Estudio Crítico del Discurso: endo y exo definiciones religiosas y libertad de expresión. Reacciones xenófobas al asesinato masivo de Charlie Hebdo

por Ígor Rodríguez Iglesias

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En Francia, Le Pen y su Frente Nacional; en el Reino Unido, Farage y su Ukip; o en Alemania, Pegida y su AfD. Son tres ejemplos, entre muchos, porque durante estos días hemos atendido estupefactos a una oleada de discursos particulares visibles a través de las redes sociales donde ciudadanos de a pie exponían su parecer, compartiendo todo tipo de elementos gráficos, normalmente contra el Islam y también contra las personas de origen árabe. Enseguida se pudieron ver algunos enlaces de opiniones anteriores en el tiempo, como aquellas palabras del escritor español A. Pérez-Reverte diciendo “es la Guerra Santa, idiotas” –porque se lo dijo un amigo de cervezas- y “seremos todos decapitados”.

Los periódicos, las radios y las televisiones hicieron lo propio. En un momento en el que más que nunca prima la inmediatez (antes era la radio la que tenía el margen de error por la rapidez al informar), se antepone publicar literalmente ‘lo que sea’ antes que información veraz y contrastada. No es el fin aquí analizar el hilo de las publicaciones en función de los citados acontecimientos, por lo que no nos detendremos en tal cuestión, interesante, por otra parte. A las informaciones les sucedían o les iban acompañando las opiniones: tanto de los colaboradores de las secciones de Opinión como de los propios lectores.

Si alguna vez alguien quiso tener a su alcance un corpus de discursos racistas actualizado al instante, está de enhorabuena: los comentarios de los sitios web son una fuente de riqueza textual en relación a ese contenido.

A tales comentarios se acompañaban ilustraciones de los dibujantes de los periódicos y otros medios gráficos, que, al igual que los enlaces de noticias, eran compartidos por los usuarios de las redes sociales.

Los lingüistas que nos dedicamos a estudiar los discursos sabemos que todo lo dicho, lo escrito o lo representado gráficamente comporta un orden social, una ideología. Ese día y el siguiente fluyeron ideologías de la desigualdad, promulgándose el racismo, la discriminación religiosa y la xenofobia, focalizándose hacia los musulmanes y árabes. Ni que decir tiene que muchos de los discursos observados asimilaban musulmán y árabe y, con ellos, fundamentalismo y terrorismo.

Comenzó a fluir un discurso de la endo o autodefinición y de la exodefinición.

En el ejemplo de Pérez Reverte, cuyas palabras no correspondían a estos días, pero sí eran compartidas, comentadas y asumidas al hilo de los sucedido en la revista Charlie Hebdo y otras ubicaciones parisinas, se puede observar esta definición de un grupo (nosotros, los romanos, literalmente) frente a ellos (los no romanos).

Este artículo de ABC, del 9 de enero, de Ignacio Camacho presenta esta dicotomía simplista (europeos vs. bárbaros) en estos términos: “Esta civilización, la occidental, la democrática, es con todos sus defectos mejor que las demás […] una sociedad abierta, culta, desarrollada, cívica, a veces fútil pero no tan estúpida como para dejarse destruir en nombre de su propia trivialidad”. Es decir, se presenta a todo aquello que no es Europa y europeo como cerrado, inculto, subdesarrollado, incívico y trivial. Este etnocentrismo no oculta la radicalidad de este pensamiento eurocéntrico y de su postura, que “significa negarse a comulgar con las verdades declaradas del relativismo”, que, como se infiere, es presentado como negativo frente a un positivo eurocentrismo.

Las críticas al relativismo y la exaltación del eurocentrismo frente a las otras formas (desvalorizadas, deslegitimadas) también forman parte del aparataje discursivo de otro opinador de ABC, el locutor de Onda Cero Carlos Herrera, que el mismo día, 9 de enero, escribía esto:

“Occidente, en su permanente reinvención del relativismo, da muestras a diario de su insoportable complejo de pecado original, de una permanente expiación de culpas alimentadas por su propia factoría histórica; sin percatarse de que, mediante ese perverso mecanismo, acabará sucumbiendo al desmontaje milimétrico de valores irrenunciables que han caracterizado su progreso. Cuando ese sistema se desmenuce, otros lo acabarán ocupando y lo harán con normas ajenas a todo lo que la única civilización presentable ha conseguido”.

Esta “única civilización presentable” es colocada frente a “otros […] con normas ajenas” y se explicita ideológicamente para el autor que es “funesto [el] multiculturalismo”. Para Herrera existen “perfectos cómplices”: “los que desde Occidente alimentan a diario esta absurda conciencia de culpabilidad”, “la izquierda europea, esa cosa tan amorfa en plena descomposición descontrolada”. Y todo, en su opinión, con un fin: “la búsqueda de nuevos proletarios”, que, según el autor, vendrían a ser los islamistas, a quienes, según Carlos Herrera, esa izquierda europea vería como “una nueva forma de protesta social”, algo incomprensible para el locutor de Onda Cero y articulista de ABC, ya que de este modo estarían “defendiendo culturas extraordinariamente ajenas a sus utopías revolucionarias y desatendiendo la propia, la que le ha hecho llegar hasta aquí en mucho mejores condiciones que sus supuestos protegidos”.

Esta última frase es reveladora de una estrategia de condescendencia, que refleja la relación de fuerza de clases y sólo se emite desde la dominante: Herrera le concede a esas “utopías revolucionarias” logros, incluyéndolas en el resto del endogrupo.

Se cita a Serafín Fanjul, especialista en filología semítica y se le legitima por ello, por sus conocimientos históricos y textuales de la cultura árabe, que nada tiene que ver per se con el terrorismo y los fundamentalismos. Siendo otra firma habitual en los últimos años de ABC, Fanjul ha criticado con ironía el multiculturalismo y ensalzado, por ejemplo, una propuesta, entonces desde la oposición, de Mariano Rajoy (PP): el “contrato para la integración”, que, “amén de moderado y sensato, puede tomarse como un medio de facilitar la estancia de los forasteros en España y la relación fluida y distendida con nosotros, algo más que deseable”, escribía en aquel periódico el 1 de marzo de 2008. Son las ideologías dicotómicas y exodefinidoras: nosotros y los otros, los problemáticos.

Esta construcción discursiva, con este determinado componente ideológico, llega a su máximo apogeo, ya adelantado por Reverte: “es la Guerra Santa, idiotas”. Camacho, el 8 de enero, ha publicado en ABC que, efectivamente, en su opinión, sin lugar a dudas, “hay una guerra y la podemos perder porque nosotros dudamos y ellos no”. Puede parecer al lector, hasta ahora, que hayamos forzado esta dicotomía en los discursos de estos articulistas de opinión del periódico conservador español. Ni mucho menos: el propio Ignacio Camacho define el endogrupo y el exogrupo desde su particular punto de vista:

“Nosotros: los europeos, los occidentales, los partidarios religiosos o laicos de organizarnos en democracia y vivir en libertad. Ellos: los integristas islámicos, los fanáticos del Corán y su yihad que crecen y se multiplican en las sociedades libres aprovechando su flexibilidad multicultural”.

No obstante, en este “ellos” queda excluida la mayor parte de la población de los países donde una considerable parte de la población se dice practicante del Islam, países puestos en entredicho. Se excluye también a las comunidades y grupos de extranjeros y -en España, Francia, etc.- procedentes de países árabes ­­–un 20% del total musulmán aproximadamente- y sus descendientes, que, obviamente no son extranjeros y que están plenamente integrados en las sociedades europeas, con independencia del dios al que recen. Es clave esa demonización del multiculturalismo, que, curiosamente, estos autores hacen definidor de aquellas sociedades que presentan ante sus lectores (consumidores de ideología), paradójicamente, como cerradas. Por su parte, la democracia y libertad europeas son presentadas como contrapuestas al multiculturalismo en estas particulares visiones.

El discurso de Camacho no solo polariza los grupos en europeos/yihadistas, sino que habla de multiplicación, lo que implica que hay personas que de no ser “integristas islámicos” pasan a serlo. ¿Quiénes son: los llamados moderados, los cómplices de los que habla Herrera? Se enciende el foco de la sospecha sobre los musulmanes en general: incluso el especialista (Serafín Fanjul) no lo tiene claro: “Si existen mulsumanes moderados, que aparezcan” (ABC, 19 de septiembre de 2006). Para ser justos, Pérez-Reverte sí habla de ellos: “Se trata también de proteger al Islam normal, moderado, pacífico” (XL Semanal, 28 de septiembre de 2014).

La dicotomía se propagó rápido tras el asesinato masivo de París en las redes sociales a través de viñetas como ésta, en la que se presenta a un musulmán como un asesino al volante:

volante

La pregunta es, ¿cuántos mulsulmanes que conducen sus vehículos por las carreteras españolas o francesas han arremetido contra los peatones en un acto de asesinato masivo? Alguien dirá que lo hizo uno (!) en Canadá hace tres meses y para el imaginario discursivo de Herrera y compañía podría ser una cifra pertinente. En rigor, obviamente, no lo es.

Ese imaginario no se corta a la hora de ensalzar su dicotomía, con referencias históricas, como esta de Puebla en ABC, donde se puede ver a Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid, a caballo, a luchar contra ¿“300 moros”?

mouro medo

Todo acompañado de multitud de comentarios xenófobos, racistas y acusadores a diestro y siniestro.

Algunos ya hablaron de “Tercera Guerra Mundial”, idea que sostiene Pérez-Reverte, acompañada de un “idiotas” para los que discrepan.

Muchos quisieron ver a un “islamista” en el autor de los envíos de paquetes “sospechosos” a redacciones periodísticas de Madrid el mismo día del suceso parisino. Luego se supo que el individuo autor de tales envíos no tiene nada que ver con el Islam y no es árabe ni extranjero: es español, como el Cid (nota: en rigor, el Cid no era español, sino castellano). Incluso, muchos recordaron cómo apenas una semana antes un hombre con enfermedad mental sembró el caos en Atocha, en Madrid, al decir que tenía una bomba encima. Resulta que era de origen magrebí, donde, al parecer, no puede haber personas con problemas psiquiátricos.

En medio de este maremágnum opinador, los servicios de información de agencias de noticias tan importantes como Europa Press y todos los periódicos volvieron a amplificar y dar cobertura mediática a los tuits y entradas de Facebook de un actor español: Guillermo Toledo. ¿Por qué sucede esto? La pregunta no es baladí y sería interesante un análisis del discurso específico de cómo se construye la imagen negativa de una persona por parte de los medios. Algún hecho socialmente relevante ha tenido que haber protagonizado el actor para despertar tanto interés, normalmente negativo. Y, efectivamente, el hecho ‘relevante’ –está claro que no es un hecho trascendente- es haberse posicionado a favor del Sáhara, Palestina, Cuba y la Venezuela bolivariana. Se le acusa de salidas de tono, pero, al final y al cabo, lo hace en sus cuentas personales y no es el representante de ningún colectivo. En lo que nos ocupa, es interesante no ya la evocación de la imagen de Guillermo Toledo en esta viñeta, al que se le llama el “arma más destructiva” de España, sino la presentación de terroristas diciendo “Alá es grande”.

Alá é grande

En este contexto se produjeron gestos discursivos (palabras) a favor de la libertad de expresión, con la reproducción de algunas viñetas que los musulmanes (no los terroristas, sino los musulmanes en general) consideran ofensivas, dadas sus creencias. Se reproducían algunas portadas de Charlie Hebdo, como ésta:

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Un pequeño experimento, por llamarlo de algún modo, realizamos en las redes sociales con la inclusión de imágenes ofensivas para los católicos y que formaron parte de una exposición que se vio atacada y fue denunciada por el PP.

cristo

Estos días se ha recordado otros ataques y amenazas a Leo Bassi, que también ha usado el humor para la crítica, esta vez contra el catolicismo. Parece que la gracia deja de tener gracia cuando se ve aludido el endogrupo. De hecho, algunas personas nos manifestaron lo ofensivo que eran esas imágenes para ellas. En estos casos, primaba para estas personas su derecho al respeto a su creencia religiosa sobre el derecho a la expresión (artística). En el caso de la representación de Mahoma, ¿se reconoce ese derecho?

Es preciso puntualizar que la mayor parte de los musulmanes no encienden hogueras con estas cuestiones (1.000 millones son muchos). Tras varios días de polarizaciones e incitaciones a la venganza –o, directamente, apología de la misma, por parte del propio ABC-, este periódico se hizo eco de las declaraciones del presidente de la Asociación de Jóvenes Musulmanes de Madrid, Mohamed Said Alilech, que casi han pasado desapercibidas, pero en donde se puede leer las palabras de éste representante de la citada asociación: “Ellos no son el islam, son terroristas. Mahoma es el profeta de la paz”, “repulsa total y contundente [al] cruel atentado” o “Las bases del islam no predican la violencia. Todo lo contrario. Los extremismos y la radicalización, por desgracia, existen en todas las ideologías, religiones y colectivos. Los que actúan de forma violenta en nombre del islam, malinterpretan los textos sagrados” (ABC, 11 de enero). El periódico tardó cinco jornadas en recoger estas declaraciones y tonos similares, que no fluyen con la misma fuerza en la red (de hecho, las hemos tenido que buscar a conciencia). El daño ya estaba hecho. ¿Queriendo o sin querer?

La apología de la venganza, de la violencia, en definitiva, la encontramos en la propia portada de este periódico conservador del día anterior, 10 de enero: “Francia venga a sus muertos”. El silencio de las asociaciones de prensa es indignante, no así el de periodistas que particularmente han llamado la atención sobre estos asuntos.

abc

La Asociación Cultura Crítica UAM, en su perfil de Twittwer (@aculturacritica), puso de relieve el 8 de enero las tendencias en Twitter de los hashtags en Francia y España: con una reacción mucho más xenófoba y discriminatoria en este segundo país que aquel en el que se produjeron los hechos.

uam

En diversas ciudades españolas estos días han surgido pintadas, como las de las ilustraciones: clic en imagen 1 e imagen 2.

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Otras se pueden ver en este enlace de Diásporas Magazine

Estas palabras que escribo sólo pretenden ser un llamado a la responsabilidad de las llamadas élites simbólicas, de los que están en uso de la palabra con proyección colectiva (periodistas, profesores, políticos, escritores, etc.). Me temo que a los autores señalados (Herrera, Camacho, Fanjul) poco se le podrá pedir, pero sí es preciso que personas con los conocimientos suficientes o con, al menos, la intuición de que ese no es modo de proceder alcen la voz contra estas formas de injusticia: la de unos discursos que alimentan el odio, que polarizan, que se sitúan en una posición en la que pretenden hablar por todos (los europeos) y sólo están sirviendo a sus propios intereses de grupo social (clases dominantes), no a la humanidad misma y el deber y derecho que tienen los pueblos de entenderse, cooperar y convivir.

 

Ígor Rodríguez Iglesias es investigador de la Universidad de Huelva y la Universidad Autónoma de Madrid. Área: Lingüística, Estudios del Discurso.

LOUVAÇÃO. Trechos de um hino estudantil nazista

por Talis Andrade

Saudacao-Nazista

As crianças
aprendam a lição
– Adolfh Hitler
o redentor
o nosso herói
o ser mais nobre
de todo o vasto mundo

As crianças cresçam
repetindo a canção
– Por Hitler vivemos
por Hitler morreremos
Hitler o nosso senhor
que governa um novo mundo

Assim criamos a nação
de uma raça superior
assim erguemos as cruzes
pelo caminho da purificação

Timur Vermes e a ironia nazista

Em nenhum momento Timur Vermes quer reabilitar a imagem do ditador. Pelo contrário, o que Ele está de volta busca é destronar as vacas sagradas, confrontando a mística social que sustenta essa aura grave do passado alemão.

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por Igor Nasf

 

 

 

A eterna dúvida sobre os limites do humor lembra o dilema existencial da vaca. Se nasce em regiões específicas da Índia, é considerada uma divindade, adorada. Se vem ao mundo no Mato Grosso, em geral é retalhada e servida em churrascarias. São usos diversos, mas a mesma vaca.

Sociedades diferentes tem escrúpulos diferentes, dizem. No Brasil, por exemplo, se convencionou que ditadura militar é um tema excessivamente grave. Fazer piada com o assunto seria equivalente a um sul-africano ironizar o apartheid, a um argentino fazer pouco das Malvinas, a um alemão escrever um livro bem-humorado sobre Hitler, certo?

Errado. Em Ele está de volta, Timur Vermes desconstrói o mito da intocabilidade do nazismo na Alemanha. Mais: não só aborda campos de concentração, nacionalismo extremo e questões raciais, como faz tudo isso de maneira mais inteligente que a média.

No romance, Hitler narra em primeira pessoa seu despertar em pleno século XXI, num parque de Berlim, depois de perder a consciência no bunker. Desorientado, caminha pela cidade, até ser acolhido pelo dono de uma banca de revista. Depois, numa sucessão de outras coincidências fantásticas, o ex-chanceler do Terceiro Reich consegue trabalho como humorista num programa de televisão, disseminando seu “discurso” ariano ao povo alemão. Novamente.

O sucesso é extraordinário. Intelectuais, jovens e parte da imprensa celebram o novo comediante como fenômeno da liberdade de expressão, descongestionador das velhas estruturas da Alemanha ocupada, essencialmente um poeta pós-moderno que vive intensamente seu personagem. O grande mérito do livro é, através de uma análise irreverente da sociedade alemã, tornar a ascensão de Hitler a ícone cultural um evento natural. Mais ou menos como deve ter sido na República de Weimar, nos anos 20 e 30.

Em nenhum momento Vermes quer reabilitar a imagem do ditador. Pelo contrário, o que Ele está de volta busca é destronar as vacas sagradas, confrontando a mística social que sustenta essa aura grave do passado alemão.

 

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A História não ensina nada, a grande pedagogia da vida é uma lição vazia. O que se aprendeu com Dachau, Belsen e outros campos de concentração? Em qualquer dia, na África e em outros lugares, são cometidas mais atrocidades do que gostaríamos de admitir. Pior: com uma indiferença da nossa parte que pode ser lida quase como aprovação.

Demolir as questões “sérias” já é manter uma atitude mais humana diante delas – diferente da obediência automática travestida de respeito, digna de androides. O grande Kurt Tucholsky (alemão massacrado pelos nazistas) já escrevia que o motivo pelo qual algumas sociedades prezam tanto por valores caninos como fidelidade, é porque o cachorro defende com entusiasmo cretino a propriedade e a autoridade, que no final só servem à redução do cachorro ao que ele é: um animal doméstico, dócil, felizmente idiota.

Como muito bem se lê no livro de Vermes, só a irreverência realmente é capaz de desafiar esses deuses que selecionam tópicos e definem o que é e o que não é. O mundo precisa ser contestado, ironizado. Experimentado, ao invés de simplesmente vivido.

 

adolf

Pastor sugere a execução de gays

Pastor declarou que o mundo pode se livrar da Aids se os homossexuais forem executados até o Natal. De acordo com o religioso, o extermínio de gays é a chave para a extinção global da doença

 

 

Pastor Steven Anderson

Pastor Steven Anderson

A declaração de um pastor evangélico norte-americano do estado do Arizona durante uma pregação para fieis gerou enorme polêmica. De acordo com o religioso, “o mundo pode se livrar da AIDS até o Natal se todos os gays forem executados”. O sermão de Steven Anderson foi feito no último dia 30 de novembro.

Argumentando que membros da comunidade LGBT são “portadores de diversas doenças por causa do julgamento de Deus”, o religioso defendeu que homossexuais e bissexuais integram a mesma categoria de pecadores e, segundo a Bíblia, todos são considerados sodomitas. As informações são do Huffington Post.

“Se um homem se deitar com outro homem, como se fosse com mulher, ambos terão praticado abominação; certamente serão mortos, o seu sangue será sobre eles”, disse o pastor citando Levítico 18:22.

“E isso, meu amigo, é a cura para Aids. Está ali mesmo na Bíblia o tempo todo, e eles gastam bilhões de dólares em pesquisa e testes. É curável – ali mesmo. Porque se você executasse os homossexuais como Deus recomenda, você não teria a Aids correndo solta”, destacou.

No Brasil começou aparecer esses falsos profetas, pastores curandeiros, fundamentalistas e nazistas.
Outras polêmicas

Esta não é a primeira vez que o pastor Anderson – que, segundo o seu website, não possui nenhuma formação acadêmica mas tem 140 capítulos inteiros da Bíblia decorados na cabeça – chama atenção pelo fundamentalismo. No início do ano, o pastor condenou o divórcio e disse que quem se casa mais de uma vez está cometendo adultério.

O religioso também defende a tese de que mulheres não podem se manifestar nas igrejas. “Elas precisam ficar em silêncio”. (Transcrito do Pragmatismo Político)

homossexuais em campo de concentração nazista

Homossexuais em campo de concentração nazista

Em 1º de outubro de 1944, a primeira de duas séries de experiências médicas envolvendo castração são levadas a cabo em homossexuais no campo de concentração de Buchenwald, perto da cidade de Weimar, Alemanha. Embora tecnicamente não fosse um campo de extermínio, pois lá não havia câmaras de gás, não obstante eram comuns centenas de prisioneiros morrerem por desnutrição, doenças, maus tratos e execuções. Na verdade era uma câmara de horrores, onde experiências médicas dos tipos mais cruéis eram realizadas com prisioneiros contra sua vontade. As vítimas eram amiúde e intencionalmente injetadas com diversas infecções a fim de se testar vacinas.

Em 1º de outubro de 1944, a primeira de duas séries de experiências médicas envolvendo castração são levadas a cabo em homossexuais no campo de concentração de Buchenwald, perto da cidade de Weimar, Alemanha. Embora tecnicamente não fosse um campo de extermínio, pois lá não havia câmaras de gás, eram comuns centenas de prisioneiros morrerem por desnutrição, doenças, maus tratos e execuções. Na verdade, uma câmara de horrores, onde experiências médicas dos tipos mais cruéis eram realizadas com prisioneiros. As vítimas eram infectadas com diferentes doenças a fim de se testar vacinas

Venezuela. Después del fuego

 

venezuela

 

Cuando se empiezan a apagar el último fuego del intento de golpe de Estado de febrero de 2014 y sectores de la derecha pretenden deslindarse de los violentos, me parece necesario hacer algunas reflexiones

I

Sera fácil compartir que este intento golpista encontró un pueblo mas consciente e informado, un gobierno más experimentado y una mayor unidad de las fuerzas armadas que las que encontró en el golpe de 2002.

No vamos a decir nada original si advertimos que la derecha venezolana tiene una fuerte vocación golpista. Lo ha vuelto a demostrar en los últimos días acompañando la mecha insurreccionar que pretendió detonar Leopoldo López y sus seguidores, o manteniendo un silencio cómplice frente a la declarada intención de romper el orden constitucional y echar al presidente Maduro.

Tampoco resultara novedoso volverá insistir en lo que caracterizamos el 14 de febrero y ahora la propia derecha reconoce “que a este golpe le falto pueblo”. No pudo propagarse en las grandes barriadas populares, en lugares simbólicos como Petare y Catia. Y no es difícil darse cuenta que no se puede incendiar a un país o crear un imaginario insurreccional, si la revuelta se limita al coqueto Chacao, los barrios ricos de Valencia o las zonas pudientes de Mérida y Táchira.

Finalmente vuelve a demostrarse que los crecimientos cuantitativos favorables al pueblo no reproducen mecánicamente conciencia revolucionaria, ni aseguran que sean capitalizados exclusivamente por los intereses populares.

En ese sentido puede advertirse que la duplicación del consumo producida en 15 años de revolución favoreció también a la burguesía que estaba en mejores condiciones para responder a la expansión de la demanda; los datos que hoy nos enorgullecen como los crecimientos cuantitativos de la matrícula universitaria y del acceso a internet, pueden ser aprovechados por núcleos políticos de derecha, con una estrategia sectorial clara o capacidad de manipulación de las redes sociales.

II

El retroceso de la derecha golpista es táctico. La conducción de grupos ideologizados que confundieron sus propios microclimas con la realidad del país ha fracasado, pero esto no significa que la derecha ha renunciado al camino golpista. Otros pueden volver a intentarlo, aprendiendo de las lecciones de febrero de 2014. El proceso bolivariano demostrando una gran fortaleza política ha conseguido aislar y derrotar a los golpistas, pero no debemos caer en el triunfalismo y debemos hacer un profundo análisis de lo sucedido,

A la conclusión obvia de que es estratégico garantizar el control territorial de los grandes centros urbanos, de las grandes barriadas populares, debemos sumar la preocupación por lo sucedido en zonas de frontera, en particular en Táchira. Allí la contrarrevolución tiene capacidad de afirmarse y resistir porque tiene espalda. Y esa espalda es Colombia . Desde hace años movimientos populares han venido denunciando la infiltración de paramilitares en ese territorio vulnerable, con gran influencia mediática de los medios colombianos de derecha, con muchas familias binacionales y donde el contrabando hormiga es una práctica habitual, cultural y muchas veces solidaria.

La presencia de las FANB en los territorios de frontera aporta con el control, pero no reemplaza a la organización popular.

III 

Cuando Chávez propuso en su conocido “Golpe de Timón” la consigna “Comunas o Nada” estaba planteando un cambio de etapa en la revolución bolivariana advirtiendo que los crecimientos cuantitativos, que se miden en índices y obras ya no son suficientes para consolidar el camino hacia el socialismo, Esta claro que no se puede traducir en el corto plazo la cantidad en calidad. En este sentido, es necesaria una priorización estratégica.

Chávez nos llamo la atención sobre lo cualitativo y planteo priorizar la construcción de Comunas y desarrollar el espíritu comunal, una nueva cultura política revolucionaria que, desde la construcción desde las bases, prefigure la nueva sociedad.

La guerra económica y el intento golpista de febrero de 2014, suman nuevas prioridades.

– El gobierno y las fuerzas populares deben garantizar una estructura básica de atención de las demandas de salud, transportes, alimentos más requeridos (como harina pan, aceite y leche), electricidad, combustibles y seguridad. El punto flojo de esa red parece ser los insumos de salud y alimentos. Hay que construir una red sin intervención de la burguesía, que permita garantizar el abastecimiento del pueblo, aun en periodos de boicots prolongados.

– Hay que promover políticas que saquen a las zonas de frontera de su situación de vulnerabilidad, Esas políticas deben contribuir a generar un una actividad económica que incorpore a las poblaciones de frontera, garantizando un abastecimiento suficiente y controlado de alimentos y combustibles, un aporte formativo y comunicacional y que aporte a desarrollar inteligencia social. Esas políticas deben sustentarse en un sólido cordón de Comunas que impidan el control territorial por los grupos paramilitares.

– Si la cuestión económica parece ser el talón de Aquiles de este proceso, hay que prestar especial atención al abastecimiento y el precio de los alimentos, que golpean el bolsillo popular.

– En la cuestión de los alimentos parece más importante que la producción (que ha crecido en los {últimos años), el control del contrabando y las redes de distribución. El Estado debe afrontar impedir el gran contrabando, pero además debe invertir en el desarrollo estatal de una red ferroviaria (transporte de carga y pasajeros) que fortalezca el control de la distribución de alimentos y bienes de primera necesidad, que acerque a productores y consumidores y que, aportando al crecimiento de poblaciones alrededor de las estaciones ferroviarias, favorezca la descentralización de Caracas y otros grandes centros urbanos.

– El papel desempeñado por los trabajadores organizados durante el intento golpista, nos impone reflexionar sobre su importancia estratégica y su necesidad de fortalecer su formación y organización gremial y política.

– Fueron ellos quienes con decisión, disciplina y organización marcharon en los días más duros. Me refiero a la movilización de los trabajadores de PDVZA, a la marcha realizada en Puerto Ordaz por trabajadores industriales y de la construcción. Fueron ellos quienes mantuvieron servicios esenciales en condiciones muy precarias, bajo amenazas y agresiones, tal como lo hicieron los trabajadores de Metrobus, eléctricos, de CANTV y los motorizados. Fueron ellos quienes hicieron fracasar estruendosamente las convocatorias a paros generales.

– La revolución no debe confundir su discurso para aislar a los violentos con un diagnóstico de lo ocurrido en el movimiento estudiantil. La derecha ha sido capaz de instalar el huevo de la serpiente en un sector dinámico y sensible de la sociedad. Si me parece un exceso calificar a todos los estudiantes que se movilizaron como fascistas, no es menos cierto que sectores de ultraderecha han sido capaces de aglutinarlos y capitalizar sus reclamos.  Esta claro que los estudiantes movilizados representan apenas un pequeño sector, pero también es cierto que la izquierda estudiantil ha mostrado muchos jefes, muchos aspirantes a funcionarios, pero poca masa organizada. La revolución debe revisar su politica hacia el movimiento estudiantil, debe construir un liderazgo convocando a la inteligencia, la creatividad y la rebeldía.

IV 

Si no correspondía entrar en pánico por el intento golpista encabezado por Leopoldo López y sus secuaces de la derecha colombiana, corresponde también preocuparnos hacia el futuro, cuando la intentona golpista quede en manos más expertas. Gobiernos como el de Estados Unidos y la Comunidad Europea, las grandes cadenas mediáticas de la derecha mundial, han apoyado sin restricciones estas acciones lideradas por un grupo fascista y han sido capaces de embanderarse con grupos violentos sin más propuesta que derribar el orden constitucional demostrando no tener límites para atacar el proceso bolivariano. Los apoyo externos para las aventuras golpistas permanecen intactos y si el gobierno ha salido internamente fortalecido no es menos cierto es que esta aventura golpista ha dañado la imagen internacional de Venezuela y que grupos desestabilizadores, que han acumulado experiencia no están totalmente desarticulados.

VEl gobierno debe estar pendiente de nuevos intentos, pero no puede limitar su agenda a contrarrestar las intentonas golpistas. El intento de una ruptura institucional hoy es la principal amenaza de la revolución, pero no es la única. No van a faltar quienes, desde adentro y desde afuera, intenten aconsejar “que si el gobierno no fuera tan radical, tendría menos problemas.

El carnaval ha traído agua y la alegría para apagar los fuegos y el odio de las guarimbas, pero también algunas mascaras que son de temer. Personajes de la derecha se disfrazan de “yo no fui” y hasta se animan a dar consejos para desmovilizar el chavismo organizado.

Aquí vuelve a plantearse la cuestión de combinar una política que contemple atender cuestiones coyunturales y de supervivencia del proyecto bolivariano, con otra política que vaya consolidando reaseguros estratégicos.

Que la atención de lo urgente no nos consuma las fuerzas para atender lo importante, es una preocupación de estos tiempos y, me animo a suponer, fue la última preocupación del presidente Chávez

No basta gritar que “No Volverán”. Se trata de pensar estratégicamente, para seguir avanzando en la soledad que acompaña a las vanguardias, esquivando los últimos zarpazos del imperio moribundo, por los caminos desconocidos del socialismo.

 

 

 

GEOPOLÍTICA

por Talis Andrade

 

indignados polícia livro

 

De quarentena os poetas

que dedilham as cordas do lirismo

poetas amarelados doentios

chorando nos bares

as pobres rimas

chorando e gemendo as dores

de sifilíticos amores

 

Degrada de tua porta

os poetas os profetas

semeadores dos vírus

subversivos

 

Queima os livros

que te desagradam

e degradam a pureza

o idealismo dos jovens

Fecha os jornais

nanicos e derrotistas

 

Leva à execração pública

todos os artistas

efeminadas criaturas

incuráveis parasitas

incapazes de ações guerreiras

incapazes de atos heróicos

indignos de vislumbrarem

mil anos de Reich

 

Cerca o gado

nos guetos

cerca o gado

nos campos de concentração

 

Que nenhuma voz

se escute

a não ser

para a louvação

da augusta beleza

do amado Führer

 

Alavê alavê

mil anos de Reich

para o amado Führer

O menino brasileiro que roubava livros

Não existe crime mais horrendo que a polícia levar os originais de um livro. Como acaba de acontecer em Minas Gerais com o jornalista Geraldo Elísio. Um crime que lembra a queima de livros promovida pela Gestapo de Hitler.

Outro flagrante deste Brasil nada cordial, o caso do jovem condenado porque roubou três livros para estudar.

menino que roubava livros

A GUERRA PELOS OLHOS GRANDES DE UMA CRIANÇA

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Para ver no cinema: A MENINA QUE ROUBAVA LIVROS (The Book Thief)

por Cristina Moreno de Castro

Li o best-seller “A Menina que Roubava Livros“, do australiano Markus Zusak, no verão de 2008. Lembro que achei ótimo, bem escrito e que ele me fez chorar em algumas partes. Mas não posso dizer que tenha sido um livro marcante, porque, passados exatos seis anos, já não me lembrava de praticamente nada além do fato de a história se passar durante a Segunda Guerra Mundial.

E foi com esse espírito esquecido, mas na expectativa do choro, que fui assistir ao filme que adaptou o livro.

A-menina-que-roubava-livros-filme

A primeira coisa que posso dizer é que o filme é bastante fiel ao romance. Foi me fazendo resgatar cada passagem e reviver cada sensação que eu tinha sentido em 2008. Até mesmo a narrativa de Zusak é preservada, por meio da narração bem-humorada da Morte, que parece deixar o drama da guerra quase suave e brincalhão. É como se eu estivesse lendo o livro de novo, na tela, mas o roteiro faz isso mantendo o ritmo, sem excesso de vagar ou de tédio, como às vezes acontece nesses casos.

O mérito é de um diretor de que nunca ouvi falar, Brian Percival, até então com experiência restrita aos filmes para televisão. Mas também é da jovem atriz canadense Sophie Nélisse, que dá vida à menina encantada com livros. Aqueles olhões expressivos dela conseguiram criar a imagem da menina que já tinha se acostumado a sofrer e que encarava aquela vida difícil com muita coragem. O elenco ainda conta com os experientes e maravilhosos Geoffrey Rush e Emily Watson. E com o ótimo novato Ben Schnetzer, no papel do judeu Max.

O filme só concorre ao Oscar pela trilha sonora original. Mas merecia entrar com o figurino — toda a caracterização dos anos 1940 é, aliás, impecável — e com o roteiro adaptado, pelo menos. Vai entender…

Não sei dizer se, daqui a seis anos, também terei me esquecido de quase tudo, ou se este filme será mais marcante do que foi o livro. Possivelmente não. É o mal dos filmes sobre a guerra: são sempre comoventes, a história sempre é boa (porque as guerras têm o único mérito de produzirem boas histórias), mas muitas vezes se perdem no novelo do gênero. De qualquer forma, aquelas duas horas foram uma experiência única de viagem pelo tempo até um dos períodos mais trágicos da nossa história, conduzida pelas mãos da Morte e de uma menina de olhos grandes que amava livros.

Trailer

“Dios no murió. Se transformó en dinero”

Entrevista a Giorgio Agamben

Tinyurl
Traducido para Rebelión por Susana Merino
Piero Guccioni

Piero Guccioni

Giorgio Agamben es uno de los más grandes filósofos vivos. Amigo de Pasolini y de Heidegger, es según el Times y Le Monde uno de los diez cerebros más importantes del mundo. Por segundo año consecutivo ha permanecido en Sicilia durante un largo período de vacaciones.

El gobierno de Monti invoca la crisis y el estado de necesidad y parece ser el único camino de salida tanto de la catástrofe financiera como de las indecentes formas que ha tomado el poder en Italia, ¿el enfoque de Monti sería la única salida o podría convertirse contrariamente en un pretexto para imponer serias limitaciones a las libertades democráticas?

“Crisis” y “economía” no se usan hoy en día como conceptos sino como palabras de orden que sirven para imponer y obligar a aceptar medidas y restricciones que la gente no tendría porqué aceptar. “Crisis” significa hoy ¡debes obedecer!” Creo que es muy evidente para todos que la llamada “crisis” viene durando decenios y no es otra cosa que la normalidad con que funciona el capitalismo de nuestro tiempo. Un funcionamiento que no tiene nada de racional.

Para comprender lo que está sucediendo, hay que interpretar al pié de la letra la idea de Walter Benjamin según la cual el capitalismo es ciertamente una religión, es la más feroz, implacable e irracional religión que haya existido jamás porque no conoce ni tregua ni redención. En su nombre se celebra un culto permanente cuya liturgia es el trabajo y su objeto el dinero. Dios no ha muerto, se ha convertido en dinero. La Banca con sus grises funcionarios y sus expertos – ha ocupado el lugar de la iglesia y de sus curas y gobernando el crédito (incluso los créditos estatales, que han abdicado fácilmente su soberanía) manipula y administra la fe – la escasa e incierta fe – que aún le queda a nuestro tiempo. Por otra parte que el capitalismo sea hoy en día una religión, nada lo muestra mejor que el título aparecido en un gran diario nacional hace pocos días: “salvar al Euro a cualquier precio” Ya “salvar” es un concepto religioso pero ¿qué significa “a cualquier precio”? ¿Aún al costo de sacrificar vidas humanas? Solo en una perspectiva religiosa (o mejor dicho seudoreligiosa) se pueden hacer afirmaciones tan paletamente absurdas e inhumanas.

La crisis económica que amenaza con convulsionar a buena parte de los estados europeos ¿se puede generalizar como una crisis de toda la modernidad?

La crisis que está atravesando Europa no tiene que ver tanto con un problema económico como se quiere hacer creer sino ante todo una crisis de la relación con el pasado. El conocimiento del pasado es el único camino de acceso al presente. Es buscando entender el presente que los hombres – por lo menos los europeos – se sienten obligados a interrogar al pasado. He precisado “nosotros los europeos” porque me parece, admitiendo que la palabra Europa tenga sentido, como parece hoy en día evidente, ese sentido no puede ser ni político, ni religioso y tanto menos económico pero consiste en que el hombre europeo – a diferencia por ejemplo de los asiáticos y de los americanos, para quienes la historia y el pasado tienen un significado totalmente diferente – puede acceder a su verdad solamente a través de una confrontación con el pasado, solo haciendo cuentas con su historia. El pasado no es tan solo un patrimonio de bienes y de tradiciones, de recuerdos y saberes sino sobre todo un componente antropológico esencial del hombre europeo, que puede acceder al presente solo mirando lo que le ha ido sucediendo. De la especial relación que tienen los países europeos (Italia y desde luego Sicilia son desde este punto de vista ejemplares) con sus ciudades, con sus obras de arte, con su paisaje: no se trata de conservar bienes más o menos valiosos, pero exteriores y accesibles: esta es en cuestión la verdadera realidad europea, su indiscutible supervivencia. Por eso destruyendo el paisaje italiano con el hormigón de las autopistas y la alta velocidad, los especuladores no se privan de ganar pero destruyen nuestra propia identidad. La misma expresión “bienes culturales” es engañosa, porque sugiere que se trata de unos bienes entre otros, que pueden ser aprovechados económicamente y hasta vendidos, como si se pudiera liquidar y poner en venta la propia identidad.

Hace muchos años un filósofo que era además un alto funcionario de la naciente Europa, Alexandre Kojève sostenía que el homo sapiens había llegado al final de su historia y que no tenía ante sí más que dos posibilidades: el acceso a una animalidad posthistórica (encarnado en la american way of life) o el esnobismo (encarnado de los japoneses) que continuan celebrando su ceremonia del té, vacías pero con un significado histórico. Entre unos EEUU integralmente reanimalizados y un Japón que se mantiene humano solo a través de renunciar a todo contenido histórico, Europa podría ofrecer la alternativa de una cultura que se mantiene humana y vital aún después del fin de la historia, porque es capaz de enfrentarse a su propia historia en su totalidad para desde allí alcanzar una nueva vida.

Su obra más destacada Homo Sacer investiga sobre la relación del poder político y la nuda vida y pone en evidencia las dificultades presentes en ambos términos, ¿Cuál es el punto de posible intermediación entre ambos polos?

Lo que me han demostrado mis investigaciones es que el poder soberano se fundamenta desde sus comienzos en la separación entre nuda vida (la vida biológica que en Grecia tenía lugar en la casa) y la vida políticamente calificada (que se desarrollaba en la ciudad). La nuda vida se halla excluida de la política y al mismo tiempo incluida y capturada por la propia exclusión: en este sentido la nuda vida es el fundamento negativo del poder. Esta separación alcanza su forma extrema en la biopolítica moderna. Lo que sucedió en los estados totalitarios del novecientos y que es el poder (ya sea a través de la ciencia) que decide en última instancia qué es una vida humana y qué no lo es. Por el contrario sucede que se piensa en una política de las formas vitales, es decir en una vida que no pueda separarse de su forma, es decir que nunca más sea nuda vida.

El fastidio, por usar un eufemismo, con que el hombre común enfrenta a la política ¿está vinculado a las específicas condiciones italianas o es de algún modo inevitable?

Creo que hoy estamos frente a un fenómeno nuevo que va más allá del desencanto y de la recíproca desconfianza entre los ciudadanos y el poder y que abarca todo el planeta. Lo que se está produciendo es una transformación radical de las categorías con las que estábamos acostumbrados a pensar la política. El nuevo orden del poder mundial se basa en un modelo de gobernabilidad que se define democrático, pero que nada tiene que ver con lo que este término significaba en Atenas. Que este modelo sea, desde el punto de vista del poder, más económico y funcional lo prueba el que haya sido adoptado hasta por los regímenes que hasta no hace muchos años eran dictaduras. Es mucho más fácil manipular la opinión de la gente a través de los medios y la televisión que tener que imponer permanentemente cada decisión por medio de la violencia. Las formas políticas que conocíamos – el estado nacional, la soberanía, la participación democrática, los partidos políticos, el derecho internacional – han llegado al final de su historia. Permanecen en la vida como formas vacuas, pero la política actual tiene la forma de una “economía” es decir un gobierno de las cosas y de los hombres. Lo que nos resta es pensar integramente, desde el principio lo que hasta ahora hemos definido con la expresión, por otra parte poco clara, de “vida política”

El estado de excepción que usted ha vinculado al concepto de soberanía parece asumir hoy en día el carácter de normalidad, pero los ciudadanos permanecen perdidos ante la incertidumbre en la que viven cotidianamente ¿es posible atenuar esta sensación?

Vivimos desde hace décadas en un estado de excepción, que se ha convertido en regla, como sucede en la economía, la crisis es la condición normal. El estado de excepción que debería hallarse limitado en el tiempo – es en cambio hoy el modelo normal de gobierno y esto en los mismos estados que se llaman democráticos. Pocos saben que las normas de seguridad introducidas luego del 11 de setiembre (en Italia ya habían sido establecidas durante los años de plomo) son peores que las vigentes durante el fascismo. Y los crímenes contra la humanidad cometidos durante el nazismo fueron posibles debido al hecho de que Hitler había asumido el poder y proclamado un estado de excepción que nunca fue revocado. Y él sin embargo no tenía las mismas posibilidades de control (datos biométricos, telecámaras, celulares, tarjetas de crédito) propias de los estados contemporáneos. Se diría que hoy el Estado considera que cada ciudadano es un terrorista virtual. Esto no hace otra cosa que deteriorar y volver imposible la participación en la política que debe definir a la democracia, Una ciudad cuyas plazas y cuyas calles están controladas mediante telecámaras no puede ser un lugar público: es una cárcel.

¿Podemos plantearle una pregunta sobre la conferencia que pronunció en Sicilia? Algunos han llegado a la conclusión de que ha sido un homenaje a Piero Guccioni, a una amistad de tanto tiempo, otros han visto una orientación de cómo huir del jaque mate al que se halla encadenado el arte contemporáneo

Piero Guccioni

Piero Guccioni

Es verdad se trataba de un homenaje a Piero Guccioni y a Scicli, una pequeña ciudad en la que residen algunos de los más importantes pintores vivos. La situación del arte es actual y posiblemente el mejor lugar para comprender la crisis de la relación con el pasado del que hemos hablado. El único lugar en donde puede vivir el pasado es el presente y si el presente deja de sentir vivo al propio pasado, el museo y el arte, que son las figuras eminentes de aquel pasado se convierten en lugares problemáticos. En una sociedad que ya no sabe qué hacer con su pasado, el arte se encuentra atrapado entre el Escila del museo y el Caribdis de la mercantilización (1) Y a menudo como en los templos del absurdo como lo son los museos de arte contemporáneo, ambas cosas coinciden. Duchamp ha sido probablemente el primero en darse cuenta del callejón sin salida en que se había encerrado el arte. ¿Qué es lo que inventa Duchamp con el ready-made? Toma cualquier objeto usual por ejemplo un urinario e introduciéndolo en un museo lo obliga a presentarse como una obra de arte. Naturalmente – luego del breve instante en que dura el efecto de la extrañeza y de la sorpresa – en realidad nada agrega a su presencia: no la obra porque se trata de un objeto usual, cualquier objeto producido industrialmente, ni la obra artística por no existe en modo alguno “poiesis”, producción – y menos aún artista, sino que como filósofo o crítico o como amaba decir Duchamp, “uno que respira” un simple ser vivo. En todo caso es cierto que él no pretendía producir una obra de arte sino desbloquear el camino del arte, encerrado entre el museo y la mercantilización. Como sabéis lo que sucedió en cambio es que una clase, aún activa, de hábiles especuladores transformó el ready-made en obra de arte. Y el llamado arte contemporáneo no hace sino repetir el gesto de Duchamp llenando de no-obras y de performances a los museos que no son otra cosa que órganos del mercado destinados a acelerar la circulación de mercaderías que como el dinero, han llegado a un estado de liquidez y quieren seguir valiendo como obras. Esta es la contradicción del arte contemporáneo: abolir la obra y además pretender un precio.

1) N.de T. Escila y Caribdis son dos monstruos marinos de la mitología griega situados en orillas opuestas de un estrecho canal de agua, tan cerca que los marineros intentando evitar a Caribdis pasarían muy cerca de Escila y viceversa.

El regreso de la peste rosa

La noticia de un vengador sexual, que parece extirpada de cualquier periódico del siglo pasado, cuando el estigma de la homosexualidad se potenciaba con la llegada de la peste rosa, recorrió los medios del mundo. Y, entonces, a pesar de las políticas inclusivas vigentes, se borró de un plumazo el concepto de vivir con HIV, el concepto de prevención, y regresó el SIDA con mayúsculas, los homosexuales promiscuos, los contagiadores y la ley persiguiendo a estos bandidos. ¿No será un síntoma de un regreso de los dinosaurios matadiversidad, una señal de giro a la derecha aquí y allá?

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GIRO A LA DERECHA

Por Alejandro Modarelli
Que el diario La Nación, por la barbarie de su tono, haya tenido que cerrar la semana pasada los comentarios de los lectores a un artículo suyo sobre Michael Johnson, acusado por un fiscal de Missouri de algo así como propagador intencional del sida, revela el carácter bifronte de su doctrina: por un lado reproduce, junto con el video, una noticia amarilla que la cadena informativa yanqui Fox estaba encantada de monopolizar –la cara del guapo chico negro que vive con HIV (el titular habla directamente de sida), y lo transmite por perversión a sus amantes ocasionales– se transforma en la imagen del noticiero en una especie de simio constipado (los malos, los terroristas, suelen volverse feos en su versión Fox identikit); por otro lado, como una maestra que muestra un poco las tetas, La Nación hace como si se asustara de los efectos brutales de su gesto poco pedagógico y clausura el canal de expresión soez de los lectores ávidos de sangre, como quien apura los botones del delantal para escamotearles la visión del escote.

EL AGENTE DE KAOS

Es entonces la obscenidad del doble juego periodístico –y judicial– lo que interesa, mucho menos que el debate adonde nos llevaría el fiscal y la cadena Fox o La Nación sobre responsabilidades y complicidades involuntarias en torno del hecho ahora criminalizado, situaciones imposibles –ay, podemos dar testimonio– de descifrar una vez que se desamarra en la alcoba el goce, ese navegante sin documento de identidad (quién podría determinar si Johnson se estaba vengando del destino o qué otra sombra le atravesó la mente cuando se amarró a otro cuerpo; quién, pues, puede condenarlo a cadena perpetua si a fin de cuentas los amantes furtivos no se cuidaron como corresponde en cualquier caso, y todos, chicos, ya lo saben; si –como en tantas situaciones de esta era de afanes oculocéntricos– hubo filmaciones suyas no consensuadas en plena tertulia sexual, interpretadas después casi como las travesuras de un caníbal). Después de leer muchos comentarios sobre Michael Johnson, uno no sabe si han pasado treinta años o en realidad muy poco desde el pánico de la “peste rosa”, cuando el 56,8 por ciento de los lectores del periódico estadounidense News of the World se declaraban “a favor de la idea de que los portadores de sida deberían ser esterilizados para refrenar sus apetitos sexuales, y un 50 por ciento estaba por repenalizar la homosexualidad” (Leo Bersani en “¿Es el recto una tumba?”). En fin, que en realidad parece ser el sexo no regulado aquello que sigue angustiando bajo las capas más o menos necrosadas de su liberalización o mercantilización.

EL VOCABULARIO DEL TERROR

Se desarchiva, ahora, la antigua divisa “propagador intencional del virus”. La terminología represiva recurre a menudo para legitimarse a la prehistoria de los conceptos: ahora, en 2014, regresan a través del tratamiento dado al caso Johnson los miedos de los años ’80, cuando un diario liviano se animaba a publicar la foto de un pastor apuntando a su hijo con un rifle, porque el muchacho había contraído el virus, y en las piscinas públicas se invertía tiempo y dinero en controlar que no ingresaran posibles portadores. El mismo terror medieval a la peste negra de Venecia animaba las sombras higienistas de la era Reagan, al acecho los nuevos judíos acusados de contaminar el agua en esos haitianos infectados que ya en la década del ’90, buscando refugio en el Norte, terminaron detenidos por el Servicio de Migraciones de Estados Unidos en la Bahía de Guantánamo, prenunciando en sus cuerpos la política post-11-S y las torturas y humillaciones sexuales dirigidas a prisioneros musulmanes que todavía hoy continúan encadenados, sin aguardar otro juicio que no sea el de Alá y sin la menor asesoría legal. Escenas hardcore fotografiadas por los carceleros, que se habrán considerado así ejecutores nocturnos de la condena social, como el verdugo que deja colgado el cadáver de un ajusticiado para que lo vean hasta los niños.

Y es que el modo en que la cadena Fox trató la cuestión Johnson (repito: me niego a ingresar al campo de las discusiones morales fuera de la responsabilidad periodística) me recuerda el protagonismo de esa empresa mediática en la estigmatización de los migrantes y la reactualización cotidiana de “la guerra de civilizaciones”, donde cualquier atrocidad del gran ejército americano en Oriente Medio encuentra la justificación de la defensa de las propias murallas. Fox –líder del periodismo facho– nos devuelve sin quererlo, estas últimas semanas y a modo de parodia de parodia, a esos personajes de ficción de la Guerra Fría con los que alguna vez nos divertimos tanto: los agentes de KAOS. Aunque nadie se ría, la estética de la noticia no deja de ser kitsch. Ahora se ensaña con un estudiante negro a quien llama “sospechoso con HIV”, se las toma hasta con su rostro y retoma como un mantra las palabras del fiscal, que categoriza como amenaza a la seguridad pública sus repetidas encamadas sin protección, como hace más de un siglo los funcionarios sanitarios con las prostitutas acusadas de propagar la sífilis. En aquel momento se debatió hasta dónde se podían cercenar los derechos civiles de las incriminadas; con Johnson se repite otro tanto, y hay que ver si no termina condenado a cadena perpetua.

Habrá que analizar el contexto mundial en el que se produce esa posible condena; por todos lados (Francia, Rusia, Brasil) hay una cierta sed reaccionaria. De las leyes anti-lgtbi de Moscú a las marchas parisienses contra el matrimonio igualitario y los crímenes de odio en el país del eterno carnaval y la prolífica bancada evangélica. Le toca esta vez a la Justicia de Estados Unidos volcar el miasma del peor pasado sobre los avances culturales del presente. Hablamos de un país en el que se concibe a menudo la sexualidad como arma de guerra: prisioneros iraquíes heterosexuales obligados a actuar ante una cámara fotográfica una escena gay; donde el laboratorio Wright de su fuerza aérea en los ’90 pretendía desarrollar una delirante arma química afrodisíaca no mortífera para despertar un irrefrenable deseo homosexual en el enemigo –si hasta parece una de las bromas del Superagente 86– y volcar a unos en brazos de otro (adorable indisciplina). Un país atravesado por el fundamentalismo cristiano, una Justicia siempre tentada con la silla eléctrica, donde el sexo sin vigilancia, más allá de los movimientos libertarios de los ’70, sigue siendo para los que mandan una amenaza contra la seguridad pública.

Quem é superior a quem e por que?

por Pedro J. Bondaczuck

Pedro J. Bondaczuk3


A discriminação, qualquer que seja sua natureza e a forma em que  se manifeste, é sempre estúpida, irracional, anti-social e, sobretudo, perigosa. Não existe parâmetro para medir seres humanos, em sua importância, a não ser o da mortalidade. E nesse aspecto, todos se igualam: reis, príncipes, presidentes, generais, milionários, mendigos etc. etc. etc. Ninguém, absolutamente ninguém escapa desse destino inexorável que é o da extinção. Ainda não apareceu esse que conseguisse sobreviver ao tempo e aos desgastes naturais dos anos e fosse eterno. Jamais aparecerá. A morte é fatalidade biológica para todos (sem exceção) seres vivos.
Entretanto, e em especial em culturas mais antigas e supostamente mais evoluídas, como a européia – mas não só nelas – existem focos, que se reacendem de quando em vez, dessa infecção do espírito. Pessoas passam, então, a ser discriminadas ou pela cor da pele, ou pelo país de origem, ou pelo credo que professam, ou pelos costumes que adotam, ou até por algum eventual defeito físico que possam ostentar, à revelia de sua vontade, claro, e vai por aí afora. Alvos de preconceito é que não faltam..
Embora mencione especificamente a Europa, poderia citar o Brasil (por que não?), onde as discriminações são corriqueiras, embora enfaticamente negadas. São onipresentes não em alguma camada social específica, mas em todas elas, com maior ou menor grau de intensidade. É um mal generalizado. Não menciono o que ocorre no dia a dia do nosso País porquanto este prescinde de informações suplementares a propósito. Milhões de brasileiros, pelas mais variadas razões (sempre estúpidas e pueris), sentem o preconceito, amiúde, na própria carne. E discriminam também. Não somos, pois, o povo tão “cordial” e compreensivo, como volta r meia se apregoa.
Essas erupções discriminatórias, no caso da Europa – cuja população já poderia e deveria ter aprendido quais são suas nefastíssimas conseqüências – foram causas de inúmeras desgraças nesse continente e no mundo. Os judeus sofreram mais com essas periódicas manifestações, até que lograssem reaver a própria pátria e reconquistassem seu orgulho nacional. Afinal, foram vítimas de um dos maiores genocídios de que se tem notícia na história contemporânea. Mas, embora neguem e jurem por todas as juras que não agem dessa mesma forma, também discriminam outras etnias e não raro até pessoas da sua própria, pelas mais variadas (e pueris) razões.
Mas não foram (ou não são) somente eles que passaram (ou passam) por esse dissabor. Os armênios, por exemplo, sofreram, no início do século XX, massacre inesquecível (e raras vezes mencionado) perpetrado pelos turcos, que os julgavam pretensamente inferiores e que redundou na morte de entre nove e dez milhões de pessoas. Os negros sul-africanos pagaram duríssimo preço, no período ainda bastante recente, do “apartheid”, de tristíssima memória, apenas porque um bando de lunáticos preconceituosos julgou sua personalidade baseado somente na cor da sua pele. Chegaram ao cúmulo de serem considerados estrangeiros na terra em que nasceram e seu país possuía, na ocasião, “dois deuses” diferentes, a julgar pelo fato de que existia segregação inclusive nas igrejas ditas “cristãs”, locais pretensamente de congraçamento e de fraternidade.
A Europa, reitero, passa por cíclicos surtos de racismo que vêm, geralmente, acompanhados de odiosos sistemas que no passado deram guarida a tais malucas fantasias, como são os casos do fascismo e do nazismo, que renascem de tempos em tempos, sob diversos rótulos a disfarçá-los, mas com virulência redobrada, como costuma acontecer com as ervas daninhas. A discriminação européia atual não se volta mais contra os judeus, ou não exclusivamente contra eles. É contra povos que têm usos e costumes julgados inferiores pelos habitantes desse continente, que se esquecem que há cerca de um século se tanto, eles ainda chafurdavam em idêntico atraso e indigência que hoje buscam ridicularizar.
A Paris de 200 anos atrás, por exemplo, tinha ruas que ficavam intransitáveis em épocas de chuva, tomadas pelo lamaçal e não lembrava em nada o atual fastígio de “Cidade Luz”. Londres tinha suas principais avenidas com esgoto a céu aberto. E não era por acaso que pestes periódicas assolavam a cidade e todo o continente, dizimando milhões e milhões de pessoas. Eram causadas pela ignorância e falta de higiene, que hoje seus habitantes tanto ridicularizam nos outros.
Os orgulhosos alemães (é evidente que me refiro aos que fazem da discriminação prática diária, pois não se pode e nem se deve generalizar), por exemplo, consideram trabalhadores turcos, ou portugueses, ou provenientes do Norte da África, ou sul-americanos (incluindo brasileiros, claro) como inferiores. Talvez não o declarem explicitamente, mas agem como tal.  A esses povos “inferiores” cabem, invariavelmente, as tarefas mais ingratas e sujas, que ninguém mais deseja fazer. Ou as perigosas, que põem em risco a sua integridade orgânica. Quem viaja com freqüência à Europa e é minimamente observador sabe que não estou exagerando.
O mesmo comportamento ocorre na Grã-Bretanha, por exemplo, em relação aos asiáticos; na França, com os originários do Norte da África; na Noruega, com os persas e poderia ir desfiando um rosário sem fim de povos que agem (de maneira possivelmente até inconsciente, não deliberada) com um ranço detestável de preconceito vazio e sem sentido que trazem arraigado e manifestam em suas condutas.
Ninguém fomenta, todavia, ódios impunemente. Rancor gera rancor, violência produz violência e isto é do que menos o mundo precisa na atualidade, quando se defronta com problemas gravíssimos, como a superpopulação, o estado de miserabilidade crescente de dois terços da humanidade, a degradação do meio ambiente, o desaparecimento de inúmeras espécies vegetais e animais, a poluição das águas e do ar, o acelerado e talvez irreversível aquecimento do Planeta que pode conduzir ao “efeito estufa”, a ruptura na camada de Ozônio e tantos e tantos outros que freqüentam diariamente os noticiários da imprensa.
Gente de mente doentia, que ainda cultiva preconceitos de toda a espécie e dissemina somente rancores inúteis, tem que ser segregada do convívio social. Não contribui em nada para resolver as grandes questões e ainda cria novas, sem nenhuma necessidade. Pessoas que agem assim não passam de parasitas, de homicidas potenciais, de agentes de destruição. Compete aos formadores de opinião fazerem alguma coisa para extirpar, de uma vez para sempre, essa terrível doença da alma, responsável por um dos piores conflitos que a humanidade já viveu, que foi a Segunda Guerra Mundial e, particularmente, do monstruoso Holocausto.
Por qualquer parâmetro que se meça, não há um único fato, por ínfimo que seja, que permita se classificar uma etnia como superior a outra, no que as pessoas têm de fundamental: sua capacidade de pensar. E essa verdade tão simples, cristalina e óbvia, parece ser de grande complexidade para cidadãos que se julgam muito inteligentes, geniais quem sabe e/ou então “donos da verdade”. Afinal, quem é superior a quem e por que?