En caso de que prospere el juicio político contra Michel Temer, sería el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, quien asumiría el poder

Temer forma parte del centrista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) que rompió su alianza con el Partido de los Trabajadores (PT). Sobre él también pesa una solicitud de juicio político que de continuar obligaría al país a adelantar las elecciones presidenciales.

Fernando de la Cuadra señaló que “el gran problema que se presenta ahora, es que la alternativa de ser gobernados por Michel Temer es bastante sombría, porque el vicepresidente no reune las condiciones de legalidad, legitimidad ni credibilidad para iniciar un proceso de recuperación económica y unidad nacional”.

Y agregó: “Existen varios recursos en su contra en los tribunales y en la propia Cámara, los que fueron archivados por su principal aliado que ocupa actualmente la presidencia de la Cámara, Eduardo Cunha, un personaje siniestro y manipulador que se encuentra condenado por corrupción por el Supremo Tribunal Federal (STF). Sin embargo, el mismo STF resolvió que dichos procesos deben ser considerados y ordenó a Cunha su inmediata apertura”.

En caso de que prospere el juicio político contra Michel Temer, sería el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, quien asumiría el poder. Un escenario que, para el experto, es “realmente lamentable y muy peligroso”. El presidente de la Cámara también es acusado por el STF de corrupción y blanqueo de capitales por cobrar comisiones a cambio de la concesión de contratos públicos de Petrobras. Una vez en el poder, deberá llamar a elecciones dentro de 90 días para elegir a un nuevo jefe de Estado.

En este contexto, el académico sostuvo que “probablemente la mejor alternativa es que la chapa Rousseff-Temer sea impugnada por el Tribunal Superior Electoral por uso de recursos fraudulentos en la campaña de 2014 y se convoque a nuevas elecciones”.

Un hecho que, dice, “debería acontecer antes de fin de 2016, pues a partir del próximo año la elección es realizada de manera indirecta por el Congreso”. Y añadió: “Y sabemos a esta altura que el actual Congreso es dominado por muchas mafias y grupos de intereses financiados por grandes empresas contratistas, por la bancada ruralista y del agronegocio, la industria farmaceutica, empresas de seguridad, grupos financieros, sectas evangélicas, etc.” By Meritxell Freixas
El Ciudadano

LA IZQUIERDA DE URUGUAY EXPRESÓ SU “RECHAZO” AL “PROCESO DE GOLPE DE ESTADO” A LA PRESIDENTA DILMA

La izquierda de Uruguay y varias organizaciones sociales como el PIT-CNT calificaron el proceso de juicio político a la presidenta de Brasil Dilma Rousseff iniciado en la cámara de Diputados como un “ataque a la democracia”.

Agregaron que se trata de un “golpe parlamentario” que contribuye a la “inestabilidad” política en la región.

Con similar tenor se pronunciaron las organizaciones continentales como la OEA y la Unasur.

Sin fundamento

En nuestro país, los candidatos a la Presidencia del Frente Amplio subrayaron que el proceso contra la mandataria no tiene fundamento y que únicamente responde a las intenciones de grupos adversarios al PT por reconquistar espacios de poder.

Roberto Conde, candidato a la presidencia del FA y excanciller, entre otros cargos que ocupó, consideró ante LA REPÚBLICA que el voto favorable de los diputados al juicio a Rousseff “es un ataque público” y “un derrumbamiento político” originado por “la derecha de Brasil” y a consecuencia de la “crisis económica surgida como consecuencia de la inestabilidad internacional”.

Para Conde, “la derecha de Brasil exorbitó el alcance de la norma jurídica para llegar adonde llegó” aunque advierte que “la ofensiva está prendida con alfileres”.

Consultado sobre si las entidades regionales como el Mercosur o la Unasur deberían activar la cláusula democrática tal como ocurrió en el 2012 cuando en Paraguay se destituyó al entonces presidente Fernando Lugo, Conde dijo que “sería muy temprano” considerar esa herramienta regional aunque supone que a nivel de las cancillerías se deben estar llevando adelante las consultas al respecto.

Empresariado incómodo

Por su parte, Javier Miranda consideró que bien puede hablarse de un golpe de estado institucional, porque “es evidente que el empresariado en situación de crisis no quiere un gobierno progresista como el de Dilma que redistribuya la rqueza. Es muy incómodo para ellos”, señaló.

“Iban a buscar cualquier excusa para golpearlo, pero también le dimos la excusa perfecta a la derecha, con la corrupción que sufrió nuestro hermano partido el PT y que es verdaderamente inaceptable, y hay que reaccionar contra ello”, indicó Miranda. “Pero eso no justifica este golpe de estado institucional, entre comillas porque es formalmente correcto pero institucionalmente inválido, ¿de qué crimen de violación a la Constitución se le acusa a Dilma?”, se preguntó.

José Bayardi, en tanto, entiende que el proceso iniciado en la cámara de Diputado de Brasil se trató de “un circo” donde los representantes “se portaban peor que la Amsterdam en un día de clásico” ironizó en radio Montecarlo. Para el legislador hubo “fundamentos fascistas” y señaló que “se vienen tiempos de mucha inestabilidad política en la región”.

Contra la voluntad popular

El otro candidato a la presidencia de la coalición de izquierdas Alejandro Sánchez, dijo a LA REPÚBLICA que “hay un proceso en Brasil con el cual algunos creen poder detener los cambios”. “Es un golpe parlamentario” dijo el dirigente “contra la voluntad popular. Sánchez reclamó una “respuesta institucional” a la crisis política en el vecino país “que genera inestabilidad”.

Sánchez también dijo que para activar la cláusula democrática de las entidades regionales “hay que esperar que se consuma el proceso” y que “son instrumentos de resorte de la cancillería. No obstante convocó a “manifestarse por todos los medios” en contra del juicio contra Rousseff que es “un objetivo de una fuerte ofensiva por el control de la región en la que buscan detener las transformaciones”. “No hay que escatimar ningún recurso” dijo, confesando que le llamó la atención “la tibieza con la que algunos dirigentes de la oposición de nuestro país se han pronunciado por este hecho”.

Solidaridad con Dilma

La Mesa Política del FA manifestó su “preocupación y rechazo” a “las acciones desestabilizadoras” en Brasil, y se solidarizó con Rousseff votando por unanimidad una declaración de apoyo. Advierte una “escalada de acusaciones y agravios” al gobierno de Rousseff y manifestó su solidaridad” con el gobierno, expresando su “confianza en que amplios sectores de la población, mediante la movilización popular, defiendan la democracia, la legalidad y el rumbo de políticas progresistas”.

El secretariado del Fa también dio a conocer su “rechazo” al “proceso de golpe de Estado” en Brasil, consideró porque el “impeachment” no tiene “fundamento jurídico”.

Este órgano de la izquierda uruguaya sostiene que este hecho político “ya lo vimos efectivizarse contra Manuel Zelaya en Honduras y en Paraguay contra Lugo”.

MLN-T y PS

El MLN Tupamaros y el Partido Socialista fueron dos de la organizaciones sectoriales que ayer dieron a conocer su posición con relación al juicio política contra la presidenta de Brasil.

Los socialistas manifiestan su “absoluto rechazo” a las acciones que “desestabilizan el gobierno”.

Los Tupamaros en tanto afirman que en Brasil actúan “parlamentarios corruptos que responden al mejor postor” y que se está produciendo el “show mediático de un Parlamento, que está lejos de representar al 50% que eligió a la presidenta”. “Frente a la avanzada de la Derecha, más organización, las respuestas las darán las luchas populares, Vai ter Luta” terminan manifestándose en portugués.

PIT-CNT

El coordinador del PIT-CNT Fernando Pereira dijo que “se está ante un golpe de Estado” que “se lo podrá disfrazar de una cobertura política pero lo que pasó, como lo que pasó en Paraguay, es un golpe de Estado”. Entiende que Rousseff “no puede ser destituida por una centena de diputados, todos o la mayoría, de dudosa conducta”.

La dirección del PIT-CNT se reunirá para, junto a otras organizaciones sociales y de derechos humanos, organizar una movilización en contra del golpe en Brasil.

Dilma aseguró que es víctima de un proceso basado en injusticia y fraude, que busca interrumpir el crecimiento económico de Brasil

Dilma agregó que en su nación hay una vena golpista que estaba dormida y que la derecha se encargó de activarla usando el instrumento del juicio político, que aunque está inmerso en la Constitución, en este caso es aplicado como un golpe porque no existen bases jurídicas para que se aplique.

Rousseff mencionó que ella es objeto de una injusticia, de un proceso de medias verdades, refiriéndose al hecho de que el impeachment es legal pero si existe un crimen con responsabilidad para procesar a un Presidente de la República y recalcó que contra ella no existe ni una sola prueba de que este envuelta en corrupción.

“Soy víctima de un proceso basado en injusticia y fraude”, dijo.

Resaltó que este proceso es un golpe de Estado por dos razones, una porque “no hay bases legales e incluso si fueran verdad, no son bases para un juicio político” y la otra es por la forma en la que se esta dando, “no tiene que ser armado para ser un golpe, éste se da dentro de las circunstancia en las que se forman las instituciones”.

Alertó que su mandato es blanco desde hace meses de desestabilización por parte de sectores de la derecha nacional e internacional.

“Rousseff no robó, pero está rodeada de una banda de ladrones que la juzgan”

“Quieren condenar a una inocente y salvar a los corruptos”, ha declarado la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, al diario ‘La Folha de São Paulo’ horas antes de que los diputados de la Cámara Baja decidan su futuro político.

“Ella no robó, pero una banda de ladrones la está juzgando a ella”, apostilló. El expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, por su parte, en un discurso de apoyo a Rousseff aseveró que si el vicepresidente Michel Temer aspira a sustituir a la mandataria, “debe presentarse a las elecciones en 2018 y no dar un golpe”.

‘The New York Times’ analizó la situación política en Brasil y llegó a la conclusión de que la presidenta es acusada por legisladores que enfrentan sus propios escándalos.

Rousseff es un caso extraño entre las principales figuras políticas del país, ya que no ha sido acusada de robar para lucrarse.

“El golpe no pasa”: seguidores de Rousseff se manifestaron en las calles de todo Brasil

Con el comienzo de la discusión en la Cámara de Diputados para aprobar el ‘impeachment’ contra Rousseff este viernes, decenas de miles de personas coparon las avenidas y rutas brasileñas para expresar su rechazo al proceso. “Esto es un anticipo de lo que va a ocurrir el domingo”, advirtieron.

Al menos 16 estados fueron el escenario de las manifestaciones que, según las autoridades, durante la mañana generó un récord de congestionamientos, con 183 kilómetros de vehículos atascados.

El Partido de los Trabajadores, al que pertenece la presidenta y su predecesor, Luiz Inácio Lula da Silva, prepara un multitudinario acto para este domingo en la región central de Sao Paulo. Allí instalarán pantallas gigantes a través de las que seguirán el último día de debate y la votación. Por su parte, la oposición también se movilizará hacia la federación industrial paulista, donde se concentrarán desde el mediodía.

 

 

“Ahora conspiran abiertamente, a la luz del día, sin escrúpulos, para desestabilizar a una presidenta legítimamente electa”

Dilma acusó a su vice Temer de conspiración

En un acto con profesores y estudiantes, Rousseff cargó, por primera vez, en forma directa, contra Temer, al que no citó por su nombre ni una sola vez. La decisión del Congreso fue recibida con tranquilidad por el gobierno brasileño.

Página 12/ Argentina – Un día después de que una comisión legislativa aprobara el proceso de juicio político en su contra, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, acusó ayer al vicepresidente, Michel Temer ,de ser “uno de los jefes de la conspiración” que, en su opinión, intentar recortar su mandato por medio de esa medida destituyente, que será debatida a partir del viernes y votada por el Congreso el domingo. “Cayeron las máscaras de los golpistas”, declaró Rousseff, quien aludió al audio divulgado –por un supuesto error– en el que Temer parece dar como un hecho la destitución de la mandataria y pide construir un gobierno de salvación nacional. La presidenta brasileña agradeció además a los 27 diputados que votaron el lunes contra la apertura de un juicio político en su contra.

En un acto con profesores y estudiantes, Rousseff cargó, por primera vez, en forma directa, contra Temer, al que no citó por su nombre una sola vez, pero a quien se refirió sin ambigüedades al afirmar que “ahora usan la farsa de la filtración para difundir la orden del golpe”. El polémico audio, cuya difusión el propio vicepresidente atribuyó a un error, fue difundido el lunes, cuando una comisión parlamentaria decidió que existen razones jurídicas para un juicio político contra Rousseff y remitió el asunto al pleno de la Cámara de Diputados. La decisión, apoyada por 38 votos frente a 27 legisladores que se opusieron, fue recibida con tranquilidad por el gobierno, comentó ayer Jaques Wagner, ministro del gabinete de Brasil.

“Ahora conspiran abiertamente, a la luz del día, sin escrúpulos, para desestabilizar a una presidenta legítimamente electa”, advirtió Rousseff, quien apuntó que el país vive “tiempos extraños y muy preocupantes, tiempos de golpe, de farsa y de traición”. La mandataria brasileña saludó a los legisladores que no acompañaron con su voto la decisión de iniciar el trámite de impeachment. “Me gustaría agradecer el inestimable e histórico apoyo de los 27 diputados que votaron contra la apertura del juicio en la Comisión Especial. Son 27 héroes de la democracia, de once diferentes partidos, que tuvieron el coraje de rechazar un proceso que se ha convertido en instrumento de un fraude”, afirmó la presidenta en un mensaje publicado en su cuenta en Twitter.

La mandataria destacó que los 27 diputados constituyen el 41,5 por ciento de los votos de la Comisión Especial, lo que consideró una buena señal. Según la jefa de Estado, el juicio es un intento de golpe de sectores de la oposición que no aceptan su victoria en las elecciones presidenciales de 2014. “Mi agradecimiento por la solidaridad. Por la firmeza de actitud al rechazar la destitución de una presidenta que no practicó crimen de responsabilidad. Honraron la democracia y la Constitución”, concluyó Rousseff su mensaje en Twitter.

De acuerdo con la jefe de Estado, los 27 diputados que la apoyaron se posicionaron en favor de la legalidad y contra un informe que autoriza el proceso, que calificó como frágil. Desde que la Cámara baja inició el trámite para abrirle un juicio político, la presidenta dijo no haber cometido acto que pueda ser tipificado como “crimen de responsabilidad”, una de las condiciones constitucionales para que el Congreso pueda despojarla del mandato.

Respecto al “crimen de responsabilidad” cometido supuestamente por Rousseff, la Comisión Especial concluyó en su votación del lunes que existen indicios de que la jefa de Estado practicó actos que pueden ser enmarcados en dos delitos: la contratación de créditos suplementarios por decreto presidencial y la contratación ilegal de operaciones de crédito. De acuerdo con la Comisión, las maniobras mediante las cuales el Gobierno contrajo deudas con los bancos públicos, para financiar sus gastos corrientes, sin que los mismos apareciesen en los balances fiscales, constituyen “crímenes de responsabilidad”.

La Cámara de Diputados confirmó ayer que celebrará tres sesiones extraordinarias, entre viernes y domingo, para decidir si el trámite para un juicio político contra la presidenta Dilma Rousseff llega al Senado. El pleno de la Cámara baja deberá votar el informe aprobado en la Comisión Especial. Si los diputados respaldan el dictamen de la comisión, el debate pasará a manos del Senado, cuyos 81 miembros deberán decidir, por mayoría simple, si efectivamente se abre el juicio contra Rousseff, quien, en ese caso, sería separada del cargo durante los 180 días que dure el proceso. Ayer la cuareta minoría legislativa, el Partido Progresista, con 49 diputados anunció su alejamiento de la coalición del gobierno, complicando aún más la situación de la presidenta.

Después de escuchar a los abogados denunciantes y a la defensa legal de Dilma, los 28 partidos representados en la Cámara de Diputados dispondrán de una hora cada uno para exponer posiciones a través de los jefes de cada grupo, algo que tendrá lugar entre viernes y sábado. El domingo será dedicado a la votación, que, según se informó, será oral, lo que supondrá que cada uno de los 513 diputados deberá acercarse al micrófono del pleno para manifestar si apoya o rechaza el juicio político contra Rousseff. “Necesitamos 33 por ciento (de los votos para frenar el proceso). En el plenario intentaremos hacer más. Humildad y confianza que seguiremos adelante”, escribió Rousseff en la red social Twitter.

Lula habla de nazismo y fascismo

por GERMÁN ARANDA/ El Mundo/ Espanha

La Comisión especial del ‘impeachment’ contra Dilma Rousseff marcó en la noche de este lunes el camino hacia la destitución de la mandataria. 38 de los miembros de la comisión votaron a favor del proceso y 27 se mostraron contrarios, de modo que el documento será votado el próximo domingo en el pleno de la cámara de los diputados. No obstante, si se mantiene esta proporción, no prosperará el cese de Rousseff, que necesita dos tercios de los apoyos en la Cámara para avanzar hacia el Senado.

La polarización de las calles se reproduce en las sesiones del Legislativo. Este fin de semana se construyó un muro de un kilómetro en la Explanada de los Ministerios para separar a los manifestantes a favor y en contra del ‘impeachment’, que ocupan los aledaños del centro de poder de Brasilia. Dilma Rousseff afronta una semana clave para evitar su ‘impeachment’ y depende más que nunca del último sprint negociador del Ejecutivo, que ayudado por el ex presidente Lula intenta convencer a líderes de varios partidos para que la apoyen frente al proceso.

El ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva comparó la crisis política que vive el país con el surgimiento del fascismo y el nazismo en Europa, durante un acto multitudinario organizado por intelectuales y artistas en Río de Janeiro en apoyo al Gobierno de Dilma Rousseff.

“Fue así que surgió el nazismo en Alemania, cuando Hitler mandó perseguir a los socialistas y a los comunistas. Fue así que nació el fascismo en Italia. Y nosotros queremos decir bien alto que aprendimos a apreciar la democracia porque sólo la democracia permite que un tipo como yo llegue a la presidencia, que una Dilma llegue a la presidencia”, dijo Lula.

“Sólo la democracia permite una rotación del poder en la que uno puede competir”, agregó ante decenas de miles de personas congregadas en el centro de Río de Janeiro, mientras en Brasilia una comisión parlamentaria daba luz verde al debate en el Congreso sobre el juicio político contra Dilma Rousseff, su sucesora en el cargo y ahijada política.

“No quieren que Dilma gobierne, quieren truncar la democracia. Y es importante que les digamos a nuestros amigos que quieren dar el golpe: aprendan de Lula, sepan esperar”, añadió el ex presidente en referencia a los doce años que transcurrieron entre la primera vez que se presentó como candidato y su triunfo en las elecciones presidenciales de 2002. Leia mais

Una semana decisiva para Dilma

De los 65 integrantes de la Comisión Especial de Diputados, 31 son investigados o están directamente imputados. Van a dictaminar sobre el pedido de juicio político contra una presidenta que no está ni siquiera investigada.

Por Eric Nepomuceno
Págia 12/ Argentina

Hoy vence el plazo legal e estatutario para que Dilma Rousseff presente su defensa formal a la Comisión Especial de la Cámara de Diputados que examina el pedido de instauración de su juicio político. Y a partir de la presentación de la defensa de la mandataria empieza a correr el plazo final para que el encargado de preparar el informe termine su tarea y ponga el resultado al escrutinio de los integrantes de la Comisión Especial.

Algunos detalles merecen atención, en esa burda farsa golpista travestida de colores institucionales y, peor, constitucionales. De haber un mínimo de lisura y decencia de parte de los señores diputados, otro sería el escenario.

Para empezar, de los 65 integrantes de la Comisión Especial, 31 son investigados, o están directamente imputados, por la Justicia. Van a dictaminar sobre el futuro de una presidenta que llegó donde está gracias al voto soberano y popular de 54 millones de brasileños. Ella no está imputada, siquiera investigada. Dice la Constitución brasileña que cuando el presidente comete crimen de responsabilidad, cabe su destitución por el Congreso. Dilma Rousseff no cometió ningún crimen. De los 65 que la juzgarán en esa primera etapa, hay indicios concretos (en algunos casos, pruebas) de que 31 sí, cometieron delitos o crímenes.

El conductor de todo el proceso se llama Eduardo Cunha, y preside la Cámara de Diputados. Además de un sinfín de acusaciones que enfrenta en la Justicia, ese señor es reo –nada menos que reo– en un juicio que corre en el Supremo Tribunal Federal. Gatuno contumaz y compulsivo, ya anuncia sus artimañas para liquidar a la presidenta: piensa reunir a la Comisión Especial (la de los 31 sospechosos o acusados) el domingo 17 de abril. Con eso contaría con manifestaciones multitudinarias para presionar a los parlamentarios, empujadas por los ardientes vientos del aparato mediático golpista. Todas las brechas del regimiento interno serán transformadas en artimañas y trampas por Eduardo Cunha, cuya obsesión febril no es salvar el propio pellejo: es, antes, liquidar al gobierno de Dilma Rousseff.

Con eso, su correligionario Michel Temer, vicepresidente, asumiría la plaza vacante, y quizá frene las investigaciones que sofocan a Cunha y sus muchos cómplices.

A partir de hoy, y en varios frentes de batalla, la guerra será durísima y los combates disputarán cada centímetro de terreno.

El PMDB, que hasta la semana pasada era, en teoría, el principal aliado del gobierno, promovió una ruptura ruidosa cuyos resultados, sin embargo, parecen menos espectaculares que los que estaban en los cálculos de Temer y su bando. Para empezar, la ruptura no se dio en la dimensión esperada: varios ministros del PMDB no movieron un alfiler para alejarse de sus puestos. Temer, que preside el PMDB, no es ningún cacique en ese partido de caciques. Apenas obtuvo 90 mil votos para elegirse diputado nacional por San Pablo, y lo elevaron a vicepresidente de la Nación por los dos mandatos de Dilma mucho más por ser figura contemporizadora, casi decorativa, que poderosa e influyente.

Los caciques más poderosos recriminan la manera como se dio la ruptura con el gobierno. Algunos, como José Sarney y Jader Barbalho, siguen aliados a Dilma. Y Renan Calheiros, presidente del Senado y del Congreso, dijo con todas las letras que la iniciativa capitaneada por Temer y su bando “no ha sido ni oportuna, ni inteligente”.

Con el sello de “traidor” estampado en su imagen, Michel Temer no oculta sus movimientos tratando de armar lo que sería su “gabinete de notables” caso efectivamente llegue a presidente. Por ahora, sin mucho éxito.

El gobierno, mientras, sale aceleradamente a la caza de parlamentarios indecisos, de partidos insignificantes. La expresión “sale a la caza” podría muy bien ser sustituida por “sale a la compra”: se ofrecen puestos, presupuestos y cargos y recargos a cambio de una supuesta fidelidad.

Movimientos sociales contrarios al golpe institucional se movilizan: esta semana habrá una secuencia de actos públicos, con la presencia de trabajadores, artistas, intelectuales.

Ya los movimientos políticos favorables al golpe se movilizan con mucho más fuerza, pues cuentan con al menos tres impulsos importantes para seguir adelante. Primero, la totalidad de los grandes medios hegemónicos de comunicación, que alardean sus anuncios y convocatorias como si fuesen la voluntad mayoritaria del pueblo.

Segundo: el pleno respaldo de la totalidad de las grandes federaciones y confederaciones patronales, que gastan mares comprando espacio publicitario en la prensa aullando un “fuera Dilma” sumado a un “basta ya”. Y, tercero: cuentan con fuentes generosas de recursos, cuyos orígenes y volumen se niegan terminantemente a revelar.

Esta será, pues, una semana decisiva. La primera de las muchas, muchísimas semanas que parecen comprimirse en un abril de vértigo.

 

 

 

Religiosos realizam ato em defesa da democracia em Brasília (DF)

 

 

Conselho Nacional de Igrejas Cristãs do Brasil – Cerca de 300 religiosos de diversas tradições se reuniram na última quarta-feira, 30, na Câmara dos Deputados, em Brasília (DF), para um ato em defesa da democracia. O movimento quer contribuir para o diálogo como forma de superar a crise que, como destacam seus representantes, não é só brasileira atingindo a vários países da América Latina. Os religiosos criticam também a judicialização da política e a partidarização da justiça em nosso país, afirmando que estas só têm feito acirrar a polarização.

O ato inter-religioso programado para acontecer no Auditório Nereu Ramos, na Câmara dos Deputados, acabou sendo transferido para a Plenária 10 porque, a princípio, o presidente da Câmara, deputado Eduardo Cunha (PMDB-RJ) entendeu que o encontro seria para uma vigília que ocuparia o local por tempo indeterminado. Mesmo com o engano, o ato teve de acontecer num lugar diferente do que havia sido definido.

Ao lado da Comissão Brasileira Justiça e Paz da CNBB e do Comitê pró-democracia no Congresso Nacional, o Conselho Nacional de Igrejas Cristãs (CONIC) foi uma das entidades responsáveis por organizar o ato. A secretária geral da instituição, pastora Romi Bencke avaliou o evento como um grande sucesso, principalmente pela variedade expressões religiosas. “A presença de uma diversidade religiosa significativa foi o grande destaque. Estiveram representantes de tradições indígenas, africanas, budistas, cristãs. Todas elas em apoio a democracia. A tônica nas falas das lideranças era a seguinte: somente a democracia possibilita a coexistência entre as religiões”, comentou.

“O momento também foi oportuno para criticarmos a intolerância religiosa que afeta, de maneira especial, as tradições religiosas de matriz africana e indígena. Aproveitamos, ainda, para ler o Manifesto de Religiosas e Religiosos em Defesa da Democracia”, completou Romi.

A irmã Sueli Bellato, da Comissão Brasileira Justiça e Paz da CNBB, descreveu o ato como uma grande festa que remeteu a outros momentos históricos nos quais a luta pela democracia ocupou o primeiro lugar na agenda de diferentes segmentos. “Algo que as religiões têm de muito importante é isso, essa prática de celebrar a fé. Esse ato envolvendo um leque amplo de manifestações da religiosidade mostrou o que deve prevalecer: o diálogo, a paz e a justiça. Esses três elementos são básicos para a democracia. É ela que permite a diversidade, ao contrário dos regimes de exceção”, afirmou.

Ao fim do evento os religiosos fizeram a leitura de uma carta da presidente Dilma Rousseff. O documento afirma que “a ruptura da democracia corrói as bases sobre as quais os seres humanos constroem formas pacíficas de convivência e respeito mútuo”. O grupo que realizou o ato segue mobilizado coletando assinaturas de religiosos em defesa da democracia em uma petição online a ser entregue aos parlamentares.

 

 

Brasil: Marchan en favor de la democracia y para rechazar intentos de golpe de Estado contra Rousseff

Las protestas se dieron en el marco de la conmemoración del 52º aniversario del inicio de la dictadura militar de Joao Goulart.

 

EL CIUDADANO – Con motivo de la conmemoración del 52º aniversario de la última dictadura militar y para rechazar unánimemente los intentos de golpe de Estado contra el Gobierno de la presidenta Dilma Rousseff, decenas de miles de brasileños marcharon este jueves en cerca de nueve ciudades del país.

“Hay fascistas en el Congreso. No al golpe de Estado” y “La oposición quiere retirar a Dilma [Rousseff] del poder para acabar con el Gobierno del pueblo”, fueron algunas de las consigas que se leyeron en los carteles de quienes manifestaron este jueves.

El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva saludó a los manifestantes que se encontraban concentrados en Brasil este jueves y aseguró que con estas actividades se “está mostrando los valores de la democracia”.

Añadió que la destitución de Dilma Rousseff carece de base legal y señaló que quienes apoyan a su Gobierno son “los que creen en la democracia y la defienden con el cuerpo y el alma en las calles, en las escuelas, en el trabajo, en las redes sociales, en las iglesias”.

Explicó que de un lado están quienes pretenden aprobar un juicio político sin base legal, “lo cual constituye un golpe, y de otro los que acreditan y valoran la democracia y salen a defender la Constitución, el Estado de Derecho y las conquistas sociales”.

Las concentraciones en favor de la democracia se reprodujeron también en otros países, entre ellos en Alemania, Francia, España y Uruguay.

El golpe de Estado contra el presidente Joao Goulart se produjo el 31 de marzo de 1964, y marcó el inicio de la dictadura militar que se extendió hasta 1985.

Juicio por el caso Petrobras

Este jueves el Tribunal Supremo Federal (STF) de Brasil votó a favor del envío de la investigación contra el expresidente Lula da Silva a la Corte Suprema, de manera que el juez Sergio Moro se hará cargo nuevamente del caso.

En la plenaria del STF también será definido si Lula podrá ejercer sus funciones como ministro de Casa Civil (Jefe de Gobierno).

El Congreso y la derecha de Brasil pusieron en marcha un plan para difamar al Gobierno de la presidenta Dilma Rousseff y desprestigiar los logros alcanzados en beneficio del pueblo, mediante intentos de enjuiciar a la jefa de Estado por el caso de corrupción en la estatal Petrobras.

BRASIL Crisis y cambios

Por Emir Sader
Página 12/ Argentina

Ningún país sale igual después de una crisis tan profunda y prolongada como la que vive Brasil. Es una crisis que, en su dimensión directamente política, hasta puede tener su desenlace en abril, si el pleno de la Cámara de Diputados no logra el quórum que tiene que tener la oposición para seguir el proceso de impeachment a la presidenta Dilma Roussef.

Brasil ya ha cambiado mucho en ese casi año y medio y va a cambiar mucho más, ya sea si triunfe la derecha, ya sea si la izquierda derrota la asonada golpista de la oposición. Quien vio las calles de todo el país los días 18 y 31 de marzo ya pudo notar los cambios. No sólo por las inmensas marchas y concentraciones populares en todo el país, con gente pobre, con jóvenes, con mujeres, con personas de todas las clases sociales y de todas las etnias, mezcladas, de forma alegre y espontánea, como Brasil no había vivido desde la campaña por las elecciones directas, en la salida de la dictadura, hace más de 30 años.

Los que, precipitadamente, una vez más, daban por muerta a la izquierda brasileña, agotado el gobierno, terminado el liderazgo de Lula y el Partido de los Trabajadores (PT), una vez más no tienen palabras para describir lo que Brasil vive en este momento. Porque no han entendido todo lo que el país ha vivido desde 2003 y vive actualmente.

El vigor y la capacidad de movilización que ha demostrado la izquierda brasileña y el liderazgo de Lula demuestran la fuerza y el potencial que tiene siempre el campo popular en Brasil. Mientras la derecha pierde fuerza y apela a acciones violentas conforme se repliega, la crisis brasileña llega a su ápice con la izquierda en la ofensiva, ocupando las calles, movilizando a un amplio espectro de entidades civiles – de universidades a artistas, de religiosos a movimientos hiphop –, que demuestran cómo la izquierda ha madurado y se ha fortalecido a lo largo de la crisis.

De la consigna “Fuera Dilma”, con la que la derecha alcanzó a movilizar a amplios sectores de clase media derechizada, las calles ahora son ocupadas por la consigna que domina el país: “No habrá golpe/habrá lucha”. En caso de que ganara la derecha, simplemente se instauraría el Brasil el proceso de desguace del Estado, de las políticas sociales, del desarrollo nacional de Petrobras y de la plataforma petrolera submarina Pre-sal, de la política externa soberana que tiene el país actualmente. Se sumaría a Argentina como un gran polo de restauración conservadora, pero, al igual que en ese país, con un fuertísimo movimiento popular organizado y movilizado para resistir a ese proceso. Si gana la derecha Brasil no sería mas, sino mucho menos estable que actualmente. Nadie puede imaginar lo que sería un gobierno nacido de un golpe blando hoy en Brasil.

Pero, en caso de que sea derrotada la derecha, lo cual puede darse este mes, con su incapacidad de obtener dos tercios de los votos en la Cámara de Diputados para el impeachment de Dilma, la izquierda tiene una nueva y gran posibilidad de imponer una salida progresista a la crisis brasileña.

Porque el país ha cambiado. Tantos los partidos de la derecha, el PSDB y el PMDB, así como todos los grandes medios de comunicación, se han jugado por entero a tumbar al gobierno. Si no lo logran, los dos partidos tradicionales prácticamente desaparecerán como fuerzas políticas, sin candidatos, desprestigiados, sin propuestas. Del mismo modo los grandes medios, sin legitimidad alguna, favorecen los planteos de su democratizacion.

A su vez, Lula reapareció con toda fuerza, tanto en el gran acto del 18 de marzo en San Pablo, como en su recientes viajes por todo el país. Ayer hizo un gran acto en Fortaleza, nordeste de Brasil, región donde tiene su base de apoyo más amplia. Fue el inicio de otras apariciones, donde tratará de recuperar el apoyo al gobierno y de promover las tesis de la izquierda para la crisis brasileña.

Lula a la vez ya ha empezado a actuar como coordinador político del gobierno, comandando una reforma del gabinete que se anunciará la próxima semana. Actuará directamente como ministro de la Casa Civil, si el Supremo Tribunal de Justicia decide a favor de su petición, o como simple asesor político de Dilma, lo cual cambia sólo formalmente su lugar central en el gobierno.

La crisis demuestra, a su vez, la saciedad, el agotamiento de un sistema político que permite la proliferación de partidos, los cuales viven de su comercialización. Expone también a un Congreso que se permite imponer gastos con enmiendas para uso de los parlamentarios, sin ningún tipo de control, entre tantas aberraciones. Es cierto que la elección del próximo Congreso ya no contará con financiamiento privado, pero aun así, requiere un gran proceso de democratización. Al igual que el mismo Poder Judicial, que en esta crisis ha jugado un rol arbitrario, con decisiones que sólo puede asumir un órgano sin control democrático, compuesto por jueces con mandatos eternos.

Una derrota de la derecha abre camino también para el resurgir de la economía brasileña, retomando la via del desarrollo con distribución de renta, con expansión del mercado interno del consumo popular, con un nuevo impulso de las políticas sociales. Estas van a quedar bajo la responsabilidad de Lula dentro del gobierno, así como los grandes proyectos de infraestructura.

En las próximas semanas y días Brasil decidirá la fisonomía que el país va a tener en toda la primera mitad del siglo XXI, con consecuencias directas para todo el continente. La crisis reveló que el país no puede seguir como ha estado hasta ahora. La lucha política decidirá el rumbo que tomará Brasil.