GOLPE DE TEMER Privatización y extranjerización

Brasil en rebajas


por Alfredo Serrano Mancilla

Detrás de cada golpe a la democracia, suele existir una alfombra roja para que caminen poderosos grupos económicos. En Brasil, el ritmo de las privatizaciones es tan veloz que debería ser objeto del Guinness. Han transcurrido apenas dos meses, y el Presidente interino Temer ha demostrado ser muy eficaz en expropiar al Estado de todo lo que sea considerado altamente rentable. La excusa, la de siempre: reducir el déficit fiscal. La verdad: cumplir con el cometido por el cual se dio el golpe de Estado contra Dilma, esto es, el control económico del país por unos pocos.

El equipo económico de Temer va a por todas. Puso el cartel de rebajas desde el primer día. Todo a precio de ganga para todo empresario con buena voluntad golpista. No hay sector que se escape. En el eléctrico, se están privatizando unas 230 pequeñas empresas -dedicadas a la generación, transporte y distribución- altamente rentables y necesarias para dar cobertura sin discriminación a la mayoría del país. Hidroeléctricas y parques eólicos también son puestas en venta. En el sector transporte, la empresa aeroportuaria Infraero y la portuaria Docas ya están entregadas. En el sector asegurador, la unidad de Seguro de Caixa Económica Federal (gran prestamista público) ha vendido buena parte de sus participaciones a favor de unas pocas empresas; lo mismo ha sucedido con el instituto de reaseguros de Brasil.

Dos emblemas públicos, en lo simbólico y en lo económico, Correos y la Casa de la Moneda, son otros botines que el gobierno de Temer está dispuesto a subastar al mejor postor. No importa la oferta; lo importante es tener buenos amigos. En el caso de Correos, el escollo es mayor porque se necesita la aprobación en el Congreso. Pero se hará sin problemas porque este es el mismo Congreso que diera el golpe de Estado.

En el caso de aerolíneas locales, Temer ha cambiado un decreto presidencial de Dilma para viabilizar el incremento de la participación de empresas foráneas. Privatización y extranjerización para que ningún gran capital quede afuera de este enorme mercado. Los aeropuertos también se venden. Temer ha abierto la posibilidad de privatizar los aeropuertos locales Santos Dumont (Río de Janeiro) y Congonhas (Sao Paulo).

Se prepara, además, una nueva ronda de licitaciones para el sector petrolero y gasífero que incluirá áreas del Pre-sal, importante reserva en aguas profundas del Atlántico que hasta ahora sólo Petrobrás explotaba. Así, se permite que aparezcan nuevas empresas privadas diferentes a Petrobras para operar en esta zona estratégica con reservas estimadas en 80.000 millones de barriles de petróleo.

A pesar de las rebajas, la agenda privada de calificación de riesgo, Moody’s, quiere más. Y critica que el ajuste fiscal en Brasil “avanza a un ritmo muy lento” con el gobierno de Temer. Se obedecerá. Y así, seguramente, el déficit fiscal actual se reducirá a costa de una masiva descapitalización del Estado que impedirá generar ingresos públicos sosteniblemente. Los programas sociales tienen fecha de caducidad.

El golpe a la democracia es coherente consigo mismo: la economía, cuanto más concentrada y menos democratizada, mejor que mejor. Pero no es únicamente una cuestión de injusticia, sino también de ineficacia. Los datos ya comienzan a cantar por sí solos: la economía de Brasil se contrae. Las ventas del comercio minorista cayeron un 9% en comparación con mayo del año pasado. La actividad productiva también se redujo un 0,51% en ese mismo mes.

Sin embargo, el riesgo país continúa cayendo, feliz con los golpistas. La democracia molesta.

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de RT.

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Escuchas que revelan la trama del golpe

“Tiene que haber impeachment, no hay otra salida”, afirmaba en marzo el ahora flamante ministro de Planificación, Romero Jucá, en diálogo con Sergio Machado, otro actual funcionario del gobierno interino de Michel Temer. Ambos hombres están investigados por el juez Sergio Moro por participar supuestamente de sobornos en Petrobras.

La escucha, que forma parte de la causa, fue difundida por el diario Folha de Sao Paulo y revela que el juicio político contra la presidenta brasileña Dilma Rousseff fue abierto con apoyo del entonces vicepresidente Temer y de la oposición al Partido de los Trabajadores como un pacto para frenar la investigación por corrupción.

Jucá está investigado por supuesta corrupción en obras del sector energético y es uno de los ministros más fuertes de Temer y hombre clave del sector conservador del Partido del Movimiento de la Democracia Brasileña (PMDB). Machado fue colocado por el PMDB como presidente de Transpetro, subsidiaria de la petrolera estatal Petrobras.

En la conversación, Jucá también menciona al senador y excandidato presidencial Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) Aecio Neves y al actual canciller interino, José Serra.

La transcripción del audio también revela que Jucá conversó sobre cómo frenar la operación Lava Jato sobre sobornos en torno a Petrobras y empresas estatales con miembros del Supremo Tribunal Federal y con comandantes militares en torno a un gobierno que en marzo imaginaba como de “unidad nacional” en reemplazo de Rousseff.

“Ayer conversé con ministros de la corte. Ellos dicen que sólo existen condiciones sin ella (Dilma). Si ella sigue ahí, la prensa, hay gente que quiere sacarla porque esta mierda no se detendrá nunca. Entonces estoy hablando con los generales, comandantes militares. Está todo tranquilo, dicen que van a dar garantías. Están monitoreando al MST (Movimiento campesino Sin Tierra) para que no perturben”, dice el ministro Jucá.

Machado, quien era del PSDB y trabajó en campañas con Neves y luego se pasó al PMDB, le sugirió a Jucá buscar una salida política por temor a que él fuera detenido por el juez Moro y supuestamente revelar vinculaciones con la cúpula del partido de Temer y el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, suspendido en sus funciones por la Corte a raíz de que está procesado por corrupción.

Dice Machado en la escucha: “Creo que la salida de Dilma debe darse por licencia o por renuncia. La licencia es más suave. Michel forma un gobierno de unión nacional, hace un gran acuerdo, protege a Lula, protege a todos. Este país vuelve a calmarse porque nadie aguanta más. Esta cagada de estos fiscales de San Pablo (que pidieron la prisión de Lula) ayudó mucho”.

Por su parte, el actual ministro de Planificación, uno de los autores del ajuste que debe anunciar Temer en las próximas horas para enfrentar el déficit en las cuentas públicas, lamentó no conocer al juez de la Corte que lleva el caso Petrobras para personas con fueros, Teor Zavazcki.

El ministro le recomienda a Machado que hable de su situación con el ex presidente José Sarney (1985-1990), cacique del PMDB, con Cunha y con el titular del Senado, Renán Calheiros, a quien acusaba de “no entender nada” por oponerse, en un principio, al juicio político a Rousseff.

“Vos tenés que ver con tu abogado cómo te podemos ayudar -le dice Jucá a Machado-. Tiene que haber política. Hay que resolver esta mierda, hay que cambiar el gobierno para poder estancar esta sangría”, revela el golpe blando contra Rousseff. In Página 12/ Argentina

CRITICAN A LA ESPOSA DE TEMER, MARCELA, POR SU VISION CONSERVADORA Y MACHISTA (videos)

Una primera dama “recatada y de hogar”

 

 

 

Página 12/ Argentina – Un reportaje de Veja que la definía como “bella, recatada y de hogar” desató mordaces críticas de organizaciones civiles y grupos feministas. Dice que sus días se centran en las tareas del hogar.

Cuando Marcela Tedeschi ganó a los 19 años el título de Miss Paulínia, ciudad en el estado de San Pablo, no podía imaginar que terminaría casada con Michel Temer, un político 43 años mayor que ella, que llegaría a la Presidencia de Brasil y la convertiría en primera dama del país.

Tras la asunción de Temer como presidente interino, con Marcela, Brasil vuelve a tener primera dama después de casi seis años. La última fue la esposa de Luiz Inácio Lula da Silva, Marisa Leticia.

Desde sus primeras apariciones en público, durante la asunción presidencial de Dilma Rousseff, en 2011, Marcela Temer robó la atención de la prensa y provocó las reacciones más dispares tanto por su exuberante belleza rubia como por sus comentarios. En medio de una crisis política sin precedentes en un cuarto de siglo en el país, que terminó con la separación del poder de Rousseff y la asunción del hasta ahora vicepresidente Temer, Marcela volvió a levantar polémica.

Un reportaje de la revista Veja que la definía como “bella, recatada y de hogar” desató mordaces críticas de organizaciones civiles y grupos feministas por la visión conservadora y machista del papel de la mujer que traslucían las palabras de Marcela. La nueva primera dama brasileña cuenta que sus días se centran en el cuidado de su hijo, de 6 años, de su esposo, Michel, y en las tareas del hogar. Marcela Temer “aparece poco, le gustan los vestidos a la altura de las rodillas y sueña con tener otro hijo con el vicepresidente”, señalaba la revista en el reportaje.

Rápidamente se multiplicaron las comparaciones con Rousseff, que acaba de ser separada del poder y que cuenta con un pasado de militancia política que la llevó a la cárcel en su juventud y una prolífica carrera política. La experiencia de Marcela es muy distinta. Estudio en un colegio de Paulinía –a unos 500 kilómetros de San Pablo– y con 19 años, en 2002, consiguió el título de Miss de la ciudad y de “vice Miss San Pablo”.

Trabajó como modelo y como recepcionista en un diario local hasta que conoció a Temer en un asado organizado por afiliados al Partido del Movimiento Democrático de Brasil (PMDB), y un año después, en 2003, se casaron en una ceremonia íntima. Ella tenía 20 años y él 63. En 2009, estudió derecho en una universidad de Sao Paulo pero, según explicó a medios locales, no rindió el examen final por el nacimiento de su hijo, Michelzinho. Cuando Temer, líder del PMDB, llegó a la vicepresidencia arropado por Dilma Rousseff, en 2011, se instalaron en el Palacio de Jaburu, en Brasilia, después de una profunda reforma. La hoy primera dama de Brasil, que se tatuó el nombre de su esposo en la nuca cuando comenzó su relación, se muestra en un discreto segundo plano en los actos públicos, aunque eso no evita que se convierta en blanco de las revistas del corazón.

Ajena a los comentarios sobre la diferencia de edad con su marido, Marcela asegura que “la edad no es obstáculo”. “Es como si Michel tuviera 30 años, suena gracioso pero es así”, dijo. La pareja parece vivir uno de sus mejores momentos, a juzgar por el reportaje de Veja, que reveló como el vicepresidente agasajó a su joven esposa hace unos meses reservando un exclusivo restaurante de Sao Paulo solo para “Mar” y “Mi”, como al parecer la familia se refiere a Marcela y Michel.

La pasión de Michel por “Mar” le inspiró como poeta: “Llamas de fuego, ojos brillantes, labios rojos, un incendio, toma cuenta de mí, de mi mente, de mi alma, de todo. En brasas, mi cuerpo, incendiado, consumido, disuelto. Finalmente quedan cenizas que esparzo en la cama”. Quizás, con sus nuevas responsabilidades como presidente interino de Brasil en medio de un huracán político y económico y con los Juegos Olímpicos en puertas, Michel Temer no tenga tanto tiempo para escribirle apasionados versos a su joven esposa.

El largo adiós de Dilma

Temer sabe que asumirá la presidencia ostentando en la frente el sello de golpista traidor

 

por Eric Nepomuceno
Página 12/ Argentina

Ayer, víspera del último día del gobierno de Dilma Rousseff, estaba previsto un almuerzo con el ex presidente Lula da Silva, para detallar, una vez más, “la estrategia de resistencia”. Para el día siguiente y los que vendrán.

A última hora, la todavía presidenta almorzó con sus ministros más cercanos, mientras Lula se reunió con dirigentes del PT, de centrales sindicales y movimientos sociales, para definir la “liturgia de la salida” de Dilma.

Porque todos daban por seguro que el pleno del Senado aceptará hoy que se abra el juicio político para destituir a la primera presidenta que Brasil eligió. Mañana mismo Dilma será alejada de su puesto, por hasta 180 días. Al cabo de ese período, se dará la sentencia final.

La sensación nítida y concreta entre los allegados más cercanos a Lula es que empieza el largo adiós.

Para tanto, serán necesarios, hoy, 41 votos o la mitad más uno de los senadores presentes. Hasta la noche de ayer había dudas sobre el número que será alcanzado, y también su consecuencia. Al final del juicio, que podrá extenderse por seis meses, serán necesarios 54 votos favorables a su deposición irreversible.

Por tal razón el número de votos favorables a la apertura del juicio indicarán las posibilidades de que, al final del camino, Dilma Rousseff logre recuperar su mandato. Ella promete resistir, defenderse hasta el final, y así intentar que no se alcance la meta fatídica de los dos tercios de senadores.

La previsión ayer era que hoy 50 de los votos sean favorables al juicio. Si la marca es superada, aunque sea por un solitario senador, quedará patente que la situación de la presidenta es inexorable.

Quien estuvo con Lula da Silva desde la abrumadora votación en el pleno de la Cámara de Diputados, el domingo 17 de abril, cuando se decidió por autorizar el Senado a enjuiciar a la presidenta, se impresionó con su estado de espíritu. Veterano combatiente de mil combates, Lula está triste, decaído, dolido y preocupado. Sabe que Dilma está prácticamente liquidada.

Su gran preocupación se debe a otra razón muy concreta y evidente: el objetivo del golpe no se limita a la presidenta. El verdadero blanco es él, Lula da Silva, que sigue con inmenso potencial electoral, pese a todo el desgaste, y hoy por hoy sería favorito en una disputa presidencial.

Ayer por la tarde el presidente del Senado y del Congreso, Renan Calheiros, del mismo PMDB que pasó de aliado desleal a traidor consumado, detalló el ritual de la votación que empezará a las nueve de la mañana de hoy y deberá extenderse por la madrugada del jueves.

A cada orador Calheiros concederá 15 minutos. Luego el autor del informe, senador Antonio Anastasía, dispondrá del mismo tiempo, así como el Abogado General de la Unión, José Eduardo Cardozo, que defiende la presidenta. Ayer, a las siete de la noche había 66 oradores inscritos.

Es decir, todas las formalidades legales, toda pompa y circunstancia para encubrir una farsa. El relator del proceso, Antonio Anastasía, acusó a Dilma de crimen de responsabilidad por haber bajado seis decretos alterando gastos del gobierno, algo rutinario en todas las esferas administrativas. El mismo Anastasía olvidó que, cuando gobernó Minas Gerais, bajó nada menos que 55 decretos semejantes.

Sobran nutridos ejemplos de hipocresía y cinismo. Senadores que fueron ministros tanto de Lula como de Dilma ahora los acusan de crímenes de los más diversos calibres.

La Constitución es muy clara con relación a los crímenes de responsabilidad que pueden motivar la destitución de un presidente electo por el voto popular. Dilma Rousseff no cometió ninguno de ellos.

Pero a estas alturas, nada importa. Los derrotados en las urnas supieron imponer su resentimiento por encima de la votación popular. Se aliaron a lo que de peor existe en una legislatura que es la peor en medio siglo, con tal de lograr o que les fue negado por las urnas.

El Michel Temer que asume el puesto de Dilma jamás obtuvo una única votación significativa en sus elecciones para diputado nacional. Nunca logró superar los 190 mil votos. Alcanza la presidencia dependiendo del voto de solamente 54 brasileños, senadores de la República. Ironía de la vida: Dilma obtuvo los votos de 54 millones 500 mil votos populares.

Las horas finales del largo adiós de Dilma fueron tensas para Temer. Sabe que asumirá la presidencia ostentando en la frente el sello de golpista traidor. Sabe que enfrentará la durísima resistencia de los que consideran su gobierno ilegítimo. Hasta la última hora dudaba sobre cuál será el diseño de su gobierno, y trataba de saber cómo lograr el apoyo en el Congreso, a través del balcón de negocios de puestos, cargos y presupuestos, distribuidos a los mismos que se aliaron a Dilma y luego, como él, la traicionaron.

Dijo ayer que reducirá los 32 ministerios a 22. Anunció el nombre de 13 de ellos. Cinco fueron ministros de Lula o Dilma o de ambos. Así las cosas.

Mañana termina el período del actual gobierno. Mañana empieza la resistencia. Mañana empiezan días de tormenta para un país atormentado.

Dilma arma una agenda de izquierda para resistir

ACTOS CON LA CENTRAL GREMIAL, ENTREGA DE VIVIENDAS Y ANUNCIOS SOCIALES EN MATERIA DE SALUD

 

Reunida con sus asesores más fieles y dirigentes sociales en el Palacio del Planalto, la mandataria quiere evitar que Temer se atribuya trabajos de licitaciones en aeropuertos. La presidenta convocará al consejo de política indígena.

La presidenta brasileña Dilma Rousseff prepara una agenda de izquierda para resistir fuera del poder, si llega a ser apartada del cargo con el juicio político que se realiza en el Senado. Mientras, el vicepresidente, Michel Temer, en caso de asumir la jefatura de Estado, formará un equipo especial para reinaugurar la era de las privatizaciones en Brasil.

En el marco de la votación que se realizará en el Senado el 11 de mayo y que podría dejar a Rousseff suspendida por seis meses, la mandataria estudia una agenda de izquierda para establecer una marca cercana a los movimientos que la defienden en las calles. La organización del gobierno y del Partido de los Trabajadores (PT) pasa por cómo encarar una resistencia sin reconocer al gobierno de Temer durante los seis meses en los cuales ella estaría apartada de la presidencia hasta un veredicto final del Senado. El alejamiento de la presidenta del poder debe ser aprobado por mayoría simple de los 81 senadores. Si en 180 días el Senado no resuelve la cuestión, Rousseff volverá al cargo, pero el país, tras seis meses de Temer, se encontrará en otras condiciones. “Un gobierno de Temer, golpista, no tendrá paz en las calles”, dijo el presidente de la Central Unica de Trabajadores (CUT), que prepara un acto para del 1° de mayo en San Pablo, para denunciar el golpe, ocasión que podría contar con la presencia de Dilma. “El objetivo del golpe es darle al empresariado la posibilidad de derogar las leyes laborales que rigen desde 1943”, concluyó Freitas.

Reunida con sus asesores más fieles y dirigentes sociales en el Palacio del Planalto, la mandataria quiere evitar que Temer se atribuya por ejemplo los trabajos de licitaciones en cuatro aeropuertos (Puerto Alegre, Fortaleza, Florianópolis y Salvador). “Es muy probable que Dilma convoque al consejo de política indígena y que haga anuncios sociales en materia de salud en las periferias, la entrega de viviendas populares, además de participar en un acto de recibimiento de la antorcha olímpica de los Juegos de Río 2016”, afirmó un allegado al ex presidente Lula.

En torno de Rousseff está planteada la hipótesis de nuevas elecciones, alentada por el presidente del Senado, Renan Calheiro, y calificadas como “el verdadero golpe” por Temer, ya que el calendario electoral las fecha para octubre del 2018. Calheiro, que pertenece al Partido del Movimiento de la Democracia Brasileña (PMDB) que integra Temer, que ayer se reunió con el vicepresidente, es un hombre clave porque el Senado cumplió su segunda sesión de la comisión de juicio político y de él depende gran parte de los trabajos y la llamada “pacificación” en caso de que Rousseff sea apartada del cargo.

Con la posibilidad de llegar a ser presidente interino y tal vez definitivo, Temer armó una agenda económica vinculada a nombres del liberalismo y al mundo financiero, que la presentó a los grupos de poder nacionales e internacionales para cerrar filas en torno de la recuperación económica del país. Un estrecho colaborador de Temer informó que el vicepresidente prepara la creación de un consejo especial de cinco personas, liderado por el ex gobernador de Rio de Janeiro Wellington Moreira Franco, para reflotar un plan de privatizaciones y administrar la política de concesiones vigentes. “La novedad sería la participación privada (llamada PPP) para gerenciar en el sistema público de salud, una agenda que siempre fue obstruida por el PT”, afirmó la fuente cercana a Temer.

El plan de concesiones de puertos, aeropuertos y carreteras forma parte del actual gobierno de Rousseff, pero Temer busca apoyos en el Partido Social de Democracia Brasileña (PSDB) del ex presidente Fernando Henrique Cardoso (1995-2002) para avivar la confianza de los inversores. Las únicas resistencias a la participación del PSDB en una gestión de Temer, fueron impuestas por el senador, ex candidato presidencial y ex gobernador de Miras Gerais, Aécio Nieves, presidente del partido, quien anunció ayer que el próximo martes lanzará una agenda de emergencia para Brasil para condicionar al vicepresidente.

Temer está conformando a cielo abierto su gabinete y ya obtuvo el sí del que sería su ministro de Economía, Henrique Meirelles, ex presidente del Banco Central en la era de Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010) y ex presidente del Banco de Boston. Como condición pidió participar de la elección de un jefe de un Banco Central Autónomo. Para ese cargo, hoy ocupado por un funcionario de carrera elegido por Rousseff, Alexandre Tombini, están considerando a Ilan Goldfajn, economista jefe del Itaú, el banco privado más poderoso de Brasil.

Mientras tanto en el Senado, la comisión de juicio político discutió ayer sobre las “pedaleadas fiscales”, el delito por el cual se enjuicia a Rousseff, el mismo que se le adjudica al senador instructor del caso, el opositor Antonio Anastasia, cuando fue gobernador de Minas Gerais hasta 2014. Hoy está previsto que los abogados denunciantes, vinculados al PSDB, ofrezcan testimonio en la comisión de impeachment y el viernes lo harán los defensores de la presidenta, el abogado general de la Unión, José Eduardo Cardozo, y los ministros de Economía, Nelson Barbosa, y de Agricultura, Katia Abreu. Cardozo sostiene que no existe delito de responsabilidad para juzgar a Rousseff y que el proceso de trata de una “venganza” del presidente de Diputados, Cunha.

La crisis brasileña amenaza los Juegos Olímpicos Río 2016

A 100 días de la inauguración de la Olimpiada, la corrupción política, la recesión económica y la incertidumbre se ciernen sobre la organización del evento.

 

 

“Han crecido las críticas de la OEA, Unasur, algunos países ven con reservas el proceso brasileño. Y es probable que muchos líderes no quieran venir a participar de los Juegos”

 

AFP – Nubarrones cargados de impeachment (proceso de destitución), corrupción política, recesión económica e incertidumbre se ciernen sobre los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, que se celebrarán dentro de cien días.
Nadie duda de que los Juegos se realizarán, la duda está en saber en qué condiciones.

“Estos Juegos Olímpicos serán un mensaje de esperanza en tiempos difíciles”, dijo el presidente del COI, Thomas Bach, antes del encendido del fuego olímpico en Grecia.

A todo esto, ¿será Dilma Rousseff presidenta? ¿Las obras olímpicas estarán salpicadas de la corrupción de Petrobras? ¿Habrá manifestaciones? ¿Más desempleo? Muchas preguntas, con un horizonte ciertamente oscuro.

Actualmente, el Senado se apresta a votar, con un alto grado de probabilidad, la apertura de un juicio de destitución de Dilma Rousseff, a mediados de mayo, por presunta manipulación de las cuentas públicas.

La mandataria sería en ese caso apartada del cargo, dejando a su vicepresidente centrista Michel Temer con la responsabilidad de inaugurar los Juegos que Luiz Inácio Lula da Silva, ícono de la izquierda latinoamericana, había conquistado en 2009.

Rousseff, del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), fue abucheada durante la apertura del Mundial-2014.

Temer tiene bajísimos índices de aprobación (1% a 2% de intención de voto, según Datafolha) y podría verse obligado a sufrir el mismo agravio. Pero probablemente tampoco sea recibido con los brazos abiertos por la comunidad internacional, explicó a la AFP Michael Mohallen, doctor en derecho público y profesor de la universidad FGV.

“Han crecido las críticas de la OEA, Unasur, algunos países ven con reservas el proceso brasileño. Y es probable que muchos líderes no quieran venir a participar de los Juegos”, afirmó.

¿Riesgo de manifestaciones?

Rousseff denuncia el impeachment como un intento de “golpe de Estado” institucional, orquestado por el “conspirador” Temer. El PT ha dicho que en caso de que sustituya a Rousseff, llevará “la lucha a la calle”, levantando el fantasma de las masivas manifestaciones de 2013 contra los gastos en el Mundial y en demanda de mejores servicios públicos. Actualmente, las marchas a favor o en contra de Rousseff ocupan más a los brasileños que los preparativos de los Juegos. Michael Mohallen descarta que el PT llame a manifestar contra los Juegos, pues siempre fue muy crítico de las manifestaciones contra la Copa del Mundo.

La crisis brasileña

Economía El PIB brasileño se desplomó 3,8% en 2015, su mayor caída en 25 años, y el mercado y el FMI estiman que la contracción será de igual magnitud en 2016.
Impacto La crisis tiene gran impacto en el estado de Río, donde la falta de liquidez llevó a atrasos en el pago de salarios de funcionarios públicos, como policías, así como de sus jubilados, que ya han manifestado en las calles.
Futuro Más de 30.000 trabajadores de las obras olímpicas pasarán a engrosar el desempleo del país (6,8% a fines de 2015) que intenta sobrevivir al aguacero de la crisis, en medio de una tormenta política de pronóstico reservado.

El Senado brasileño conforma comisión para el juicio político

El Senado brasileño conformó ayer la comisión especial que analizará el proceso de destitución de la presidenta Dilma Rousseff, inicio de una deliberación que podría apartarla del cargo en pocas semanas.

Tras una derrota apabullante en la Cámara de Diputados el 17 de abril, la eventual continuidad del impeachment (proceso de destitución) será analizada por una comisión de 21 senadores -que tendrán hasta diez días útiles para llegar a una conclusión y recomendarla al pleno del Senado. Si la mayoría de los senadores ratifica la decisión de Diputados -en una votación prevista para mediados de mayo- Rousseff perderá la presidencia transitoriamente por hasta 180 días a la espera de una sentencia definitiva, mientras se desarrolla el juicio propiamente dicho.

Quien asumiría la jefatura del Estado es el vicepresidente Michel Temer, acusado por la propia presidenta Rousseff de haberla traicionado y de conspirar en su contra articulando entre bastidores el gabinete de un eventual gobierno.

Reelecta en 2014 por un estrecho margen, Dilma Rousseff debería concluir su mandato en 2018, pero su desgaste político, la recesión económica y el escándalo de corrupción en la estatal Petrobras dieron forma a una crisis política que terminó paralizando su segundo gobierno, iniciado hace 15 meses.

Sus detractores la acusan de maquillar las cuentas públicas en año electoral, algo que ella desmiente alegando que incurrió en prácticas contables legales y utilizadas por sus antecesores. Rousseff y su Partido de los Trabajadores (PT) sostienen que son víctimas de un “golpe” parlamentario orquestado por la oposición y el centrista PMDB, exaliado clave de Rousseff durante los últimos cinco años, pero que en marzo decidió abandonar la coalición de gobierno y precipitó una desbandada de otros partidos en el Congreso.

Dilma Rousseff defiende que no existe ninguna investigación por corrupción en su contra, al tiempo que numerosos legisladores favorables a destituirla enfrentan procesos legales.

(Transcrito Diário Página Siete/ Bolívia)

Brasil: El sombrío escenario del post-impeachment

por Fernando de la Cuadra /Alai

Después del triste espectáculo protagonizado por la Cámara de diputados que dio luz verde para la admisibilidad del proceso de impeachment, ahora es el senado quien debe decidir si aprueba o rechaza la apertura del proceso. La previsión es que ello sucederá el día 11 de mayo. La oposición ya cuenta con más 41 votos favorables para la casación del mandato de la presidenta, por lo que es altamente probable que Dilma Rousseff sea apartada del cargo por 180 días, lugar que asumirá el actual vice-presidente Michel Temer, un personaje que ha conspirado entre bambalinas la destitución de la mandataria. De una mera figura decorativa se ha transformado en el principal instigador del golpe institucional y parlamentario que se cierne sobre el país.

A pesar de todos los argumentos que pueda esgrimir la oposición, es indiscutible que lo que se encuentra en curso es un golpe político disfrazado de procedimiento jurídico, impulsado por quienes perdieron las elecciones y por otros aspirantes al poder que nunca lo conseguirían por medio del escrutinio popular. Ello quedó aún más evidencia a partir de una exposición secuencial de los motivos más bizarros invocados por los diputados que votaron a favor del impedimento: Dios, la familia cuadrangular, el cumpleaños de la nieta, la paz de Jerusalén, el sector agropecuario, etc.

De consumarse el golpe, un primer escenario que se vislumbra a más corto plazo, es que Michel Temer asumirá interinamente la presidencia, mientras concluye el proceso contra Dilma Rousseff. La previsión es que una absolución o condenación definitiva (en este caso se requieren 54 de 81 votos) recién sea realizada a mediados de septiembre -antes de las elecciones municipales del 2 de octubre- periodo en el cual pueden ocurrir muchas cosas. Aunque existen algunas razonables incertezas, por la actual composición del senado y por el efecto estampida que se observó en la Cámara, todo parece indicar que la tendencia es que la presidenta sea condenada y automáticamente destituida, asumiendo Michel Temer el cargo de presidente en forma definitiva hasta concluir el mandato en diciembre de 2018. Además de la casación, Dilma Rousseff quedaría inhabilitada durante ocho años para ejercer cualquier tipo de función pública.

Asimismo, el propio Michel Temer tampoco está libre de ser objeto de otro proceso de impedimento en su contra. En efecto, ya existe un proceso derivado de una acción popular que se encuentra estacionada en la Cámara en espera de una resolución de admisibilidad por parte de su presidente. Este recurso se sustenta en el hecho de que cuando ocupó interinamente el cargo de presidente por ausencia de la mandataria, Michel Temer también firmó algunas resoluciones que constituyeron “pedaladas fiscales”, es decir, existen fuertes indicios de que igualmente incurrió en crimen de responsabilidad fiscal.

Por otra parte, existe la posibilidad de que sea sancionado próximamente un parecer del Supremo Tribunal Electoral (TSE) que debe impugnar la chapa Rousseff-Temer por financiamiento ilícito de la campaña presidencial de 2014. Si este proceso se sanciona antes de la primera mitad del actual mandato (diciembre de 2016), se anula la chapa vencedora de la última elección y asume interinamente el presidente de la Cámara, Eduardo Cunha, que deberá convocar a nuevas elecciones en un plazo de 90 días. Si la casación ocurre a partir de la segunda mitad de mandato, la elección del nuevo mandatario o mandataria es realizada indirectamente por el Congreso Nacional. En esta hipótesis y considerando el conservadurismo y la baja índole moral del actual Congreso, no es para nada remota la posibilidad de que el escogido sea aun peor que Michel Temer y su cuadrilla del PMDB. El propio Eduardo Cunha, un personaje siniestro y declarado reo por el Supremo Tribunal Federal (STF) por innumerables casos de corrupción, puede llegar a ser, en función de sus articulaciones, el próximo presidente de Brasil. Esta posibilidad representa un futuro más que tenebroso para el país.

Además existe la alternativa de la renuncia inmediata de la presidenta y la convocación a nuevas elecciones. Pero a juzgar por las declaraciones de sus asesores y de la propia mandataria, la defensa de su inocencia va a ser llevada a cabo hasta la instancia final del juicio en su contra. De igual manera, Michel Temer también puede renunciar en caso de asumir la presidencia y llamar a nuevas elecciones. Ello va a depender de la vulnerabilidad que tenga, ya sea por los problemas de legitimidad que pesan en su contra, por una escalada de movilizaciones populares y una consecuente situación de ingobernabilidad en todo el país o por el avance del proceso de inhabilitación en su contra que lo dejaría inmune a una alta inestabilidad jurídica y administrativa.

Lamentablemente todos estos posibles escenarios permiten augurar que Brasil continuará sumergido en una crisis política profunda, a la que se viene a sumar una recesión económica grave y una casi completa falta de credibilidad moral y ética en la clase política y empresarial. Lo más previsible es que Brasil sea palco de muchas manifestaciones de protesta y descontento en un clima de creciente conflictividad, que ni siquiera la próxima Olimpiada podrá atenuar. Sin embargo, pensando dialécticamente, ello también puede representar una oportunidad para que las fuerzas progresistas se unan en torno a un amplio bloque histórico que impulse un proyecto de transformación con el fin de preservar y superar las conquistas ya alcanzadas.

Fernando de la Cuadra
Doctor en Ciencias Sociales. Editor del Blog Socialismo y Democracia.

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