ambulâncias depois, elas vem mais rápido do que se um civil chamar) e nós socorremos TODO tipo de pessoa, temos tudo isso muito bem documentado para nossa proteção. A constituição e nossa índole não nos permitem negar socorro, e nunca negaremos.

Voltando ao presente, hoje por vezes nos sentimos um pouco estranhos. Uma mistura de MEDO que a mídia corporativa e o governo consigam sufocar os movimentos de rua, gritando sem parar “VÂNDALOS VÂNDALOS VÂNDALOS” na TV, e fazendo campanha sobre os benefícios da Copa (promessas quebradas, veja aqui:http://goo.gl/4SF6k2 e entenda a revolta contra a copa aqui: http://goo.gl/YLXxIo), e que o povo pare de apoiar a luta, que a classe governante volte ao seu conforto de legislar em prol de si mesmo, garantindo sua impunidade, garantindo que os R$ 200 bilhões que a ONU estima que todo ano escoam do país por corrupção continuem fluindo. Depois de enxergar esse mundo novo, seria insuportável pensar que foi tudo em vão.

E por vezes sentimentos esperança. Sentimos que o povo vai acordar novamente, que não vai deixar um país sem educação, sem transporte, sem segurança, sem saúde e sem esperança de lado pra gritar “gol”. Existe um grito muito maior que qualquer grito de comemoração futebolística, e nós já vimos ele antes, e sentimos muita falta do povo em MASSA nas ruas.

Por fim, o objetivo desse post é passar um pouco como é a vida de quem luta nas ruas, e tentar sensibilizar a população para um momento decisivo na nossa história. Esse ano é o ano que temos como dizer em uma só voz: A LUTA NÃO ACABOU, e obrigar nossos governantes e seus partidos que não nos representam a dar os direitos do povo. Somos o quarto maior país do mundo em carga tributária (%), pagamos imposto em nível de Alemanha e recebemos serviços em nível de Irã. Temos a quinta maior economia do mundo, mas isso não se reflete naquilo que é mais importante para a população: qualidade de vida.

Nós temos fome de grandeza. Nós merecemos mais. Pra terminar, rogo que se você teve paciência de chegar até o fim desse post, assista esse vídeo, e que volte a ser aquela pessoa que você foi brevemente, em Junho. Parece que faz muitos anos que tudo aquilo aconteceu, mas é porque de lá pra cá vivemos muitas vidas. Vem pra rua!

Assista o vídeo: http://ful.eco.br/

Termino com um agradecimento eterno por esse time de voluntários que hoje integra o GAPP, uma outra coisa que descobri nesses últimos 8 meses é que existe um tipo diferente de amor, diferente de amizade e diferente do amor romântico, que surge por quem luta ao seu lado contra todas as chances. Obrigado pelo privilégio de estar ao lado de vocês, meus irmãos.

#VEMPRARUA
#ALUTANAOACABOU
Se não tiver direitos #NAOVAITERCOPA

Fotos por: https://www.facebook.com/RRFotografiaSP
Tiradas durante a “Operação Mais Pão Menos Opressão VII”.

diário

O perigo de que nos roubem a rua

Nenhum presente é melhor para os que guardam sonhos autoritários do que gerar o medo de se manifestar

Mohamed Sabra

Mohamed Sabra

por Juan Arias/ El País/ Espanha

Um perigo paira sobre a democracia deste país após a morte violenta e covarde do jornalista Santiago Andrade: o de que possam roubar a rua e a liberdade de se manifestar nela dos cidadãos que pretendem reivindicar pacificamente melhores condições de vida.

Engendrar o medo de sair à rua é um tópico de todos os ditadores que preferem ver as pessoas presas em suas casas, vendo de maneira passiva a televisão. Nenhum presente melhor para os que guardam sonhos autoritários do que gerar medo de que as pessoas se manifestem alegando que é perigoso sair para protestar porque isso se revestiu de violência.

O fato de que a presidenta Dilma Rousseff decida desistir, segundo a Folha de São Paulo, de participar da abertura do estádio Amazônia em Manaus “por medo de possíveis manifestações” contra ela, motivadas pela Copa, ou de que não vá encontrar com os 12 governadores dos Estados que receberão as partidas da Copa do Mundo para discutir medidas de segurança, é um fato grave e alarmante. Como o é que jornalistas profissionais de diferentes meios se vejam obrigados a esconder sua identidade por medo de serem agredidos pelos grupos violentos, algo que não ocorre nem nas guerras onde há leis internacionais que protegem e vigiam para que eles possam trabalhar em liberdade.

Se o fruto da morte de Andrade, no lugar de abrir com seu sacrifício novos espaços de liberdade, é impedir que os cidadãos pacíficos possam sair de novo à rua, sem medo, para reivindicar melhores condições de vida, estaríamos cultivando germens para tentações ditatoriais.

Não há melhor sonho para o poder que ter encontrado a chave, através do medo, para pôr fim neste país às manifestações democráticas. Seria a maior ofensa aos centenas de milhares de cidadãos que em junho passado tomaram a rua para reivindicar seus direitos de maneira pacífica.

Se a morte do jornalista servisse como estopim para impedir que, motivadas pela Copa do Mundo, possam acontecer novas manifestações em massa, estaríamos ante a pior das tragédias e manipulações.

O medo das ruas, os toques de recolher, os abusos policiais, o medo infundido nos cidadãos para que se fechem em suas casas, é o fermento que faz fermentar todas as ditaduras.

Foi um só tiro o que provocou a Primeira Guerra Mundial. E pode ser às vezes o simples estopim de um foguete que arranca a vida de um jornalista o que acabe frustrando os anseios de liberdade de uma sociedade como a brasileira, que se orgulha de ser uma das democracias mais consolidadas dos países emergentes.

Medo das ruas e batalha aberta ou germinal contra os meios de comunicação que acabam sendo fechados ou censurados pelos ditadores da vez costumam ser sempre o presságio de sombrios autoritarismos.

Em outros países do mundo, a ação violenta dos Blak Bloc foi neutralizada pelas forças da ordem convenientemente treinadas, sem que consigam impedir as manifestações pacíficas.

Se no Brasil estes grupos violentos continuam atuando sem que o Governo seja capaz de lhes frear e lhes neutralizar, até o ponto de impedir aos cidadãos verdadeiramente democráticos exercer seu direito de ocupar a rua para gritar seus anseios de liberdade e suas justas reivindicações, poderia ser aberta a suspeita de que essa situação acaba servindo ao poder.

Tudo o que seja incitar a ira dos cidadãos contra os meios de comunicação lhes acusando de exercer com liberdade seu direito de crítica ao poder, ou deixar livres aos violentos como muro eficaz para que a gente tema sair de novo à rua, seria a melhor demonstração de que está em curso uma involução autoritária que poderia acarretar graves prejuízos à imagem do país dentro e fora dele.

Já vivi em minha carne, durante a ditadura franquista da Espanha, a afronta de ter que sofrer que um censor do regime decidisse gratuitamente se publicaria minhas crônicas ou se as mutilaria a seu desejo.

Já vivi não o medo, senão o terror de sair à rua para protestar pacificamente durante tal ditadura, onde as manifestações se pagavam com a tortura e a morte.

Brasil é um país que deixou para trás a ditadura militar para dar lugar a uma democracia real que os cidadãos desfrutam há quase 30 anos. E todas as vezes que nestes anos a gente saiu em massa à rua foi para fortalecer os valores democráticos.

Impedir agora as manifestações, seja pelos grupos violentos ou pelo desejo subliminal do poder de evitar protestos que prefeririam ver emudecidos, seria assassinar duas vezes o jornalista, primeira vítima do dever sagrado de informar.

Nenhum antídoto melhor contra a barbárie e o autoritarismo que a informação livre de toda censura ou de qualquer outro controle por social que possa existir.

A presidenta Dilma Roussef pode ser criticada por muitas coisas, mas uma a honra sobretudo: sua postura intransigente contra o controle dos meios de comunicação. Em seus já quase quatro anos de governo foi firme na sua promessa realizada durante seu discurso de tomada de posse: “Prefiro o ruído da imprensa livre ao silêncio das ditaduras”. Ela apoiou o clássico ditado que diz que na democracia é “melhor um mau jornal” que a ausência do mesmo.

O medo à informação, o acosso aos jornalistas deixados à própria sorte nas mãos dos violentos, poderia ser convertido em um bumerangue contra os que com isso pretendem se sentir mais seguros, menos vigiados e criticados.

Esse bumerangue já parece estar atuando, se é verdade que até a presidenta está com medo de aparecer em público para inaugurar um estádio de futebol.

Nada mais quebradiço, efetivamente, que uma democracia e nada mais difícil de derrotar que uma ditadura.

E quando em uma democracia, desde a máxima autoridade até aos simples cidadãos manifestam o medo de sair à rua, significa que as liberdades começam a ser amordaçadas de forma aberta ou dissimulada.

Daí o perigo de que possam roubar a rua dos cidadãos que amam a democracia e que neste país, felizmente, são a imensa maioria.

O assassinato de Santiago. A morte como espetáculo

Por Luciano Martins Costa

televisão protesto

A sequência do noticiário sobre a morte do cinegrafista Santiago Andrade, causada pela explosão de um morteiro, lança o leitor atento em uma enorme confusão. Mesmo levando-se em conta o turbilhão emocional provocado por eventos desse tipo, do qual nem repórteres experientes estão isentos, o conjunto das informações, análises, palpites e iniciativas descreve uma sociedade atônita, sem noção da realidade, crédula ao nível da carolice e ao mesmo tempo cética diante de informações avalizadas pela imprensa.

Mas não é a sociedade que está aturdida: é a versão midiatizada da sociedade que nos parece à beira de um ataque de nervos. A diferença entre o ambiente social e sua representação na mídia tem sido marcada em estudos recentes sobre comunicação e cultura, mas em geral eles se concentram em reflexões sobre o funcionamento do chamado espaço informativo, ou espaço informacional.

A sociedade é a expressão das relações conscientes entre as pessoas, com objetivo do bem comum. A sociedade midiatizada é a expressão do interesse de quem media essas relações. Essa curta e certamente pobre contextualização pode ser útil para lembrar que nem tudo que sai na imprensa é exatamente jornalismo.

Aliás, um dos problemas da observação da imprensa nestes tempos de grandes mudanças é justamente a mistura de jornalismo e imprensa: nem sempre o que a imprensa faz é jornalismo, e, cada vez com mais frequência, o jornalismo costuma ser encontrado fora do sistema que chamamos de imprensa.

Vejamos, então, alguns dos elementos desse conjunto de informações que compõem o noticiário sobre a morte de Santiago Andrade, com os quais tentaremos pintar um quadro mais ou menos compreensível.

Primeira dificuldade: entender o que vem a ser o tal Black Bloc. Sem uma estrutura visível, caracterizada apenas por uma disposição permanente para a violência, essa coisa tem sido apresentada ora como horda, ora como massa de manobra, ora como organização política de orientação anarquista. Segunda dificuldade: situar nesse contexto os dois jovens apontados como coautores da morte do cinegrafista da TV Bandeirantes.

Mídia e sociedade

Há outras dificuldades presentes na tarefa de encontrar um significado nessa maçaroca de notícias, opiniões e palpites. Por exemplo, muitos jornalistas ativos nas redes sociais duvidam que o jovem acusado de acender o petardo, identificado como Caio Silva de Souza, seja o mesmo homem que aparece de costas, na cena do crime.

Preso na madrugada desta quarta-feira (12/2), ele confessou ter acendido o artefato, mas disse pensar que se tratava de uma bomba comum, do tipo conhecido como “cabeça de negro”, e que se surpreendeu quando o projétil saiu voando.

A polícia identificou e prendeu o autor da detonação a partir da descrição que foi feita pelo jovem que portava o morteiro, não pelas fotografias, e fica sem explicação a imagem do homem que aparece nas cenas do protesto, e que certamente não se parece com o jovem esquálido que confessa ter participado do incidente.

Esclarecido que Fábio Raposo, de 22 anos, entregou o rojão a Caio Silva, de 23 anos, desfaz-se a dúvida sobre a dupla autoria, mas surgem questionamentos sobre a anunciada periculosidade dos dois jovens e a eventual participação de uma terceira pessoa. Nos arquivos da polícia, a única coisa que existe é a suspeita, sem provas, de que um deles foi acusado de portar drogas há três anos. O ato que cometeram se aproxima mais da irresponsabilidade, do crime culposo, do que da ideia de uma ação terrorista que excitou o Congresso Nacional.

Da mesma forma, fica registrado o esforço feito pelo jornal O Globo e pela TV Globo para incriminar o deputado Marcelo Freixo, do PSOL, com mais um episódio de manipulação dos fatos por parte da imprensa.

Registre-se também a profusão de artigos, entre eles o texto de autoria de um professor de Ciência Política da USP, que expressam um sentimento de pânico onde se misturam ações do crime organizado, depredações de ônibus e manifestantes mascarados, num retrato de uma sociedade que estaria, segundo essa visão, insatisfeita “com tudo isso que está aí”.

Ora, pode-se afirmar que o mal-estar está presente, de forma generalizada, no ambiente da sociedade midiatizada, mas isso não quer dizer que o mesmo sentimento domina a sociedade real.

O que sai na imprensa é, na melhor das hipóteses, apenas uma versão da realidade.

A mais espetaculosa.

O menino brasileiro que roubava livros

Não existe crime mais horrendo que a polícia levar os originais de um livro. Como acaba de acontecer em Minas Gerais com o jornalista Geraldo Elísio. Um crime que lembra a queima de livros promovida pela Gestapo de Hitler.

Outro flagrante deste Brasil nada cordial, o caso do jovem condenado porque roubou três livros para estudar.

menino que roubava livros

A GUERRA PELOS OLHOS GRANDES DE UMA CRIANÇA

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Para ver no cinema: A MENINA QUE ROUBAVA LIVROS (The Book Thief)

por Cristina Moreno de Castro

Li o best-seller “A Menina que Roubava Livros“, do australiano Markus Zusak, no verão de 2008. Lembro que achei ótimo, bem escrito e que ele me fez chorar em algumas partes. Mas não posso dizer que tenha sido um livro marcante, porque, passados exatos seis anos, já não me lembrava de praticamente nada além do fato de a história se passar durante a Segunda Guerra Mundial.

E foi com esse espírito esquecido, mas na expectativa do choro, que fui assistir ao filme que adaptou o livro.

A-menina-que-roubava-livros-filme

A primeira coisa que posso dizer é que o filme é bastante fiel ao romance. Foi me fazendo resgatar cada passagem e reviver cada sensação que eu tinha sentido em 2008. Até mesmo a narrativa de Zusak é preservada, por meio da narração bem-humorada da Morte, que parece deixar o drama da guerra quase suave e brincalhão. É como se eu estivesse lendo o livro de novo, na tela, mas o roteiro faz isso mantendo o ritmo, sem excesso de vagar ou de tédio, como às vezes acontece nesses casos.

O mérito é de um diretor de que nunca ouvi falar, Brian Percival, até então com experiência restrita aos filmes para televisão. Mas também é da jovem atriz canadense Sophie Nélisse, que dá vida à menina encantada com livros. Aqueles olhões expressivos dela conseguiram criar a imagem da menina que já tinha se acostumado a sofrer e que encarava aquela vida difícil com muita coragem. O elenco ainda conta com os experientes e maravilhosos Geoffrey Rush e Emily Watson. E com o ótimo novato Ben Schnetzer, no papel do judeu Max.

O filme só concorre ao Oscar pela trilha sonora original. Mas merecia entrar com o figurino — toda a caracterização dos anos 1940 é, aliás, impecável — e com o roteiro adaptado, pelo menos. Vai entender…

Não sei dizer se, daqui a seis anos, também terei me esquecido de quase tudo, ou se este filme será mais marcante do que foi o livro. Possivelmente não. É o mal dos filmes sobre a guerra: são sempre comoventes, a história sempre é boa (porque as guerras têm o único mérito de produzirem boas histórias), mas muitas vezes se perdem no novelo do gênero. De qualquer forma, aquelas duas horas foram uma experiência única de viagem pelo tempo até um dos períodos mais trágicos da nossa história, conduzida pelas mãos da Morte e de uma menina de olhos grandes que amava livros.

Trailer

Cómo hacer de las ciudades espacios de confort para todos y todas. El temor engendra temor

A política policialesca das cidades brasileiras cria uma legenda de medo, apatia social e racismo. Para evitar novas ondas de protesto, o bispo Crivella propõe a absurda e desproporcional pena de 30 anos de cadeia. Não existem espaços públicos para o povo em geral. Uma carência que explica os rolezinhos nos shoppigs.

BRA^ES_AT vigia todo o povo e jamais vgia a polícia e os palácios

BRA_CB brasília polícia violência

BRA^GO_DDM violência 28 goiânia

La especialista Macarena Rau Vargas vino a Buenos Aires y habló de su especialidad: cómo hacer de las ciudades espacios de confort para todos y todas.

segurança vigilância terrorismo indignados

Por Clarisa Ercolano

Macarena Rau Vargas es arquitecta y presidenta y fundadora de la Corporación para la Prevención de la Delincuencia Mediante el Diseño Ambiental. De visita en Buenos Aires contó su experiencia en liderar proyectos e iniciativas de Seguridad Urbana, tanto pública como privada, en Chile y en varios países de Latinoamérica y el Caribe.

Muy lejos de la idea instalada por sectores conservadores de que seguridad es igual a rejas, alarmas, muros y hasta armas, Rau Vargas señala que “el circuito del temor urbano es perverso en el sentido de que el temor genera más temor y eso hace que de manera instantánea creamos que la forma de protegernos sea encerrarnos”. Un modelo sostenible de seguridad ambiental a largo plazo requiere que se construya la confianza ciudadana en los barrios para lograr el encuentro y el contacto humano por sobre el encierro. Ella está convencida, en una ciudad donde el contacto humano y la confianza son los ejes rectores no hay problemas en utilizar dispositivos tecnológicos de seguridad, pero supeditados a la construcción de la confianza comunitaria.

En Honduras, país centroamericano donde las maras marcan el mapa de la violencia juvenil, trabaja hace diez años de modo continuo, aunque el desembarco no fue fácil. Cuando recién había llegado, un joven la apuntó con un arma. Ese mismo joven hoy es parte de los grupos de colaboración. Convencida de su doctrina, afirma que ésta da la posibilidad de establecer comunicación hasta con los grupos más difíciles con resultados sorprendentes de apertura por parte de ellos, para pensar no sólo en rehabilitar espacios urbanos juntamente con sus habitantes.

En contraposición a los apetitos inmobiliarios imperantes, esta arquitecta cree que antes de iniciar una modificación urbana hay que tomar en cuenta las opiniones de los vecinos, no sólo como opiniones, sino como tomadores de decisiones. Por ello su información ambiental es clave, pero también se los hace coproductores de la seguridad ambiental. “Nada mejor que quien vive en determinado lugar para que te cuente qué hay que mejorar”, dice. Rau Vargas señala que los arquitectos y urbanistas deben asumir una responsabilidad moral, ambiental y social y contribuir a disminuir la inseguridad. “Para que exista un delito debe haber un actor motivado, una víctima y un espacio ideal para perpetrarlo.”

La pregunta es inevitable. ¿Es posible que las mujeres sufran menos ataques, robos y hasta violaciones mejorando ciertos aspectos de la construcción y organización de una ciudad? Por la evidencia que acumuló en doce años de trabajo, asegura que sí. Explica que al realizar mapas de localización espacial de delitos, se observa que éstos se distribuyen de distinta manera en el espacio. Si se intervienen variables espaciales y sociales, se puede incidir en disminuir la ocurrencia de esos delitos. Más allá de esto, enumera que hay otras cuestiones fundamentales: iluminación, senderos seguros y transporte público adaptado a esas necesidades; que son fundamentales. “Es necesario construir una red social donde el ciudadano sea protagonista y no sea visto como objeto por las autoridades; se requiere una sociedad civil muy fuerte que exija y vigile, que las personas se reencuentren entre sí, que vuelvan a tomar la ciudad y saquen a la delincuencia de los espacios públicos”, remarca. Su modalidad de trabajo ya está presente en más de 20 países y cuenta con 800 miembros activos que aplican permanentemente la metodología. En Latinoamérica, México, Chile, Brasil, Honduras y Nicaragua son países pioneros en este tipo de urbanización. “La prioridad es que no haya un espacio ideal para el delito y eso se construye; el contacto humano es la clave para eliminar la violencia en las ciudades”, sostiene con un convencimiento que no deja lugar a dudas.

Para um jornalista brasileiro, a dura realidade após o exílio

Por Mauri König/ Jornalista invitado del CPJ

 

Mauri König

Sempre fui convicto de que o jornalismo é um instrumento transformador de pessoas e de realidades. Creio nesse ofício como um meio de mudanças, ainda que isso implique em algum risco. Já fui espancado quase à morte e tive de mudar de cidade em outra ocasião por ir ao limite de minhas possibilidades em busca da verdade em que acredito. Mas nada é mais triste do que o terror psicológico imposto por um inimigo onisciente e onipresente. Um inimigo invisível que se esconde no anonimato e é capaz de nos tirar o convívio da família e a liberdade de movimentos.

Não imaginei chegar a esse nível de tortura psicológica ao coordenar a equipe da Gazeta do Povo que revelou a corrupção na Polícia Civil do Paraná, um dos estados mais ricos do Brasil. As ameaças de metralhar minha casa se estenderam à minha família. Durante cinco dias tivemos de mudar de hotel várias vezes, protegidos por guarda-costas. Meu filho de 3 anos foi quem mais sofreu com a rotina de tensão e medo. Minha mulher se recusou a ir comigo para o exílio no Peru. Preferiu ficar distante de mim, o alvo das ameaças. Não a julgo. Ela pensou antes na segurança do nosso filho.

Durante dois meses fui acolhido em Lima graças à generosidade do Comitê de Proteção aos Jornalistas e do Instituto Prensa y Sociedad, com apoio da Gazeta do Povo. Esse exílio forçado me levou a mil reflexões. Como é difícil tomar decisões quando se está sozinho, longe de casa. Mas era preciso tomar decisões, ainda que por e-mail ou pelo Skype. Foi assim, à distância, que recebi de minha mulher a notícia de que ela ficaria de vez na cidade onde se refugiou após as ameaças. De volta ao Brasil, tento aceitar a distância de mais de mil quilômetros do meu filho.

Vejo com uma boa dose de angústia a repetição de um drama pessoal. Em 2003, tive de me mudar de Foz do Iguaçu para Curitiba por causa de ameaças após uma reportagem revelando o consórcio do crime formado por policiais e ladrões de carros na fronteira do Brasil com o Paraguai. A mudança me impôs uma distância de 700 quilômetros dos meus dois filhos mais velhos, do primeiro casamento. Nada mais triste do que um pai não poder desfrutar do convívio com os filhos, não poder acompanhar seu crescimento. Uma história que agora se repete com meu filho mais novo.

A intenção com essas reportagens era revelar o que as pessoas têm o direito de saber, de forma a plantar uma semente de indignação em cada uma delas, para que cada uma, dentro de suas possibilidades, pudesse fazer algo para melhorar a realidade de todos à sua volta. Eu só não imaginava que isso fosse impactar de forma tão negativa a realidade das pessoas mais próximas a mim. Espero, sinceramente, que ninguém mais precise pagar um preço tão alto por acreditar que o jornalismo é um instrumento para melhorar nossa realidade, por revelar injustiças, delatar governos corruptos, expor uma polícia arbitrária.