Terrorismo estatal, tortura e morte, quatro poemas de Talis Andrade

VALLE DE LOS CAÍDOS

Nas faldas da serra
de Guadarrama
Francisco Franco
ergueu majestoso cemitério
para a continuação
do pomposo reino
dos cadáveres mumificados

Em Guadarrama
mandou enterrar
velhas desamadas damas
de uma nobreza fantasma
generais e sacerdotes
angelicais torturadores
da Espanha de Torquemada

Em Guadarrama
o pequeno suserano
mandou enterrar
melancólica corte
de fanáticos seguidores
megalomaníaco intento
de no inferno possuir
os serviços prazerosos e sujos
de uma legião de servos
sevos aduladores

valleyofthefallen

.

OPERAÇÃO CONDOR 

1

Em uma ceia demoníaca
os generais do Cone Sul
aprovaram a Operação Con
dor cujas asas agourentas
selam a noite com chumbo

O conúbio dos generais
arranca do calor dos lares
artistas e intelectuais
para os interrogatórios imbecis
de cegos vampiros
as cabeças lavadas
nas apostilas da CIA
os cérebros curetados
pelas palavras-ônibus
dos pastores eletrônicos

2

Em sombrios porões
os massagistas atestam
os instrumentos de suplício
os massagistas adestram
os toques de fogo
arrancando unhas e gritos
espicaçando as últimas palavras
os nomes e codinomes
de um exército de fantasmas
um exército apenas existente
nas doentias mentes dos agentes

3

Em refrigerados gabinetes
os técnicos em interrogatórios
e informações estratégicas
trabalham noite e dia
na burocracia cívica
de selecionar os copiosos
relatórios dos espias
decifrar os depoimentos
tomados sob tortura
depoimentos escarnificados
na escuridão dos cárceres
depoimentos cantados
no limiar do medo
confissões soluçadas
nas convulsões da morte

carlosllatuffcondor

.

            O PODER 

A justiça legaliza
a tortura
A igreja santifica
a tortura

Em uma ditadura
tudo se justifica
com uma nova lei
Em uma ditadura
tudo se abençoa
com uma missa

Em uma ditadura
apenas existem
os cúmplices
e os mortos

tortura

O AGIOTA

A cobrança um jogo
que requer paciência
rechego

Do agiota a obsessão

o desfrute da persistência
na perseguição

a destreza
de brincar de gato
coa presa

o prazer de excruciar
matar de pouquinho
bem devagarinho
como se fosse um carinho

O agiota suplicia
pelo gosto de sangue

Nos tempos de ditadura
apresenta-se como voluntário à polícia
para servir nos calabouços da tortura

Não é aferro de fanático
O agiota não tem bandeiras
não tem pátria nem deus
O agiota um cadáver que ama os cadáveres

A tortura um contato erótico
As lágrimas o sangue
a urina o excremento
são para o sevicia-
dor cheiros sabores
afrodisíacos alimentos
Quanto mais remorseado o corpo
sangrada a carne
intenso o desejo
o prazer

Os Agiotas, do pintor holandês Marinus Van Reymerswaele (1490-1546)

Os Agiotas, do pintor holandês Marinus Van Reymerswaele (1490-1546)

Poemas de Talis Andrade. Do livro inédito Selos do Apocalipse 

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Argentina, Papa Francisco: La Iglesia abrirá archivos de la dictadura y hará autocrítica

argente mãe

Angela Lita Boitano, referente de la Agrupación de Familiares de Detenidos y Desaparecidos por razones políticas, aseguró que el papa Francisco le confió que “la Iglesia hará una autocrítica sobre su rol durante el terrorismo de Estado y que abrirá sus archivos sobre ese período”.

“Le pedí a Francisco si la Iglesia podría hacer una autocrítica y abrir sus archivos en relación a la dictadura. Él me dijo que están preparando una documento sobre el tema”, señaló Boitano en declaraciones a Radio Del Plata.

De esta forma, la histórica dirigente de una entidad emblemática en el movimiento de derechos humanos que denunció a la última dictadura cívico militar se refirió al encuentro que mantuvo en Roma con el jefe de la Iglesia Católica, quien, según reveló, le habló “de forma muy segura”.

“El encuentro fue muy positivo, nos habló de forma muy segura y nos prometió que se iba a ocupar del tema. La Iglesia tenía los datos exactos sobre los desaparecidos y el Vaticano los está buscando”, aseguró Boitano.

En ese sentido, aseveró que en aproximadamente un mes, la Iglesia dará a conocer un documento sobre la última dictadura.

“Durante aquellos años del terrorismo de Estado, los familiares denunciamos las violaciones a los derechos humanos que se cometían en Argentina y mandábamos cartas al Vaticano. Así que ahí debe haber información”, señaló.

Boitano contó que en 1979 estuvo en Roma para denunciar la desaparición de Telma Jara de Cabezas, secuestrada en la ESMA, y allí pudo comprobar que la Iglesia tenía información sobre las víctimas de la dictadura.

“Cuando estuve en el Vaticano intentamos ver a Juan Pablo II pero no pudimos. Nos recibió un funcionario, le dije que era familiar de desaparecidos y ahí me trajeron una ficha con mi nombre. Ya sabían quién era. Por eso digo que la Iglesia debe tener mucha información sobre el tema”, precisó.

GOVERNO KIRCHNER ENVIO CARTA A LAS CANCILLERIAS DE EE.UU. Y DE ISRAEL PARA QUE NO UTILICEN A LA ARGENTINA COMO LUGAR PARA SUS ENFRENTAMIENTOS

12 inteligência

 

Un mensaje contra las operaciones de Inteligencia

 

El Gobierno apuntó contra Estados Unidos e Israel.

Volvió a reclamar que incluyan el tema AMIA en sus negociaciones con Irán.

Por Nicolás Lantos


ARGENTINA – El gobierno nacional apuntó contra los Estados Unidos e Israel, a los que acusó de involucrar a la Argentina en “operaciones políticas y de Inteligencia” vinculadas con “enfrentamientos históricos” que resultan ajenos este país.

A través de dos cartas idénticas, destinadas a los responsables de las Relaciones Exteriores de Washington y Tel Aviv, y en la misma línea que ya había desarrollado recientemente la presidenta Cristina Kirchner en sus discursos, el canciller Héctor Timerman expresó la preocupación oficial porque la Argentina sea un “escenario en los que otros Estados intervienen para definir disputas en función de sus propios intereses geopolíticos”.

En términos inusualmente duros para los canales diplomáticos, el canciller solicitó a los gobiernos de esos dos países que “el personal diplomático acreditado observe las normas y conductas estipuladas por la Convención de Viena o el Derecho local”.

“El pueblo argentino no tiene que tolerar, y mucho menos sufrir, que su país sea un teatro de operaciones políticas, de Inteligencia, o peor aún, de hechos y acciones más graves, por conflictos que le son completamente ajenos a su historia, a su idiosincrasia y a sus costumbres”, dice el pasaje más fuerte de la nota entregada ayer a los embajadores de los Estados Unidos e Israel en la Argentina para ser remitida al secretario de Estado, John Kerry, y al ministro de Relaciones Exteriores, Avigdor Lieberman, respectivamente.

La causa de estas operaciones, explica la carta, serían las divergencias surgida entre Estados Unidos e Israel para cerrar el acuerdo sobre temas nucleares entre los miembros del Consejo de Seguridad más Alemania y la República Islámica de Irán.

La carta reitera el pedido para que el tema de la AMIA sea incluido por estos países en sus negociaciones con Irán, algo que la Argentina solicitó en su momento y fue desoído. En forma indirecta, la misiva responde las críticas que desde Estados Unidos hacen al Gobierno por la falta de resultados en la investigación del ataque que, recuerda, es responsabilidad de la Justicia y no del Ejecutivo. “En cuanto al terrible atentado a la AMIA, ocurrido hace ya 21 años y que costara la vida a 85 personas, en su gran mayoría argentinos, seguiremos confiando en que el Poder Judicial de Argentina, responsable de su esclarecimiento en virtud de la división de poderes, aplicará la ley sobre los perpretadores de tan horrendo acto criminal, sin embargo el Poder Judicial aún no ha logrado detener, juzgar ni condenar a los perpetradores de tan aterrador hecho”, subraya. De paso, recuerda que el expediente por el ataque a la Embajada de Israel está en manos de la Corte Suprema, “la cual hace años que no informa sobre ninguna actuación o avance en la investigación”.

Otra preocupación central del mensaje, explicaban en la Cancillería, es la actuación de agentes de Inteligencia extranjeros en el país, a los que notan activos en episodios como la denuncia presentada por el fiscal Alberto Nisman – de quien eran conocidos sus fluidos contactos con la CIA y el Mossad – contra la presidenta Cristina Kirchner y en “operaciones de prensa” que ven en notas posteriores a la muerte del fiscal.

“La Argentina – dice la carta – observa con suma preocupación la creciente frecuencia con que muchos países son utilizados como escenarios en los que otros Estados intervienen para definir disputas en función a sus propios intereses geopolíticos.” Además manifiesta la preocupación por “ver cómo se utilizan mecanismos de propaganda abierta o encubierta para tales fines”, algo que este país “rechaza” y “pretende que no sucedan en su territorio”. De esta forma, el Gobierno le dio mayor precisión a los mensajes en este sentido que ya había dado la Presidenta en sus últimos discursos. “No traigan conflictos de afuera, que no son nuestros – había dicho CFK a fines de enero, luego de la denuncia y la muerte de Nisman –. Por favor, no traigamos el drama de otras regiones remotas del mundo, donde se mata, donde se tortura, donde se tiran bombas y misiles, donde se amenazan con el exterminio entre los unos y los otros. Eso no tiene nada que ver con nuestra historia.”

En el mismo sentido, la carta enviada ayer destaca que “la Argentina no tiene ningún interés estratégico ni militar, ni de Inteligencia y menos de espionaje en la zona de Medio Oriente” y que se opone “por principios políticos y morales a cualquier acto que promueva la violencia o la violación de la soberanía tanto en forma abierta como en forma encubierta”. La referencia a los episodios de las últimas semanas es evidente, como queda claro cuando Timerman enfatiza: “Argentina se ve en la necesidad de reiterar que nuestro territorio no sea utilizado para fines de intereses geopolíticos y militares de terceros países”.

La carta critica la política de Washington y Tel Aviv en la lucha contra el terrorismo. “El pueblo argentino sufrió el terrorismo de Estado” en el que “miles de argentinos fueron perseguidos, torturados, asesinados y desaparecidos” pero “no hubo un solo caso de venganza” en la persecución de los responsables de esos crímenes, recuerda Timerman, comparando esa política con las herramientas que utilizan norteamericanos e israelíes en Medio Oriente. “Ningún represor murió en Argentina ni en otro país porque explotó una bomba debajo de su automóvil, o por un misil dirigido a su domicilio o por la intervención militar, decididas cualquiera de estas acciones por el Estado. Tampoco el Estado argentino secuestra gente y las traslada a cárceles clandestinas. Simplemente nos atuvimos a cumplir con las leyes de nuestro país y con el derecho internacional en materia de derechos humanos”, agrega el texto.

Finalmente, el canciller asegura que “la Argentina ha sido, y seguirá siendo, una tierra de redención para millones de personas que fueron perseguidas en sus países de origen” y que “quienes llegaron, recibieron, durante todos los gobiernos democráticos, la oportunidad de vivir en libertad sin ser perseguidos por su origen, etnia o religión” sin que “los enfrentamientos históricos en sus países de origen sean dirimidos” aquí.

 

 

Ditadura Militar. RECORDAÇÕES DA CASA DOS MORTOS

por Talis Andrade

 O. Cuéllar

O. Cuéllar

1

Vieram
soldados
de armas
nas mãos

Vieram
soldados
de botas
pretas

Gritaram forte
espancaram forte
vasculharam tudo
tudo

2

Tomaram retratos documentos
Os carcereiros regiam quase tudo
Os carcereiros não podiam acorrentar
os sonhos de liberdade a doce
esperança de encontrar
a Terra Sem Mal

3

Acaso o corpo presunto
se conserve vivo
na câmara frigorífica
Liberto dos sequazes
o corpo defunto
escape do inferno
não há como afastar
a persistente presença
do senhor da tortura

Acaso o preso escape
ileso das mãos homicidas
não há como esquecer
o contato na carne
das tenazes em brasa
a comida pastosa
empurrada na boca
as unhas arrancadas
os dentes quebrados
Não há como esconder
as visíveis marcas
confundindo a alma
quebrantando o corpo

4

Como varrer da memória
as cenas de esquartejamento
Esquecer uma madrugada
a porta da casa derrubada
foi retirado da cama
e jogado em um negro carro
idêntico aos coches
das casas mortuárias
Uma madrugada as corujas nefastas
cobriram o céu azul com suasas negras
Uma noite os olhos diante
dos horrores do holocausto
quedaram macabramente inúteis
Infaustos olhos de Santa Luzia
exibidos em um prato de prata

5

Os olhos desbotados
pela salmoura das frias
paredes dos presídios
vazados nas masmorras
do Santo Ofício
arrancados nos porões
da ditadura

Os olhos tristes
de quem sentiu
quanto (ser)vil
pode se tornar
o bicho homem

De Lázaro os olhos
de quem voltou
do país das sombras
querem

os verdes anos perdidos
o azul a paz
de longínquo cais

a liberdade dos espaços
brancas velas de uma jangada
no horizonte

pássaros velejando
o infinito


In livro O Enforcado da Rainha, p.119,
Livro Rápido, Olinda, 2009

Terrorismo policial em São Paulo: Prisão sem individualização de qualquer conduta, prisão coletiva, prisão sem ordem judicial

12 PM Photographic

12 PM Photographic

████████████████ Leia na íntegra o relato do Defensor Público, Vinícius Paz Leite, o qual acompanhou a atuação dos Advogados Ativistas durante o Segundo Ato Contra a Copa em São Paulo:

PANELA DE PRESSÃO (A DELEGACIA)

Fui procurado por uma advogada que se formou comigo, pois havia pessoas intimadas para prestar depoimento no Departamento Estadual de Investigações Criminais – DEIC, da Polícia Civil do Estado de São Paulo, especializada no combate aos “grupos criminosos organizados”. Depoimentos em massa marcados, coincidentemente, para às 16:00 hs do dia 22/02/2014, sábado, no mesmo horário e dia da manifestação ocorrida na capital paulista contra a copa.

Chegando à delegacia, ouviam-se os ruídos da panela de pressão. “Ei, aonde vai”? “Vou entrar”. “Você é o quê”? “Defensor. Defensor”? “Por favor, queira se registrar”! Perguntei-me o que seria mais inteligente, fazer valer as prerrogativas e aumentar ainda mais a pressão ou, como o objetivo era outro, fazer o que eu fiz. Engoli seca a primeira violação à prerrogativa do Defensor de obter livre ingresso em estabelecimentos prisionais, independente de prévio agendamento (art. 44, VII, Lei Complementar Federal 80 e artigo 162, inciso X, Lei Complementar Estadual 988).

Ao entrar na sala de depoimentos, o bico da panela já estava apitando. A escrivã faltava com urbanidade ao interrogar outra depoente não assistida por mim, bradando “se você está cansada de estar aqui, imagine eu, trabalhando num sábado à tarde!”.

Até a policial não concordava em perder um sábado à tarde para colher depoimentos.

Você possui tatuagens? Você tem técnicas de camuflagem? Usa cocaína, heroína, crack, maconha ou outras drogas? Anda de preto nas manifestações? Anda de máscara nas manifestações? Qual a sua opinião sobre os Black Blocs? Você tem alguma ligação com os Black Blocs? A pressão da panela aumentava ainda mais, sentia cheiro de DOI CODI no ar. Eu estava lá justamente para diminuir essa pressão. Orientei a pessoa que iria prestar depoimento, descrevendo, como é, geralmente, a prática inquisitiva, e adverti que o ambiente estava sob muita pressão, além das orientações de praxe sobre seus direitos.

Ao término, após leitura e assinatura do termo de declaração, fiz uma requisição verbal para obter cópia tanto do depoimento por mim acompanhado quanto do tão famoso e ao mesmo tempo tão desconhecido inquérito policial 1/2013, que originou aquelas intimações em massa. Houve receio por parte de um dos delegados, que disse ser inviável a extração de cópias, e se eu quisesse mais informações que procurasse o delegado chefe.

Mais uma prerrogativa estava para ser violada, a de requisitar e obter informações necessárias ao desempenho de minhas funções. A panela de pressão ditatorial estava para explodir, quando recebi o telefonema de outra advogada, aos gritos, me comunicando que estava sendo ilegalmente detida numa “panela de Hamburgo”.

A PANELA DE HAMBURGO (AS RUAS)

relato1

Fui imediatamente ao local das manifestações acompanhado de três Advogado(a)s Ativistas. Ao chegar, deparei-me com pessoas correndo em direção contrária, barulho de tiros de bala de borracha e bombas de gás lacrimogêneo lançadas em nossa direção. Tudo isso em frações de segundos, sem qualquer motivo aparente. Pela primeira vez senti queimar uma bomba de gás lacrimogêneo em volta dos olhos. Não presenciei, em qualquer momento, dano ao patrimônio público ou privado, só violações às integridades físicas dos manifestantes pacíficos perpetradas pela polícia militar em formação de guerra.

Conseguimos, após dar a volta ao quarteirão, chegar perto da “panela de Hamburgo”. Os policiais desse cordão de isolamento, que empunhavam cassetetes e escudos, sem exceção, TODOS ELES, ESTAVAM SEM IDENTIFICAÇÃO. Violação frontal à obrigatoriedade prevista na Constituição e nos tratados de Direitos Humanos de identificação daquele que efetua a prisão (art. 5º LXIV).

Chamei o comandante e nesse meio tempo eu pude perceber o que estava realmente acontecendo. Advogados colocados, com mata leão, de dentro para fora da panela de policiais, que urravam.

Primeiro levaram os negros. Mas não me importei com isso. Eu não era negro. Em seguida levaram alguns operários. Mas não me importei com isso. Eu também não era operário. Depois prenderam os miseráveis. Mas não me importei com isso. Porque eu não sou miserável. Depois agarraram uns desempregados. Mas como tenho meu emprego. Também não me importei. Agora estão me levando. Chegou a nossa vez.

Havia pessoas desmaiadas no lado de dentro do cinturão formado com escudos translúcidos, que insistiam em tentar tapar a visão.

Fui impedido de atravessar o cinturão e acompanhar a prisão realizada sem qualquer indício de cometimento de crime (fumus comissi delici). Prisão sem individualização de qualquer conduta, prisão coletiva, prisão sem ordem judicial.

Os direitos civis mais basilares foram violados. O artigo 5º da Constituição da Republica Federativa do Brasil foi temporariamente suspenso pelo Governo. Inexistiam os direitos de não ser obrigado a fazer ou não fazer algo em virtude de lei, de não ser submetido a tratamento degradante ou desumano, o livre exercício da liberdade de pensamento, a liberdade de consciência, a liberdade de expressão, a vedação de ser limitado em direitos por exercício de convicção política, o livre exercício da profissão – (no caso dos jornalistas que foram detidos e achincalhados por estarem filmando toda a arbitrariedade) – , o livre direito de locomoção, a liberdade de reunião para fins pacíficos de livre manifestação, a vedação de qualquer prisão, salvo em caso de flagrante delito ou ordem judicial, dentre outras inúmeras garantias suspensas inconstitucionalmente. Vale lembrar que a maioria dessas suspensões de direito, até no estado de sítio, são vedadas.

A máscara da democracia burguesa está caindo. Prenderam ilegalmente brancos, professores, advogados, todos aqueles que supostamente “não cometem crimes”, tal qual ocorre com pretos e miseráveis confinados nos guetos brasileiros, alguns acusados de pequena pilhagem, outros perseguidos por comerciar ilegalmente psicoativos.

A classe média, incluindo os próprios jornalistas, se assustou ao ser enquadrada como inimigo interno. Jornalistas sentiram o exercício real do poder punitivo na pele, um sistema que age sempre de forma discriminatória, neutralizante e eliminatória, a partir da negação de condição de pessoa ao inimigo, ou seja, o inimigo da vez é visto como uma coisa ou ente perigoso. O exercício do poder punitivo contra os manifestantes nada mais é que o alargamento de uma política criminal esquizofrênica pautada na emergência de um mal que põe em cheque toda a existência de toda a sociedade, como discurso declarado. Contudo, de forma latente, combate as ameaças ao do lucro de muito poucos!

Na cracolândia, essa mesma polícia passava com viatura por cima de consumidores miseráveis de crack. Essa mesma polícia tortura e prende ilegalmente pretos miseráveis, todos os dias, nos bolsões de pobreza da cidade. É a mesma polícia que forja drogas nos meus assistidos cotidianamente nos autos dos processos criminais analisados. Essa mesma polícia torturou na ditadura. Esse mesmo poder punitivo foi exercido em larga escala para possibilitar o grande investimento que era a maior colonização forçada do planeta, protagonizada por negros africanos vindos para o Brasil.

Esse mesmo poder punitivo foi utilizado nas galés para manter o lucro do capital mercantilista na expansão ultramarítima, com as condenações a remar até à morte, sob chibata.

É esse o poder punitivo que suspende garantias em nome do lucro dos patrocinadores da FIFA. Finalmente, é esse o mesmo poder punitivo que violou, no dia 22/02/2014, frontalmente a maioria das prerrogativas criminais de um Defensor e realizou prisões ilegais empregando a tática de formação militar de panela de Hamburgo, proibida pelo próprio regimento da Polícia Militar, encurralando manifestantes pacíficos, isolando do contato com o Defensor, batendo, prendendo sem identificação.

Se estivéssemos na vigência da suposta Lei antiterrorismo, proposta no Senado, conforme artigo 2º, (“Provocar ou infundir terror ou pânico generalizado mediante ofensa ou tentativa de ofensa à vida, à integridade física ou à saúde ou à privação da liberdade de pessoa. Pena: reclusão, de 15 a 30 anos”), os policiais não identificados, ofendendo a integridade física, a saúde, a privação de liberdade de pessoa, provocando terror e pânico, todos esses policiais, o capitão, o secretário de segurança e o governador estariam respondendo a processo penal por terrorismo.

Mas como não foi um infeliz rojão que acertou letalmente um cinegrafista da Bandeirantes, provavelmente não haveria domínio do fato por parte do alto escalão do Governo paulista em caso de condenação por violações aos Direitos Humanos. Soltar um rojão à ermo, quando acerta jornalista, seria um evento mais controlável que as ordens do Governo para reprimir manifestantes pacíficos, no Brasil da FIFA.

A guarda se prepara para mais um dia de trabalho, veste sua farda e confere se os utensílios da profissão estão disponíveis para o auxílio do ofício. A estratégia militar é “fique calado e não conteste!" Já nas ruas, a guarda mantém a formação e o alinhamento de seus escudos, fecham a via e cercam a população, munida de seus implacáveis cassetetes, prontos para registrar os corpos gritantes e inconformados. Conflito iminente, dor angustiante. A guarda avança pra cima, sem direitos humanos. FOTO: Fotógrafos Ativistas TEXTO: Marcos Holanda -

A guarda se prepara para mais um dia de trabalho, veste sua farda e confere se os utensílios da profissão estão disponíveis para o auxílio do ofício. A estratégia militar é “fique calado e não conteste!”
Já nas ruas, a guarda mantém a formação e o alinhamento de seus escudos, fecham a via e cercam a população, munida de seus implacáveis cassetetes, prontos para registrar os corpos gritantes e inconformados. Conflito iminente, dor angustiante.
A guarda avança pra cima, sem direitos humanos.
FOTO: Fotógrafos Ativistas
TEXTO: Marcos Holanda

TEXTO Fábio Chap: É jogo. É grito e queda no precipício. A revolta cobre a cara e a farda as intenções. Alguém deu play e paaah: soco, voadora, flash, bomba, tiro. O chão. A repressão. Seus direitos despencam ladeira abaixo. E nossa luta vira briga. O Estado, já deformado, quer deformar. Caquético em seu querer democrático. Se quer, quer errado. Não sabe querer. A sociedade, em seu complexo mar de opiniões, destila pontos e pesares. Os manifestantes, costuram pontos na cara e espalham novos ares. Medo não há. Se vai ter Copa, poucos sabem. O pouco que se sabe, se nota, é a goleada que a democracia toma. Um drible em forma de ippon. O direito é de ir e ir. Vai, vai, vai, vai. Anda, porra. E o sangue escorre outra vez. Mas não desacredite, nós vamos até os ralos buscar aquele sonho. Aquela paz.
VÍDEO

GEOPOLÍTICA

por Talis Andrade

 

indignados polícia livro

 

De quarentena os poetas

que dedilham as cordas do lirismo

poetas amarelados doentios

chorando nos bares

as pobres rimas

chorando e gemendo as dores

de sifilíticos amores

 

Degrada de tua porta

os poetas os profetas

semeadores dos vírus

subversivos

 

Queima os livros

que te desagradam

e degradam a pureza

o idealismo dos jovens

Fecha os jornais

nanicos e derrotistas

 

Leva à execração pública

todos os artistas

efeminadas criaturas

incuráveis parasitas

incapazes de ações guerreiras

incapazes de atos heróicos

indignos de vislumbrarem

mil anos de Reich

 

Cerca o gado

nos guetos

cerca o gado

nos campos de concentração

 

Que nenhuma voz

se escute

a não ser

para a louvação

da augusta beleza

do amado Führer

 

Alavê alavê

mil anos de Reich

para o amado Führer

O perigo de que nos roubem a rua

Nenhum presente é melhor para os que guardam sonhos autoritários do que gerar o medo de se manifestar

Mohamed Sabra

Mohamed Sabra

por Juan Arias/ El País/ Espanha

Um perigo paira sobre a democracia deste país após a morte violenta e covarde do jornalista Santiago Andrade: o de que possam roubar a rua e a liberdade de se manifestar nela dos cidadãos que pretendem reivindicar pacificamente melhores condições de vida.

Engendrar o medo de sair à rua é um tópico de todos os ditadores que preferem ver as pessoas presas em suas casas, vendo de maneira passiva a televisão. Nenhum presente melhor para os que guardam sonhos autoritários do que gerar medo de que as pessoas se manifestem alegando que é perigoso sair para protestar porque isso se revestiu de violência.

O fato de que a presidenta Dilma Rousseff decida desistir, segundo a Folha de São Paulo, de participar da abertura do estádio Amazônia em Manaus “por medo de possíveis manifestações” contra ela, motivadas pela Copa, ou de que não vá encontrar com os 12 governadores dos Estados que receberão as partidas da Copa do Mundo para discutir medidas de segurança, é um fato grave e alarmante. Como o é que jornalistas profissionais de diferentes meios se vejam obrigados a esconder sua identidade por medo de serem agredidos pelos grupos violentos, algo que não ocorre nem nas guerras onde há leis internacionais que protegem e vigiam para que eles possam trabalhar em liberdade.

Se o fruto da morte de Andrade, no lugar de abrir com seu sacrifício novos espaços de liberdade, é impedir que os cidadãos pacíficos possam sair de novo à rua, sem medo, para reivindicar melhores condições de vida, estaríamos cultivando germens para tentações ditatoriais.

Não há melhor sonho para o poder que ter encontrado a chave, através do medo, para pôr fim neste país às manifestações democráticas. Seria a maior ofensa aos centenas de milhares de cidadãos que em junho passado tomaram a rua para reivindicar seus direitos de maneira pacífica.

Se a morte do jornalista servisse como estopim para impedir que, motivadas pela Copa do Mundo, possam acontecer novas manifestações em massa, estaríamos ante a pior das tragédias e manipulações.

O medo das ruas, os toques de recolher, os abusos policiais, o medo infundido nos cidadãos para que se fechem em suas casas, é o fermento que faz fermentar todas as ditaduras.

Foi um só tiro o que provocou a Primeira Guerra Mundial. E pode ser às vezes o simples estopim de um foguete que arranca a vida de um jornalista o que acabe frustrando os anseios de liberdade de uma sociedade como a brasileira, que se orgulha de ser uma das democracias mais consolidadas dos países emergentes.

Medo das ruas e batalha aberta ou germinal contra os meios de comunicação que acabam sendo fechados ou censurados pelos ditadores da vez costumam ser sempre o presságio de sombrios autoritarismos.

Em outros países do mundo, a ação violenta dos Blak Bloc foi neutralizada pelas forças da ordem convenientemente treinadas, sem que consigam impedir as manifestações pacíficas.

Se no Brasil estes grupos violentos continuam atuando sem que o Governo seja capaz de lhes frear e lhes neutralizar, até o ponto de impedir aos cidadãos verdadeiramente democráticos exercer seu direito de ocupar a rua para gritar seus anseios de liberdade e suas justas reivindicações, poderia ser aberta a suspeita de que essa situação acaba servindo ao poder.

Tudo o que seja incitar a ira dos cidadãos contra os meios de comunicação lhes acusando de exercer com liberdade seu direito de crítica ao poder, ou deixar livres aos violentos como muro eficaz para que a gente tema sair de novo à rua, seria a melhor demonstração de que está em curso uma involução autoritária que poderia acarretar graves prejuízos à imagem do país dentro e fora dele.

Já vivi em minha carne, durante a ditadura franquista da Espanha, a afronta de ter que sofrer que um censor do regime decidisse gratuitamente se publicaria minhas crônicas ou se as mutilaria a seu desejo.

Já vivi não o medo, senão o terror de sair à rua para protestar pacificamente durante tal ditadura, onde as manifestações se pagavam com a tortura e a morte.

Brasil é um país que deixou para trás a ditadura militar para dar lugar a uma democracia real que os cidadãos desfrutam há quase 30 anos. E todas as vezes que nestes anos a gente saiu em massa à rua foi para fortalecer os valores democráticos.

Impedir agora as manifestações, seja pelos grupos violentos ou pelo desejo subliminal do poder de evitar protestos que prefeririam ver emudecidos, seria assassinar duas vezes o jornalista, primeira vítima do dever sagrado de informar.

Nenhum antídoto melhor contra a barbárie e o autoritarismo que a informação livre de toda censura ou de qualquer outro controle por social que possa existir.

A presidenta Dilma Roussef pode ser criticada por muitas coisas, mas uma a honra sobretudo: sua postura intransigente contra o controle dos meios de comunicação. Em seus já quase quatro anos de governo foi firme na sua promessa realizada durante seu discurso de tomada de posse: “Prefiro o ruído da imprensa livre ao silêncio das ditaduras”. Ela apoiou o clássico ditado que diz que na democracia é “melhor um mau jornal” que a ausência do mesmo.

O medo à informação, o acosso aos jornalistas deixados à própria sorte nas mãos dos violentos, poderia ser convertido em um bumerangue contra os que com isso pretendem se sentir mais seguros, menos vigiados e criticados.

Esse bumerangue já parece estar atuando, se é verdade que até a presidenta está com medo de aparecer em público para inaugurar um estádio de futebol.

Nada mais quebradiço, efetivamente, que uma democracia e nada mais difícil de derrotar que uma ditadura.

E quando em uma democracia, desde a máxima autoridade até aos simples cidadãos manifestam o medo de sair à rua, significa que as liberdades começam a ser amordaçadas de forma aberta ou dissimulada.

Daí o perigo de que possam roubar a rua dos cidadãos que amam a democracia e que neste país, felizmente, são a imensa maioria.

O menino brasileiro que roubava livros

Não existe crime mais horrendo que a polícia levar os originais de um livro. Como acaba de acontecer em Minas Gerais com o jornalista Geraldo Elísio. Um crime que lembra a queima de livros promovida pela Gestapo de Hitler.

Outro flagrante deste Brasil nada cordial, o caso do jovem condenado porque roubou três livros para estudar.

menino que roubava livros

A GUERRA PELOS OLHOS GRANDES DE UMA CRIANÇA

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Para ver no cinema: A MENINA QUE ROUBAVA LIVROS (The Book Thief)

por Cristina Moreno de Castro

Li o best-seller “A Menina que Roubava Livros“, do australiano Markus Zusak, no verão de 2008. Lembro que achei ótimo, bem escrito e que ele me fez chorar em algumas partes. Mas não posso dizer que tenha sido um livro marcante, porque, passados exatos seis anos, já não me lembrava de praticamente nada além do fato de a história se passar durante a Segunda Guerra Mundial.

E foi com esse espírito esquecido, mas na expectativa do choro, que fui assistir ao filme que adaptou o livro.

A-menina-que-roubava-livros-filme

A primeira coisa que posso dizer é que o filme é bastante fiel ao romance. Foi me fazendo resgatar cada passagem e reviver cada sensação que eu tinha sentido em 2008. Até mesmo a narrativa de Zusak é preservada, por meio da narração bem-humorada da Morte, que parece deixar o drama da guerra quase suave e brincalhão. É como se eu estivesse lendo o livro de novo, na tela, mas o roteiro faz isso mantendo o ritmo, sem excesso de vagar ou de tédio, como às vezes acontece nesses casos.

O mérito é de um diretor de que nunca ouvi falar, Brian Percival, até então com experiência restrita aos filmes para televisão. Mas também é da jovem atriz canadense Sophie Nélisse, que dá vida à menina encantada com livros. Aqueles olhões expressivos dela conseguiram criar a imagem da menina que já tinha se acostumado a sofrer e que encarava aquela vida difícil com muita coragem. O elenco ainda conta com os experientes e maravilhosos Geoffrey Rush e Emily Watson. E com o ótimo novato Ben Schnetzer, no papel do judeu Max.

O filme só concorre ao Oscar pela trilha sonora original. Mas merecia entrar com o figurino — toda a caracterização dos anos 1940 é, aliás, impecável — e com o roteiro adaptado, pelo menos. Vai entender…

Não sei dizer se, daqui a seis anos, também terei me esquecido de quase tudo, ou se este filme será mais marcante do que foi o livro. Possivelmente não. É o mal dos filmes sobre a guerra: são sempre comoventes, a história sempre é boa (porque as guerras têm o único mérito de produzirem boas histórias), mas muitas vezes se perdem no novelo do gênero. De qualquer forma, aquelas duas horas foram uma experiência única de viagem pelo tempo até um dos períodos mais trágicos da nossa história, conduzida pelas mãos da Morte e de uma menina de olhos grandes que amava livros.

Trailer

Para um jornalista brasileiro, a dura realidade após o exílio

Por Mauri König/ Jornalista invitado del CPJ

 

Mauri König

Sempre fui convicto de que o jornalismo é um instrumento transformador de pessoas e de realidades. Creio nesse ofício como um meio de mudanças, ainda que isso implique em algum risco. Já fui espancado quase à morte e tive de mudar de cidade em outra ocasião por ir ao limite de minhas possibilidades em busca da verdade em que acredito. Mas nada é mais triste do que o terror psicológico imposto por um inimigo onisciente e onipresente. Um inimigo invisível que se esconde no anonimato e é capaz de nos tirar o convívio da família e a liberdade de movimentos.

Não imaginei chegar a esse nível de tortura psicológica ao coordenar a equipe da Gazeta do Povo que revelou a corrupção na Polícia Civil do Paraná, um dos estados mais ricos do Brasil. As ameaças de metralhar minha casa se estenderam à minha família. Durante cinco dias tivemos de mudar de hotel várias vezes, protegidos por guarda-costas. Meu filho de 3 anos foi quem mais sofreu com a rotina de tensão e medo. Minha mulher se recusou a ir comigo para o exílio no Peru. Preferiu ficar distante de mim, o alvo das ameaças. Não a julgo. Ela pensou antes na segurança do nosso filho.

Durante dois meses fui acolhido em Lima graças à generosidade do Comitê de Proteção aos Jornalistas e do Instituto Prensa y Sociedad, com apoio da Gazeta do Povo. Esse exílio forçado me levou a mil reflexões. Como é difícil tomar decisões quando se está sozinho, longe de casa. Mas era preciso tomar decisões, ainda que por e-mail ou pelo Skype. Foi assim, à distância, que recebi de minha mulher a notícia de que ela ficaria de vez na cidade onde se refugiou após as ameaças. De volta ao Brasil, tento aceitar a distância de mais de mil quilômetros do meu filho.

Vejo com uma boa dose de angústia a repetição de um drama pessoal. Em 2003, tive de me mudar de Foz do Iguaçu para Curitiba por causa de ameaças após uma reportagem revelando o consórcio do crime formado por policiais e ladrões de carros na fronteira do Brasil com o Paraguai. A mudança me impôs uma distância de 700 quilômetros dos meus dois filhos mais velhos, do primeiro casamento. Nada mais triste do que um pai não poder desfrutar do convívio com os filhos, não poder acompanhar seu crescimento. Uma história que agora se repete com meu filho mais novo.

A intenção com essas reportagens era revelar o que as pessoas têm o direito de saber, de forma a plantar uma semente de indignação em cada uma delas, para que cada uma, dentro de suas possibilidades, pudesse fazer algo para melhorar a realidade de todos à sua volta. Eu só não imaginava que isso fosse impactar de forma tão negativa a realidade das pessoas mais próximas a mim. Espero, sinceramente, que ninguém mais precise pagar um preço tão alto por acreditar que o jornalismo é um instrumento para melhorar nossa realidade, por revelar injustiças, delatar governos corruptos, expor uma polícia arbitrária.

Ditadura de Alckmin. Terrorismo estatal na USP

O governo de Geraldo Alckmin revive, na Universidade de São Paulo, os tempos de chumbo da ditadura militar de 64.

Doze alunos foram retirados, na marra, de uma moradia estudantil ocupada desde 2010 na USP na madrugada do sábado de Zé Pereira.

Os estudantes foram colocados em um ônibus e levados para o 14º Distrito Policial. Entre os presos, uma adolescente de 17 anos e uma grávida de 8 meses. Elas ocupavam o bloco G do Conjunto Residencial (Crusp). Todas as universitárias presas foram obrigadas a ficar nuas no exame em corpo delito por um médico tarado do IML.

O grupo foi surpreendido pela ação de mais de cem policiais iniciada às 5h30 ainda antes do amanhecer. No local, vivem cerca de 45 pessoas, mas a maioria não estava presente durante a manhã domingo de carnaval.

Os doze ocupantes não resistiram fisicamente. Outros estudantes de moradias regulares fizeram menção de impedir a reintegração, e a polícia usou balas de borracha contra os edifícios.

Em dezembro do ano passado, o reitor João Grandino Rodas expulsou seis alunos que participaram dessa ocupação. Segundo a reitoria, eles foram, entre outras coisas, responsabilizados pelos prejuízos causados.

Logo em seguida houve a retomada do Diretório Central Acadêmico ocupado, que servia também de local de reuniões para o movimento. A ação ficou marcada pela violência de um policial contra o estudante Nicolas Menezes.

Os universitários ficaram divididos. Uns defenderam a polícia de Alckmin. Outros contra. Passivamente contra. Quem lutou foi preso e/ou expulso.

Resultado: a USP continua ocupada pela polícia, que espanca, estupra e prende.

Veja

Vídeo de aluna grávida de 8 meses carregada presa pela polícia de Alckmin

Vídeo de aluna estuprada por policial . O nome do policial bandido, psicopata e agressor de mulheres, não foi revelado. Veja a cara dessa alma sebosa.

Vídeo de aluna expulsa da USP. Tais cassações aconteciam na ditadura militar. Nada mudou.

Leia testemunhal de aluna torturada