Tributo al poeta Ramón Rodríguez

En el marco de la Feria Internacional del Libro Universitario (FILU) 2012 de la Universidad Veracruzana, se presentó la colección “Cuartel de Invierno” de la Editorial de esta casa de estudios, que busca rendir homenaje al poeta Ramón Rodríguez, en el foro al aire libre de la Casa del Lago UV.
En la presentación de esta colección dedicada a libros de poesía y sobre poesía, que toma su nombre de uno de los títulos emblemáticos de Ramón Rodríguez, estuvieron presentes el propio homenajeado.

Rafael Antúnezprecisó que Ramón Rodríguez es autor de una obra que se reduce a siete títulos, publicados en un espacio de 50 años. “El hecho de que todos sus libros se editaron en Veracruz, y de que Ramón sea dueño de la más rara cualidad que un escritor puede tener: una verdadera aversión por cualquier tipo de publicidad, hicieron que no fuera conocido más que por un pequeño pero ferviente círculo lector”.

“El poeta es un músico de la palabra”: Ramón Rodríguez

por Xóchitl Partida Salcido

Hacerle una entrevista a Ramón Rodríguez es fácil y no. Fácil porque es generoso y amable. Muchas veces te da la razón con un: “como usted bien apunta”; y difícil porque no sabes si te dice eso por su generosidad, o para darte por tu lado. De cualquier forma, durante la charla uno se ríe mucho y la disfruta porque el poeta sigue el camino del humor, se relaja y se divierte mientras contesta las preguntas.

En el prólogo a La navaja de Ocam, poemario de Ramón Rodríguez (Córdoba, Ver. 1928) editado por el IVEC en 1998, Esther Hernández Palacios dice:

Ramón no es un poeta paisajista, su discurso poético es el paisaje. En su rítmico fluir utiliza, sin temor, es decir, con absoluta libertad todos aquellos recursos que encuentra a su paso, siempre y cuando le permitan conseguir su principal objetivo: acceder a la música. Sonido y sentido discurren a veces linealmente, otras marcando un alterado cauce; que tan pronto se yergue y se transforma en creciente huracán, o un alterado sereno, al ritmo de una ronda o una pavana.

Yo, como no soy especialista en poesía, sólo diré que el descubrimiento de la obra de Ramón Rodríguez es para mí una alegría: la de encontrar un lenguaje poético fresco, ingenioso. Leer algún poema de Rodríguez fue la pausa agradable en un agitado día de trabajo. Mi oído disfrutó porque su poesía suena, y mi alma gozó porque a partir de los materiales más triviales y cotidianos como un perro o un gato, el poeta ejecuta la quimera del lenguaje y los convierte en poesía.