Violência sexual, castigos físicos e preconceito nas magníficas festas da Faculdade de Medicina da USP

Aprendizado sexual em vários tons cinzas

Aprendizado sexual em vários tons cinzas

 

Muitas das garotas têm menos de 20 anos. A maior parte delas é branca, de família de classe A ou B. Estão felizes por realizar um sonho. Apreensivas pelos desafios que enfrentarão nos anos seguintes. Assustadas com o novo ambiente e os rostos desconhecidos.

São reunidas em círculo. Em volta, outro círculo, de garotos igualmente brancos, igualmente nascidos em famílias ricas ou de classe média alta. Mas são mais velhos. Intimidadores. Ordenam que todas gritem “bu”. Elas obedecem:

– Bu! Bu! Bu! Bu! Bu! Bu!

Um coro alto de vozes masculinas, a dos garotos em volta das garotas, abafa as vozes femininas e ressoa pelo ambiente:

Buceta! Buceta! Buceta eu como a seco! No cu eu passo cuspe! Medicina é só na USP!

É assim que calouras da Faculdade de Medicina da Universidade de São Paulo (FMUSP) são recepcionadas em seu primeiro dia dessa nova fase da vida. Todos os anos. É uma das muitas tradições da faculdade de ciências médicas considerada a melhor do país. “De elite.” Para as mulheres, no entanto, grande parte dessas tradições se traduz em opressão permanente, que traz como consequência extrema casos graves de abusos sexuais, incluindo estupros, no interior do ambiente universitário. Casos sobre os quais recai um pesado manto de silêncio que impede que se tome providências a respeito. Leia mais aqui. Texto de Tatiana Merlino, Igor Ojeda. Fotos de Caio Palazzo e Rafael Bonifácio

FantasiasBosque

Das festas que acontecem na FMUSP, a “Carecas no Bosque” e a “Fantasias no Bosque” são as que criam o ambiente mais “propício” para abusos. A começar pelos cartazes de divulgação, quase sempre com destaque a mulheres cheias de curvas, trajes mínimos e olhares provocantes. Os preços dos convites são diferenciados. Em geral, mulheres pagam quase a metade do que os homens. “Todo o marketing é baseado no fato de que lá haverá muitas mulheres e que vai ter sexo à vontade. A USP inteira sabe que tanto a ‘Carecas’ quanto a ‘Fantasias’ são para isso, para ir lá e transar”.

Os estudantes de medicina são adeptos do poliamor. Pegam garotos e garotas. Quando estupram um fera macho, os veteranos chamam de empurrada.

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Ditadura. LA ESMA EN PRIMERA PERSONA

Los expedientes internos de la Armada presentados por los propios represores. En ellos plantean sus crímenes como actos de servicio y reclaman por las afecciones nerviosas que les provocaron tanto sus acciones como su posterior difusión pública.

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LOS REPRESORES DE LA ESMA HICIERON RECLAMOS POR PROBLEMAS MEDICOS Y EMOCIONALES DERIVADOS DE SUS CRIMENES

Confesiones

Los marinos de la ESMA se quejaban por las “secuelas” que dejaban en ellos los delitos que cometieron. El médico Carlos Capdevila reconoció que no cumplió con su juramento hipocrático.

Por Alejandra Dandan

El 23 de octubre de 1989, la Armada tramitó un expediente administrativo vinculado al entonces capitán de corbeta Ricardo Miguel Cavallo. Necesitaban establecer si los problemas médicos y emocionales que padecía guardaban relación con “los actos de servicio”. Allí, el represor de la ESMA alegó: “En diciembre de 1976 con el grado de TC (teniente de corbeta) fui destinado a la ESMA. Cumplí tareas relacionadas con todas las acciones que se libraron en el grupo de tareas 3.3.2 hasta enero de 1981. Esto me trajo aparejado estar sometido durante períodos de tiempo prolongado a tensiones que considero importantes. Aparte de las secuelas que todo esto me ocasionó por sí mismo, me he visto particular y profundamente afectado por todo lo ocurrido a partir de 1983. Baste como ejemplo mencionar que conocí a mi esposa en 1985, ignorando ella todas mis actividades en la Armada, lo que generó una serie de conflictos importantes al ser yo mencionado en diferentes medios de prensa de circulación pública. Considero que lo antedicho ha sido la principal causa de la situación en que me encuentro hoy”.

El médico Carlos Octavio Capdevila, que ofició como partero en la ESMA, también hizo reclamos por su propia salud ante sus superiores. Dijo que se encontró “permanentemente en la disyuntiva de cumplir” con su juramento hipocrático como profesional médico y que en cambio optó “por cumplir con las exigencias del servicio militar” en “medio de una gran presión psíquica”. “Los sentimientos o conceptos de moral y legal se habían borrado en mí por así decirlo”, afirmó. Así, en expedientes internos de las Fuerzas Armadas los marinos de la ESMA relataron sin tapujos y en primera persona que cometieron actos criminales y vergonzosos y confirmaron los destinos que tuvieron durante el terrorismo de Estado.

Los Asuntos de Justicia son expedientes internos a través de los cuales las Fuerzas Armadas resuelven asuntos disciplinarios o de salud. En la Armada, se llaman Actuaciones de Justicia. Tratan de robos, deserciones o indisciplinas pero también accidentes, enfermedades o fallecimientos. Varias decenas de represores del Grupo de Tareas 3.3.2 de la ESMA iniciaron, ya en democracia, un expediente de salud o fueron tema de uno de esos expedientes. En ellos piden a la Armada que reconozca las supuestas afecciones nerviosas como efectos de “actos de servicio” porque de esa manera pueden obtener distinto tipo de beneficios: desde extender licencias de salud a costo de la Armada, evitar bajas por “no aptos” o pedir, como hace alguna viuda, mejores pensiones.

En esos expedientes los marinos van señalando sus “tareas” y los destinos que tuvieron durante la dictadura. Uno de los datos que salta a la vista es cómo cada uno de ellos confiesa su participación en el GT 3.3.2 o tareas “contra la subversión”, pero cómo la Armada de la democracia encuadró durante años todos estos crímenes como actos de justicia. Entre los marinos, hay cuadros depresivos, casos de personalidades paranoides, intentos de suicido, hasta violencia doméstica y también quien realiza once mudanzas para escaparse de las denuncias. Esta información fue hecha pública por los propios involucrados en esos expedientes administrativos que tenían como objetivo obtener reconocimiento por parte del Estado.

Cavallo es de los marinos más conocidos de la ESMA, hoy con asistencia casi perfecta en Comodoro Py, de traje, lentes y computadora. Era Marcelo o Sérpico en la ESMA. Lo describieron de voz metálica. Torturó a Thelma Jara de Cabezas, madre secuestrada mientras buscaba a su hijo. Y más tarde le armó la falsa entrevista en la revista Para Ti. Una de sus muchas actuaciones en el terrorismo de Estado fue encabezar la patota de secuestro de Carlos Chiappollini: entró en la casa de su compañera, Cristina Muro, cuando amantaba a su hijo de cinco días. “Como yo gritaba mucho, lo agarraron a Carlitos de un tobillo y teniéndolo cabeza abajo lo apuntaron con una pistola y me pidieron a los gritos que me callara”, dijo ella en el juicio.

Pero los expedientes internos de la Armada cuentan otra cosa: allí los victimarios se presentan como víctimas.

Salomón

El 21 de noviembre de 1989, declaró un compañero de armas de Cavallo, Miguel Angel Benazzi, alias Salomón, Manuel o Turco, quien integró el Grupo de Tareas 3.3.2 de fines de 1976 a fines de 1978. En febrero de 1979 fue agregado naval en Bolivia, retornando en 1980 a la ESMA. En el expediente de Cavallo dijo “que estuvo destinado con el causante en el Grupo de Tareas 3.3 de ESMA”. “Si bien no fue subordinado directo, tenía frecuente relación y su desempeño era excepcional, por tratarse de un hombre sumamente dispuesto al trabajo, altamente subordinado y responsable. Entiendo que sus cualidades fueron las que motivaron su traslado a un puesto de alta responsabilidad como ayudante del agregado naval argentino en Francia”.

El 19 de diciembre de ese 1989 el destino fue confirmado por la Armada, que estableció que, “entre sus antecedentes personales, se destaca su participación en un G.T. durante la lucha antisubversiva, durante 3 años en nuestro país y durante aproximadamente 2 años, en el exterior, Francia”. Un dato extra en este punto es que del texto se desprende que la Armada está considerando a Francia –es decir el Centro Piloto de París– como un destino relacionado con la “lucha antisubversiva”. El 23 de mayo de 1990, la Armada finalmente resuelve el caso Cavallo: afirma que “la afección” de Cavallo “guarda relación con actos de servicio”. A esa misma conclusión llegaron los marinos ante los reclamos de otras caras conocidas de la ESMA.

Capdevila

Carlos Octavio Capdevila era uno de los parteros de la maternidad clandestina montada en la ESMA. Médico, estuvo en el parto de María del Carmen Poblete. “Fue la primera que me pidió que la acompañara a parir –dijo Sara Osatinsky durante el juicio–: entonces, nos bajaron al sótano, allí estaban el doctor (Jorge) Magnacco y Capdevila”.

Capdevila también estuvo cuando dio a luz Susana Pegoraro, secuestrada el 8 de julio de 1977 con cinco meses de embarazo y cuando lo hizo Silvia Dameri, secuestrada el 4 de julio de 1980 con cinco meses de embarazo. Las tres mujeres están desaparecidas. Lo mismo que la hija de María del Carmen Poblete. En 2008 recuperaron su identidad Evelyn Bauer Pegoraro y Laura Ruiz Dameri.

En enero de 1993, la Armada inició un expediente con su caso. Buscaba “determinar la relación de los actos de servicio” y algo que llaman “neurosis de guerra”. Capdevila explicó: “Fui asignado por orden del señor director de dicha Escuela, a una Unidad de Tarea cuya misión era desarrollar operaciones contra la subversión. El marco en que se desarrolló mi actividad y el tipo de tareas que debí cumplir hicieron que permanentemente me encontrase en la disyuntiva de cumplir con mi juramento hipocrático como profesional médico y mi carácter de militar; opté por cumplir con las exigencias que el servicio militar me imponía y en medio de una gran presión psíquica; fueron muchas las noches de insomnio tanto en mi destino como en los pocos momentos que pasaba en mi hogar; mi psiquis vivía en conflicto permanente”.

En la ESMA, se “me encargó atender las necesidades de subversivos que se hallaban en libertad”. “Recuerdo que uno de ellos me denunció después en Conadep (…). También participé en diversos operativos para detener subversivos y en actividades de inteligencia antisubversiva. En los años 1980 y 1981, además de las misiones que he relatado, pasé a hacerme cargo de las comunicaciones de la Unidad, lo que incluía escuchas telefónicas (…) Los sentimientos o conceptos de moral y legal se habían borrado en mí por así decirlo.”

González

Alberto Eduardo González era Gato González, Luis, Oscar Paz Alara. Capitán de corbeta, oficial de inteligencia del GT 3.3. Pasó a Cancillería en 1978. González viajó a Suiza como custodia de Pablo González Langarica, secuestrado, al que extorsionaron para obligarlo a sacar de una caja de seguridad dinero de Montoneros.

En 1990, la Armada inició un expediente con su caso. González llevaba varias licencias médicas. El 4 de junio de ese mismo año, explicó a través de un exhorto que sus males se originaron en la ESMA. “Este es un largo proceso cuyos primeros síntomas los identifico claramente después de irme de pase de la ESMA a raíz de diversos inconvenientes que sufrí junto a mi grupo familiar”, indicó. “Luego de mi pase a la ESMA tuve una actitud de recluirme, perdí prácticamente a todos mis amigos y mantuve una relación muy restringida con otros miembros de la Armada, incluidos mis propios compañeros, de quienes me distancié.”

Dijo que se sentía “responsable por la vida que debió llevar mi familia como consecuencia de mi actividad antiterrorista”. Y que “cuando me fui de pase a la ESMA comencé con alergias de tipo psicosomáticas (…) y una alteración profunda en los valores y en mi personalidad (…) cuestiones relacionadas con la contrainteligencia motivaron que mi persona se haga pública y a partir de allí comenzaron los medios masivos de comunicación, tanto nacionales como extranjeros, a bloquear cualquier acción que yo hubiese emprendido para recuperar mi grupo familiar. Así mi familia leía y veía por TV lo que yo negaba siguiendo las directivas de mis superiores”. Y agregó: “Para 1985 vuelve a surgir este problema una vez más y en esa oportunidad consulté a la Armada y la respuesta que recibí fue otro de los contribuyentes a mi actual estado. Paralelamente mi grupo familiar se vio sometido a continuas mudanzas llegando a registrar once en los años que van de 1979 a 1982”.

Marca de los tiempos

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Las Actuaciones de Justicia comienzan de distintas maneras. Si hay una herida de bala, se labran inmediatamente porque el herido debe salir del servicio y la fuerza debe saber si debe pagar la licencia. En los casos de afecciones psíquicas, como la mayor parte de estos casos, los marinos van obteniendo distintas licencias médicas. Al cabo del tiempo, las licencias se agotan y deben pedir el retiro o abrir una evaluación paralela con el objetivo de hacerla pasar como lesiones provocadas a raíz de actos de servicio. De esa manera, no sólo pueden seguir dentro de la fuerza sino que además pueden cobrar.

María Laura Guembe coordina la investigación sobre los archivos de Policía, Prefectura y Gendarmería en el Ministerio de Seguridad. Ella dio testimonio ante el Tribunal Oral Federal Nº 5.

“Las Actuaciones de Justicia muestran los tiempos políticos –dice–: aumentan en el ’85 y ’86 y cuando los militares empiezan a sentirse amenazados por los juicios dejan de hacerlo. En esos momentos invocan otros temas, como Malvinas, y cuando aparecen las leyes de impunidad otra vez vuelven a las Actuaciones y a decir ‘Yo participé’. Esto es muy claro, sobre todo, en la década del ’90. Hay que aclarar que se trata de Actuaciones de Justicia por cuestiones psiquiátricas. Porque estas actuaciones en sí no varían particularmente en cantidad sino esas en particular.”

Estos expedientes, sostiene Guembe, son además un reclamo político hacia la cúpula de la Armada. Como sucedió con el marino Adolfo Scilingo, muchos piden un aval que reconozca los padecimientos como efectos del servicio.

Para Guembe, “estos documentos tienen un altísimo valor testimonial. Por un lado, permiten ver algo de lo cotidiano que ningún otro documento oficial muestra. Nos permiten acercarnos más y comprender mejor. Por otro lado, tienen el valor singular de traer las voces en primera persona de miembros de la fuerza de todas las jerarquías. Se trata de voces complejas, que hay que tomar en su enclave original: sujetos integrando una fuerza armada, relacionados jerárquicamente, pronunciándose en un marco de investigación oficial”.

 

Pastor sugere a execução de gays

Pastor declarou que o mundo pode se livrar da Aids se os homossexuais forem executados até o Natal. De acordo com o religioso, o extermínio de gays é a chave para a extinção global da doença

 

 

Pastor Steven Anderson

Pastor Steven Anderson

A declaração de um pastor evangélico norte-americano do estado do Arizona durante uma pregação para fieis gerou enorme polêmica. De acordo com o religioso, “o mundo pode se livrar da AIDS até o Natal se todos os gays forem executados”. O sermão de Steven Anderson foi feito no último dia 30 de novembro.

Argumentando que membros da comunidade LGBT são “portadores de diversas doenças por causa do julgamento de Deus”, o religioso defendeu que homossexuais e bissexuais integram a mesma categoria de pecadores e, segundo a Bíblia, todos são considerados sodomitas. As informações são do Huffington Post.

“Se um homem se deitar com outro homem, como se fosse com mulher, ambos terão praticado abominação; certamente serão mortos, o seu sangue será sobre eles”, disse o pastor citando Levítico 18:22.

“E isso, meu amigo, é a cura para Aids. Está ali mesmo na Bíblia o tempo todo, e eles gastam bilhões de dólares em pesquisa e testes. É curável – ali mesmo. Porque se você executasse os homossexuais como Deus recomenda, você não teria a Aids correndo solta”, destacou.

No Brasil começou aparecer esses falsos profetas, pastores curandeiros, fundamentalistas e nazistas.
Outras polêmicas

Esta não é a primeira vez que o pastor Anderson – que, segundo o seu website, não possui nenhuma formação acadêmica mas tem 140 capítulos inteiros da Bíblia decorados na cabeça – chama atenção pelo fundamentalismo. No início do ano, o pastor condenou o divórcio e disse que quem se casa mais de uma vez está cometendo adultério.

O religioso também defende a tese de que mulheres não podem se manifestar nas igrejas. “Elas precisam ficar em silêncio”. (Transcrito do Pragmatismo Político)

homossexuais em campo de concentração nazista

Homossexuais em campo de concentração nazista

Em 1º de outubro de 1944, a primeira de duas séries de experiências médicas envolvendo castração são levadas a cabo em homossexuais no campo de concentração de Buchenwald, perto da cidade de Weimar, Alemanha. Embora tecnicamente não fosse um campo de extermínio, pois lá não havia câmaras de gás, não obstante eram comuns centenas de prisioneiros morrerem por desnutrição, doenças, maus tratos e execuções. Na verdade era uma câmara de horrores, onde experiências médicas dos tipos mais cruéis eram realizadas com prisioneiros contra sua vontade. As vítimas eram amiúde e intencionalmente injetadas com diversas infecções a fim de se testar vacinas.

Em 1º de outubro de 1944, a primeira de duas séries de experiências médicas envolvendo castração são levadas a cabo em homossexuais no campo de concentração de Buchenwald, perto da cidade de Weimar, Alemanha. Embora tecnicamente não fosse um campo de extermínio, pois lá não havia câmaras de gás, eram comuns centenas de prisioneiros morrerem por desnutrição, doenças, maus tratos e execuções. Na verdade, uma câmara de horrores, onde experiências médicas dos tipos mais cruéis eram realizadas com prisioneiros. As vítimas eram infectadas com diferentes doenças a fim de se testar vacinas

Mais de 50.000 vidas, todas elas de jovens negros ou mulatos, pobres quase em sua totalidade, que acabam assassinados a cada ano, mais que em todas as guerras em curso no Planeta

Para o Estado somos todos bandidos
Ele existe não para nos defender sem necessidade de matar, mas para “executar”, e se for com tortura, melhor

 

O ambulante Carlos Augusto Braga

O ambulante Carlos Augusto Braga

por Juan Arias/El País/ Espanha

 

Estou há muitos anos neste país que amo, sobretudo suas pessoas. Muitas coisas mudaram desde que aterrissei pela primeira vez no Rio, onde ainda se podia caminhar pela rua e viajar de ônibus sem ter que ficar alerta por medo de ser vítima da violência urbana. O mesmo ocorria em São Paulo.

O Brasil avançou na consciência dos cidadãos e até em riqueza econômica, apesar de uns poucos continuarem crescendo cada vez mais do que a maioria. Há algo, porém, que no Brasil não só não avançou, como também retrocedeu. Por exemplo, no que se refere ao respeito à vida das pessoas.

Eu me pergunto tantas vezes, com dor e até com raiva, por que a vida de uma pessoa vale tão pouco e é esmagada a cada dia como se esmaga uma barata. Esse pouco apreço por ela faz com que nossa polícia, eternamente mal paga e mal preparada, sempre com licença para matar, seja a cada dia mais truculenta e corrupta.

Eu voltei a me perguntar lendo a sangrenta reportagem de minha colega María Martín neste jornal sobre o tiro disparado por um policial na cabeça de um jovem vendedor ambulante, que acabou morto no asfalto de uma rua da rica São Paulo.

Esse policial que atirou sem compaixão no ambulante, como se atira em um coelho no campo, não pensou que aquele jovem vendia suas coisas na rua porque talvez não tenha tido a possibilidade de fazer algo melhor na vida? Que poderia ter sido seu filho ou irmão? Que ele também tinha sonhos e desejo de continuar aproveitando a vida?

Vendo aquelas imagens feitas no lugar do crime pela nossa repórter María meu estômago se revirou de desgosto e a mente, de indignação, enquanto pensava que esses policiais que em vez de nos dar um sentido de segurança e proteção nos incutem a cada dia mais medo.

Uma mancha de sangue na rua onde começaram os distúrbios: MARÍA MARTÍN

Uma mancha de sangue na rua onde começaram os distúrbios: MARÍA MARTÍN

Pensei também que a nossa classe média ajuda os guardiães da ordem a disparar o gatilho da pistola sem tantos remorsos. Fomos nós que cunhamos a terrível frase de que “bandido bom é bandido morto”. E o respeito à vida? “É que eles também não respeitam a nossa”, se contrapõe. Mas isso leva à concepção de que o Estado existe não para nos defender sem necessidade de matar, mas para “executar”, e se for com tortura, melhor. E que todos acabamos sendo vítimas potenciais dessa loucura.

Há países, como os Estados Unidos, onde se um policial poderia ter prendido um criminoso sem lhe tirar a vida e fica comprovado que não o fez porque era mais fácil matá-lo, acaba sendo duramente punido.

É um problema de escala de valores. Quando a vida de um ser humano, criminoso ou santo, deixa de ter valor supremo, todos logo acabamos nos tornando carne de canhão. Nossa vida entra em liquidação, perde seu valor e dignidade.

Tudo isso, no Brasil parece mais evidente pelo fato de que o Estado trata os cidadãos não como pessoas em princípio honradas, mas como potenciais “bandidos”. Em outros países, o Estado parte do pressuposto de que o cidadão é do bem, que não mente, que não engana, que não procura, a princípio, violar a lei.

E é o Estado, se for o caso, que tem de demonstrar que não é assim, que esse cidadão é um delinquente e fraudador, e só então terá de ser punido.

Viram como nós, cidadãos, somos tratados no Brasil quando precisamos comprar algo, quando entramos em um cartório? Todo o papel é pouco para demonstrar que não somos bandidos, sem-vergonha, mentirosos, vigaristas. Nos pedem certificados e mais certificados, assinaturas e mais assinaturas, reconhecimento de firma, e ainda mais, comprovação com presença física de que essa assinatura é autêntica.

Em uma ocasião, quando comprei um pequeno imóvel em Madri, tudo durou 20 minutos num cartório. Assinamos o contrato de compra e venda. O proprietário me entregou a escritura e as chaves e eu entreguei o cheque da compra. No Brasil nos teríamos perguntado, e se o imóvel foi vendido duas vezes? E se nós dois não estivéssemos nos enganando? E, e, e, e…..! quantos “es” e quantos medos de que no fundo sejamos de verdade uns bandidos que só queremos enganar!

Essa possibilidade de que possamos estar enganando sempre se deve ao fato de que perante as autoridades, ante a polícia, ante o Estado, todos somos sempre vistos como bandidos em potencial. Como me disse um amigo meu, para meu espanto: “É que todos nós, brasileiros, somos todos um pouco bandidos. Se nós podemos enganar, fazemos isso”.

Não acredito. Sempre pensei que até nas sociedades mais violentas e atrasadas as pessoas de bem, honradas, que não desejam enganar são infinitamente mais numerosas do que os bandidos. Do contrário, o mundo inteiro seria há muito tempo um inferno.

É assim no Brasil? Enquanto se continuar pensando e agindo como se a vida humana tivesse menos valor do que um verme e ninguém se espantar quando é sacrificada com violência e sem remorsos, às vezes até por uma insignificância, talvez tenhamos que reconhecer que esse inferno existe também aqui.

Isso é o que recordam as mais de 50.000 vidas, todas elas de jovens negros ou mulatos, pobres quase em sua totalidade, que acabam assassinados a cada ano, mais que em todas as guerras em curso no Planeta. Cada vez que um policial acaba com a vida de uma pessoa na rua, às vezes por uma mesquinharia, continuará sendo alimentada, pela outra parte, a dos cidadãos e dos mesmos bandidos, uma cadeia infernal de desejo de vingança que continuará nos esmagando e humilhando.

Até quando? Irá despertar alguma vez este país de tantas maravilhas, de tantas pessoas fantásticas, com desejo de viver em paz, sem serem tratadas como se fossem todas bandidos, ou continuará deixando atrás de si a cada dia tristes trilhas de sangue e medo ante a impassividade e a impotência do Estado?

Edinaldo, amigo e companheiro de trabalho de Carlos Augusto: M. MARTÍN

Edinaldo, amigo e companheiro de trabalho de Carlos Augusto: M. MARTÍN

Ambulantes, companheiros de Braga, a caminho do aeroporto de Guarulhos para prestar homenagem ao camelô: M. MARTÍN

Ambulantes, companheiros de Braga, a caminho do aeroporto de Guarulhos para prestar homenagem ao camelô: M. MARTÍN


Veja os soldados estaduais da polícia assassina do governador Geraldo Alckmin em ação (T.A.):

Quando as meninas odeiam as meninas. Bullyng entre universitárias

bulismo

Sempre existe espaço para falar do amor entre meninas. A imprensa esquece a inveja, o preconceito, o ciúme, o ódio nas relações femininas. Por exemplo, existe bulismo entre as universitárias brasileiras? Desconheço qualquer pesquisa.

Publicou El Clarín:

Aumento de bullying preocupa argentinos

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por Gabriela Grosskopf Antunes

O bullying vem deixando vítimas no país. Um em cada quatro argentinos, diz a imprensa local, conhece ou já foi vítima de alguma espécie de violência escolar. A Argentina já é considerada o país com maior índice de bullying da região.

O tema é comum no continente. ONGs e entidades internacionais afirmam que pelo menos 70% dos alunos da América Latina já sofreram algum tipo de bullying. E segundo estudo realizado pela Unesco entre os anos de 2009 a 2011, a Argentina é o país com os mais altos números de bullying entre os 15 países latino americanos que participaram do estudo.

Um em cada quatro argentinos, diz a imprensa local, conhece ou já foi vítima de alguma espécie de violência escolar. De acordo com a consultora TNS Gallup, 87% dos argentinos estão preocupados com o tema. O sofrimento silencioso de 40% dessas vítimas, como reporta a equipe do Anti Bullying Argentina (ABA), pode terminar mal.

Foi o caso de Naira Ayelén Cofreces, de 17 anos, morta em abril último como decorrência de espancamento por três colegas, na província de Buenos Aires.

Bullying termina em morte

O caso de Naira assustou graças à banalidade do crime. Familiares e amigos especulam que Naira pode ter apanhado pelo simples fato de ser amiga de uma colega que vinha sofrendo com bullying.

“Foi um desses casos em que o bullying mostrou sua cara mais trágica”, lamentou explica a psicóloga da Universidade Católica Argentina (UCA) e parte da equipe da entidade Anti Bullying Argentina, Lucrecia Morgan.

Pouco dias depois, em La Plata, cidade natal da Presidente Cristina Kirchner, uma jovem de 18 anos foi atacada porque “era linda”. Sobreviveu com o nariz quebrado.

“É preocupante porque é cada vez maior o número de denúncias e também a violência entre os alunos”, destacou o presidente da ONG Bullying sem Fronteiras Javier Miglino.

O jornal Uno publica hoje:

Sorpresa por casos de bullying en estudiantes universitarias

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por Mariana Gil

Aunque es difícil de creer que el bullying se manifieste entre estudiantes del ámbito universitario, en Mendoza las agresiones psicológicas son frecuentes sobre todo entre las mujeres. Sin embargo, aun así es en la única provincia del país donde los hombres no sufren este tipo de violencia y la resolución de los conflictos es más simple. De todos modos, es una de las regiones donde los alumnos demandan más ayuda. Las carreras en las que predominan los casos de maltrato son Ingeniería, Economía, Derecho e incluso, Psicología, entre otras. Así lo revela el informe del estudio nacional que realizó la ONG Bullying sin Fronteras.
En las universidades públicas, el fenómeno de burlas, injurias, discriminación, aislamiento y humillaciones, entre otras manifestaciones, es por cuestiones políticas; mientras que en las privadas, el acoso tiene relación con la condición económica de la víctima.
Lo que llama la atención sobre los datos que arrojó la muestra de los estudiantes de entre 18 y 23 años de nuestra provincia es que “fue el único lugar del país donde no existe bullying entre hombres, que se da sólo entre mujeres. Es decir: en Mendoza el compañerismo en el segmento masculino es más fuerte, hay respeto y no proliferan las broncas”, detalló Javier Miglino, titular de la organización.
El estudio nacional indica que en promedio 4 de cada 10 alumnos de casas de altos estudios padeció bullying y que en muchos casos deriva en una sensible baja en el rendimiento académico o directamente, en el abandono de la carrera universitaria por la continua presión de sus compañeras.
“Cada distrito se destaca por algo distinto y en Mendoza se reveló que son los varones quienes defienden a las chicas a quienes consideran víctimas”, comentó el abogado Miglino, quien al mismo tiempo, dijo que no es posible develar las preguntas del estudio.
Fueron encuestados 2.000 alumnos de 24 universidades privadas y 43 públicas de la Argentina, algunas de ellas de Buenos Aires, Rosario, Córdoba, Mendoza, entre otras, y en estas regiones, el método de consulta fue a través de redes sociales como Twitter, Facebook y por correo electrónico. De allí surgió que el 99% de quienes padecieron bullying lo sufrieron a nivel psicológico, ya que es poco probable que sea físico porque es un delito penal en este rango etario.
El testimonio de Miglino es el siguiente: “Los chicos nos piden ayuda y tenemos una propuesta para que en las universidades inserten dentro de alguna materia, charlas con especialistas sobre bullying”.
A la vez, el profesional explicó que toman las denuncias de cada damnificado y en primer orden, hacen el reclamo a cada establecimiento educativo, luego al Ministerio de Educación, y en tercer lugar, a la fiscalía del Poder Judicial.
Bullying sin Fronteras ya planea visitar Mendoza, Misiones, Formosa, Chaco y Neuquén, las provincias donde han recibido más pedidos de ayuda.
Otro dato que salió a la luz es que el 5% de los estudiantes universitarios sufren el bullying por parte los profesores con frases como “pierden tiempo”, “¿para que están acá, están haciendo perder plata al Estado?”, “no sé qué va a pasar cuando salgan de acá”, “ustedes no tienen nivel”, y otras. “Estas son palabras muy fuertes, son como una especie de bomba atómica, y hay quienes hasta quieren dejar la carrera”, aseguró el especialista.
El estudio nació de la preocupación de padres, alumnos, directivos de universidades públicas y privadas, y Bullying sin Fronteras abordó la conflictividad del acoso estudiantil en el ámbito universitario.

 

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“Hay que ser prudentes antes de calificar los casos”

Adriana Hunau, psicóloga y coordinadora del Servicio de Apoyo al Estudiante y Orientación Vocacional de la UNCuyo, reconoció el fenómeno, pero opina: “Hay que tener cierta prudencia porque las diferencias de ideologías no siempre desencadenan situaciones de bullying. Los enfrentamientos por cuestiones ideológicas se dan al igual que en el contexto social y no siempre merecen ser llamados como casos de bullying. Puede haber episodios aislados y hay que ser prudentes antes de calificar los casos”.
Nancy Caballero, psicopedagoga y psicóloga, concuerda en que existen situaciones de agresión frente la mirada diversa de las cosas: “Esto debería ser inconcebible que suceda en el seno de las universidades, como también la intolerancia a nivel político, que se observa hasta en carreras con orientación técnica, aunque no me animo a denominarlos como casos de bullying, pero sí de violencia”.
La especialista también reconoció que es más común entre las mujeres la violencia psicológica y que los temas de las discusiones son difíciles de mediar.
En tanto, los hombres son más simples a la hora de la resolución de los conflictos. Otro dato que destacó Caballero es que desde hace unos años “las diferencias se dirimen desde un lugar de intransigencia. No podemos naturalizar esto que llama la atención y es grave, cuando una persona del ámbito de estudio no puede usar la palabra sin agredir al otro es porque se ha perdido la inteligencia emocional”.

Os assassinos invisíveis. Dez denúncias de assédio moral no trabalho registradas por dia

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O que é assédio moral? São atos cruéis e desumanos que caracterizam uma atitude violenta e sem ética nas relações de trabalho, praticada por um ou mais chefes contra seus subordinados.

Trata-se da exposição de trabalhadoras e trabalhadores a situações vexatórias, constrangedoras e humilhantes durante o exercício de sua função.

Esses atos visam humilhar, desqualificar e desestabilizar emocionalmente a relação da vítima com a organização e o ambiente de trabalho, o que põe em risco a saúde, a própria vida da vítima e seu emprego.

A violência moral ocasiona desordens emocionais, atinge a dignidade e identidade da pessoa humana, altera valores, causa danos psíquicos (mentais), interfere negativamente na saúde, na qualidade de vida e pode até levar à morte. Suicídios e assassinatos. De mortes encomendadas. De pistolagem, pela preferência de pagar um assassino de aluguel a pagar direitos trabalhistas de um empregado.

Como acontece

A vítima escolhida é isolada do grupo, sem explicações. Passa a ser hostilizada, ridicularizada e desacreditada no seu local de trabalho. É comum os colegas romperem os laços afetivos com a vítima e reproduzirem as ações e os atos do(a) agressor(a) no ambiente de trabalho. O medo do desemprego, e a vergonha de virem a ser humilhados, associados ao estímulo constante da concorrência profissional, os tornam coniventes com a conduta do assediador.

A MAIORIA DAS VÍTIMAS É MULHER E É NEGRA

Assédio moral

VIOLÊNCIA MORAL CONTRA A MULHER 

 

O assediador é sempre um covarde. Ataca sempre os mais fracos.

Geralmente, o ambiente de trabalho é o mais perverso para as mulheres, pois, além do controle e da fiscalização cerrada, são discriminadas. Essa prática é mais frequente com as afro-descendentes. Muitas vezes o assédio moral diferido contra elas é precedido de uma negativa ao assédio sexual. Em alguns casos, os constrangimentos começam na procura do emprego, a partir da apresentação estética.

Posteriormente, ações como:

• Ameaça, insulto, isolamento

• Restrição ao uso sanitário

• Restrições com grávidas, mulheres com filhos e casadas

• São as primeiras a serem demitidas

• Os cursos de aperfeiçoamento são preferencialmente para os homens

• Revista vexatória, e outras atitudes que caracterizam assédio moral

O assédio moral contra as mulheres sempre acontece depois do assédio sexual fracassado. O famoso “dá ou desce”.

Matteo Bertelli

Matteo Bertelli

VIOLÊNCIA SEXUAL CONTRA O HOMEM E ORIENTAÇÃO SEXUAL

 

O homem não está livre do assédio, particularmente se for homoafetivo ou possuir algum tipo de limitação física ou de saúde.

No que se refere à orientação sexual, não há instrumentos oficiais para esse tipo de verificação. E, aqui, o entrave é também cultural e está ligado ao que significa ser homem na sociedade brasileira. Em uma sociedade machista, os preconceitos com relação à orientação sexual são ainda mais graves.

O assédio moral contra os homosexuals, também, pode começar pelo assédio sexual.

 

VIOLÊNCIA MORAL CONTRA A VELHICE, DOENTES E ACIDENTADOS (AS)

Tomas

Tomas

• Ter outra pessoa na função, quando retorna ao serviço

• Ser colocado em local sem função alguma

• Não fornecer ou retirar instrumentos de trabalho

• Estimular a discriminação entre os sadios e os adoecidos

• Dificultar a entrega de documentos necessários à concretização da perícia médica pelo INSS

• Demitir após o transcurso da estabilidade legal

No culto publicitário do hedonismo, do consumismo, da beleza dos jovens, a velhice começa com as primeiras rugas nas mulheres, e os primeiros cabelos brancos nos homens. Cada vez fica mais difícil arranjar emprego depois dos 40 anos.

O assediador é tarado por carne nova.

 

OBJETIVO DO(A) AGRESSOR(A)

• Desestabilizar emocional e profissionalmente

• Livrar-se da vítima: forçá-lo(a) a pedir demissão ou demiti-lo(a), em geral, por insubordinação

 

ESTRATÉGIA DO(A) AGRESSOR(A)

• Escolher a vítima e o(a) isolar do grupo

• Impedir que a vítima se expresse e não explicar o porquê

• Fragilizar, ridicularizar, inferiorizar, menosprezar em seu local de trabalho

• Culpar/responsabilizar publicamente, levando os comentários sobre a incapacidade da vítima, muitas vezes, até o espaço familiar

• Destruir emocionalmente a vítima por meio da vigilância acentuada e constante. Ele(a) se isola da família e dos amigos, passa a usar drogas, principalmente o álcool, com frequência, desencadeando ou agravando doenças preexistentes

• Impor à equipe sua autoridade para aumentar a produtividade

 

COMO IDENTIFICAR O ASSEDIADOR

É no cotidiano do ambiente de trabalho que o assédio moral ganha corpo.

Alguns comportamentos típicos do(a) agressor(a) fornecem a senha para o processo de assédio moral nas empresas.

O assédio moral é uma relação triangular entre quem assedia, a vítima e os demais colegas de trabalho.

Após a confirmação de que está sendo vítima de assédio moral, não se intimide, nem seja cúmplice. Denuncie!

 

DENUNCIE O ASSEDIADOR, UM COVARDE PSICOPATA

Todo assediador é incompetente,  frustado, covarde, um baba-ovo quando um empregado que exerce cargo de confiança, ou um patrão escravocrata e usurário,  um psicopata social.

 

CONFIRA ALGUNS EXEMPLOS DE ASSÉDIO

• Ameaçar constantemente, amedrontando quanto à perda do emprego

• Subir na mesa e chamar a todos de incompetentes

• Repetir a mesma ordem para realizar tarefas simples, centenas de vezes, até desestabilizar emocionalmente o(a) subordinado(a)

• Sobrecarregar de tarefas ou impedir a continuidade do trabalho, negando informações

• Desmoralizar publicamente

• Rir, a distância e em pequeno grupo, direcionando os risos ao trabalhador

• Querer saber o que se está conversando

• Ignorar a presença do(a) trabalhador(a)

• Desviar da função ou retirar material necessário à execução da tarefa, impedindo sua execução

• Troca de turno de trabalho sem prévio aviso

• Mandar executar tarefas acima ou abaixo do conhecimento do trabalhador

• Dispensar o trabalhador por telefone, telegrama ou correio eletrônico, estando ele em gozo de férias

• Espalhar entre os(as) colegas que o(a) trabalhador(a) está com problemas nervosos

• Sugerir que o trabalhador peça demissão devido a problemas de saúde

• Divulgar boatos sobre a moral do trabalhador

 

COMO A VÍTIMA REAGE

 Alex Falco Chang

Alex Falco Chang

MULHERES: São humilhadas e expressam sua indignação com choro, tristeza, ressentimentos e mágoas.

Sentimento de inutilidade, fracasso e baixa auto-estima, tremores e palpitações. Insônia, depressão e diminuição da libido são manifestações características desse trauma.

HOMENS: Sentem-se revoltados, indignados, desonrados, com raiva, traídos e têm vontade de vingar-se.

Idéias de suicídio e tendências ao alcoolismo.

Sentem-se envergonhados diante da mulher e dos filhos, sobressaindo o sentimento de inutilidade, fracasso e baixa auto-estima.

 

O QUE A VÍTIMA DEVE FAZER

• Resistir. Anotar, com detalhes, todas as humilhações sofridas: dia, mês, ano, hora, local ou setor, nome do(a) agressor(a), colegas que testemunharam os fatos, conteúdo da conversa e o que mais achar necessário.

• Dar visibilidade, procurando a ajuda dos colegas, principalmente daqueles que testemunharam o fato ou que sofrem humilhações do(a) agressor(a)

•Evitar conversa, sem testemunhas, com o(a) agressor(a).

• Procurar seu sindicato e relatar o acontecido.

• Buscar apoio junto a familiares, amigos e colegas.

* E denunciar ao

• Ministério do Trabalho e Emprego

• Superintendências Regionais do Trabalho e Emprego

• Conselhos Municipais dos Direitos da Mulher

• Conselhos Estaduais dos Direitos da Mulher

• Comissão de Direitos Humanos

• Conselho Regional de Medicina

• Ministério Público

• Justiça do Trabalho

• Ouvidoria 0800 61 0101 (Região Sul e Centro-Oeste, Estados do Acre, Rondônia e Tocantins) 0800 285 0101 (Para as demais localidades)

http://www.mte.gov.br/ouvidoria

* Existem organizações internacionais.

 

O MEDO REFORÇA O PODER DO(A) AGRESSOR(A)

O assédio moral no trabalho não é um fato isolado. Como vimos, ele se baseia na repetição, ao longo do tempo, de práticas vexatórias e constrangedoras, explicitando a degradação deliberada das condições de trabalho.

Nessa luta, são aliados dos(as) trabalhadores(as) os centros de Referência em Saúde dos Trabalhadores, Comissões de Direitos Humanos e Comissão de Igualdade e Oportunidade de Gênero, de Raça e Etnia, de Pessoas com Deficiência e de Combate à Discriminação nas Superintendências Regionais do Trabalho e Emprego.

Um ambiente de trabalho saudável é uma conquista diária possível. Para que isso aconteça, é preciso vigilância constante e cooperação. É preciso não ter medo. O agressor(a) conta com a sua covardia. Sua falta de amor próprio.

 

AS PERDAS PARA O EMPREGADOR

Pedro X. Molina

Pedro X. Molina

 

•Queda da produtividade e menor eficiência, imagem negativa da empresa perante os consumidores e mercado de trabalho

•Alteração na qualidade do serviço/produto e baixo índice de criatividade

• Doenças profissionais, acidentes de trabalho e danos aos equipamentos

•Troca constante de empregados, ocasionando despesas com rescisões, seleção e treinamento de pessoal

• Aumento de ações trabalhistas, inclusive com pedidos de reparação por danos morais

 

AÇÕES PREVENTIVAS DAS EMPRESAS

 Pedro X. Molina

Pedro X. Molina

Os problemas de relacionamento dentro do ambiente de trabalho e os prejuízos daí resultantes serão tanto maiores quanto mais desorganizada for a empresa e maior for o grau de tolerância do empregador em relação às praticas de assédio moral.

• Estabelecer diálogo sobre os métodos de organização de trabalho com os gestores (RH) e trabalhadores(as)

•Realização de seminários, palestras e outras atividades voltadas à discussão e sensibilização sobre tais práticas abusivas

• Criar um código de ética que proíba todas as formas de discriminação e de assédio moral (Fonte Ministério do Trabalho e Emprego, Assédio Moral no Emprego, cartilha)

 

 

Dictadura. Cuerpos rehenes: Las mujeres coaccionadas para tener relaciones sexuales

Miriam Lewin fotografiada por prisioneros esclavos enel Casino de Oficiales de la ESMA, donde estaba recluída

Miriam Lewin fotografiada por prisioneros esclavos enel Casino de Oficiales de la ESMA, donde estaba recluída

 

El libro Putas y guerrilleras, crímenes sexuales en los centros clandestinos de detención. La perversión de los represores y la controversia de la militancia. Las historias silenciadas. El debate pendiente, de Editorial Planeta, de Miriam Lewin y Olga Wornat, demuestra que las violaciones en los campos de concentración fueron un plan sistemático de la dictadura militar. Las mujeres secuestradas eran consideradas subversivas, malas madres, aborteras y promiscuas. Lewin cuenta su historia como sobreviviente y las interpelaciones que tuvo que sufrir por ser víctima del Tigre Acosta. Una lucha contra los abusos que va desde los militares hasta la Iglesia, con la investigación que puso preso al cura César Grassi. Un legado histórico y una muestra de una víctima activa que busca honrar la memoria y la vida.

 

las12

 

Por Luciana Peker
Página 12, Argentina
–¿Es verdad que vos salías con el Tigre Acosta? –la interrogó Mirtha Legrand, sin atragantarse con la pregunta, en un almuerzo televisivo.

–¿Cómo que salía? –le replicó Miriam Lewin.

–Bueno –recalculó–. Si es verdad que salían a cenar, eso es lo que dice la gente…

El 24 de marzo del 2004, mientras la ESMA dejaba de ser un emblema de los represores, Mirtha llevaba a la boca de una periodista, que estuvo secuestrado en la ESMA, el cuchillo de la sospecha. No era la primera vez que sentía el filo de la pregunta sobre por qué se había salvado. Pero esa escena de un almuerzo, acompañada por Estela de Carlotto y Mariana Pérez, reflejó en el espejo de la televisión los bifes que reciben las mujeres por ser mujeres. ¿Ella era amante de represores? ¿Se salvó por dar sexo? ¿Consentía las violaciones que ahora denuncia? ¿Ella también tenía la culpa?

Miriam, la mujer de unos ojos tan claros como penetrantes, no esquiva la respuesta. Está entrenada en mirar de frente.

¿Cómo eran esas salidas?

–Estábamos en capucha o en los camarotes y venía un guardia y te decía: “Vestite que vas a salir”. Nos bajaban con los ojos vendados, nos subían a un auto, no sabíamos si nos iban a matar o qué. Era una situación de absoluta indefensión. En algunas ocasiones terminábamos en un restaurante comiendo con ellos, que estaban armados. Nos interrogaban acerca de si habíamos reflexionado de lo mal que estaba militar. A veces teníamos que escuchar descripciones de operativos donde habían secuestrado gente a ver si denotábamos algún tipo de dolor, porque estaba prohibido llorar.

¿La gente los veía?

–La gente nos veía. Nos llevaban a El Globo o Los Años Locos. Nosotras creíamos que teníamos el sello desaparecidas en la frente. Pero evidentemente no era así.

¿Qué significaba para vos salir a la calle y seguir en cautiverio?

–Era un infierno tener que compartir una cena con culpables de secuestros, torturas y asesinatos de mis seres queridos, de mis amigas y de mi novio. Era una tortura refinada y perversa. Si intentabas escapar ibas a terminar acribillada en la costanera e iban a decir “salvaje enfrentamiento”. Era una situación tan retorcida que un secuestrador te lleve a cenar… Ninguna de nosotras salía. Ellos nos sacaban.

¿Te pesó mucho la sospecha por ser sobreviviente?

–A pesar de que se decía “Con vida los llevaron, con vida los queremos”, en general, los que aparecimos con vida estábamos bajo sospecha. Esto pasó acá, en el país, y en el exilio, en donde muchas compañeras y compañeros fueron radiados porque se sospechaba que si se habían salvado era porque había existido algún tipo de colaboración con los represores. Si a los hombres se los sospechaba de haber delatado, a las mujeres de haber delatado y de haber tenido sexo con los represores. Era una doble estigmatización. Nos preguntaban: “¿Vos por qué te salvaste?”. Y la verdad es que no hay una respuesta. La respuesta la tienen los represores, pero ellos mienten y le quieren hacer creer a la sociedad que las sobrevivientes colaboramos con ellos o éramos agentes de inteligencia que estábamos de buena gana y no que estábamos esclavizados y con nuestra conciencia y derechos arrasados. Es bastante difícil de sobrellevar porque la culpa está siempre presente. Una se pregunta: “¿Por qué yo sobreviví y no todos mis amigos?”. La respuesta es absolutamente inexistente.

Botín de guerra

La diferencia entre salir y ser sacada, entre desear y ser sometida, es tan abismal como que una mujer elija y que una mujer sea obligada. “Nosotras éramos un botín de guerra”, grafica Miriam Lewin, periodista de Canal 13 y Radio Nacional y coautora de Ese infierno, conversaciones de cinco mujeres sobrevivientes de la ESMA y del libro, de reciente publicación, junto con Olga Wornat, Putas y guerrilleras. Crímenes sexuales en los centros clandestinos de detención. La perversión de los represores y la controversia en la militancia. Las historias silenciadas. El debate pendiente, de Editorial Planeta. Un libro urgente y a la vez macerado por los años de silencio, por los errores y por el avance en la comprensión del alcance de la violencia de género: “Tuvo que pasar mucho tiempo para poder hablar. Primero se hicieron los juicios por la apropiación de las propiedades de los desaparecidos y después por la apropiación de los cuerpos de las mujeres. O sea, antes las propiedades que el cuerpo de las mujeres”, evalúa Miriam. Ella pone algo más que las palabras. Le pone –también– el cuerpo a su relato. Miriam fue puta y guerrillera. Escuchó esas palabras disparadas como una acusación fuera de toda justicia, no sólo sobre sus ideas políticas, también sobre su silueta de jovencita.

–Putita, me decían. También que estaba más buena en las fotos que tenían mías que personalmente. Un día me levantaron el antifaz y uno me exhibió sus genitales y me dijo: “Te vamos a pasar uno por uno, hija de puta”. Y me preguntaban: “¿Con cuántos tipos te acostaste? ¿Cuántos abortos te hiciste? ¿En cuántas orgías participaste?”. Yo tenía 19 años. No había absolutamente ninguna razón para que ellos tuvieran que usar este plus de violencia hacia las mujeres –relata.

Autocrítica

La dimensión del libro pone en eje la violencia sexual contra las mujeres como un plan sistemático, con diferencias según campos de concentración y regiones, pero con la misma idea de apropiarse del cuerpo de las militantes. Pero también da un paso al frente en reflexionar sobre el machismo en las organizaciones políticas de la década del setenta y en los propios prejuicios que llevaban, muchas veces, a juzgar a otras mujeres tildándolas de favoritas o traidoras por endilgarles relaciones con los secuestradores o por silenciar o mirar con recelo a alguna de las víctimas que ponía en palabras la sexualidad tajeada. “Yo me declaro culpable y hago autocrítica”, analiza, siempre valiente, un paso más para adelante, Miriam.

–Yo le pedí perdón treinta años después a una compañera que vino a decirme en un camarote de la ESMA que había sido violada por Juan Carlos Rolón, alias Niño, y nosotras lo primero que le dijimos es “¿Cómo te violó? ¿Te puso una pistola en la cabeza?”. ¡Mirá la falta de comprensión! ¿A quién iba a recurrir esa mujer a la que le habían matado a su hermano, a su suegra, a sus compañeros de militancia y que era testigo de los vuelos de la muerte? ¿A quién le iba a pedir ayuda? El la saca y le dice que se quiere acostar con ella y entra a un albergue transitorio. Y ni siquiera pudo contar con la comprensión de sus compañeras de cautiverio.

Militares y curas

El abuso sexual reparte favores y gatilla el miedo. Pero, además, si las víctimas hablan también perfora sospechas como boomerang. Miriam Lewin realizó, en Telenoche, la investigación sobre los abusos sexuales cometidos en la Fundación Felices Los Niños por el cura Julio César Grassi, que culminaron con una condena de 15 años de prisión y traspasó todo tipo de cuestionamientos, presiones y descalificaciones. Esa experiencia le hizo conocer los mecanismos de la violencia sexual que ella misma padeció, pero que no dimensionaba antes de ver las consecuencias de los abusos en otras personas.

Miriam Lewin también fue una víctima. Nunca pasiva. Siente que debe cumplir con el compromiso de hablar por sus compañeras de cautiverio. Pero también de honrar su sed de vida en cada decisión cotidiana: Miriam dora las cebollitas de los knishes de papa con que festeja las tradiciones judías; abre su hogar para compartir miradas del oficio con sus hijos en una charla interminable; planifica viajes con la erudición de saber dónde se come el más sabroso alcaucil relleno de Italia; comparte con su marido la odisea de lavar los platos o de recorrer las rutas para ver ballenas; cuelga las lamparitas chinas por el techo adornado de verde del patiecito de su casa; puebla de plantas, colores, perros y gatos su marco cotidiano, en donde disfruta del azul intenso de una escalera en donde siempre puede existir un nuevo escalón, un mejor desafío. Pelea con su pelo, que se le rebela menos lacio de lo que ella quisiera e ilumina de rojo sus llamativos ojos fuertes. Ella no vivió. No sobrevivió. Vive. Aquí y ahora y después. Para seguir denunciando a la dictadura. Para construir con sus palabras otro futuro en el que, por ejemplo, niños y niñas puedan leer sus cuentos. Ella decidió, de ahora en más, con un libro como legado de la violencia sufrida por las mujeres en el terrorismo de Estado, dedicarse a su primera pasión: la literatura infantil. Miriam Lewin constató, en un legado histórico, la crueldad específica de los militares contra las mujeres. Y, a su vez, ofrenda una entereza sensible que se convierte en un imán de vida.

¿Por qué seguís escribiendo sobre la violencia en la dictadura?

–Porque honra la memoria de muchas mujeres que pasaron por el secuestro y hoy no pueden denunciar. Por otro lado, el costo personal psicológico y físico es duro de sobrellevar. Este libro nació como la necesidad de entender qué nos había pasado.

¿Las mujeres eran coaccionadas para tener relaciones sexuales, amenazadas?

–Las coacciones eran múltiples. La principal era la amenaza de la eliminación física inminente. Nosotras éramos testigos de los traslados. Los represores ni siquiera tuvieron que ejercer presión física. Eran cuerpos femeninos como botín de guerra. En la ESMA estaban reservados esos cuerpos para los oficiales y hubo alguna sanción a algún suboficial o guardia que cometió una violación y en La Cueva, de Mar del Plata, parecía que era al revés, estaban reservados para los suboficiales como una recompensa por supuestos actos heroicos que, en realidad, eran hechos aberrantes. Según los campos de concentración, los crímenes sexuales adquirían distintas características. Además, muchas mujeres eran visitadas en sus casas por los represores y las amenazaban con secuestrar a sus hermanas menores. Toda la sociedad era un campo de concentración. Era una sociedad concentracionaria y machista en donde hubo mujeres que fueron violadas más allá del campo de concentración.

¿Por qué a las propias mujeres les costó tanto hablar?

–Algunas mujeres se atrevieron valiente y dolorosamente a contarlo en la Conadep o el Juicio a las Juntas, pero no era materia judiciable. Por ejemplo, una mujer decía “yo estaba embarazada de cuatro meses y me violaron” y los jueces no sabían qué hacer, no les servía para una condena. A partir de que son considerados delitos de lesa humanidad, en la Corte Penal Internacional de La Haya, por las guerras de Ruanda y la ex Yugoslavia, se los empezó a tomar como delitos no prescriptibles. Ultimamente la mayoría de las mujeres y hombres relatan que fueron víctimas o testigos de delitos sexuales. En los crímenes del nazismo no se les preguntaba a las mujeres por la violencia sexual porque se consideraba que era revictimizarlas. Pero no darles la posibilidad de contarlo también es revictimizarlas: es condenarlas al silencio.

¿Tuvo influencia que Carmen Argibay haya participado de los juicios por crímenes sexuales en la ex Yugoslavia?

–Indudablemente tuvo influencia esto y leer sobre casos de violencia sexual en Guatemala, México, Chile, Uruguay. Las reacciones de las mujeres son similares a cuando son víctimas de trata o de violencia doméstica. Muchas sienten culpa por lo que les pasa. Hace falta comprender que todas fuimos y somos víctimas. No hay mujeres que provoquen o que con su actitud desafiante desaten la ira del agresor. A la mujer se le exige que ponga su vida en riesgo para defender su sexo. Por ejemplo, a la chica (Giulana) que denunció al jugador de Independiente (Alexis Zarate) se le exige que tenga moretones. Se cree que si una mujer no puso su vida en riesgo es porque le gustó y hubo consentimiento. Lo primero que le dicen a una mujer es que, si la asaltan, largue la cartera. Pero si la violan dicen: “¿Cómo no se defendió?”, “¿Qué estaba haciendo en ese departamento?”. El fiscal Pablo Parenti me explicó “aunque la víctima diga que hubo consentimiento, no se puede aceptar en un contexto concentracionario. No hay libre ejercicio de la voluntad”. Por eso en una época se hablaba de amores y no eran amores.

En la revista Noticias se llegó a publicar una nota sobre supuestos amores de secuestradas con represores. ¿Qué opinás?

–Esa nota era de Olga (Wornat) y ella hace la autocrítica. De ninguna manera hubo amor porque el amor requiere como condición la elección. Eran mujeres que no sabían el destino de sus hijos, de sus padres, de sus hermanos, les habían asesinado a sus maridos y las amenazaban con secuestrar a sus seres queridos. ¿Qué resquicio de voluntad tenían para resistirse a ese juego maquiavélico? El Tigre Acosta una vez llevó a mujeres a una quinta y las colocó al lado de oficiales de la marina y las distribuyó como si fueran ganado. Toda noción de amor en ese contexto es imposible. Es verdad que hubo vínculos que trascendieron las paredes de los campos de concentración, incluso un matrimonio con hijos. Cuando te enamorás de una persona la elegís. En estas situaciones no había posibilidad de libre elección. Y si alguna prisionera sintió un “agradecimiento” por alguien que la protegió, con el tiempo fue comprendiendo la naturaleza de esta situación. Yo narro mi experiencia con un guardia en Virrey Ceballos que supuestamente me protegía y después dijo cosas de mí que me podrían haber mandado a la muerte. No había piedad.

¿Por qué es importante que las violaciones en los campos de concentración sean tomadas de forma diferenciada a las otras torturas?

–La primera condena por delito sexual es la de un suboficial de la Fuerza Aérea, Gregorio Molina, que fue denunciado por violaciones a varias mujeres en La Cueva de Mar del Plata. Fue una condena premiada internacionalmente por tomar el delito sexual por separado. ¿Por qué no está subsumido en el delito de tormentos? Porque no es menos grave. También se considera violencia sexual la picana en la vagina y las observaciones soeces sobre tu cuerpo, que eran constantes, como “mirá qué buenas tetas que tiene”.

¿Las mujeres sufrieron más la violencia que los varones?

–No, pero sufrimos distinto. No es lo mismo para un varón estar desnudo en una cama frente a diez tipos que para una mujer, en muchos casos, virgen o adolescente.

¿La violencia era una forma de reprimir a las mujeres que se salían del molde?

–La imagen que tenían ellos de nosotras era que éramos promiscuas sexualmente, que no teníamos ningún apego por la familia, que éramos malas madres. Nos demonizaban absolutamente porque habíamos abandonado el rol de la sociedad occidental y cristiana. Por eso, ellos disculpaban a algunas mujeres cuando tenían un grado menor en la militancia que sus maridos, porque decían que ella lo tenía que obedecer. La violación también era un mensaje al varón que estaba secuestrado: “Mirá cómo me apodero del cuerpo de tu mujer y vos no podés hacer nada para detenerlo”. Y el mensaje para la mujer era: “Acá el único macho soy yo y el que es tu compañero de militancia o tu marido no puede impedirlo”. Arrasaban tu subjetividad, te denigraban, te humillaban. Y, por otro lado, hacia los otros represores decían: “Mirá qué potente, qué viril, qué macho que soy”. En La Cueva de Mar del Plata hay conscriptos que dijeron que Gregorio Molina iba a la base aérea y se jactaba de las violaciones que cometía.

Es llamativo que ya en ese momento se tildara de “abortera” a una mujer que cuestionaba el orden político…

–Sí, a pesar de que hubo casos de mujeres que quedaron embarazadas y las obligaron a hacerse un aborto, como le pasó a Silvia Suppo, que la llevan a un médico abortero junto con una mujer policía (María Eva Aebi, que está siendo juzgada) porque el comisario (Juan Calixto) Perisotti le dijo que era un error que había que subsanar, como si fuera un exceso o una equivocación. Por eso, me parece importante continuar con la lucha por el esclarecimiento del asesinato de Suppo (el 29 de marzo del 2010, en Rafaela) que está invisibilizado.

¿La violencia sexual, más allá de tener diferentes características, fue un plan sistemático de la dictadura?

–Si pensáramos que fueron hechos excepcionales, creeríamos que hubo algún milico loquito que violó las normas existentes. Pero se dio en todo el país; Jujuy, Bahía Blanca, Buenos Aires, Neuquén, Mendoza, Córdoba y Santa Fe. En todos lados hubo campos de concentración manejados por hombres con mujeres desnudas encapuchadas, engrilladas, atadas. Hay compañeras que no saben quiénes las violaron porque estaban encapuchadas y nunca les vieron las caras. Nosotras éramos un botín de guerra. Dependíamos de ellos para ir al baño, para comer, para sobrevivir. Y entonces, nuestro cuerpo, en la conciencia de ellos, les pertenecía.

¿Por qué el título de Putas y guerrilleras?

–A una mujer sobreviviente de La Noche de las Corbatas, cuando era trasladada de Neuquén a La Cueva, de Mar del Plata, cuando baja del avión le pegan una piña en el estómago y le dicen: “Puta debés ser, como todas las psicólogas”. A una chica en Tucumán, que la obligaron a hacer empanadas, la descalificaron: “¿Qué vas a ser guerrillera vos si sos putita?”. A otra compañera de la ESMA la tildaron de puta montonera mientras la torturaban.

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¿Castigaron a las militantes por la irreverencia al modelo de mujer?

–Sí, por supuesto. El modelo de mujer que ellos pretendían era una mujer sumisa, que se dedicara exclusivamente a las tareas de la casa y la crianza de los hijos. Y cualquier rebelión a este modelo que ellos intentaban perpetuar era considerado un agravio, una transgresión imperdonable. Por eso, en la ESMA nos obligaban a pintarnos, a peinarnos, a vestirnos bien, porque lo consideraban un índice de “recuperación” en relación con el uso de jeans, el pelo atado y borceguíes. Ellos pretendían una renuncia a todos nuestros ideales. Y nosotras veníamos de organizaciones bastante machistas, donde el rol de las mujeres era subalterno. Más allá de lo declamativo, no había muchas mujeres que alcanzaran roles de conducción.

¿Cómo influyó el machismo en las organizaciones?

–Nosotras mismas levantábamos el dedo acusador con compañeras que nos decían que se habían acostado con un represor porque había conseguido hacer un llamado a su casa. Nosotras queríamos ser mártires. En nuestra ideología de ese momento, si Fulanita había tenido sexo con un represor también era una puta. El prejuicio nos abarcaba. Por eso, este libro puede ser un granito de arena en este debate sobre lo que padecimos las mujeres.

Rosas para Cláudia, assassinada pela Polícia Militar do Rio de Janeiro

 

 

Cláudia, por Florido Lá, no blogue Olga

Cláudia, por Florido Lá, no blogue Olga

No dia 18 de Abril, sexta-feira da paixão, foi organizado um ato público e cultural, “A Paixão de Claudia”.

Articulado pela empresa Cubo Preto Ensino de Arte e Cultura Ltda., juntamente com ONGs, associações, coletivos culturais, empresas, órgãos da imprensa formal e informal e por profissionais de várias áreas das artes e interessados na vida em sociedade de modo geral, constitui-se como uma homenagem à mulher negra, trabalhadora e mãe brasileira, Claudia da Silva Ferreira, de 38 anos, que no dia 16 de março de 2014,

foi atingida por balas disparadas por agentes da Polícia Militar do Rio de Janeiro, socorrida pela mesma ainda em vida e arrastada por cerca de 350 metros, chegando ao hospital morta e com partes de seu corpo em carne viva.

Carregando rosas vermelhas, partiu-se defronte à Igreja da Nossa Senhora da Consolação até a Igreja de Nossa Senhora do Rosário dos Homens Pretos, localizada no Largo do Paissandu, onde encontra-se a estátua da Mãe Preta, feita pelo artista Júlio Guerra representando todas as mães pretas que foram e são base desse Brasil, e lá foram entregues as rosas. Rosas vermelhas, uma beleza que a própria natureza armou com espinhos para se proteger de seus opressores.

E no meio de tanta dor e revolta, a delicadeza ao levar sua rosa como se fosse cada uma das mães pretas desse Brasil. O evento foi marcado por muitos cartazes, tambores e manifestações culturais. Mas eu só lembro das rosas… rosas para Cláudia.

Alexandre da Silva, marido de Cláudia

Alexandre da Silva, marido de Cláudia

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Acesso o ensaio completo no Flickr, aqui.

 

 

Slumming, o sádico turismo de favela, da miséria e do sangue

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Turista típico do sangue que escorre nas favelas "pacificadas"

Turista típico do sangue que escorre nas favelas “pacificadas”

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O deputado Garotinho noticiou o assassinato do artista da Globo Douglas Rafael da Silva Pereira, DG: “Copacabana viveu momentos de terror e guerra. Ainda tem muita coisa obscura, mas o fato é que mais uma vez a Zona Sul fica refém da violência. Aliás, a propaganda enganosa da pacificação cria situações absurdas. Um grupo de franceses chegou para se hospedar num albergue no Pavão-Pavãozinho porque ouviu falar que era um lugar completamente tranquilo e barato. Devem ter entrado em pânico com o tiroteio e a guerra que se seguiu.

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Não sabe Garotinho que as franceses pagaram para ver sangue.

O chamado turismo de favela, ou turismo da miséria, é um fenômeno em expansão, como atesta o livro Gringo na Laje – Produção, Circulação e Consumo da Favela Turística (FGV Editora, 163 pág., 17 reais), da antropóloga Bianca Freire-Medeiros. Por mais estranho que possa parecer, a violência é, na visão da pesquisadora, o que mais seduz os turistas. “Ela é um atrativo. O filme Cidade de Deus, por exemplo, vende a imagem de que a favela é um lugar extremamente violento, de alto risco: os turistas querem ir lá motivados por isso”, diz Bianca. Só a favela da Rocinha, destino favorito no Rio, recebe cerca de 3.500 visitantes por mês, a maior parte vinda da Europa e dos Estados Unidos. Sete agências especializadas e inúmeros guias exploram o negócio.

Iconoclastia Incendiária: Safari humano nas favelas do Rio. Uma modalidade de turismo chamada "slumming".  Quem são esses animais que moram aqui? E quem são os animais exóticos que vem fotografar? Que tipo de animal nós somos?

Iconoclastia Incendiária:
Safari humano nas favelas do Rio. Uma modalidade de turismo chamada “slumming”.
Quem são esses animais que moram aqui? E quem são os animais exóticos que vem fotografar?
Que tipo de animal nós somos?

Como teve início o turismo da miséria?
O turismo em favela tem como antecedente histórico a prática do slumming, termo com registro em dicionário, realizada pelas elites inglesas da era vitoriana, nos anos de 1880. Os ricos iam visitar, por curiosidade ou caridade, os espaços segregados da cidade. Era quase como se fossem às colônias – de chineses, italianos e outros. Virou moda fazer essas visitas. Isso dura até os anos 1920. A situação contemporânea começou por volta de 1990. No Rio de Janeiro, há um mito de origem, segundo o qual o turismo em favela começou com a ECO 92, quando se passou a levar estrangeiros à Rocinha – pessoas ligadas em ecologia e interessadas em alternativas ao turismo de massa. Na África do Sul, esse tipo de turismo teve início com fim do Apartheid, em 1994, e os roteiros turísticos para as townships, localidades que até então estavam isoladas. Leia mais

Escreve Mário Antônio de Lacerda Guerreiro: Se você não sabia, fique sabendo que, no Rio de Janeiro, somente a favela da Rocinha atrai cerca de 40.000 turistas por ano, 65% europeus. Com esta quantidade de visitantes estrangeiros, a Rocinha tornou-se uma verdadeira atração turística mais importante do que o MAM (Museu de Arte Moderna) e a Igreja barroca de São Sebastião, onde está o marco de fundação da Cidade de São Sebastião do Rio de Janeiro.

Estou certo de que a esta altura o leitor curioso e indagador deve estar perguntando para si mesmo: “O que há de tão atraente na Favela da Rocinha?”

Mas há uma pergunta que não quer se calar: Por que razão o ser humano encontra grande prazer em ver a miséria dos outros e/ou na terra dos outros e não encontra nenhum prazer em ver sua própria miséria e/ou a miséria na sua própria terra? Dizer que “pimenta nos olhos dos outros é refresco” é repetir um surrado provérbio.

Não é de causar espécie que o ser humano procure o prazer e fuja da dor, isto já sabia Aristóteles em priscas eras, muito antes de Jeremy Bentham e Sigmund Freud. O que causa espécie é que o sofrimento dos outros seja causa do prazer de algumas pessoas.

Em outras palavras: há quem ganhe muito dinheiro fotografando a miséria do Terceiro Mundo. Há mesmo um famoso fotógrafo brasileiro que enriqueceu com a miséria alheia . Mas, neste caso, a miséria é apenas um meio anódino, para alcançar um fim prazeroso, e como sabemos, os fins justificam plenamente os meios… Porém, quando o turismo é apenas um meio e ver a miséria dos outros passa a ser um fim, esse tipo de turista só pode ser um grande sádico ou um fútil desmiolado (tertium non datur).

 

Acontece no Rio de Janeiro, na Bahia, principalmente. Também noutras cidades do Brasil favelado. A foto é do Recife. Os soldados de Pernambuco imitam os soldados da Rainha da Inglaterra

Acontece no Rio de Janeiro, na Bahia, principalmente. Também noutras cidades do Brasil favelado. A foto é do Recife. Os soldados de Pernambuco imitam os soldados da Rainha da Inglaterra

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LA VIDA EN JUEGO

Asegurar la vida requiere una operación tautológica: necesita seguridad. ¡Cómo no lo vamos a saber quienes practicamos orientaciones sexuales e identidades de géneros disidentes! ¿Qué significa linchar aquí y ahora con muerte o no como resultado a un puto? ¿Guarda alguna relación con la salvajada sufrida por David Moreira, asesinado por un grupo anónimo definidos como “vecinos” en Santa Fe?

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Por Flavio Rapisardi

En 1781 Tupac Katari rebeló al pueblo aymará del sojuzgamiento godo. Con él, 40.000 indígenas sitiaron la ciudad de La Paz. Mientras tanto, los españoles, criollos, acomodados y no tanto, proyectaron su terror bajo los improperios de bárbaros, salvajes (liberal conservadores y marxistas de diccionario) o “indios”, error terminológico y geográfico en el que ya se había filtrado la civilidad occidental hecha a base de exclusiones externas (continentes “descubiertos”) e internas (personas en situación de pobreza, religiones no institucionalizadas, mujeres y esclavos varios). Pero como no hay ángeles ni aquí ni allá ni acullá, la parrillitas imaginadas por Juan José Saer en El entenado, en la que parece que “los colastinés” asaban la carne originaria de “tribus” ajenas y todo lo que procedía de las narices europeas que olisqueaban nuevos territorios puede tentarnos a pensar con el tic académico de buscar leyes sociales, existenciarios, normas psíquicas y/o prejuicios cognitivos que pretenden explicar no sólo algo que ocurrió hace siglos, y que hace imposible cualquier contrastación, sino también generalizar lo que merece un cuidado extremo no sólo por alguna obligación ética, sino para no atizar más a la bestia que no es la misma, como tampoco sus víctimas. Tupac Katari fue descuartizado. Lxs colastinés eliminadxs.

Otra historia

Descuartizar no es linchar, comerse personas no es apuñalar, matar en un choreo no es un genocidio. Pero cada uno de estos actos son un filamento que transmiten formas de violencia, discursos más amplios, intenciones que nos atraviesan, hegemonías que se disputan. La pregunta es quiénes, cómo y por qué sostienen los piolines como correas de transmisión. Y frente a la violencia no hay lugar a dicotomías dualistas y prolijas, porque ganar, en definitiva, no gana nadie, y dicho esto sin ningún tipo de espíritu pacifista y/o conciliatorio: la violencia marca a amos, esclavos y testigos. Nunca hubo Suizas ni testigos inocentes: la pretendida prescindencia (objetividad y otras mentiras) sólo garantiza la ganancia del que aplasta.

La sangre no se congela ante el horror (por eso no hay testigos “puros”) ni se licua en recipientes sacros: la sangre no se negocia. Pero, como sabemos, estamos en un mundo con guerras por recursos, trata de personas, venta de órganos y agroquímicos contaminantes, por lo que más que apelar a frases de “la” militancia, es hora ya de abrir capochas y corazones para pensar(nos) en un concepto que nos asegure un vida igualitaria en el marco de distintas dignidades.

La violencia (descuartizadora, linchadora, increpadora) no es un régimen de la constitución subjetiva, ni tampoco una mera lógica política de frontera, es estas dos cosas y más: es interna-externa, es operación visualizadora que nos constituye una y otra vez en el mismo acto de reforzar la punitividad en la lucha por la ampliación de nuestros goces tan diversos, pero tan idénticos que siempre nos encuentran, como en este momento, en una posición involucrada de testigos participantes. Por esto en la próxima violencia con o sin muerte de una persona en estos tiempos (en que una forma de la totalidad en la que vivimos se discute), pretextando el puño, la patada, el tiro o el puñal por una diversidad sexogenérica se anudará a la actual lógica de lo que Alejandro Kaufman denomina como una “matriz de inmanencia” punitiva en la que lo delincuencial condensa y performatea el diálogo interno del ganador que no diferencia entre vida y reloj, entre goce así o asá, sino que proyecta una securitización que se pretende convertir en propiedad individual, como si todos juntos pudiéramos seguir siendo un Robinson Crusoe.

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LINCHAMENTO NO BRASIL  leia aqui