Terrorismo estatal, tortura e morte, quatro poemas de Talis Andrade

VALLE DE LOS CAÍDOS

Nas faldas da serra
de Guadarrama
Francisco Franco
ergueu majestoso cemitério
para a continuação
do pomposo reino
dos cadáveres mumificados

Em Guadarrama
mandou enterrar
velhas desamadas damas
de uma nobreza fantasma
generais e sacerdotes
angelicais torturadores
da Espanha de Torquemada

Em Guadarrama
o pequeno suserano
mandou enterrar
melancólica corte
de fanáticos seguidores
megalomaníaco intento
de no inferno possuir
os serviços prazerosos e sujos
de uma legião de servos
sevos aduladores

valleyofthefallen

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OPERAÇÃO CONDOR 

1

Em uma ceia demoníaca
os generais do Cone Sul
aprovaram a Operação Con
dor cujas asas agourentas
selam a noite com chumbo

O conúbio dos generais
arranca do calor dos lares
artistas e intelectuais
para os interrogatórios imbecis
de cegos vampiros
as cabeças lavadas
nas apostilas da CIA
os cérebros curetados
pelas palavras-ônibus
dos pastores eletrônicos

2

Em sombrios porões
os massagistas atestam
os instrumentos de suplício
os massagistas adestram
os toques de fogo
arrancando unhas e gritos
espicaçando as últimas palavras
os nomes e codinomes
de um exército de fantasmas
um exército apenas existente
nas doentias mentes dos agentes

3

Em refrigerados gabinetes
os técnicos em interrogatórios
e informações estratégicas
trabalham noite e dia
na burocracia cívica
de selecionar os copiosos
relatórios dos espias
decifrar os depoimentos
tomados sob tortura
depoimentos escarnificados
na escuridão dos cárceres
depoimentos cantados
no limiar do medo
confissões soluçadas
nas convulsões da morte

carlosllatuffcondor

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            O PODER 

A justiça legaliza
a tortura
A igreja santifica
a tortura

Em uma ditadura
tudo se justifica
com uma nova lei
Em uma ditadura
tudo se abençoa
com uma missa

Em uma ditadura
apenas existem
os cúmplices
e os mortos

tortura

O AGIOTA

A cobrança um jogo
que requer paciência
rechego

Do agiota a obsessão

o desfrute da persistência
na perseguição

a destreza
de brincar de gato
coa presa

o prazer de excruciar
matar de pouquinho
bem devagarinho
como se fosse um carinho

O agiota suplicia
pelo gosto de sangue

Nos tempos de ditadura
apresenta-se como voluntário à polícia
para servir nos calabouços da tortura

Não é aferro de fanático
O agiota não tem bandeiras
não tem pátria nem deus
O agiota um cadáver que ama os cadáveres

A tortura um contato erótico
As lágrimas o sangue
a urina o excremento
são para o sevicia-
dor cheiros sabores
afrodisíacos alimentos
Quanto mais remorseado o corpo
sangrada a carne
intenso o desejo
o prazer

Os Agiotas, do pintor holandês Marinus Van Reymerswaele (1490-1546)

Os Agiotas, do pintor holandês Marinus Van Reymerswaele (1490-1546)

Poemas de Talis Andrade. Do livro inédito Selos do Apocalipse 

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Madri muda os nomes das ruas franquistas

Hitler

Hitler

Franco com a faixa de ditador

Franco com a faixa de ditador

CUrió

CUrió

Aqui no Brasil tem até cidade com nome de torturador. Isso quando a Constituição proíbe colocar nome de gente ainda viva para renovadas maldades.

No mundão do Pará, terra grilada por latifundiários de todas as bandeiras, tem um município chamado de Curionópolis, para homenagear o assassino Sebastião Rodrigues de Moura, mais conhecido como Major Curió (hoje coronel da reserva).

Curió matou presos políticos na Guerrilha do Araguaia na Amazônia entre 1972 e 1974. E fez desaparecer trinta toneladas de ouro de Serra Pelada.

Madrid cambiará el nombre a todas las calles franquistas 

nome franquista

por Kaos

El Ayuntamiento de Madrid cambiará los nombres de las calles que incumplan la Ley de Memoria Histórica y los sustituirá por otros que sí sean acordes con esa legislación. Así lo ha manifestado la portavoz del equipo de Gobierno municipal, Rita Maestre, en la rueda de prensa posterior a la Junta de Gobierno local y en referencia a los planes del Ayuntamiento para eliminar las referencias franquistas en el callejero de la ciudad.

Maestre ha asegurado que la evaluación del Ayuntamiento demuestra que la Ley de Memoria Histórica no se está cumpliendo en la ciudad debido a la existencia de referencias al franquismo en su callejero.

Por tanto, y sin tener aún un plan concreto, la idea del actual Gobierno local, dirigido por Manuela Carmena, es transformar los nombres a lo que dice la normativa y cambiarlos por otros en un proceso participado con los grupos municipales y la ciudadanía.

Según publica el diario ‘20minutos‘, el Gobierno local quiere aplicar políticas de igualdad para que estos emplazamientos reconozcan a mujeres ilustres, como la novelista Emilia Pardo Bazán o la dirigente política Dolores Ibárruri ‘Pasionaria’; y también, homenajear a vecinos ilustres de cada barrio.

Libre te quiero

por Juan José Télez

 

 

 

 

En estos días en los que tanto muere también lo hizo Agustín García Calvo: libre te quiero, escribió durante media vida sin que se supiera a ciencia cierta si se refería a un amor o a un pueblo, o a ambos al mismo tiempo, o a uno y a otro indistintamente. Y también, bajo los últimos almanaques, viajó hacia el cielo autogestionario de los anarquistas Juan Pérez Silva, el hijo de María La Libertaria; la única superviviente de la choza del Seisdedos, en la Casas Viejas de la Segunda República, del ni muertos ni herido, los tiros a la barriga, y una de las intrépidas mujeres asesinadas por el fascismo durante las primeras horas de su larga noche.

Ambos buscaron largamente algo: una madre muerta y cuyo cadáver sigue en paradero desconocido, o una icaria en donde no existan necesariamente las pesadillas. Ya se sabe que las grandes depresiones económicas, históricamente, han reforzado los totalitarismos y le han cortado las alas al movimiento libertario. La revolución española no fue posible a finales de los años 30, bajo las sombras tenebrosas y la artillería graneada de Adolf Hitler, de Benito Mussolini o de Francisco Franco, aunque también bajo la tiranía temible con que Jose Stalin aparentó proseguir con la utopía leninista. Así que, aquí y ahora, ¿dónde irán a parar en estos días las banderas rojinegras?

Las encuestas aseguran que cada vez hay más ciudadanos desafectos con respecto al actual sistema de partidos. Sin embargo, ¿supone todo ello una afiliación masiva a la CNT o a la CGT, las dos centrales que se disputan la herencia del anarcosindicalismo español? Me juego las lentes oscuras de Fermín Salvochea a que no. Más allá de la reivindicación asamblearia que en gran medida encarna el 15-M, el compromiso anarquista al que nos condujeron similares circunstancias del pasado se reduce hoy a una acracia pija que lo que más que llega es a simpatizar con Rosa Díez o a poner rumbo hacia un nihilismo peligroso del que no participan curiosamente los electores de la derecha.

Así que no me extraña que Agustín García Calvo la espiche y las campanas del alma intrasplantable tañan con música de Amancio Prada o de Chicho Sánchez Ferlosio. O que Juan Pérez prosiga quizá como un alma en pena buscando a una madre tan desaparecida de la actualidad de hoy como la condena efectiva del franquismo y la sombra del Valle de los Caídos que sigue pesando como una lápida sobre el corazón de todos los demócratas españoles. Ellos no querían libres, ¿y qué es lo que somos? Los esclavos de las troikas sin perestroika, desbancados por la banca, que votamos a Guatepeor por escapar de Guatemala y que además de una mayoría absoluta sufrimos una mayoría absolutista. Los que vamos a tolerar que nos privaticen hasta la reválida, los que creemos que huelgan las huelgas porque nos salen demasiado caras o aceptamos que nos echen el cierre a los espacios públicos usando cobardemente para ello la muerte de tres chicas que nunca debieron morir.

España da miedo y no es por Halloween. Emprendemos –rojigualdos, jacobinos o periféricos– una guerra de banderas en vez de abanderarnos todos por la explosión incontrolada de lo público a favor de pelotazos particulares, desde la reforma de la Ley de Costas a que paguemos a pachas las costas de la deuda financiera y de la burbuja inmobiliaria.

Que al que dio la Sibila sus dones últimos –parecen decirnos ambos– cante la podredumbre del Progreso. Agustín García Calvo y Juan Pérez Silva quizá no se conocieron nunca. Pero sabían perfectamente que ganase Obama o ganase Romney, para los apaches siempre saldrá ganando el Séptimo de Caballería. Que lo que importa no es necesariamente el euro o la peseta, sino como se reparten las monedas. Que no interesa tanto el sistema de producción sino quien es el propietario de sus medios.

Por eso decidieron morir por sus ideas como quería Georges Brassens, lentamente, de muerte natural. Ahora, junto o por separado, le estarán gritando ni Dios ni amo a los caciques de la otra vida. Pues si es que existe un más allá, seguro que los déspotas seguirán controlando el cotarro con un batallón de arcángeles antidisturbios; aunque de vez en cuando alguien les amargue queriéndonos libres. Como pájaro que vuela de peña en peña.

Hijas de la madre patria

Zaida Rico es la directora de Granos de uva en el paladar, una obra de teatro con elenco femenino que interpreta tanto a varones como a mujeres mientras va dando voz a la historia de la España silenciada desde el franquismo hasta hoy.

En la obra, las víctimas son mujeres y un hombre gay, no por cuestiones directamente políticas relacionadas con la militancia comunista, sino que el ojo parece estar puesto en una cuestión de género.
–Creo que el hecho de que seamos dos directoras, una autora y un elenco de seis actrices algo significa. Hay mucha hormona por ahí dando vueltas. Nosotros, en España, también tuvimos nuestras madres de Plaza de Mayo. Eran las mujeres de negro, todavía totalmente anónimas de las que no se ha hablado ni se ha difundido su labor. Por otra parte, tanto Susana como yo hemos estado leyendo libros de historiadores hombres y también mujeres, hay una gran diferencia de sensibilidad. La historia oficial está siempre contada por los hombres y nosotras hablamos de los personajes que no figurarán en sus libros. Llegó hasta nuestros días la historia de las 13 rosas, fueron 13 jóvenes asesinadas, pero hay muchas más. Es muy importante que recuperemos la voz de esas mujeres y también las de esas madres. Duras muchas de ellas, con la iglesia metida en sus extrañas, o de mujeres como el personaje de Rosa que es pura luz. De Rosa se enamora Paco, un terrateniente ya casado. Al conocerla, Paco se divorcia, con una ley de divorcio muy revolucionaria de 1932.

¿En España hubo una ley de divorcio previa al franquismo?
 –Sí, una ley que, obviamente, también tiene su sombra. Pero es cierto que ni siquiera la ley de divorcio de los 80 fue tan buena como aquélla. Luego, durante la Guerra Civil, Franco la derogó y eso hizo que las personas que estaban divorciadas se vieran obligadas a volver a casarse con quien lo estaban antes. Como sucede en la obra. Los personajes de Rosa y Paco se encuentran automáticamente casados otra vez, mucho después de su divorcio.

Las escenas de amor que vemos en la obra son interpretadas por dos mujeres, más allá de que los personajes sean hombres y mujeres. ¿Esto no genera un efecto de provocación extra teniendo en cuenta que la obra trata sobre el franquismo, su misoginia y su homofobia?

V. entrevista 

 

FRANQUISMO. LA MALA EDUCACIÓN

Por 

 

La dictadura destrozó para siempre la infancia de los hijos de los vencidos, e incluso la de sus propios hijos… Les arrebató la inocencia, el derecho a ser perezosos,  divertidos, y absurdamente felices. Crecieron en un mundo de miedos y verdades a medias, de infamias y mentiras.  Aquellos niños y niñas que vivieron el franquismo,  sufrieron la pésima educación nacional católica, basada en la falta total de rigor científico o histórico, de espíritu crítico y de libertad.  Formar ciudadanos afines al régimen y extirpar la semilla de la educación laica e igualitaria que habían sembrado las escuelas durante la República, fue el principal objetivo del régimen franquista. Aquella infancia se formó con el “arriba España”, “las montañas nevadas”, “el enemigo infiel”, “la pertinaz sequía”, “el ademán impasible”;  siempre con el brazo en alto y dispuesta a “llevar flores a María” o a cantar el “cara al sol”

TEXTO: Marisa de la Peña