LA PAZ. Papa rezó por el ‘hermano’ Luis Espinal

La Razón/ Aline Quispe, Erick Ortega /La Paz

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A las 18.41, el papamóvil en el que descendió Francisco del Aeropuerto Internacional de El Alto a la ciudad de La Paz se detuvo en el Plan Autopista. Allí, el Obispo de Roma rezó por “nuestro hermano” jesuita Luis Espinal asesinado el 22 de marzo de 1980, pidió que recen por él y dejó el sitio en menos de cuatro minutos.

A Roxana Fernández no le importó que el Sucesor de Pedro se haya ido tan pronto, pese a que estuvo en el sitio desde antes que los primeros rayos del sol dieran en aquel barrio, ubicado a un costado de la autopista. Llegó a las 05.30, aproximadamente. Horas después confesó a La Razón: “No he dormido, con tal de verlo”.

No fue la única. Desde que el día empezó a clarear, grupos de feligreses caminaron allí. Hubo de sobra alegría y frío. Tan baja estaba la temperatura que ni siquiera los vendedores de cafés llegaron al amanecer. Recién, casi a las 07.30 empezaron a ofrecer llauchas y bebidas calientes. Quienes llegaron primero estuvieron listos para enfrentar la jornada. Llegaron con mantas y termos para disimular la baja temperatura, alrededor de los cero grados.

Las paredes de piedra fueron cubiertas con carteles en los que se veía el rostro de Luis Espinal, que fue hallado muerto en aquel sitio. También hubo venta de banderines, gelatinas, poleras y diversos recuerdos de la jornada papal.Los alumnos de los últimos años de los colegios jesuitas San Ignacio y San Calixto le pusieron el toque ameno a la jornada. Rezaron y cantaron el himno del Papa, con el coro del público que se contagió de la alegría juvenil.

MISA. Al mediodía, el sitio fue tomado por el recuerdo del cura Luis Espinal, quien murió en la dictadura de Luis García Meza. Fue otro español, Xavier Albó, el que estuvo en la misa que contó con una masiva participación de fieles, a la hora de la comunión.

Albó se hizo eco del pedido de los católicos en el sitio y agradeció el gesto del Papa de detenerse en el lugar para recordar a Espinal. “Estoy muy contento que estando tan poco tiempo el Papa aquí, en La Paz, haya pensado en la posibilidad de hacer una pequeña parada en este lugar, como un cariño especial a Lucho Espinal”.

También pidió a la Iglesia Católica que se reconozca a Espinal como un mártir. “Dio la vida por los demás y la dio estando dispuesto a morir, y de la forma que fuera”. Los carteles pegados alrededor contenían la misma súplica. Mientras pasaban los minutos y el avión del Santo Padre ingresaba al país, por Pando, los feligreses seguían las noticias mediante sus smartphones. Cuando Francisco pisó suelo boliviano, los católicos en el Plan Autopista aplaudieron. Faltaba poco para la llegada del Sucesor de Pedro a la zona.

El cielo celeste fue cediendo y la noche amenazaba. Volvió el frío, pero el entusiasmo fue en aumento porque era una visita histórica para la mayor parte de los presentes, como Amalia Herrera, quien llegó de Sucre solo para observar a Francisco. Volvieron a aparecer los vendedores de bebidas calientes y el frío amenazó a unas 5.000 personas que no se movieron del sitio.

Multitud. El papamóvil apareció en el horizonte de asfalto de la autopista y los celulares empezaron a tomar las primeras imágenes del vehículo blanco. Un ramillete de aproximadamente media centena de globos se fue al cielo y pronto se perdió de vista.

Enfrentando el frío estoicamente en su traje blanco, Mario Bergoglio se dirigió a la multitud y sus palabras estuvieron dirigidas al sacerdote que apareció muerto a comienzos de los años 80. “Un hermano nuestro víctima de intereses que no querían que se luchara por la libertad de Bolivia, el padre Espinal predicó el Evangelio, y ese Evangelio molestó, y por eso lo eliminaron”, dijo. Pidió un minuto de silencio y agachó la cabeza.

Volvió a hablar: “El Señor tenga en su gloria al padre Luis Espinal, que predicó el Evangelio, ese Evangelio que nos trae la libertad y que nos hace libres como todo hijo de Dios. Jesús nos trajo esa libertad, él predicó ese Evangelio y Jesús lo tenga junto a él, dale Señor el descanso eterno y brille para él la luz que no tiene fin, que descanse en paz”. Hablaba pausadamente y tomó aire para dar un último mensaje: “A todos ustedes, queridos hermanos, los bendiga Dios todopoderoso, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Y, por favor, por favor les pido que no se olviden de rezar por mí”.

Acabó y el papamóvil volvió a emprender su ruta rumbo a la ciudad de La Paz. Fue raudamente y los miles de seguidores de Francisco permanecieron un tiempo más allí. Allí donde 35 años atrás apareció asesinado Luis Espinal. En el mismo sitio donde Francisco les bendijo.

Suman voces para declarar mártir al cura jesuita

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Erick Ortega

Las voces para declarar mártir de los Derechos Humanos a Luis Espinal Camps suman. Xavier Albó, sacerdote de la Compañía de Jesús, hizo este pedido. Casi paralelamente, el Encuentro Mundial de Movimientos Populares realizó una solicitud similar. Espinal, que murió durante la dictadura de García Meza (del 17 de julio de 1980 al 4 de agosto de 1981), fue encontrado muerto en el Plan Autopista. Tres décadas y media después, el Papa acudió al lugar y le rindió homenaje.

En Santa cruz hubo otro acto en memoria del jesuita asesinado: “Este es un homenaje y reconocimiento recordando su vida, pasión y muerte de Luis Espinal, y ahora su resurrección entre todos los movimientos sociales que están presentes acá en este Encuentro de Movimientos Populares”, explicó a la ABI la representante de la red internacional del Servicio Internacional Cristiano de Solidaridad con América Latina, Teresa Zubieta. Especificó a ABI que se busca declarar a Luis Espinal mártir de la lucha por los derechos humanos, por la liberación del pueblo boliviano y latinoamericano.

“Él dio su sangre, dio su vida como Jesucristo la dio por los humildes, los pobres, los sencillos de su tiempo y como muestra de ese discípulo tenemos cientos de mártires mujeres y hombres en Bolivia, y ahora queremos que a Luis Espinal se lo reconozca en representación de esos mártires bolivianos y latinoamericanos”, remarcó.

Por su parte, según ABI, el viceministro de Coordinación con los Movimientos Sociales, Alfredo Rada, consideró que es un hecho importante que los sectores sociales reunidos en el coliseo de Santa Rosita rindan homenaje al cura jesuita.

Espinal (Barcelona 1932) no solo predicó la palabra de Dios. Él también fue un reconocido poeta, escritor, cineasta y periodista. Fue director del semanario Aquí, junto con Antonio Peredo. Oraciones a quemarropa es su libro de poemas más reconocido y trabajó en la productora fílmica Ukamau. Escribió también Cuadernos de cine.

Encíclica Laudato si’: Este mundo tem uma grave dívida social para com os pobres que não têm acesso à água potável

Francisco dá voz a «clamor dos pobres» e fala em «dívida ecológica»

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O Papa afirma na sua nova encíclica, que as preocupações ecológicas têm de estar ligadas à promoção de uma maior justiça social a nível global.

Uma verdadeira abordagem ecológica torna-se sempre uma abordagem social, que deve integrar a justiça nos debates sobre o meio ambiente, para ouvir tanto o clamor da terra como o clamor dos pobres”, escreve Francisco, num texto intitulado ‘Laudato si. Sobre o cuidado da casa comum’.

O Papa dá voz aos pobres de hoje, “que poucos anos têm para viver nesta terra e não podem continuar a esperar”.

A encíclica pede uma maior “ética” nas relações internacionais e fala numa “dívida ecológica”, particularmente entre o Norte e o Sul, que exige respostas de “solidariedade” numa “opção preferencial pelos mais pobres”.

“É necessário que os países desenvolvidos contribuam para resolver esta dívida, limitando significativamente o consumo de energia não renovável e fornecendo recursos aos países mais necessitados”, apela.

O Papa refere que os países em vias de desenvolvimento, “onde se encontram as reservas mais importantes da biosfera”, continuam a alimentar o progresso dos países mais ricos.

Nesse sentido, alerta para a “deterioração do mundo e da qualidade de vida de grande parte da humanidade”, que afeta de modo especial “os mais frágeis do planeta”.

“Já se ultrapassaram certos limites máximos de exploração do planeta, sem termos resolvido o problema da pobreza”, alerta.

É necessário que os países desenvolvidos contribuam para resolver esta dívida
Francisco recorda que milhões de seres humanos se “arrastam numa miséria degradante”, enquanto outros “não sabem sequer que fazer ao que têm”, concluindo, por isso, que “o crescimento nos últimos dois séculos não significou, em todos os seus aspetos, um verdadeiro progresso integral”.

O novo documento observa que o aquecimento causado pelo “enorme consumo” de alguns países ricos tem repercussões nos lugares mais pobres da terra, especialmente na África.

“Chegou a hora de aceitar um certo decréscimo do consumo nalgumas partes do mundo, fornecendo recursos para que se possa crescer de forma saudável noutras partes”, defende.

A este respeito, Francisco recorda os problemas ligados à poluição da água e às doenças que lhe estão relacionadas, “um fator significativo de sofrimento e mortalidade infantil”.

A situação afeta particularmente os mais pobres, que não têm “possibilidades de comprar água engarrafada”, o que pode ser agravado pela “tendência para se privatizar este recurso escasso, tornando-se uma mercadoria sujeita às leis do mercado”.

“Este mundo tem uma grave dívida social para com os pobres que não têm acesso à água potável, porque isto é negar-lhes o direito à vida radicado na sua dignidade inalienável”, escreve o Papa.

A encíclica conclui-se com duas orações redigidas por Francisco, numa das quais se reza pelos “donos do poder e do dinheiro para que não caiam no pecado da indiferença, amem o bem comum, promovam os fracos, e cuidem deste mundo”.

A questão da água

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Outros indicadores da situação atual têm a ver com o esgotamento dos recursos naturais. É
bem conhecida a impossibilidade de sustentar o nível atual de consumo dos países mais desenvolvidos e dos setores mais ricos da sociedade, onde o hábito de desperdiçar e jogar fora atinge níveis inauditos. Já se ultrapassaram certos limites máximos de exploração do planeta, sem termos resolvido o problema da pobreza.

A água potável e limpa constitui uma questão de primordial importância, porque é indispensável para a vida humana e para sustentar os ecossistemas terrestres e aquáticos. As fontes de água doce fornecem os setores sanitários, agro-pecuários e industriais. A disponibilidade de água manteve-se relativamente constante durante muito tempo, mas agora, em muitos lugares, a procura excede a oferta sustentável, com graves consequências a curto e longo prazo. Grandes cidades, que dependem de importantes reservas hídricas, sofrem períodos de carência do recurso, que, nos momentos críticos, nem sempre se administra com uma gestão adequada e com imparcialidade. A pobreza da água pública verifica-se especialmente na África, onde grandes setores da população não têm acesso a água potável segura, ou sofrem secas que tornam difícil a produção de alimento. Nalguns países, há regiões com abundância de água, enquanto outras sofrem de grave escassez.

Um problema particularmente sério é o da qualidade da água disponível para os pobres, que diariamente ceifa muitas vidas. Entre os pobres, são frequentes as doenças relacionadas com a água, incluindo as causadas por microorganismos e substâncias químicas. A diarreia e a cólera, devidas a serviços de higiene e reservas de água inadequados, constituem um factor significativo de sofrimento e mortalidade infantil. Em muitos lugares, os lençóis freáticos estão ameaçados pela poluição produzida por algumas atividades extrativas, agrícolas e industriais, sobretudo em países desprovidos de regulamentação e controles suficientes. Não pensamos apenas nas descargas provenientes das fábricas; os detergentes e produtos químicos que a população utiliza em muitas partes do mundo continuam a ser derramados em rios, lagos e mares.

Enquanto a qualidade da água disponível piora constantemente, em alguns lugares cresce a tendência para se privatizar este recurso escasso, tornando-se uma mercadoria sujeita às leis do mercado. Na realidade, o acesso à água potável e segura é um direito humano essencial, fundamental e universal, porque determina a sobrevivência das pessoas e, portanto, é condição para o exercício dos outros direitos humanos. Este mundo tem uma grave dívida social para com os pobres que não têm acesso à água potável, porque isto é negar-lhes o direito à vida radicado na sua dignidade inalienável. Esta dívida é parcialmente saldada com maiores contribuições económicas para prover de água limpa e saneamento as populações mais pobres. Entretanto nota-se um desperdício de água não só nos países desenvolvidos, mas também naqueles em vias de desenvolvimento que possuem grandes reservas. Isto mostra que o problema da água é, em parte, uma questão educativa e cultural, porque não há consciência da gravidade destes comportamentos num contexto de grande desigualdade.

Uma maior escassez de água provocará o aumento do custo dos alimentos e de vários produtos que dependem do seu uso. Alguns estudos assinalaram o risco de sofrer uma aguda escassez de água dentro de poucas décadas, se não forem tomadas medidas urgentes. Os impactos ambientais poderiam afetar milhares de milhões de pessoas, sendo previsível que o controle da água por grandes empresas mundiais se transforme numa das principais fontes de conflitos deste século.

Papa Francisco: “A falta ou a perda do trabalho, ou a sua forte precariedade, incidem de forma muito pesada sobre a vida familiar”

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Cidade do Vaticano, 3 jun 2015 (Ecclesia) – O Papa alertou hoje para as situações que colocam as famílias em vulnerabilidade, denunciando a guerra, “mãe de todas as pobrezas”, e os sistemas económicos que geram miséria.

“Efetivamente, a miséria social atinge a família e por vezes a destrói. A falta ou a perda do trabalho, ou a sua forte precariedade, incidem de forma muito pesada sobre a vida famíliar, colocando duramente à prova as relações”, denunciou, durante a audiência semanal que decorreu no Vaticano.

Francisco defendeu que os cristãos devem estar “cada vez mais perto das famílias que a pobreza coloca à prova”, sublinhando que todos os presentes na Praça de São Pedro conhecem situações de pessoas atingidas pelo desemprego.

Na Praça de São Pedro, denunciou as condições de vida nos bairros desfavorecidos, que causam “ainda mais dificuldades” às famílias, com impacto na “habitação e transporte” e “redução dos serviços sociais, saúde e educação”.

Derrubar os muros

Segundo Francisco, para além dos fatores materiais as famílias são também afetadas por “pseudomodelos” que os meios de comunicação social divulgam, baseados no consumismo e no culto da aparência, que acabam por “quebrar os laços familiares”.

Neste contexto, a Igreja frisou que “deve ser pobre para ser fecunda”, com uma “simplicidade voluntária” nas suas instituições e no estilo de vida dos seus membros para “derrubar todos os muros de separação, principalmente dos pobres”.

“É quase um milagre que no meio de tanta pobreza as famílias continuem a ser formadas, mantendo inclusive relações humanas tão especiais. Devíamos ajoelhar-nos aos pés dessas famílias que são uma verdadeira escola de humanidade, que salva a sociedade da barbárie”, desenvolveu, pedindo uma “nova ética civil” para regulamentar as relações sociais.

Com efeito, é «quase um milagre que, até na pobreza, a família continue a formar-se». Uma realidade que «irrita os planejadores do bem-estar», os quais «consideram os vínculos familiares uma variável secundária». Na realidade, comentou o Papa, «deveríamos ajoelhar-nos diante destas famílias, que são uma verdadeira escola de humanidade que salva as sociedades da barbárie». Por isso, exortou os responsáveis da vida pública a fim de que reorganizem «o vínculo social a partir da luta à espiral perversa entre família e pobreza».

Economia familiar

De facto, a economia actual «especializou-se na fruição do bem-estar individual, mas pratica largamente a exploração dos vínculos familiares», sem que «o imenso trabalho da família» seja «quotado nos balanços». Não obstante isto, prosseguiu o Pontífice, «a formação interior da pessoa e a circulação social dos afectos têm o seu pilar exactamente aqui».

Depois de ter analisado as consequências sociais da miséria sobre as famílias, o Papa chamou em causa a Igreja. E afirmou que, para ser pobre deve praticar «uma simplicidade voluntária – nas suas instituições, no estilo de vida dos seus membros – para abater qualquer muro de separação».

Francisco alertou mais uma vez para as políticas económicas que são contrárias à família cujo trabalho “imenso” não é “contabilizado nos balanços, nem reconhecido”.

Nova ética

“É quase um milagre que, em meio à tanta pobreza, famílias continuem sendo formadas, mantendo inclusive relações humanas tão especiais. Deveríamos nos ajoelhar diante destas famílias que são uma verdadeira escola de humanidade que salva a sociedade da barbárie”, considerou Francisco, pedindo aos responsáveis pela vida pública “uma nova ética civil” para regulamentar as relações sociais.

Prosseguindo a catequese, o Papa denunciou a contradição entre as políticas econômicas e a família. “O trabalho da família é imenso e não é contabilizado nos balanços… nem reconhecido” disse, completando que “a formação interior das pessoas e a circulação social dos afetos têm justamente ali seu alicerce. Se ele for derrubado, tudo cai”.

Não só de pão…

“E não é só questão de pão! Falamos de trabalho, de instrução, de saúde. Quando vemos imagens de crianças desnutridas e doentes em tantos lugares do mundo nós nos comovemos muito. E o mesmo acontece ao vermos o olhar de crianças carentes de tudo, quando mostram com orgulho seu lápis e caderno, admirando com amor seu professor ou professora!… As crianças sabem que o homem não vive só de pão; as crianças querem amor!”.

Francisco lembrou que nós cristãos devemos estar sempre mais próximos das famílias que vivem na pobreza. “A miséria social atinge a família e por vezes a destrói. A falta ou a perda do trabalho, ou sua precariedade, incidem fortemente na vida familiar, colocando relacionamentos à dura prova”, advertiu.