Estudio Crítico del Discurso: endo y exo definiciones religiosas y libertad de expresión. Reacciones xenófobas al asesinato masivo de Charlie Hebdo

por Ígor Rodríguez Iglesias

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En Francia, Le Pen y su Frente Nacional; en el Reino Unido, Farage y su Ukip; o en Alemania, Pegida y su AfD. Son tres ejemplos, entre muchos, porque durante estos días hemos atendido estupefactos a una oleada de discursos particulares visibles a través de las redes sociales donde ciudadanos de a pie exponían su parecer, compartiendo todo tipo de elementos gráficos, normalmente contra el Islam y también contra las personas de origen árabe. Enseguida se pudieron ver algunos enlaces de opiniones anteriores en el tiempo, como aquellas palabras del escritor español A. Pérez-Reverte diciendo “es la Guerra Santa, idiotas” –porque se lo dijo un amigo de cervezas- y “seremos todos decapitados”.

Los periódicos, las radios y las televisiones hicieron lo propio. En un momento en el que más que nunca prima la inmediatez (antes era la radio la que tenía el margen de error por la rapidez al informar), se antepone publicar literalmente ‘lo que sea’ antes que información veraz y contrastada. No es el fin aquí analizar el hilo de las publicaciones en función de los citados acontecimientos, por lo que no nos detendremos en tal cuestión, interesante, por otra parte. A las informaciones les sucedían o les iban acompañando las opiniones: tanto de los colaboradores de las secciones de Opinión como de los propios lectores.

Si alguna vez alguien quiso tener a su alcance un corpus de discursos racistas actualizado al instante, está de enhorabuena: los comentarios de los sitios web son una fuente de riqueza textual en relación a ese contenido.

A tales comentarios se acompañaban ilustraciones de los dibujantes de los periódicos y otros medios gráficos, que, al igual que los enlaces de noticias, eran compartidos por los usuarios de las redes sociales.

Los lingüistas que nos dedicamos a estudiar los discursos sabemos que todo lo dicho, lo escrito o lo representado gráficamente comporta un orden social, una ideología. Ese día y el siguiente fluyeron ideologías de la desigualdad, promulgándose el racismo, la discriminación religiosa y la xenofobia, focalizándose hacia los musulmanes y árabes. Ni que decir tiene que muchos de los discursos observados asimilaban musulmán y árabe y, con ellos, fundamentalismo y terrorismo.

Comenzó a fluir un discurso de la endo o autodefinición y de la exodefinición.

En el ejemplo de Pérez Reverte, cuyas palabras no correspondían a estos días, pero sí eran compartidas, comentadas y asumidas al hilo de los sucedido en la revista Charlie Hebdo y otras ubicaciones parisinas, se puede observar esta definición de un grupo (nosotros, los romanos, literalmente) frente a ellos (los no romanos).

Este artículo de ABC, del 9 de enero, de Ignacio Camacho presenta esta dicotomía simplista (europeos vs. bárbaros) en estos términos: “Esta civilización, la occidental, la democrática, es con todos sus defectos mejor que las demás […] una sociedad abierta, culta, desarrollada, cívica, a veces fútil pero no tan estúpida como para dejarse destruir en nombre de su propia trivialidad”. Es decir, se presenta a todo aquello que no es Europa y europeo como cerrado, inculto, subdesarrollado, incívico y trivial. Este etnocentrismo no oculta la radicalidad de este pensamiento eurocéntrico y de su postura, que “significa negarse a comulgar con las verdades declaradas del relativismo”, que, como se infiere, es presentado como negativo frente a un positivo eurocentrismo.

Las críticas al relativismo y la exaltación del eurocentrismo frente a las otras formas (desvalorizadas, deslegitimadas) también forman parte del aparataje discursivo de otro opinador de ABC, el locutor de Onda Cero Carlos Herrera, que el mismo día, 9 de enero, escribía esto:

“Occidente, en su permanente reinvención del relativismo, da muestras a diario de su insoportable complejo de pecado original, de una permanente expiación de culpas alimentadas por su propia factoría histórica; sin percatarse de que, mediante ese perverso mecanismo, acabará sucumbiendo al desmontaje milimétrico de valores irrenunciables que han caracterizado su progreso. Cuando ese sistema se desmenuce, otros lo acabarán ocupando y lo harán con normas ajenas a todo lo que la única civilización presentable ha conseguido”.

Esta “única civilización presentable” es colocada frente a “otros […] con normas ajenas” y se explicita ideológicamente para el autor que es “funesto [el] multiculturalismo”. Para Herrera existen “perfectos cómplices”: “los que desde Occidente alimentan a diario esta absurda conciencia de culpabilidad”, “la izquierda europea, esa cosa tan amorfa en plena descomposición descontrolada”. Y todo, en su opinión, con un fin: “la búsqueda de nuevos proletarios”, que, según el autor, vendrían a ser los islamistas, a quienes, según Carlos Herrera, esa izquierda europea vería como “una nueva forma de protesta social”, algo incomprensible para el locutor de Onda Cero y articulista de ABC, ya que de este modo estarían “defendiendo culturas extraordinariamente ajenas a sus utopías revolucionarias y desatendiendo la propia, la que le ha hecho llegar hasta aquí en mucho mejores condiciones que sus supuestos protegidos”.

Esta última frase es reveladora de una estrategia de condescendencia, que refleja la relación de fuerza de clases y sólo se emite desde la dominante: Herrera le concede a esas “utopías revolucionarias” logros, incluyéndolas en el resto del endogrupo.

Se cita a Serafín Fanjul, especialista en filología semítica y se le legitima por ello, por sus conocimientos históricos y textuales de la cultura árabe, que nada tiene que ver per se con el terrorismo y los fundamentalismos. Siendo otra firma habitual en los últimos años de ABC, Fanjul ha criticado con ironía el multiculturalismo y ensalzado, por ejemplo, una propuesta, entonces desde la oposición, de Mariano Rajoy (PP): el “contrato para la integración”, que, “amén de moderado y sensato, puede tomarse como un medio de facilitar la estancia de los forasteros en España y la relación fluida y distendida con nosotros, algo más que deseable”, escribía en aquel periódico el 1 de marzo de 2008. Son las ideologías dicotómicas y exodefinidoras: nosotros y los otros, los problemáticos.

Esta construcción discursiva, con este determinado componente ideológico, llega a su máximo apogeo, ya adelantado por Reverte: “es la Guerra Santa, idiotas”. Camacho, el 8 de enero, ha publicado en ABC que, efectivamente, en su opinión, sin lugar a dudas, “hay una guerra y la podemos perder porque nosotros dudamos y ellos no”. Puede parecer al lector, hasta ahora, que hayamos forzado esta dicotomía en los discursos de estos articulistas de opinión del periódico conservador español. Ni mucho menos: el propio Ignacio Camacho define el endogrupo y el exogrupo desde su particular punto de vista:

“Nosotros: los europeos, los occidentales, los partidarios religiosos o laicos de organizarnos en democracia y vivir en libertad. Ellos: los integristas islámicos, los fanáticos del Corán y su yihad que crecen y se multiplican en las sociedades libres aprovechando su flexibilidad multicultural”.

No obstante, en este “ellos” queda excluida la mayor parte de la población de los países donde una considerable parte de la población se dice practicante del Islam, países puestos en entredicho. Se excluye también a las comunidades y grupos de extranjeros y -en España, Francia, etc.- procedentes de países árabes ­­–un 20% del total musulmán aproximadamente- y sus descendientes, que, obviamente no son extranjeros y que están plenamente integrados en las sociedades europeas, con independencia del dios al que recen. Es clave esa demonización del multiculturalismo, que, curiosamente, estos autores hacen definidor de aquellas sociedades que presentan ante sus lectores (consumidores de ideología), paradójicamente, como cerradas. Por su parte, la democracia y libertad europeas son presentadas como contrapuestas al multiculturalismo en estas particulares visiones.

El discurso de Camacho no solo polariza los grupos en europeos/yihadistas, sino que habla de multiplicación, lo que implica que hay personas que de no ser “integristas islámicos” pasan a serlo. ¿Quiénes son: los llamados moderados, los cómplices de los que habla Herrera? Se enciende el foco de la sospecha sobre los musulmanes en general: incluso el especialista (Serafín Fanjul) no lo tiene claro: “Si existen mulsumanes moderados, que aparezcan” (ABC, 19 de septiembre de 2006). Para ser justos, Pérez-Reverte sí habla de ellos: “Se trata también de proteger al Islam normal, moderado, pacífico” (XL Semanal, 28 de septiembre de 2014).

La dicotomía se propagó rápido tras el asesinato masivo de París en las redes sociales a través de viñetas como ésta, en la que se presenta a un musulmán como un asesino al volante:

volante

La pregunta es, ¿cuántos mulsulmanes que conducen sus vehículos por las carreteras españolas o francesas han arremetido contra los peatones en un acto de asesinato masivo? Alguien dirá que lo hizo uno (!) en Canadá hace tres meses y para el imaginario discursivo de Herrera y compañía podría ser una cifra pertinente. En rigor, obviamente, no lo es.

Ese imaginario no se corta a la hora de ensalzar su dicotomía, con referencias históricas, como esta de Puebla en ABC, donde se puede ver a Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid, a caballo, a luchar contra ¿“300 moros”?

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Todo acompañado de multitud de comentarios xenófobos, racistas y acusadores a diestro y siniestro.

Algunos ya hablaron de “Tercera Guerra Mundial”, idea que sostiene Pérez-Reverte, acompañada de un “idiotas” para los que discrepan.

Muchos quisieron ver a un “islamista” en el autor de los envíos de paquetes “sospechosos” a redacciones periodísticas de Madrid el mismo día del suceso parisino. Luego se supo que el individuo autor de tales envíos no tiene nada que ver con el Islam y no es árabe ni extranjero: es español, como el Cid (nota: en rigor, el Cid no era español, sino castellano). Incluso, muchos recordaron cómo apenas una semana antes un hombre con enfermedad mental sembró el caos en Atocha, en Madrid, al decir que tenía una bomba encima. Resulta que era de origen magrebí, donde, al parecer, no puede haber personas con problemas psiquiátricos.

En medio de este maremágnum opinador, los servicios de información de agencias de noticias tan importantes como Europa Press y todos los periódicos volvieron a amplificar y dar cobertura mediática a los tuits y entradas de Facebook de un actor español: Guillermo Toledo. ¿Por qué sucede esto? La pregunta no es baladí y sería interesante un análisis del discurso específico de cómo se construye la imagen negativa de una persona por parte de los medios. Algún hecho socialmente relevante ha tenido que haber protagonizado el actor para despertar tanto interés, normalmente negativo. Y, efectivamente, el hecho ‘relevante’ –está claro que no es un hecho trascendente- es haberse posicionado a favor del Sáhara, Palestina, Cuba y la Venezuela bolivariana. Se le acusa de salidas de tono, pero, al final y al cabo, lo hace en sus cuentas personales y no es el representante de ningún colectivo. En lo que nos ocupa, es interesante no ya la evocación de la imagen de Guillermo Toledo en esta viñeta, al que se le llama el “arma más destructiva” de España, sino la presentación de terroristas diciendo “Alá es grande”.

Alá é grande

En este contexto se produjeron gestos discursivos (palabras) a favor de la libertad de expresión, con la reproducción de algunas viñetas que los musulmanes (no los terroristas, sino los musulmanes en general) consideran ofensivas, dadas sus creencias. Se reproducían algunas portadas de Charlie Hebdo, como ésta:

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Un pequeño experimento, por llamarlo de algún modo, realizamos en las redes sociales con la inclusión de imágenes ofensivas para los católicos y que formaron parte de una exposición que se vio atacada y fue denunciada por el PP.

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Estos días se ha recordado otros ataques y amenazas a Leo Bassi, que también ha usado el humor para la crítica, esta vez contra el catolicismo. Parece que la gracia deja de tener gracia cuando se ve aludido el endogrupo. De hecho, algunas personas nos manifestaron lo ofensivo que eran esas imágenes para ellas. En estos casos, primaba para estas personas su derecho al respeto a su creencia religiosa sobre el derecho a la expresión (artística). En el caso de la representación de Mahoma, ¿se reconoce ese derecho?

Es preciso puntualizar que la mayor parte de los musulmanes no encienden hogueras con estas cuestiones (1.000 millones son muchos). Tras varios días de polarizaciones e incitaciones a la venganza –o, directamente, apología de la misma, por parte del propio ABC-, este periódico se hizo eco de las declaraciones del presidente de la Asociación de Jóvenes Musulmanes de Madrid, Mohamed Said Alilech, que casi han pasado desapercibidas, pero en donde se puede leer las palabras de éste representante de la citada asociación: “Ellos no son el islam, son terroristas. Mahoma es el profeta de la paz”, “repulsa total y contundente [al] cruel atentado” o “Las bases del islam no predican la violencia. Todo lo contrario. Los extremismos y la radicalización, por desgracia, existen en todas las ideologías, religiones y colectivos. Los que actúan de forma violenta en nombre del islam, malinterpretan los textos sagrados” (ABC, 11 de enero). El periódico tardó cinco jornadas en recoger estas declaraciones y tonos similares, que no fluyen con la misma fuerza en la red (de hecho, las hemos tenido que buscar a conciencia). El daño ya estaba hecho. ¿Queriendo o sin querer?

La apología de la venganza, de la violencia, en definitiva, la encontramos en la propia portada de este periódico conservador del día anterior, 10 de enero: “Francia venga a sus muertos”. El silencio de las asociaciones de prensa es indignante, no así el de periodistas que particularmente han llamado la atención sobre estos asuntos.

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La Asociación Cultura Crítica UAM, en su perfil de Twittwer (@aculturacritica), puso de relieve el 8 de enero las tendencias en Twitter de los hashtags en Francia y España: con una reacción mucho más xenófoba y discriminatoria en este segundo país que aquel en el que se produjeron los hechos.

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En diversas ciudades españolas estos días han surgido pintadas, como las de las ilustraciones: clic en imagen 1 e imagen 2.

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Otras se pueden ver en este enlace de Diásporas Magazine

Estas palabras que escribo sólo pretenden ser un llamado a la responsabilidad de las llamadas élites simbólicas, de los que están en uso de la palabra con proyección colectiva (periodistas, profesores, políticos, escritores, etc.). Me temo que a los autores señalados (Herrera, Camacho, Fanjul) poco se le podrá pedir, pero sí es preciso que personas con los conocimientos suficientes o con, al menos, la intuición de que ese no es modo de proceder alcen la voz contra estas formas de injusticia: la de unos discursos que alimentan el odio, que polarizan, que se sitúan en una posición en la que pretenden hablar por todos (los europeos) y sólo están sirviendo a sus propios intereses de grupo social (clases dominantes), no a la humanidad misma y el deber y derecho que tienen los pueblos de entenderse, cooperar y convivir.

 

Ígor Rodríguez Iglesias es investigador de la Universidad de Huelva y la Universidad Autónoma de Madrid. Área: Lingüística, Estudios del Discurso.

EL DELICADO ARTE DE FINGIR

Por Ana María Shua

 

 

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Nils Brunsson es un académico sueco, especialista en economía, que defiende la hipocresía como un medio de evitar el fanatismo en las empresas y las organizaciones sociales. Para Brunsson, la hipocresía es la única respuesta posible a una sociedad que mantiene valores en conflicto. Cuando pasamos de las organizaciones a los individuos, sin embargo, la hipocresía es mucho más difícil de defender.

Para los lingüistas, una característica esencial que define el lenguaje humano es la posibilidad de prevaricación, es decir, la mentira intencional. Las abejas, por ejemplo, tienen un complejo lenguaje que les permite informar a sus compañeras de colmena acerca de las características y la dirección del campo de flores que han encontrado. Pero, ¿se imaginan a un abejita riéndose a carcajadas mientras todo el enjambre se va inocentemente para el lado de la autopista? ¿Se imaginan a un gorila dando su típico grito de peligro sólo por el gusto de asustar al resto de la monería? Tal vez se lo imaginen, pero en la realidad no sucede. Sólo el ser humano puede mentir deliberadamente y ejerce esa capacidad de todas las maneras posibles.

La mentira no siempre es condenable y no para todos. Los filósofos no se ponen de acuerdo. Platón, en su República, promueve la mentira “noble”, como todo el que ha pretendido avanzar en cuestiones de filosofía política. Kant la descarta sin más trámite. En el Talmud, el rabino Hillel defiende hasta cierto punto la mentira social, contra la rigidez de Shammai, que no la admite en ningún caso. En una boda, argumenta Hillel, ¿acaso no es necesario alabar la belleza de la novia, aunque sea fea?

Con la apertura de la sociedad, me pregunto a veces si no se está perdiendo el delicado arte de fingir. Ya no se escuchan expresiones como “pour la galerie”, actuaciones sociales destinadas al aplauso de los cándidos. Ya no se ven esas salas para recibir visitas, con sus sillones enfundados y las arañas de caireles envueltas en tela, listas para lucir ante extraños en toda su impoluta perfección, mientras la familia se amontona en la cocina, el dormitorio y la piecita del fondo. En lugar de disimular su pecado con ropa amplia y cuellitos bebé, las embarazadas exhiben sus panzas en bikinis y vestidos de novia. El mundo ha conseguido vencer a ese monstruo de mil cabezas (y dos mil oídos), del que tan poco se oye hablar hoy: el temido Qué Dirán. Poco a poco la falsedad y el fingimiento va quedando reducida a las relaciones laborales, a las parejas infieles y sobre todo, a la política.

Que se pierda un arte tan complejo y sutil es casi una pena. Tal vez no hay una obra que exhiba y en cierto modo admire el fingimiento como la novela La edad de la inocencia de la novelista estadounidense Edith Wharton (que provocó esa maravillosa película de Martin Scorsese con Daniel Day-Lewis). Un hombre que ha sufrido durante buena parte de su vida un amor prohibido sin atreverse a concretarlo, sólo al final de sus días comprende que la aparente trivialidad de su esposa esconde, con doloroso disimulo, el conocimiento de todo lo que ha pasado, una comprensión profunda de su pena y el compromiso atroz de no mencionarlo jamás.

Más difícil es elogiar la hipocresía, que no sólo implica disimulo sino también simulación. Un verdadero hipócrita no se limita a ocultar su verdadera personalidad, sino que trata de sacar partido de su falsedad, se entroniza a sí mismo como ejemplo de virtudes que no practica y condena al prójimo cuando se aparta del camino que finge transitar. Tartufo, la inmortal obra de Molière que condena a los falsos devotos, dotó al diccionario con una palabra más como sinónimo de hipócrita.

En mi infancia y adolescencia teníamos dos famosos mentirosos: Fallutelli y el Dr. Merengue, personajes de historieta que tipificaban la fauna nacional. Nadie quería parecerse a Fallutelli y todos éramos el Doctor Merengue. El lector que no los recuerde los puede conocer en la web. Fallutelli, como su nombre lo indica, era un falluto (palabra casi olvidada), un oficinista hipócrita que mentía, fingía y engañaba para beneficiarse y hacer daño a los demás. El otro yo del Dr. Merengue tenía cierta ternura: el Dr. Merengue sólo pretendía sobrevivir tragándose en la vida real todo lo que la sociedad no le permitía manifestar. No basta ser, hay que parecer, insistía uno de los refranes de la época.

Me gustaría terminar esta nota con un consejo para los lectores (que alguna vez les di a mis propias hijas): digan siempre la verdad, así cuando tengan que mentir todo el mundo les cree.

Discurso de Marco Antônio nos funerais de Júlio César

Extraído da peça “Júlio César”, de William Shakespeare

 

Assassinato de César, 1865, Karl Theodor von Piloty, Museu do Estado da Baixa Saxônia, Hanôver

Assassinato de César, 1865, Karl Theodor von Piloty, Museu do Estado da Baixa Saxônia, Hanôver

Morte de Júlio César, por Vincenzo Camuccini,1798, na Galeria Nacional de Arte Moderna

Morte de Júlio César, por Vincenzo Camuccini,1798, na Galeria Nacional de Arte Moderna

A Morte de César, por Jean-Léon Gérôme (1867). Em 15 de março de 44 a.C., Júlio César foi assassinado por uma conspiração liderada por Marco Júnio Bruto e Caio Cássio Longino. Museu de Arte Walters, Baltimore

A Morte de César, por Jean-Léon Gérôme (1867). Em 15 de março de 44 a.C., Júlio César foi assassinado por uma conspiração liderada por Marco Júnio Bruto e Caio Cássio Longino. Museu de Arte Walters, Baltimore

Clique nas pinturas para ampliar

 

Amigos, romanos, cidadãos dêm-me seus ouvidos. Vim para enterrar César, não para louvá-lo. O bem que se faz é enterrado com os nossos ossos, que seja assim com César.

O nobre Brutus disse a vocês que César era ambicioso. E se é verdade que era, a falta era muito grave, e César pagou por ela com a vida, aqui, pelas mãos de Brutus e dos outros. Pois Brutus é um homem honrado, e assim são todos eles, todos homens honrados.

Venho para falar no funeral de César. Ele era meu amigo, fiel e justo comigo. Mas Brutus diz que ele era ambicioso. E Brutus é um homem honrado.

Ele trouxe muitos prisioneiros para Roma que, para serem libertados, encheram os cofres de Roma. Isto parecia uma atitude ambiciosa de César? Quando os pobres sofriam César chorava. Ora a ambição torna as pessoas duras e sem compaixão. Entretanto, Brutus diz que César era ambicioso. E Brutus é um homem honrado.

Vocês todos viram que na festa do Lupercal, eu, por três vezes, ofereci-lhe uma coroa real, a qual ele por três vezes recusou. Isto era ambição? Mas Brutus diz que ele era ambicioso, e Brutus, todos sabemos, é um homem honrado.

Eu não falo aqui para discordar do que Brutus falou. Mas eu tenho que falar daquilo que eu sei. Vocês todos já o amaram e tinham razões para amá-lo. Qual a razão que os impede agora de homenageá-lo na morte?

Ontem, a palavra de César seria capaz de enfrentar o mundo, agora, jaz aqui morta. Ah! Se eu estivesse disposto a levar os seus corações e mentes para o motim e a violência, eu falaria mal de Brutus e de Cassius, os quais, como sabem, são homens honrados. Não vou falar mal deles.

Prefiro falar mal do morto. Prefiro falar mal de mim e de vocês do que destes homens honrados. Mas, eis aqui, um pergaminho com o selo de César. Eu o achei no seu armário. É o seu testamento. Quando os pobres lerem o seu testamento (porque, perdoem-me, eu não pretendo lê-lo), e eles se arrojarão para beijar os ferimentos de César, e molhar seus lenços no seu sagrado sangue.

Tenham paciência amigos, mas eu não devo lê-lo. Vocês não são de madeira ou de ferro, e sim humanos. E, sendo humanos, ao ouvir o testamento de César vão se inflamar, ficarão furiosos. É melhor que vocês não saibam que são os herdeiros de César! Pois se souberem… o que vai acontecer? Então vocês vão me obrigar a ler o testamento de Césr? Então façam um círculo em volta do corpo e deixem-me mostrar-lhes César morto, aquele que escreveu este testamento.

Cidadãos. Se vocês têm lágrimas, preparem-se para soltá-las. Vocês todos conhecem este manto. Vejam, foi neste lugar que a faca de Cassius penetrou. Através deste outro rasgão, Brutus, tão querido de César, enfiou a sua faca, e, quando ele arrancou a sua maldita arma do ferimento, vejam como o sangue de César escorreu.

E Brutus, como vocês sabem, era o anjo de César. Oh! Deuses, como César o amava. O golpe de Brutus foi, de todos o mais brutal e o mais perverso. Pois, quando o nobre César viu que Brutus o apunhalava, a ingratidão, mais que a força do braço traidor, parou seu coração.

Oh! Que queda brutal meus concidadãos. Então eu e vocês e todos nós também tombamos, enquanto esta sanguinária traição florescia sobre nós.

Sim, agora vocês choram. Percebo que sentem um pouco de piedade por ele. Boas almas.

Choram ao ver o manto do nosso César despedaçado.

Bons amigos, queridos amigos, não quero estimular a revolta de vocês. Aqueles que praticaram este ato são honrados. Quais queixas e interesses particulares os levaram a fazer o que fizeram, não sei. Mas são sábios e honrados e tenho certeza que apresentarão a vocês as suas razões.

Eu não vim para roubar seus corações. Eu não sou um bom orador como Brutus. Sou um homem simples e direto, que amo os meus amigos.

Aqui está o testamento, com o selo de César. A cada cidadão ele deixou 75 dracmas. Mais, para vocês ele deixou seus bens. Seus sítios neste lado do Tibre, com suas árvores, seu pomar, para vocês e para os herdeiros de vocês e para sempre.

Este era César. Quando aparecerá outro como ele?

 

 

 

 

 

El arte de mentir con imágenes. El capitalismo su fotografía y sus fotógrafos

por Fernando Buen Abad Domínguez
Rebelión/Universidad de la Filosofía
Imágenes para la dominación de los imaginarios

Son capaces de usar “fotos” para cualquier cosa. A la vista de todos nosotros, la ideología de la clase dominante, y sus negocios, miente con el fin de disociar la realidad de sus ficciones (y viceversa). Para eso fundó una industria del registro fotográfico, y una industria de la propagación de imágenes que, en uno de sus trabajos más nefastos, no ha dejado de especializarse en todas las posibilidades de la mentira. Suelen ser “fotos” sin lugar, sin fecha, sin autor. Uno de sus reinos predilectos es el del “periodismo” que las burguesías han consolidado como “armas de guerra ideológica” y herramientas para la invisibilización de lo evidente. La sobresaturación con imágenes ha servido para anestesiar al pensamiento. Diremos, sólo por rigor de método, que no son todos… pero. ¿Cuánto puede esconderse lo real en una fotografía?

Hemos visto una revolución burguesa de la tecnología, y del lenguaje fotográfico, para la des-información. El viejo interés humano por el “registro fiel de los hechos” quedó sepultado bajo el dispositivo ideológico especializado en sembrar una mezcla de zozobra, desorientación y miedo. Fascismo. Hoy la mentira fotográfica tiene herramientas inimaginables al servicio de la irracionalidad del mercado y de los engaños que sirven para “mostrar” con fotografías, hechos que no son o que nunca fueron lo que dicen que son. Obra cumbre, no única, de esta degeneración es el diario “El País” de España que publicó una fotografía en la que se afirmó aparecía el presidente Hugo Chávez en un quirófano.

Muchos pagan cualquier cifra por fotografías útiles para ilustrar y demostrar la “verdad” de los especialistas en mentir. No importa dónde ocurrió el hecho, quién es la víctima, en qué fecha se produjo. Cualquier persona que posea un modo de registro (cámara o teléfono) puede convertirse en comerciante de la mentira hegemónica. No hay inocencia, se pagan sumas jugosas. Para el negocio de mentir con fotografías nada mejor que una camarita discreta, fácil de usar, gran calidad y conexión a Internet vía Wifi ¿Es neutra la tecnología? No hay control posible en un fenómeno basado en la saturación de imágenes y menos si, con esa saturación, se fortalece el sistema de mentiras que se ha vuelto salida mercantil e ideológico-política. Internet ha multiplicado, exponencialmente, el número de fotografías realizadas por profesionales, y por aficionados, para mentir a cada día.

La fotografía no es la verdad… es una herramienta para su búsqueda. Por eso, acaso, nadie parece preocuparse por la verdad, en la información fotográfica, entre otras razones porque la mentira se ha vuelto uno de los grandes pilares del negocio del periodismo burgués contemporáneo. Se organizan algunas redacciones en función de lo que la fotografía consigue en lugar de ceñirse estrictamente a los hechos y a sus protagonistas. Los operadores mediáticos se frotan las manos con la posibilidad de aumentar sus negocios, y sus intereses ideológicos, saturando con fotografías “testigo” sus periódicos y revistas. No importa que sean falsas.

Es el capitalismo mundial que financia guerras, que encarece medicamentos, que devasta selvas y mares, que intoxica el aire, derrite glaciares, reseca los lagos… extermina especies vegetales, animales… humanas. Es el capitalismo retratado en personas, inocentes, frágiles, olvidadas… engañadas sistemáticamente con un arma ideológica de enajenación masiva, infernal y humillante, que son sus “fotografías”. Es el retrato de la barbarie y se ve clarísimo. La evidencia de que los horrores puedan acabar convirtiéndose en un espectáculo “informativo” muy rentable.

A estas alturas de su historia los trabajadores de la producción fotográfica andan flacos de organización y movilización solidarias. Los ha golpeado la crisis de sobreproducción fotográfica, el recorte de los salarios, los despidos masivos y el avance tecnológico manipulado por la burguesía. Hay excepciones, claro, pero en todo el espectro de la producción fotográfica se ven los estragos del capitalismo inmisericorde e inclemente. Igual que en el resto de las actividades productivas.

Alguna vez se pensó que las fotografías no mentían, que eran prueba palmaria de un acontecimiento y que su fidelidad con la “realidad” garantizaría una transformación revolucionaria en nuestra relación con los hechos y el conocimiento “objetivo” sobre ellas. Pero está naciendo un espectador cómplice de fotografías, dispuesto a ignorar que pueden mentirle. Es que la verdad exige mucho trabajo. El truco consiste en manipular los hechos para que se adapten a las matrices ideológicas. Las fotos más falaces, las mentiras apoyadas con imágenes, exigen una brutalidad ideológica previa que es necesario conocer y denunciar. Y combatir.

Si como supone Umberto Eco, acaso no sin un dejo de cinismo humorista, que la Semiótica es “la disciplina que estudia todo lo que puede usarse para mentir”, urge, entonces, una Semiótica de la fotografía, también, para revolucionar su definición apoyados en una praxis que la coloque como disciplina científica en combate, cuyo objeto de estudio no sea sólo lo que vehicula un contenido sino el desmontaje de la relación dialéctica entre el contenido y su representación, en un momento histórico preciso, bajo el signo de la lucha de clases… o acaso, en otra perspectiva, como ciencia que estudia las leyes del desarrollo de la producción de sentido. Y así desmontar en la fotografía, que la burguesía alienta, cómo sirven, y a quiénes, sus fotógrafos y sus propagandistas a la hora de mentirnos con imágenes.

Por ejemplo. Hay que legislar y protocolizar el uso de las fotografías con obligatoriedad ética en su identificación espacio-temporal y su autoría. Hay que entrenarnos en la exigencia crítica y en la denuncia de combate cada vez que cada imagen esconda, tergiverse, sepulte o criminalice a alguien, o algo, por el sólo hecho de que así decidan los operadores de las armas de guerra ideológica de la burguesía. Ejercer el derecho humano fundamental a defendernos de las mentiras de los poderosos. Ejercer el derecho social a combatir los ataques contra los imaginarios colectivos y la siembra de dispositivos ideológicos tóxicos fabricados en los laboratorios de guerra psicológica. Ejercer, en suma, la responsabilidad revolucionaria y socialista de combatir cada milímetro y cada instante a la ideología de la clase dominante y sus mil maneras de camuflarse e infiltrarse en las cabezas, los corazones y los tejidos sociales. Incluso con “fotos” ocurran donde ocurran. ¡Clíc!

As dez estratégias para a manipulação da opinião pública

Noam Chomsky define 10 maneiras de como a mídia manipula informações para guiar a opinião pública de acordo com seus interesses

 Kavehadel

Kavehadel

Mustafá Ali Kanso, no Hypescience faz um resumo:
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1 – DISTRAÇÃO
Um dos principais componentes do controle da opinião pública é a estratégia da distração fundamentada em duas frentes:
Primeiro, desviar a atenção do público daquilo que é realmente importante oferecendo uma avalanche de informações secundárias e inócuas, que como uma cortina de fumaça esconde os reais focos de incêndio.
Em segundo, distrair o público dos temas significativos e impactantes tanto na área da economia  quanto da ciência  e tecnologia (tais como psicologia, neurobiologia, cibernética, entre outras).
Quando mais distraído estiver o público menos tempo ele terá para aprender sobre a vida e/ou para pensar.
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2 – MÉTODO PROBLEMA-REAÇÃO-SOLUÇÃO.
Cria-se um problema ou uma situação de emergência (ou aproveita-se de uma situação já criada) cuja abordagem dada pela mídia visa despertar uma determinada reação da opinião pública.
Tal reação demanda a adoção de medidas imediatas para a solução da crise.
Usualmente tais medidas já estão praticamente prontas e são aplicadas antes que a população se dê conta de que essa sempre fora a meta primordial.
Por exemplo:
Valer-se de atentados terroristas para sequestrar da população seus direitos civis. (Depois de 11 de setembro qualquer cidadão em solo norte-americano pode ser “detido para averiguações” fora ou dentro de sua residência, sem direito a advogado, ou defesa, exatamente como o que ocorria no Brasil durante a ditadura militar – basta que se acione a tal lei da Segurança Nacional).
Valer-se do crescimento da violência urbana para aprovar leis de desarmamento completo da população civil.
Valer-se de crises econômicas para fazer retroceder os avanços conquistados nas leis trabalhistas e promover o desmantelamento dos serviços públicos de assistência aos mais pobres.
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3 – GRADAÇÃO 
É uma estratégia de aplicação de medidas impopulares de forma gradativa e quase imperceptível.
Por exemplo, entre 1980 e 1990 foram aplicadas medidas governamentais que desembocaram no perfil de estado mínimo, privatizações dos serviços públicos, precariedade da ação do estado (principalmente na segurança, saúde e educação), flexibilidade das leis trabalhistas, desemprego em massa, achatamento salarial, etc.
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4 – SACRIFÍCIO FUTURO
Apresentar com muita antecedência uma medida impopular que será adotada no futuro sempre de forma condicional, porém com contornos nefastos.
Primeiro para dar tempo para que o público se acostume com a ideia e depois aceitá-la com resignação quando o momento de sua aplicação chegar.
É mais fácil aceitar um sacrifício no futuro do que um sacrifício imediato tendo-se em conta que existe sempre uma esperança, mesmo que tênue, de que o sacrifício exigido poderá ser evitado ou que os danos poderão ser minimizados.
Por exemplo:
Antes da aplicação de um aumento de 10% na tarifa de energia elétrica:
Se o clima não mudar teremos aumento de 25% no preço da tarifa de energia.
Na aplicação do aumento da tarifa:
Devido a um esforço coletivo do governo federal e estadual o aumento acabou se concretizando em apenas 10%.
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5 – DISCURSO PARA CRIANÇAS
Emprego de um discurso infantilizado, valendo-se de argumentos, personagens, linguagens, estratégias, etc. como que dirigido a um público formado exclusivamente por crianças ou por pessoas muito ingênuas.
Quando um adulto é tratado de forma afetuosa como se ele ainda fosse criança observa-se uma tendência de uma resposta igualmente infantil.
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6 – SENTIMENTALISMO E TEMOR
Apelar para o emocional de forma ou sentimentalista ou atemorizante com intuito de promover um atraso tanto na resposta racional quanto do uso do senso crítico.  Geralmente tal estratégia é aplicada de forma combinada com a número 4 e/ou número 5.
A utilização do registro emocional permite o acesso ao inconsciente e  promove um aumento da suscetibilidade ao enxerto de ideias, desejos, medos e temores, compulsões, etc. e à indução de novos comportamentos.
Exemplo:
Para prevenirmos a ação de terroristas todos os passageiros serão submetidos a uma rigorosa revista antes de embarcar. Colaborem!
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7 – VALORIZAR A IGNORÂNCIA E A MEDIOCRIDADE
Manter em alta a popularidade de pessoas medíocres e ignorantes aumentando sua visibilidade na mídia, para que o estúpido, o vulgar e o inculto seja o exemplo a ser seguido principalmente pelos mais jovens.
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8- DESPRESTIGIAR A INTELIGÊNCIA
Apresentar o cientista como vilão e o intelectual como pedante ao mesmo tempo em que populariza a caricatura do “nerd” ou “CDF”  como pessoas ineptas do ponto de vista social e um exemplo a não ser seguido pelos mais jovens — estimulando, por um lado, a negação da ciência e, por outro, o desprestígio do uso da racionalidade e do senso crítico.
Geralmente tal realidade se coaduna com a oferta de uma educação de menor qualidade para a população mais pobre – que não se queixa disso por que é moda ser ignorante.
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9- INCENTIVAR E INCUTIR A CULPA 
Incutir, incentivar e reforçar a culpa do indivíduo quando do seu fracasso, dividindo assim a sociedade em duas categorias: a de vencedores e a de perdedores.
O “perdedor” (ou loser em inglês) é o indivíduo que não possui habilidades ou competências para alcançar o sucesso que o outro tem.
Daí a grande visibilidade que a mídia oferece a modelos minoritários de beleza e sucesso.
Recordando que apenas alguns poucos seres humanos podem ser enquadrados nesse modelo tão rigoroso que categoriza, discrimina e impõe o que é belo, jovem, célebre e bem sucedido.
O restante da humanidade deve se conformar com sua condição de perdedor e carregar com resignação esse seu status.
Ao invés de rebelar-se contra o sistema econômico, o individuo resigna-se e conforma-se com sua situação pessoal, social e econômica, atribuindo seu “fracasso” à sua completa incompetência. Culpar-se constantemente por isso, atua na formação de um desejado estado depressivo, do qual, origina-se a apatia.
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10- MONITORAÇÃO
Por meio do uso de técnicas de pesquisa de opinião, mineração de dados em redes sociais e também dos avanços nas áreas de psicologia e neurobiologia, os donos do poder tem conseguido conhecer melhor o comportamento do indivíduo comum muito mais do que ele mesmo.
A monitoração deste comportamento além de alimentar os dados que aperfeiçoam seu modelo psicossocial, oferecem informações que facilitam o controle e a manipulação da opinião pública. [fonte: syti.net ]
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Putin: «A primeira vez não tem que doer, tem que ser por amor»

Putin atrai eleitores jovens com vídeo de duplo sentido sexual [com vídeo]. É a campanha pelo primeiro voto.

 

 

No próximo domingo a Rússia vota para as eleições presidenciais. Vladimir Putin que há quatro anos está afastado do cargo dá o tudo por tudo para voltar ao Kremlin como presidente. A jogada mais recente para atrair os jovens às urnas passa por um vídeo onde o apelo ao voto tem claras conotações sexuais.

«A primeira vez não tem que doer, tem que ser por amor e, por isso, deve ser com Vladimir Putin», é a mensagem com que o actual chefe de Governo russo procura atingir os eleitores mais jovens e os que ainda não votaram, avança o diário espanhol El Mundo.

Nesta nova campanha publicitária, toda a mensagem tem um duplo sentido com conotação explicitamente sexual, cujo slogan não deixa margem para dúvidas: «A primeira vez, só por amor».