Os quatro nomes e pecados da deusa Bruna Lombardi

 

ELOGIO DO PECADO
por Bruna Lombardi

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Ela é uma mulher que goza
celestial sublime
isso a torna perigosa
e você não pode nada contra o crime
dela ser uma mulher que goza

você pode persegui-la, ameaçá-la
tachá-la, matá-la se quiser
retalhar seu corpo, deixá-lo exposto
pra servir de exemplo.
É inútil. Ela agora pode resistir
ao mais feroz dos tempos
à ira, ao pior julgamento
repara, ela renasce e brota
nova rosa

Atravessou a história
foi queimada viva, acusada
desceu ao fundo dos infernos
e já não teme nada
retorna inteira, maior, mais larga
absolutamente poderosa.

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SEGUNDA CANÇÃO DE MARIO QUINTANA
por Talis Andrade

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A ti e ao teu poder invoco ó deusa
Tu podes conceder tudo que eu pedir
Teus passos se encaminhem para mim
Para mim se alarguem teus passos iluminando os caminhos
com sete raios azuis sete raios brancos sete raios vermelhos
Vem ó deusa incorporada em uma de tuas sacerdotisas
Patrícia Romilda Maria Teresa
Vem ó deusa das quatro faces dos quatro nomes terrenos
dos quatro mares das quatro luas das quatro partes do mundo
Vem ó deusa teus passos se encaminhem para mim

 

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Quando publiquei o Elogio do Pecado, no Jornalismo de Cordel, Antonio F. Nogueira, que assinava um blogue no portal Sapo, Portugal, comentou:

“A maioria realiza uma leitura totalmente errada deste poema de Bruna Lombardi. Que está, praticamente, em todas as antologias de poesia erótica. Não é nenhum poema maldito. Ou sensual. Escuto um canto que lembra um hino à Astarte, deusa do amor. Sua imagem mais conhecida: nua, quadris largos e mãos em concha abaixo dos seios arredondados. Adorada com diferentes nomes em todas civilizações antigas. Mãe e filha. Esposa e amante. Deusa da fertilidade, da vida e da morte. Astarte permanece representada nas seis deusas gregas”.

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Deusa Ishtar, estatueta representativa do século IV a.C.

Ilustrações: Diferentes representações da deusa

Estudio Crítico del Discurso: endo y exo definiciones religiosas y libertad de expresión. Reacciones xenófobas al asesinato masivo de Charlie Hebdo

por Ígor Rodríguez Iglesias

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En Francia, Le Pen y su Frente Nacional; en el Reino Unido, Farage y su Ukip; o en Alemania, Pegida y su AfD. Son tres ejemplos, entre muchos, porque durante estos días hemos atendido estupefactos a una oleada de discursos particulares visibles a través de las redes sociales donde ciudadanos de a pie exponían su parecer, compartiendo todo tipo de elementos gráficos, normalmente contra el Islam y también contra las personas de origen árabe. Enseguida se pudieron ver algunos enlaces de opiniones anteriores en el tiempo, como aquellas palabras del escritor español A. Pérez-Reverte diciendo “es la Guerra Santa, idiotas” –porque se lo dijo un amigo de cervezas- y “seremos todos decapitados”.

Los periódicos, las radios y las televisiones hicieron lo propio. En un momento en el que más que nunca prima la inmediatez (antes era la radio la que tenía el margen de error por la rapidez al informar), se antepone publicar literalmente ‘lo que sea’ antes que información veraz y contrastada. No es el fin aquí analizar el hilo de las publicaciones en función de los citados acontecimientos, por lo que no nos detendremos en tal cuestión, interesante, por otra parte. A las informaciones les sucedían o les iban acompañando las opiniones: tanto de los colaboradores de las secciones de Opinión como de los propios lectores.

Si alguna vez alguien quiso tener a su alcance un corpus de discursos racistas actualizado al instante, está de enhorabuena: los comentarios de los sitios web son una fuente de riqueza textual en relación a ese contenido.

A tales comentarios se acompañaban ilustraciones de los dibujantes de los periódicos y otros medios gráficos, que, al igual que los enlaces de noticias, eran compartidos por los usuarios de las redes sociales.

Los lingüistas que nos dedicamos a estudiar los discursos sabemos que todo lo dicho, lo escrito o lo representado gráficamente comporta un orden social, una ideología. Ese día y el siguiente fluyeron ideologías de la desigualdad, promulgándose el racismo, la discriminación religiosa y la xenofobia, focalizándose hacia los musulmanes y árabes. Ni que decir tiene que muchos de los discursos observados asimilaban musulmán y árabe y, con ellos, fundamentalismo y terrorismo.

Comenzó a fluir un discurso de la endo o autodefinición y de la exodefinición.

En el ejemplo de Pérez Reverte, cuyas palabras no correspondían a estos días, pero sí eran compartidas, comentadas y asumidas al hilo de los sucedido en la revista Charlie Hebdo y otras ubicaciones parisinas, se puede observar esta definición de un grupo (nosotros, los romanos, literalmente) frente a ellos (los no romanos).

Este artículo de ABC, del 9 de enero, de Ignacio Camacho presenta esta dicotomía simplista (europeos vs. bárbaros) en estos términos: “Esta civilización, la occidental, la democrática, es con todos sus defectos mejor que las demás […] una sociedad abierta, culta, desarrollada, cívica, a veces fútil pero no tan estúpida como para dejarse destruir en nombre de su propia trivialidad”. Es decir, se presenta a todo aquello que no es Europa y europeo como cerrado, inculto, subdesarrollado, incívico y trivial. Este etnocentrismo no oculta la radicalidad de este pensamiento eurocéntrico y de su postura, que “significa negarse a comulgar con las verdades declaradas del relativismo”, que, como se infiere, es presentado como negativo frente a un positivo eurocentrismo.

Las críticas al relativismo y la exaltación del eurocentrismo frente a las otras formas (desvalorizadas, deslegitimadas) también forman parte del aparataje discursivo de otro opinador de ABC, el locutor de Onda Cero Carlos Herrera, que el mismo día, 9 de enero, escribía esto:

“Occidente, en su permanente reinvención del relativismo, da muestras a diario de su insoportable complejo de pecado original, de una permanente expiación de culpas alimentadas por su propia factoría histórica; sin percatarse de que, mediante ese perverso mecanismo, acabará sucumbiendo al desmontaje milimétrico de valores irrenunciables que han caracterizado su progreso. Cuando ese sistema se desmenuce, otros lo acabarán ocupando y lo harán con normas ajenas a todo lo que la única civilización presentable ha conseguido”.

Esta “única civilización presentable” es colocada frente a “otros […] con normas ajenas” y se explicita ideológicamente para el autor que es “funesto [el] multiculturalismo”. Para Herrera existen “perfectos cómplices”: “los que desde Occidente alimentan a diario esta absurda conciencia de culpabilidad”, “la izquierda europea, esa cosa tan amorfa en plena descomposición descontrolada”. Y todo, en su opinión, con un fin: “la búsqueda de nuevos proletarios”, que, según el autor, vendrían a ser los islamistas, a quienes, según Carlos Herrera, esa izquierda europea vería como “una nueva forma de protesta social”, algo incomprensible para el locutor de Onda Cero y articulista de ABC, ya que de este modo estarían “defendiendo culturas extraordinariamente ajenas a sus utopías revolucionarias y desatendiendo la propia, la que le ha hecho llegar hasta aquí en mucho mejores condiciones que sus supuestos protegidos”.

Esta última frase es reveladora de una estrategia de condescendencia, que refleja la relación de fuerza de clases y sólo se emite desde la dominante: Herrera le concede a esas “utopías revolucionarias” logros, incluyéndolas en el resto del endogrupo.

Se cita a Serafín Fanjul, especialista en filología semítica y se le legitima por ello, por sus conocimientos históricos y textuales de la cultura árabe, que nada tiene que ver per se con el terrorismo y los fundamentalismos. Siendo otra firma habitual en los últimos años de ABC, Fanjul ha criticado con ironía el multiculturalismo y ensalzado, por ejemplo, una propuesta, entonces desde la oposición, de Mariano Rajoy (PP): el “contrato para la integración”, que, “amén de moderado y sensato, puede tomarse como un medio de facilitar la estancia de los forasteros en España y la relación fluida y distendida con nosotros, algo más que deseable”, escribía en aquel periódico el 1 de marzo de 2008. Son las ideologías dicotómicas y exodefinidoras: nosotros y los otros, los problemáticos.

Esta construcción discursiva, con este determinado componente ideológico, llega a su máximo apogeo, ya adelantado por Reverte: “es la Guerra Santa, idiotas”. Camacho, el 8 de enero, ha publicado en ABC que, efectivamente, en su opinión, sin lugar a dudas, “hay una guerra y la podemos perder porque nosotros dudamos y ellos no”. Puede parecer al lector, hasta ahora, que hayamos forzado esta dicotomía en los discursos de estos articulistas de opinión del periódico conservador español. Ni mucho menos: el propio Ignacio Camacho define el endogrupo y el exogrupo desde su particular punto de vista:

“Nosotros: los europeos, los occidentales, los partidarios religiosos o laicos de organizarnos en democracia y vivir en libertad. Ellos: los integristas islámicos, los fanáticos del Corán y su yihad que crecen y se multiplican en las sociedades libres aprovechando su flexibilidad multicultural”.

No obstante, en este “ellos” queda excluida la mayor parte de la población de los países donde una considerable parte de la población se dice practicante del Islam, países puestos en entredicho. Se excluye también a las comunidades y grupos de extranjeros y -en España, Francia, etc.- procedentes de países árabes ­­–un 20% del total musulmán aproximadamente- y sus descendientes, que, obviamente no son extranjeros y que están plenamente integrados en las sociedades europeas, con independencia del dios al que recen. Es clave esa demonización del multiculturalismo, que, curiosamente, estos autores hacen definidor de aquellas sociedades que presentan ante sus lectores (consumidores de ideología), paradójicamente, como cerradas. Por su parte, la democracia y libertad europeas son presentadas como contrapuestas al multiculturalismo en estas particulares visiones.

El discurso de Camacho no solo polariza los grupos en europeos/yihadistas, sino que habla de multiplicación, lo que implica que hay personas que de no ser “integristas islámicos” pasan a serlo. ¿Quiénes son: los llamados moderados, los cómplices de los que habla Herrera? Se enciende el foco de la sospecha sobre los musulmanes en general: incluso el especialista (Serafín Fanjul) no lo tiene claro: “Si existen mulsumanes moderados, que aparezcan” (ABC, 19 de septiembre de 2006). Para ser justos, Pérez-Reverte sí habla de ellos: “Se trata también de proteger al Islam normal, moderado, pacífico” (XL Semanal, 28 de septiembre de 2014).

La dicotomía se propagó rápido tras el asesinato masivo de París en las redes sociales a través de viñetas como ésta, en la que se presenta a un musulmán como un asesino al volante:

volante

La pregunta es, ¿cuántos mulsulmanes que conducen sus vehículos por las carreteras españolas o francesas han arremetido contra los peatones en un acto de asesinato masivo? Alguien dirá que lo hizo uno (!) en Canadá hace tres meses y para el imaginario discursivo de Herrera y compañía podría ser una cifra pertinente. En rigor, obviamente, no lo es.

Ese imaginario no se corta a la hora de ensalzar su dicotomía, con referencias históricas, como esta de Puebla en ABC, donde se puede ver a Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid, a caballo, a luchar contra ¿“300 moros”?

mouro medo

Todo acompañado de multitud de comentarios xenófobos, racistas y acusadores a diestro y siniestro.

Algunos ya hablaron de “Tercera Guerra Mundial”, idea que sostiene Pérez-Reverte, acompañada de un “idiotas” para los que discrepan.

Muchos quisieron ver a un “islamista” en el autor de los envíos de paquetes “sospechosos” a redacciones periodísticas de Madrid el mismo día del suceso parisino. Luego se supo que el individuo autor de tales envíos no tiene nada que ver con el Islam y no es árabe ni extranjero: es español, como el Cid (nota: en rigor, el Cid no era español, sino castellano). Incluso, muchos recordaron cómo apenas una semana antes un hombre con enfermedad mental sembró el caos en Atocha, en Madrid, al decir que tenía una bomba encima. Resulta que era de origen magrebí, donde, al parecer, no puede haber personas con problemas psiquiátricos.

En medio de este maremágnum opinador, los servicios de información de agencias de noticias tan importantes como Europa Press y todos los periódicos volvieron a amplificar y dar cobertura mediática a los tuits y entradas de Facebook de un actor español: Guillermo Toledo. ¿Por qué sucede esto? La pregunta no es baladí y sería interesante un análisis del discurso específico de cómo se construye la imagen negativa de una persona por parte de los medios. Algún hecho socialmente relevante ha tenido que haber protagonizado el actor para despertar tanto interés, normalmente negativo. Y, efectivamente, el hecho ‘relevante’ –está claro que no es un hecho trascendente- es haberse posicionado a favor del Sáhara, Palestina, Cuba y la Venezuela bolivariana. Se le acusa de salidas de tono, pero, al final y al cabo, lo hace en sus cuentas personales y no es el representante de ningún colectivo. En lo que nos ocupa, es interesante no ya la evocación de la imagen de Guillermo Toledo en esta viñeta, al que se le llama el “arma más destructiva” de España, sino la presentación de terroristas diciendo “Alá es grande”.

Alá é grande

En este contexto se produjeron gestos discursivos (palabras) a favor de la libertad de expresión, con la reproducción de algunas viñetas que los musulmanes (no los terroristas, sino los musulmanes en general) consideran ofensivas, dadas sus creencias. Se reproducían algunas portadas de Charlie Hebdo, como ésta:

charlie

Un pequeño experimento, por llamarlo de algún modo, realizamos en las redes sociales con la inclusión de imágenes ofensivas para los católicos y que formaron parte de una exposición que se vio atacada y fue denunciada por el PP.

cristo

Estos días se ha recordado otros ataques y amenazas a Leo Bassi, que también ha usado el humor para la crítica, esta vez contra el catolicismo. Parece que la gracia deja de tener gracia cuando se ve aludido el endogrupo. De hecho, algunas personas nos manifestaron lo ofensivo que eran esas imágenes para ellas. En estos casos, primaba para estas personas su derecho al respeto a su creencia religiosa sobre el derecho a la expresión (artística). En el caso de la representación de Mahoma, ¿se reconoce ese derecho?

Es preciso puntualizar que la mayor parte de los musulmanes no encienden hogueras con estas cuestiones (1.000 millones son muchos). Tras varios días de polarizaciones e incitaciones a la venganza –o, directamente, apología de la misma, por parte del propio ABC-, este periódico se hizo eco de las declaraciones del presidente de la Asociación de Jóvenes Musulmanes de Madrid, Mohamed Said Alilech, que casi han pasado desapercibidas, pero en donde se puede leer las palabras de éste representante de la citada asociación: “Ellos no son el islam, son terroristas. Mahoma es el profeta de la paz”, “repulsa total y contundente [al] cruel atentado” o “Las bases del islam no predican la violencia. Todo lo contrario. Los extremismos y la radicalización, por desgracia, existen en todas las ideologías, religiones y colectivos. Los que actúan de forma violenta en nombre del islam, malinterpretan los textos sagrados” (ABC, 11 de enero). El periódico tardó cinco jornadas en recoger estas declaraciones y tonos similares, que no fluyen con la misma fuerza en la red (de hecho, las hemos tenido que buscar a conciencia). El daño ya estaba hecho. ¿Queriendo o sin querer?

La apología de la venganza, de la violencia, en definitiva, la encontramos en la propia portada de este periódico conservador del día anterior, 10 de enero: “Francia venga a sus muertos”. El silencio de las asociaciones de prensa es indignante, no así el de periodistas que particularmente han llamado la atención sobre estos asuntos.

abc

La Asociación Cultura Crítica UAM, en su perfil de Twittwer (@aculturacritica), puso de relieve el 8 de enero las tendencias en Twitter de los hashtags en Francia y España: con una reacción mucho más xenófoba y discriminatoria en este segundo país que aquel en el que se produjeron los hechos.

uam

En diversas ciudades españolas estos días han surgido pintadas, como las de las ilustraciones: clic en imagen 1 e imagen 2.

islam-stop

Otras se pueden ver en este enlace de Diásporas Magazine

Estas palabras que escribo sólo pretenden ser un llamado a la responsabilidad de las llamadas élites simbólicas, de los que están en uso de la palabra con proyección colectiva (periodistas, profesores, políticos, escritores, etc.). Me temo que a los autores señalados (Herrera, Camacho, Fanjul) poco se le podrá pedir, pero sí es preciso que personas con los conocimientos suficientes o con, al menos, la intuición de que ese no es modo de proceder alcen la voz contra estas formas de injusticia: la de unos discursos que alimentan el odio, que polarizan, que se sitúan en una posición en la que pretenden hablar por todos (los europeos) y sólo están sirviendo a sus propios intereses de grupo social (clases dominantes), no a la humanidad misma y el deber y derecho que tienen los pueblos de entenderse, cooperar y convivir.

 

Ígor Rodríguez Iglesias es investigador de la Universidad de Huelva y la Universidad Autónoma de Madrid. Área: Lingüística, Estudios del Discurso.

LOUVAÇÃO. Trechos de um hino estudantil nazista

por Talis Andrade

Saudacao-Nazista

As crianças
aprendam a lição
– Adolfh Hitler
o redentor
o nosso herói
o ser mais nobre
de todo o vasto mundo

As crianças cresçam
repetindo a canção
– Por Hitler vivemos
por Hitler morreremos
Hitler o nosso senhor
que governa um novo mundo

Assim criamos a nação
de uma raça superior
assim erguemos as cruzes
pelo caminho da purificação

Homofobia e suicídio de crianças e adolescentes

gay bandeiro feminino

Toda semana lemos notícias de LGBTs, muitos deles/delas crianças e adolescentes, cometendo suicídio por não aguentarem mais serem rejeitados pela família, humilhados na escola e no trabalho.

Não existem estatísticas. O suicídio no Brasil é tabu.

Os pais deviam informar como forma de confissão, e pedido de perdão pós-morte. De alerta a outros pais. De denúncia. A maioria dos suicídios foram provocados pelo bulismo na escola, pelo stalking no trabalho, pela violência nas ruas dos homofóbicos.

Temos campanhas realizadas pelo fundamentalismo religioso e o fanatismo político, sendo os principais líderes os pastores Silas Malafaia, Marco Feliciano, padre Paulo Ricardo de Azevedo Júnior, militar Jair Bolsonaro e até candidatos asquerosos a presidente do Brasil.

A pregação da Santa Inquisição de pastores e padres tem origem no judaísmo (Velho Testamento). No cristianismo (Novo Testamento) apenas  existe uma frase de São Paulo, em uma carta cuja autenticidade não pode ser comprovada. Jesus jamais tocou nesse tema.

O “raivoso” discurso de Bolsonaro é exclusivamente nazista, machista e eleitoreiro.

Não existe no Velho Testamento nenhuma referência ao amor lésbico. Venho divulgando esta verdade. E fica o desafio para qualquer teólogo provar o contrário

Não existe no Velho Testamento nenhuma referência ao amor lésbico. Venho divulgando esta verdade. Renovo o desafio para qualquer teólogo provar o contrário

 

Em um estudo realizado por Fernando Silva Teixeira Filho
e Carina Alexandra Rondini Marretto (Faculdade de Ciências e Letras da UNESP-Assis), realizado em maio de 2008 em uma Escola do Ensino Médio de uma cidade do interior do Oeste paulista. A amostra que compôs o estudo corresponde a 108 adolescentes, de ambos os sexos, entre 14 e 20 anos cursando as três séries do Ensino Médio. “Observamos que os/as jovens da amostra incorporaram o discurso preventivista pelo menos durante as primeiras relações sexuais com o sexo oposto. Suas crenças sobre as sexualidades não-heterossexuais revelaram-se homofóbicas e segregatórias. Encontramos que 25.0% da amostra já pensou em se matar e dentre estes 40% já tentou, havendo maior concentração entre as jovens. Acreditamos estar diante de um grande desafio para as políticas públicas de Educação e Saúde, respectivamente, no sentido de garantir o acesso e pleno direito de expressão das homossexualidades no espaço escolar, bem como lidarem de modo preventivo em relação à Saúde Mental dos/das jovens que freqüentam a escola”.

De 2002 a 2012 houve um crescimento de 40% da taxa de suicídio entre crianças e pré-adolescentes com idade entre 10 e 14 anos. Na faixa etária de 15 a 19 anos, o aumento foi de 33,5%.

Transcrevo trechos de uma reportagem de Maria Fernanda Ziegler e Ocimara Balmant: “Ao contrário do adulto, que normalmente planeja a ação, o adolescente age no impulso. São comportamentos suicidas para fugir de determinada situação que vez ou outra acabam mesmo em morte’, afirma a psiquiatra Maria Fernanda Fávaro, que atua em um Pronto Socorro de psiquiatria em São Caetano do Sul, região metropolitana de São Paulo. Aos cuidados de Maria Fernanda, são encaminhadas as crianças e os adolescentes que chegaram feridas ao hospital após tentarem se matar.

Ao serem perguntados sobre o motivo de terem se mutilado com lâmina de barbear, se ferido com materiais pontiagudos, cortado o pulso ou ingerido mais de duas dezenas de comprimidos, a resposta é rápida, e vaga. ‘A maioria diz que a vida não tem sentido, que sentem um vazio enorme. Muitos têm quadros associados à depressão’, afirma Maria Fernanda. O cenário é tão recorrente, diz a psiquiatra, que há sites, blogs e páginas de rede social que ensinam as melhores técnicas e ferramentas para que a criança tire a própria vida”. Leia mais.

 

cartaz 1

pai filho

Por eso no querían a Octavio Paz

El Santo Oficio

Octavio_Paz-el_santo_oficio-Braulio_Peralta

por JOSÉ LUIS MARTÍNEZ

Ciudad de México – El cartujo sale perplejo y exhausto de las páginas de El poeta en su tierra, reunión de las conversaciones de Octavio Paz con el periodista Braulio Peralta. Durante 15 años sostuvieron un diálogo intermitente sobre los más diversos asuntos: amistad, amor, erotismo, arte, literatura, política, poesía; el resultado es este libro publicado por primera vez en 1996 y ahora reeditado por la Cámara de Diputados.

Aturdido por no decir atarantado, el humilde monje abandona su ejemplar con un montón de dudas pero también con la certeza del enorme valor de Paz para expresar sus ideas, sin importarle los posibles costos: la incomprensión, la maledicencia, la soledad. La infamia de ser quemado en efigie el 11 de octubre de 1984, hace 30 años.

Sobresaliente en todo, Octavio Paz reprobó una y otra vez el curso de relaciones públicas indispensable para sobrevivir cómodamente en un país como el nuestro, donde tan extendido se encuentra el arte antiguo de la simulación y la lisonja, del orwelliano doblepensar.

Paz le confiesa a Peralta: “Las cosas que digo en materia política son opiniones. Y el mundo de la opinión es lo más sujeto al error. Siempre he querido ser honrado conmigo mismo y decir lo que pienso; sin embargo, nunca he pretendido ser dueño de la verdad”.

Y páginas adelante agrega: “Mi actitud no ha sido la del político ni la del escritor que, en busca del éxito y la fama, adula a sus lectores. Hay que arriesgarse a ser impopular”.

Paz es contundente. En México, asegura, los medios de comunicación “opinan demasiado e informan poco y mal”. En otro momento afirma: “La burguesía mexicana nunca ha sido democrática y tampoco lo han sido la clase gobernante, el PRI y los intelectuales. Nuestros intelectuales, herederos de una doble tradición de intolerancia: el dogmatismo de los teólogos católicos y el de los jacobinos del liberalismo, han perpetuado actitudes inquisitoriales”.

Rechaza las prerrogativas concedidas a los escritores por el Estado, y le dice a su interlocutor: “La obsesión moderna de favorecer a los escritores y convertirlos en una clase privilegiada, a mí, me repugna profundamente. Después de todo, Cervantes tuvo mucho menos facilidades para escribir que la mayor parte de nosotros. Creo que los escritores modernos deberíamos ser más humildes. Lo que sí es grave es que la carencia de libros impida que la gente pueda leer. A los lectores sí hay que defenderlos”.

El libro de Peralta no tiene desperdicio. Paz previene contra la irracionalidad del fanatismo, se refiere a la política como “el arte de convivir con los otros”, defiende con vehemencia “el ejercicio de la crítica, la libertad de asociación, el derecho de huelga, la libertad de prensa, la de creencias, el derecho a equivocarse”, se manifiesta a favor del aborto y en contra del mercado del arte y la destrucción de la naturaleza. Es, siempre, una voz crítica, incómoda… y así quién lo iba a querer.

Queridos cinco lectores, en estos días tenebrosos El Santo Oficio los colma de bendiciones. El Señor esté con ustedes. Amén.

Antipetismo e ódio de classe

A partir das figuras do escravo e do dependente, formou-se entre nós uma massa a quem se nega o estatuto de “gente”

 

negro criança racismo

por Maria Eduarda Mota Rocha/ El País/ Espanha

 

Bastou o resultado do primeiro turno das eleições ser divulgado e, mais uma vez, os insultos aos “nordestinos miseráveis analfabetos” eleitores de Dilma Rousseff pipocaram nas redes sociais. Enquanto isso, na grande imprensa, FHC reproduzia o preconceito em sua versão mais douta e sutil, associando o voto ao PT aos “menos informados” que, por “coincidência”, são os mais pobres.

Na raiz do problema, uma velha tradição brasileira: a ausência de um arcabouço moral universalizado capaz de impor como dever o respeito a todos os seres humanos, em sua dignidade fundamental. Os “nordestinos miseráveis analfabetos” são a versão mais recente do que Jessé Souza chamou de “ralé brasileira”. Ele mostra como, a partir das figuras do escravo e do dependente, formou-se entre nós uma massa a quem se nega o estatuto de “gente”.

No caso em questão, a dignidade desses tipos sociais é duplamente negada. Primeiro, contesta-se o seu direito à manifestação mais superficial de cidadania que é o voto. Eleitores tão desinformados não deveriam votar, está implícito. Mas esta primeira recusa está fundamentada em outra, muito mais profunda, que é a do direito ao reconhecimento social já mencionado.

Ao fim e ao cabo, o que está em jogo é a grita contra a quebra do monopólio de recursos vitais para a reprodução das elites e para a manutenção do tipo obsceno de desigualdade que existe entre nós. Afinal, os governos petistas empreenderam uma política de valorização do salário mínimo e de distribuição de renda, o que fez cair a desigualdade econômica de modo contínuo, embora em ritmo mais lento nos últimos anos. A PEC das domésticas veio colocar mais lenha na fogueira porque, ao regular este tipo de trabalho, atacou o mais claro resquício da escravidão no país, uma relação que não tinha sequer uma jornada estabelecida.

Mas foi sobretudo a democratização do acesso à universidade que feriu os brios das elites nacionais, porque afetou diretamente um dos mecanismos mais importantes para a sua reprodução: o acesso exclusivo ao ensino superior. As novas universidades, a política de cotas, a expansão das vagas convergiram para fazer muitas famílias verem um de seus membros chegar pela primeira vez a este nível de escolaridade.

Para piorar a situação dos preconceituosos, já partir de 2006 as políticas inclusivas do Governo provocaram uma mudança da base eleitoral do PT, das classes médias mais escolarizadas para as classes populares, como mostrou André Singer. Eles acertam quando identificam a composição social do voto petista. Mas seu preconceito não os deixa ver que os pobres tem boas razões para isso, mesmo que o Governo tenha deixado intocados tantos outros monopólios, como o da própria mídia que agora o ataca, e que tenha se paralisado no último mandato em áreas tão importantes como a política cultural.

A corrupção é a cortina de fumaça para muitos – mas não para todos – dos que repudiam o PT neste momento. A trajetória do partido faz os escândalos que o envolvem soarem mais fétidos do que os demais, porque ele começou a conquista do poder pelo legislativo, chamando para si a função de fiscal do executivo, desde a redemocratização. Agora, a pecha de “paladino da ética” é usada contra ele. Mas, todos sabemos (mesmo que a grande mídia e os eleitores do PSDB façam questão de esquecer) que a relação viciada entre o legislativo e o executivo é constitutiva da política brasileira.

Tendo campanhas absurdamente caras, o Brasil vê chegar ao poder partidos comprometidos com grandes empresas e congressistas que votam por interesse, e não por convicção. Entretanto, por que os tantos indignados com a corrupção não defendem a reforma política que podia mudar esse estado de coisas? Porque a moralização do debate é uma forma de evitar sua politização. Politização que, aliás, avançou muito pouco durante o governo petista, o que agora pode lhe custar o Planalto. Os jovens pobres parecem ver suas conquistas como meramente pessoais, cedendo diante da ideia de meritocracia e esquecendo os fatores estruturais e a ausência de políticas públicas que explicam porque as gerações anteriores não tiveram as mesmas oportunidades. Por isso, a onda conservadora pode crescer ainda mais.

Maria Eduarda Mota Rocha é pesquisadora e professora da Universidade Federal de Pernambuco