Mulheres consomem 75% dos antidepressivos vendidos em Portugal

Estudo indica que estão a ser consumidos mais antidepressivos, sobretudo por mulheres e na faixa etária acima dos 65 anos.

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Os portugueses estão a consumir mais medicamentos antidepressivos, principalmente as mulheres e com mais de 65 anos, de acordo com um estudo da consultora IMS Health. Do total destes fármacos, cerca de 75% são prescritos a mulheres e 40% a 50% das vendas destinam-se a pessoas com mais de 65 anos.

O estudo dá conta do consumo de antidepressivos e estabilizadores do humor, de tranquilizantes e de hipnóticos e sedativos. Em relação aos antidepressivos e estabilizadores de humor, foram vendidos nos primeiros seis meses do ano 4.022.626 unidades destes medicamentos: mais 95.981 unidades do que em 2014 e mais 303.380 do que em 2013.

De acordo com a análise da IMS Health à prescrição de antidepressivos e estabilizadores do humor, tranquilizantes, hipnóticos e sedativos, as mulheres são quem mais consume antidepressivos e estabilizadores do humor. Entre Janeiro e Junho deste ano, foram prescritas 3.977.659 unidades de antidepressivos a mulheres (75%) e 1.349.523 unidades a homens (25%).

No mesmo período, a tendência de prescrição de tranquilizantes e hipnóticos e sedativos foi no mesmo sentido, uma vez que de 70% do número de prescrições destes fármacos se destinou a mulheres. A faixa etária acima dos 65 anos é a que regista o maior número de prescrições deste tipo de medicamentos, seguindo-se a faixa etária entre os 40-54 anos. “O número de embalagens prescritas deste tipo de medicamentos, desde o início do ano, a pessoas acima dos 65 anos gira em torno do 40 a 50% do total de prescrições”, seguindo-se a faixa etária entre os 40-54 anos (17 a 25% do número total de embalagens prescritas).

Apesar do aumento de unidades de antidepressivos e estabilizadores de humor ter aumentado, a despesa dos doentes diminuiu. Nos primeiros seis meses de 2014, a despesa com estes fármacos foi de 27.380.757 euros, baixando para os 26.366.481 euros no mesmo período deste ano.

A IMS Health apurou ainda que os antidepressivos e estabilizadores de humor são os medicamentos da categoria dos psicoactivos onde os europeus (Reino Unido, França, Itália, Espanha e Alemanha) mais dinheiro gastam. Entre Julho de 2014 e Junho de 2015, o consumo em valor na Alemanha de medicamentos antidepressivos atingiu os 1.087.151.269 euros, seguido por Espanha (687.353.460 euros) e Reino Unido (500.222.924 euros). França, Itália e Portugal gastaram com estes medicamentos 367.856.333 euros, 291.961.233 euros e 67.608.020, respectivamente.

Em Portugal, cada pessoa consome, em média, 37 comprimidos por ano. Itália é o país onde menos antidepressivos se consomem (17 comprimidos por pessoa durante o ano). No lado oposto, os alemães (49 comprimidos por ano) e os espanhóis (59 unidades por ano) são os que mais antidepressivos consomem. Transcrito do jornal Público/ Lusa

Eu tinha um cachorro preto: seu nome era Depressão

Esse vídeo foi criado e publicado pela Organização Mundial de Saúde (OMS) para a reflexão sobre a depressão.

 

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Atualmente, a depressão afeta mais de 350 milhões de pessoas no mundo inteiro.

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Projeções da OMS estimam que no ano de 2030, entre todas as doenças, a depressão será a mais comum.

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Existem tratamentos efetivos, mas menos da metade dos afetados pela doença recebem qualquer tipo de tratamento.

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Os números da Previdência Social também não param de crescer e a depressão tem sido fonte de afastamentos longos e incapacidade para o trabalho.

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Como existe uma grande chance da depressão tornar-se uma doenças crônica em que a pessoa pode ter diversos episódios de adoecimento ao longo da vida, o tratamento é fundamental. Se você ou alguém próximo a você sofre de depressão, procure ajuda profissional. Esse pode ser o primeiro grande passo em direção a uma grande mudança. Esse cachorro preto não precisa ser um inimigo.

PSICOANALISIS Y HOMOFOBIA. ¿Lo dejamos acá?

¿Es el psicoanálisis homófobo, tal como lo plantean muchos teóricos de los estudios de lesbianas y gays y de la teoría queer? ¿Forma parte el psicoanálisis (para ponerlo en términos más contundentes) de lo que Eve Kosofsky Sedgwick denomina el proyecto genocida de Occidente respecto de los homosexuales?

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Por Jorge N. Reitter
Casi siempre cuando hago estas preguntas a mis colegas analistas me miran sorprendidos e incrédulos, tan convencidos están de que la respuesta es evidente que nunca se les había ocurrido que una pregunta así tuviera siquiera posibilidad de ser planteada. Claro, muchos de ellos no son personas homófobas, y eso, sumado tal vez al eco lejano de tiempos en los que el psicoanálisis era acusado de pansexualismo, hace que ni se les cruce por la cabeza que el psicoanálisis, en alguno de sus aspectos, pueda formar parte de un dispositivo represivo, y no de un método para levantar la represión.

En los tiempos que corren, y gracias al coraje de tanta gente que en los últimos ciento cincuenta años decidió tomar la palabra y no conformarse con ser objeto de condena o de estudio (pero siempre de condena), es demasiado fuerte decir de viva voz que la homosexualidad es una enfermedad, aunque es lo que algunos analistas sigan pensando, si no ¿por qué algunos se jactarían, en privado por supuesto, de “curar” homosexuales? Pero aun los que honestamente creen no pensar de ese modo, que son la mayoría, no están en buenas condiciones para recibir, sin psicopatologizar, a las sexualidades no heteronormativas, porque (al menos ésa es mi hipótesis) las bases teóricas de esa patologización están aún muy poco cuestionadas en casi todas las teorizaciones psicoanalíticas.

Ahora bien, es cierto que el psicoanálisis hizo un planteo absolutamente novedoso respecto de la sexualidad, uno que tiraba abajo el concepto imperante en la psiquiatría de fines del siglo XIX acerca del instinto sexual, cuando afirma que no hay ninguna relación natural entre el “instinto sexual” y un objeto o un fin determinado. Acá estaba abierta la posibilidad de recibir a todas las formas de sexualidad como variantes del instinto que dejaba de ser tal, pasaba a ser un impulso, una tendencia que no portaba consigo ningún saber previo acerca de su objeto ni de su fin, que se denominó pulsión. ¿Qué pasó con todo ese potencial del psicoanálisis?

Según mi lectura, la respuesta tiene que ver con una cuestión bastante compleja que intentaré simplificar. El potencial revolucionario para todos los dispositivos de poder que regulan la sexualidad que tenía la hipótesis de la contingencia del objeto de la pulsión (o sea, que nada establece de antemano que por ser hombre me tenga que gustar una mujer, por ser mujer me tenga que gustar un hombre, ni cómo me tiene que gustar gozar del cuerpo, del mío o del otro; sin contar con que nada garantiza que todo pueda encajarse en los moldes hombre y mujer) se vio compensando en la teoría analítica a partir de un esquema conceptual que sería extremadamente famoso: el complejo de Edipo. Con él, el psicoanálisis vuelve a anclar en la heterosexualidad (y en la familia) la sexualidad que su propio descubrimiento había hecho estallar.

¡Ojo!, no estoy diciendo que haya que deshacerse de toda la teorización del complejo de Edipo ni que no haya mucho de verdad en ella. Digo que el modo en el que es planteada, particularmente en la medida en que se articula con lo que en la teoría se denomina complejo de castración (el hecho de que la diferencia de los sexos sea simbolizada en términos de tener o no tener falo), lleva a renaturalizar las relaciones sexuales, a hacer, por consiguiente de “hombre” y de “mujer” datos incuestionados, y a ubicar la diferencia sexual anatómica como LA diferencia absoluta, aquella que daría cuenta de todas las demás. Es una cuestión teórica compleja cuyo resultado es que toda forma de sexualidad que no sea heterosexual y genital es leída como patología, bajo la forma de la perversión, de la renegación de la castración (lo que dicho de otro modo querría decir no querer saber nada de la diferencia ni de la falta, como si la única diferencia que existiera fuera la sexual anatómica y si la única falta que contara fuera la “falta” del pene en la mujer). Y una vez que teorizo que, supongamos, la homosexualidad se basa en una forma de renegación de la castración, o sea, que un gay buscaría en un hombre una mujer pero con pene y no que simplemente le gusta un hombre, será grande la tentación de encaminar el análisis en el sentido de intentar que el analizante deje de “renegar”, que se dé cuenta de que, en el fondo (“inconscientemente”), está buscando una mujer en ese lindo chonguito, pero le da miedo que no tenga la cosita. Planteadas las cosas de este modo todos somos heterosexuales, sólo que algunos lo aceptan y otros no querrían saber nada de eso, por eso digo que es una manera de teorizar que lleva a renaturalizar la sexualidad, y, paradójicamente, a no incluir las diferencias en nombre de la diferencia.

De ahí que muchos psicoanalistas terminan intentando “curar” homosexuales, aunque crean que no. Y digo “intentando”, porque de la “elección” de objeto no hay cura: como mucho se podrá lograr que alguien se convenza de que desea lo que se supone que hay que desear. Por suerte muchos analistas son incoherentes y trabajan bien a pesar de estas impasses teóricos, pero sigue siendo cierto que el psicoanálisis como teoría, en tanto no se revisen estos planteos, no puede pensar la homosexualidad ni otras formas de sexualidad sino como patología, por más que sea tan incorrecto políticamente afirmarlo que se lo calla.

¿Afirmo yo entonces que el psicoanálisis es inherente e inexorablemente homófobo? No, de ningún modo. El psicoanálisis es la única forma de terapia que no apunta a ser sugestiva ni directiva, aunque, como ya Freud mismo lo señalara, haya una dosis ineliminable de sugestión, por el simple hecho de que se trabaja con la palabra. Pero, a pesar de la imposibilidad, de los inevitables obstáculos, algo de lo real pasa si analizante y analista no ofrecen una resistencia desmedida. Por eso sigue siendo, en mi opinión, por lejos, la forma más poderosa de trabajo sobre la subjetividad. Claro que, como toda herramienta poderosa, está llena de peligros.

Que la teoría analítica se desprenda del lastre homófobo que contiene depende exactamente de lo mismo de lo que depende el destino de cada análisis, de que los analistas se dejen interrogar, de que escuchen lo que los analizantes tienen para decir en lugar de aferrarse religiosamente a la teoría, por más interesante, valorada y atesorada que sea. En tanto los analistas intenten hacer encajar a los analizantes en el lecho de Procusto teórico/religioso del dogma complejo de Edipo/complejo de castración tal como en general se lo piensa, tendrán dificultades para darles lugar a las distintas formas de vivir el amor y el erotismo.

Jornalismo investigativo. Dez dias de loucura

Os dez dias que abalaram o jornalismo de investigação

 

La reportera estadounidense, Nellie Bly.

 

A jornalista norte-americana Nellie Bly revolucionou o jornalismo de investigação há 127 anos, com uma reportagem sobre as condições de internamento num manicómio de Nova Iorque, onde durante dez dias se fez passar por doente. Foi o seu primeiro trabalho no “New York World” de Joseph Pulitzer. Considerada “a mãe do jornalismo investigativo”, Nellie Bly nasceu há 150 anos e notabilizou-se pela coragem e excelência das suas reportagens. A vida da jornalista é objecto de estudo permanente por parte da juventude dos EUA, ao contrário do que se passa em Portugal. onde as grandes figuras da cultura são enterradas, na maior parte, ainda vivas. (JAG)

» Nellie Bly, diez días de locura
» Biografia de Nellie Bly
» Documentário sobre a vida de Nellie Bly
» A canção que inspirou o pseudónimo

 

Nellie Bly (the real person, from a historical photo) meets Nellie Bly (the movie character, played by Caroline Barry). PHOTO Tom Henderson

Nellie Bly (the real person, from a historical photo) meets Nellie Bly (the movie character, played by Caroline Barry). PHOTO Tom Henderson

 

Mercado da maconha medicinal movimentará US$ 2,4 bilhões nos Estados Unidos

Propriedades neuroprotetoras e restauradoras, anti-inflamatórias, analgésicas, antipsicóticas, antibióticas e de combate ao câncer e epilepsia infantil

Óleo produzido a partir da maconha medicinal vem reduzindo convulsões em crianças epilépticas. AP

Óleo produzido a partir da maconha medicinal vem reduzindo convulsões em crianças epilépticas. AP

 

Uma empresa americana que fabrica medicamento a partir de substância encontrada na maconha quer aproveitar as recentes mudanças na lei do Uruguai para cultivar uma variedade da planta no país e usá-la na produção do remédio.

O medicamento é um óleo feito a partir da variedade da cannabis conhecida como “Teia de Charlotte” e usado no tratamento de epilepsia infantil.

Ele vem sendo aplicado em cerca de 180 crianças na cidade de Colorado Springs, no estado americano do Colorado, que há alguns meses também liberou o consumo recreativo da maconha, como fez o Uruguai.

O tratamento diminui significativamente o número de convulsões, especialmente em pacientes portadores de epilepsia refratária, cujo tratamento com medicamentos tradicionais nem sempre oferece melhoras na qualidade de vida do paciente. Testes clínicos com o óleo começarão a ser realizados no Uruguai neste ano.

Com participação de cinco departamentos da Faculdade de Medicina da Universidad de la República – a principal universidade do Uruguai – e neurologistas que são referência no tema no país e no exterior, o estudo administrará o óleo a um grupo de 40 a 60 pacientes.

Oportunidade

O Uruguai abre uma grande oportunidade de produção de conhecimento científico”, disse Paulo Siqueira, diretor internacional da Stanley Brothers, companhia americana que produz o óleo.

“O problema nos Estados Unidos é que as universidades e instituições científicas são financiadas em grande parte pelo governo federal, e ninguém quer tocar no assunto agora. Então, vamos trabalhar com médicos uruguaios, que vão conduzir os testes.”

De acordo com Siqueira, nesta semana, uma universidade brasileira também teria demonstrado interesse em testes clínicos com o produto. Em abril, por conta de uma liminar expedida pela Justiça Federal, a Agência Nacional de Vigilância Sanitária (Anvisa) foi obrigada a liberar um medicamento à base de CBD para a família de uma criança com epilepsia, que já está sendo tratada com a substância.

No Uruguai, cerca de 9 mil pessoas possuem epilepsia refratária. Estima-se que, no Brasil, 1% da população tenha o mesmo tipo de problema.

Cânhamo industrial

Por causa do baixo índice da substância THC (de 0,4%), essa variedade medicinal da cannabis de onde é extraído o óleo se enquadra na legislação uruguaia como cânhamo industrial – e não como maconha recreativa.

No ano passado, o mercado da maconha medicinal movimentou nos Estados Unidos cerca de US$ 1,5 bilhão. Segundo as projeções para este ano, o valor deve crescer para US$ 2,4 bilhões, de acordo com a Stanley Brothers.

“É a indústria que mais cresce nos Estados Unidos”, diz Siqueira.

“Para 2018, as estimativas são de quase US$ 10 bilhões apenas nos EUA. No Colorado, neste ano, calcula-se que as vendas cheguem a US$ 1 bilhão, sendo 65% da indústria recreativa e 35% da medicinal.”

Propriedades

Estudos indicam que a substância CBD possui propriedades neuroprotetoras e restauradoras, anti-inflamatórias, analgésicas, antipsicóticas, antibióticas e de combate ao câncer. É uma das mais de 50 que podem ser encontradas na cannabis sativa e não gera efeito psicotrópico.

As propriedades anticonvulsivas, apesar de conhecidas pela Stanley Brothers, foram constatadas de forma mais contundente pelos produtores do Colorado no final de 2012, a partir do tratamento de uma garota, Charlotte Figi.

A menina chegava a ter 60 convulsões diárias e havia cinco anos usava remédios convencionais em seu tratamento, sem sucesso. A família teve de se mudar para Colorado Springs, onde a cannabis medicinal é legal, para ter acesso à planta.

A variedade da planta recebeu esse nome em homenagem à menina, naquele momento a mais jovem paciente no Colorado a recorrer ao tratamento, iniciado há um ano e meio. Hoje com sete anos, ela apresenta uma média de duas convulsões por mês e vem recuperando habilidades perdidas como caminhar, falar e comer. (BBC Brasil)

 

 

Escutem o louco. O homem que empurrou uma passageira nos trilhos do metrô desnuda o momento perturbador vivido pelo Brasil

por Eliane Brum/ Em País/ Espanha

 

“Chi lo ha deciso", por Paolo Troilo

“Chi lo ha deciso”, por Paolo Troilo

 

De repente, o taxista aumentou o som da pequena TV acoplada no console do carro. No banco de trás, eu parei de ler e afinei os ouvidos. Era meio-dia da sexta-feira de Carnaval (28/2). O homem que, dias antes, havia empurrado uma passageira nos trilhos do metrô de São Paulo tinha sido preso. A mulher teve o braço amputado. O agressor sofre de esquizofrenia, destacou o apresentador de TV. “Louco”, decodificou de imediato o taxista. Doença triste, disse o apresentador na TV. Ao ser preso, continuou o apresentador, o agressor afirmou que a empurrou porque sentiu raiva. Essa parte o taxista não escutou. Algo lá fora o havia perturbado. Colou a mão na buzina, abriu a janela do carro e xingou o motorista ao lado, que tentava mudar de pista. Perdigotos saltavam da sua boca enquanto ele empunhava o dedo médio com uma mão que deveria estar no volante. Fechou a janela, para não perder a temperatura do ar-condicionado, e voltou a falar comigo. “A polícia tem de tirar os loucos da rua”. A quem ele se refere, pensei eu, confusa, olhando para fora, para dentro. Era ao louco do metrô.

Há algo de trágico nos loucos. E não apenas o que é definido como loucura nessa época histórica. Há uma outra tragédia, que é a de não ser escutado. Sempre que alguém com um diagnóstico de doença mental comete um crime, a patologia é usada para anular as interrogações e esvaziar o discurso de sentido. A pessoa não é mais uma pessoa, com história e circunstâncias, na qual a doença é uma circunstância e uma parte da história, jamais o todo. A pessoa deixa de ser uma pessoa para ser uma doença. Se há um histórico, é o de sua ficha médica, marcada por internações e medicamentos – ou a falta de um e de outro. Esvaziada de sua humanidade, o que diz é automaticamente descartado como sem substância. A doença mental, ao substituir a pessoa, explica também o crime. E, se não há sujeito, não é preciso nem pensar sobre os significados do crime, nem sobre o que diz aquele que o cometeu.

Mas o que essa escolha – a de reduzir uma pessoa a uma patologia e a de anular os sentidos do seu discurso – diz da sociedade na qual foi forjado esse modo de olhar? Se Alessandro de Souza Xavier, 33 anos, o homem que na terça-feira (25/2) empurrou Maria da Conceição Oliveira, 28, no metrô, for escutado, há algo de particularmente perturbador na justificativa que confere ao seu ato. Alessandro diz: “Fizeram um mal pra mim, e eu descontei. Fiz porque estava nervoso com o pessoal do mundo.”

O louco não expressa apenas a sua loucura. Ele também denuncia a insanidade da sociedade em que vive

O que há de particularmente perturbador nessa fala é que, quando escutada, ela desnuda o atual momento do Brasil. Vale a pena lembrar que o louco é também aquele que diz explicitamente do seu mundo. Sem mediações, ao dizê-lo ele pode sacrificar a vida de outros, assim como a sua. Vale a pena lembrar ainda que o louco não expressa apenas a sua loucura. Ele denuncia também a insanidade da sociedade em que vive.

Ao interrogar sobre os sentidos do que Alessandro diz, quando explica por que empurrou Maria, é necessário olhar para os outros crimes que viraram notícia nos últimos dias. Nenhum deles, até agora, relacionado a doenças mentais. Torcedores do São Paulo bateram com barras de ferro em um torcedor do Santos que esperava o ônibus. Bateram nele até matá-lo. Ao deparar-se com blocos de Carnaval interrompendo o trânsito, na Vila Madalena, bairro de classe média de São Paulo, um homem acelerou o carro e feriu dez pessoas. Quem estava perto o arrancou do veículo e passou a agredi-lo. Quando ele conseguiu fugir, destruíram o carro. Um casal de lésbicas foi espancado ao sair de um bloco de Carnaval, no Rio. Uma delas teve a roupa arrancada. Apenas uma pessoa na multidão ao redor tentou ajudá-las. Em Franca, no interior de São Paulo, um adolescente correu atrás de um suspeito de assalto e lhe aplicou um golpe chamado de “mata-leão” (estrangulamento). O suspeito, de 22 anos, teve um infarto após ser imobilizado e morreu no hospital. Um morador de rua foi linchado em Sorocaba (SP) por ter pegado um xampu de um supermercado. Teve afundamento do crânio. No Rio, mais um adolescente foi amarrado e agredido depois de furtar um celular. Linchamentos eclodiram em todo o país depois do caso do garoto acorrentado com uma trava de bicicleta no Flamengo. Nas semanas anteriores, dois manifestantes acenderam um rojão num protesto no Rio, matando um cinegrafista. Na Baixada Fluminense, um homem executou um suspeito de assalto com três tiros, em plena rua, durante o dia, assistido por vários. Mais de 40 ônibus foram incendiados em São Paulo em 2014.

A lucidez do louco é a de não vestir como razão a nudez do seu ódio – ou do seu medo

O discurso do louco é encarado como uma afirmação (e confirmação) da sua loucura, o que é outra forma de não escutá-lo. No caso de Alessandro, uma das provas da loucura do louco teria sido ele dizer que jogou Maria nos trilhos do metrô por raiva e também por vingança. Explícito assim. Outra prova da loucura do louco revelou-se ao afirmar que não a conhecia, que a escolheu de forma aleatória. “Desconexo” – foi o adjetivo usado para definir o discurso de Alessandro. Sua vítima não era torcedora do Santos, não era lésbica, não tinha furtado um celular ou um xampu, as desrazões interpretadas como razões. Por que, então? O louco confessou: Maria não era Maria, já que não a conhecia nem sabia o seu nome, mas o “pessoal do mundo”. A lucidez do louco talvez seja a de não vestir como razão a nudez do seu ódio – ou a nudez do seu medo. Por isso também é louco.

Diante da violência que irrompe no Brasil em todos os espaços, talvez seja a hora de escutar o louco. Talvez o fato de ele atacar no metrô não seja um detalhe descartável, uma coincidência destituída de significado. No mesmo dia em que Alessandro foi preso, morreu no hospital Nivanilde de Silva Souza, aos 38 anos. No mesmo dia em que, na Estação da Sé, Alessandro empurrou Maria, na Estação da Luz um trem atingiu a cabeça de Nivanilde. Ela tinha dito a um estagiário da Companhia Paulista de Trens Metropolitanos (CPTM) que estava grávida, o que lhe assegurava o direito a entrar no vagão especial. O estagiário disse a ela que teria de apresentar um documento comprovando a gestação. Os dois teriam se empurrado, seguranças deram voz de prisão à Nivanilde. Na confusão, ela teria caído na plataforma. O trem bateu na sua cabeça.

No início de fevereiro, a linha-3 vermelha do metrô parou por cinco horas depois da falha em uma porta na estação da Sé, a mesma em que Alessandro empurrou Maria. No verão paulistano mais quente desde 1943, o ar-condicionado foi desligado. Pessoas vagavam pelos túneis, algumas desmaiaram, grávidas e velhos esperaram dentro de vagões abafados por horas. Pelo menos 19 dos 40 trens que circulavam na linha foram depredados.

O outro, qualquer outro, tornou-se inimigo e competidor por um lugar no trem que nos engole e nos cospe em seu vaivém automático

Os protestos de junho de 2013 começaram por causa das tarifas do transporte público, em São Paulo os 20 centavos de aumento da passagem. Naquele momento, milhares romperam o imobilismo, no concreto e no simbólico, e passaram a andar por cidades em que não se andava, vidas consumidas em ônibus e metrôs superlotados. O aumento de 20 centavos foi cancelado, mas o péssimo transporte público continuou mastigando o tempo, desumanizando gente. Basta parar para esperar o trem nos horários de pico para ser empurrado, xingado, odiado. O outro, qualquer outro, tornou-se nosso inimigo e nosso competidor por um lugar no trem que nos engole e nos cospe em seu vaivém automático. Somos passageiros que não passam, e a tensão dessa impossibilidade cotidiana pode ser apalpada. A violência é gestada como uma promessa para o segundo seguinte.

Então o louco vai lá e empurra a mulher sobre os trilhos. Rompe o imobilismo e empurra aquela que espera. Porque é louco. Caso isolado, nenhuma conexão com nada, desconexo é o seu discurso, fora da história é o seu gesto, a insanidade é só dele. Basta eliminá-lo, tirá-lo de circulação, para que a sociedade brasileira volte a ser sã. E o metrô de São Paulo um espaço de convivência agradável e pacífico, marcado pela cordialidade.

Talvez estejamos todos não loucos, mas no lugar do louco. Já não nos subjetivamos, tudo é literal. Nos mínimos atos do cotidiano nos falta a palavra que pode mediar a ação, interromper o gesto de violência antes que se complete. Mas talvez estejamos no lugar do louco especialmente porque nem escutamos, nem somos escutados. E quem não é escutado vai perdendo a capacidade de dizer. Só resta então a violência.

Reprimir os protestos é uma forma brutal de não escutar o que dizem aqueles que ainda se preocupam em dizer

Os protestos iniciados em junho pelos 20 centavos e agora centrados na Copa do Mundo são um dizer. Responder a eles com repressão – seja da polícia no espaço público, seja em projetos de lei que transformam manifestantes em terroristas, seja anunciando que o Exército vai para as ruas em tempos de democracia – é uma forma brutal de não escutar aqueles que ainda se preocupam em dizer. É talvez a maior violência de todas.

É preciso ser muito surdo para acreditar que prender todos, “deter para averiguação”, criminalizar manifestantes é suficiente para voltarmos a ser o Brasil cordial e contente que nunca existiu, 200 milhões em ação torcendo pela seleção canarinha. Que o dizer de quem deseja um Brasil diferente seja hoje expressado no campo simbólico do futebol é mais uma razão para escutá-lo, ao mostrar que estamos diante de novas construções do imaginário.

Escutem o louco. Para não colocar aqueles que protestam no lugar do louco, no lugar daquele que não é escutado porque não teria nada a dizer. E depois surpreenderem-se com a resposta violenta, convencendo-se de que não têm nada a ver com isso.

 

 

A estranha doença que mata jovens

Cada vez mais jovens contraem essa doença praticamente incurável. Numa fase precoce, quando eles ainda poderiam ser ajudados, mesmo um médico experiente terá dificuldade em diagnosticar os sintomas perigosos dessa doença em gestação. Afinal que doença é esta e como se proteger a si e aos seus familiares?

Hoje vamos falar de uma doença que pode atingir qualquer pessoa. Se trata da dismorfofobia – um distúrbio mental que se manifesta por uma percepção errada do seu próprio corpo e tem como consequência um ódio hipertrofiado contra si próprio. Essa doença é acompanhada de riscos muito elevados de suicídio, especialmente entre os jovens com 25-30 anos de idade.
A Voz da Rússia decidiu perceber com a ajuda da psicóloga Irina Lukianova como se pode detectar a tempo o início da dismorfofobia em si próprio, ou em pessoas das suas relações, o que fazer se se estiver no grupo de risco e como começar um tratamento correto.
Na maioria dos casos o grupo de risco inclui pessoas com uma autocrítica excessiva, perfeccionistas na sua maneira de ser e que têm o complexo de excelência. À dismorfofobia são sobretudo vulneráveis adolescentes a partir dos 14-15 anos. Regra geral, depois dos trinta anos a quantidade de pessoas que sofrem dessa síndrome se reduz em várias vezes e finalmente desaparece.
Irina Lukianova explica como detectar os sintomas da dismorfofobia:
“Se notou que alguma particularidade do seu aspecto físico atrai constantemente as suas atenções, está sempre se vendo ao espelho para descobrir até que ponto o seu “defeito” pode ser visível para os demais, e o que pode fazer para escondê-lo, se tenta não se deixar fotografar, sente uma apatia constante e falta de vontade para fazer seja o que for, o mais provável é ter sido mais uma vítima dessa síndrome. Se pensa que essa sua “particularidade” física o incomoda de uma forma insustentável e que sem ela sua vida seria completamente diferente: você teria uma vida socialmente ativa, com sucesso e feliz, se o seu único desejo é fazer uma cirurgia plástica ou mesmo pôr termo à vida, você ter que recorrer urgentemente a um psicoterapeuta altamente qualificado.”
O círculo mais próximo da pessoa tem um papel importante na dismorfofobia. De acordo com as estatísticas, mais de 60% dos que sofrem desse transtorno referem ter sido alvo de críticas constantes ao seu aspecto físico ao longo da sua infância por parte dos pais ou dos amigos. O desejo de alcançar a aprovação e o apreço geral acaba por empurrar essas pessoas para alterações radicais do seu aspecto exterior adotando estilos extravagantes no vestuário, a aplicação de tatuagens e a realização de cirurgias plásticas. Outros tentam reduzir ao mínimo o contato com o mundo exterior, adotam um modo de vida solitário, não saem de casa durante o dia para que as pessoas não vejam a sua “deformidade”.
Além de tudo isso, uma grande influência no desenvolvimento da dismorfofobia tem a mídia. Irina Lukianova também concorda:
“Os adolescentes vêm o mundo de uma forma idealista. Eles não se dão conta que as fotos retocadas das pessoas das revistas cor-de-rosa pouco têm a ver com a vida real. As personalidades que nos olham a partir das capas são na realidade pessoas iguais a nós, com os seus defeitos e imperfeições, mas a juventude não percebe isso.
Eles acreditam sinceramente que as pessoas não têm poros, ou rugas, ou erupções cutâneas. São todos altos, eternamente jovens e elegantes. Assim muitos criam uma imagem distorcida sobre qual deve ser o verdadeiro aspeto do corpo humano. O padrão de aspeto exterior imposto pela mídia é, na realidade, inatingível, mas infelizmente os jovens raramente o compreendem. Não sendo capazes de alcançar os padrões impostos pela ditadura da moda atual, eles entram em depressão, perdem a autoconfiança e, por vezes, a vontade de viver.”
O que temos de fazer para vencer a dismorfofobia e não permitir que atinja um estado extremo? Os fatos não são muito otimistas: uma pessoa praticamente não se consegue tratar sozinha. Aqui é necessária uma abordagem complexa, desde a psicoterapia e o uso de antidepressivos até mesmo ao internamento. Sem um tratamento adequado a doença pode atingir um estado crônico, com períodos de recaídas graves e remissões. É importante perceber que nem os dermatologistas, nem os cosmetólogos, nem os cirurgiões plásticos podem ajudar as pessoas com dismorfofobia, porque regra geral não se trata de defeitos físicos reais, mas imaginários.
O problema da recusa em aceitar o próprio corpo tal como ele é não desaparece depois das intervenções cirúrgicas. Ela tem um caráter puramente psicológico. Nos casos mais adiantados, e durante as recaídas, os pacientes podem se automutilar, tentando realizar sozinhas a operação que as livre da sua “deformação”. Houve casos em que as pessoas tentaram sozinhas cortar a gordura de suas barrigas ou quadris, ou serrar parte da cartilagem nasal. Ou então decidiam terminar com a própria vida por não se conseguirem aceitar como são.
Essa tendência assustadora aumenta a cada ano que passa ceifando as vidas de muitos jovens. Por isso tenha atenção! Não critique em excesso a sua aparência ou a aparência de outras pessoas. Tente não criticar o aspeto físico dos seus próximos, mesmo que pense estar fazendo bem. Quem sabe o que você irá semear na alma de outra pessoa? Pode vir a ser uma tempestade que lhe irá arruinar toda sua vida.

O professor e a Síndrome de Burnout

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Portal do Mec:

Jeca Tatu tinha o ventre corroído pelos vermes, a vítima de
Burnout tem o espírito corroído pelo desânimo, a vontade minguando devagar, até atingir os gestos mais banais, até minimizar as vitórias mais acachapantes, a beleza e a força da missão dando lugar ao mesmo irritante cotidiano, por mais diferentes que sejam os dias de trabalho.

Jeca Tatu é uma obra de ficção, o Burnout é um fenômeno real, a corroer, dia após dia o educador e a educação.

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Depoimentos no Faceboox:

Várias faculdades estão simplesmente fechando, extinguindo seus cursos de formação de docentes, devido à baixíssima procura de vestibulandos pela profissão. Adorei saber disso, tomara que, a partir disso, quando a já alarmante escassez de professores nas escolas ficar ainda maior, quem sabe alguém vai querer questionar o porquê de mais ninguém praticamente querer atuar nessa área. Desinteresse geral mesmo.

Sou PSS e sei como é que ficar o tempo inteiro dentro de uma escola, lidando às vezes com verdadeiros animais indisciplinados, por um salário que é um LIXO, um LIXO mesmo.

Agora, todos sabem muito bem os reais motivos disso, a sociedade cada vez mais deturpada, interesses políticos em manter o povo cada vez mais alienado. Sem mais.

b chamada

Pessoal, faz pouco mais de um ano que iniciei minha carreira docente. Não consigo olhar em livros de chamada fora da sala de aula. As sensações antes de adentrar uma sala de aula são horríveis. Ainda tenho que arcar com caras feias dos superiores. Preciso muito de ajuda.

b4

Acabei de dar entrevista para a Folha de Londrina. Chorei a entrevista inteira mas consegui.

b ensino morreu

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A MORTE VOLUNTÁRIA

por Talis Andrade

 

 

suicídio

 

 

O animal incapacitado para caçar

perdeu a destreza as presas

se deita

e imóvel deixa a morte vir

lentamente

 

Todo animal pressente

a morte que se aproxima

a morte que imobiliza

e morde a jugular

 

Quando o homem

desiste de desafiar

o sistema

de ir à luta

por uma vida condigna

 

quando o homem

não consegue o sustento

da família

e se torna um peso

para os filhos

uma despesa

sem recompensa

 

a voluntária morte

alivie o corpo

dos tormentos do dia

dos demônios da noite

 

 

In A Partilha do Corpo, p. 220