Tsipras: “Crise dos refugiados é novo teste à solidariedade europeia”

O primeiro-ministro grego insurgiu-se contra a instituição do princípio de solidariedade “à la carte” na União Europeia, em que alguns Estados se recusam a contribuir com ajuda técnica e financeira aos países de acolhimento dos refugiados, como a Grécia e Itália.
Tjeerd Royaards

Tjeerd Royaards

No fim da reunião extraordinária do governo que discutiu medidas para responder à chegada de milhares de refugiados às ilhas gregas, o primeiro-ministro Alexis Tsipras sublinhou que a responsabilidade dessa resposta deve caber ao conjunto da União Europeia e não apenas aos países que foram o primeiro ponto de chegada de mais de 200 mil refugiados e migrantes desde o início do ano.

“É evidente que o fluxo de refugiados e migrantes resulta das intervenções militares do Ocidente, em particular na Síria e na Líbia, bem como no Iraque e Afeganistão, no passado recente”, lembrou Tsipras, contrapondo que hoje são “os países de acolhimento a serem chamados, infelizmente, a lidar com esta situação grave, tanto para a Itália como para a Grécia”.

Tsipras afirmou ter insistido nas duas últimas cimeiras europeias para que fossem usados todos os recursos à disposição da UE, incluindo novos fundos de emergência, na resposta ao aumento da chegada dos refugiados.

“Foram os membros mais recentes da UE que rejeitaram o princípio da solidariedade”

“Infelizmente, devido à insistência de alguns países, ficou decidido que esse apoio seria dado numa base voluntária”, o que para o governo de Atenas “levanta uma questão muito séria: o princípio da solidariedade não pode ser tratado à la carte e de forma opcional para certos países”.

“É importante sublinhar que os membros mais recentes da União Europeia se recusam a adotar o princípio da solidariedade e defendem que os países de acolhimento dêem contra do problema”, denunciou Tsipras este sábado. ”A UE não serve para nada se for uma União onde cada um dos estados só protege os seus interesses. O tema da Grécia já foi um teste à UE. Na minha opinião, o resultado no que toca à crise económica foi negativo”, prosseguiu, prometendo fazer todos os possíveis para ajudar os que precisam com os recursos limitados ao dispor do seu país. “Mas faremos também todos os possíveis para ilustrar a verdadeira dimensão do problema, que excede a capacidade do nosso país. Este é um problema europeu e como tal tem de ser resolvido através do princípio fundador da solidariedade”, insistiu.

O primeiro-ministro grego salientou ainda a necessidade de envolver a Turquia, que acolhe um número importante de refugiados da guerra civil na Síria, neste esforço de solidariedade europeia.

Governo quer usar infraestrutura pública no apoio às redes de solidariedade

A reunião governamental delegou no ministro de Estado Alekos Flambouraris e na ministra adjunta Tasia Christodoulopoulou a coordenação de esforços para melhorar os pontos de acolhimento nas ilhas e o processo de identificação dos refugiados, bem como a rápida deslocação para o continente. Por indicação de Bruxelas, também foi criada uma entidade para gerir os fundos de emergência que já estão ao dispor da Grécia.

O governo decidiu ainda este sábado usar as infraestruturas do Estado e dos governos locais para responder às necessidades de acolhimento e apoiar “os esforços da sociedade civil, ONGs, voluntários, cidadãos que se mobilizam em solidariedade e que já agiram significativamente na resposta ao problema”.

Na declaração feita no fim da reunião com os ministros, Tsipras agradeceu à Câmara de Atenas e aos voluntários que transformaram o parque onde se concentraram centenas de refugiados “num parque de solidariedade para os nossos semelhantes que procuram uma vida com dignidade”.

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Estudio Crítico del Discurso: endo y exo definiciones religiosas y libertad de expresión. Reacciones xenófobas al asesinato masivo de Charlie Hebdo

por Ígor Rodríguez Iglesias

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En Francia, Le Pen y su Frente Nacional; en el Reino Unido, Farage y su Ukip; o en Alemania, Pegida y su AfD. Son tres ejemplos, entre muchos, porque durante estos días hemos atendido estupefactos a una oleada de discursos particulares visibles a través de las redes sociales donde ciudadanos de a pie exponían su parecer, compartiendo todo tipo de elementos gráficos, normalmente contra el Islam y también contra las personas de origen árabe. Enseguida se pudieron ver algunos enlaces de opiniones anteriores en el tiempo, como aquellas palabras del escritor español A. Pérez-Reverte diciendo “es la Guerra Santa, idiotas” –porque se lo dijo un amigo de cervezas- y “seremos todos decapitados”.

Los periódicos, las radios y las televisiones hicieron lo propio. En un momento en el que más que nunca prima la inmediatez (antes era la radio la que tenía el margen de error por la rapidez al informar), se antepone publicar literalmente ‘lo que sea’ antes que información veraz y contrastada. No es el fin aquí analizar el hilo de las publicaciones en función de los citados acontecimientos, por lo que no nos detendremos en tal cuestión, interesante, por otra parte. A las informaciones les sucedían o les iban acompañando las opiniones: tanto de los colaboradores de las secciones de Opinión como de los propios lectores.

Si alguna vez alguien quiso tener a su alcance un corpus de discursos racistas actualizado al instante, está de enhorabuena: los comentarios de los sitios web son una fuente de riqueza textual en relación a ese contenido.

A tales comentarios se acompañaban ilustraciones de los dibujantes de los periódicos y otros medios gráficos, que, al igual que los enlaces de noticias, eran compartidos por los usuarios de las redes sociales.

Los lingüistas que nos dedicamos a estudiar los discursos sabemos que todo lo dicho, lo escrito o lo representado gráficamente comporta un orden social, una ideología. Ese día y el siguiente fluyeron ideologías de la desigualdad, promulgándose el racismo, la discriminación religiosa y la xenofobia, focalizándose hacia los musulmanes y árabes. Ni que decir tiene que muchos de los discursos observados asimilaban musulmán y árabe y, con ellos, fundamentalismo y terrorismo.

Comenzó a fluir un discurso de la endo o autodefinición y de la exodefinición.

En el ejemplo de Pérez Reverte, cuyas palabras no correspondían a estos días, pero sí eran compartidas, comentadas y asumidas al hilo de los sucedido en la revista Charlie Hebdo y otras ubicaciones parisinas, se puede observar esta definición de un grupo (nosotros, los romanos, literalmente) frente a ellos (los no romanos).

Este artículo de ABC, del 9 de enero, de Ignacio Camacho presenta esta dicotomía simplista (europeos vs. bárbaros) en estos términos: “Esta civilización, la occidental, la democrática, es con todos sus defectos mejor que las demás […] una sociedad abierta, culta, desarrollada, cívica, a veces fútil pero no tan estúpida como para dejarse destruir en nombre de su propia trivialidad”. Es decir, se presenta a todo aquello que no es Europa y europeo como cerrado, inculto, subdesarrollado, incívico y trivial. Este etnocentrismo no oculta la radicalidad de este pensamiento eurocéntrico y de su postura, que “significa negarse a comulgar con las verdades declaradas del relativismo”, que, como se infiere, es presentado como negativo frente a un positivo eurocentrismo.

Las críticas al relativismo y la exaltación del eurocentrismo frente a las otras formas (desvalorizadas, deslegitimadas) también forman parte del aparataje discursivo de otro opinador de ABC, el locutor de Onda Cero Carlos Herrera, que el mismo día, 9 de enero, escribía esto:

“Occidente, en su permanente reinvención del relativismo, da muestras a diario de su insoportable complejo de pecado original, de una permanente expiación de culpas alimentadas por su propia factoría histórica; sin percatarse de que, mediante ese perverso mecanismo, acabará sucumbiendo al desmontaje milimétrico de valores irrenunciables que han caracterizado su progreso. Cuando ese sistema se desmenuce, otros lo acabarán ocupando y lo harán con normas ajenas a todo lo que la única civilización presentable ha conseguido”.

Esta “única civilización presentable” es colocada frente a “otros […] con normas ajenas” y se explicita ideológicamente para el autor que es “funesto [el] multiculturalismo”. Para Herrera existen “perfectos cómplices”: “los que desde Occidente alimentan a diario esta absurda conciencia de culpabilidad”, “la izquierda europea, esa cosa tan amorfa en plena descomposición descontrolada”. Y todo, en su opinión, con un fin: “la búsqueda de nuevos proletarios”, que, según el autor, vendrían a ser los islamistas, a quienes, según Carlos Herrera, esa izquierda europea vería como “una nueva forma de protesta social”, algo incomprensible para el locutor de Onda Cero y articulista de ABC, ya que de este modo estarían “defendiendo culturas extraordinariamente ajenas a sus utopías revolucionarias y desatendiendo la propia, la que le ha hecho llegar hasta aquí en mucho mejores condiciones que sus supuestos protegidos”.

Esta última frase es reveladora de una estrategia de condescendencia, que refleja la relación de fuerza de clases y sólo se emite desde la dominante: Herrera le concede a esas “utopías revolucionarias” logros, incluyéndolas en el resto del endogrupo.

Se cita a Serafín Fanjul, especialista en filología semítica y se le legitima por ello, por sus conocimientos históricos y textuales de la cultura árabe, que nada tiene que ver per se con el terrorismo y los fundamentalismos. Siendo otra firma habitual en los últimos años de ABC, Fanjul ha criticado con ironía el multiculturalismo y ensalzado, por ejemplo, una propuesta, entonces desde la oposición, de Mariano Rajoy (PP): el “contrato para la integración”, que, “amén de moderado y sensato, puede tomarse como un medio de facilitar la estancia de los forasteros en España y la relación fluida y distendida con nosotros, algo más que deseable”, escribía en aquel periódico el 1 de marzo de 2008. Son las ideologías dicotómicas y exodefinidoras: nosotros y los otros, los problemáticos.

Esta construcción discursiva, con este determinado componente ideológico, llega a su máximo apogeo, ya adelantado por Reverte: “es la Guerra Santa, idiotas”. Camacho, el 8 de enero, ha publicado en ABC que, efectivamente, en su opinión, sin lugar a dudas, “hay una guerra y la podemos perder porque nosotros dudamos y ellos no”. Puede parecer al lector, hasta ahora, que hayamos forzado esta dicotomía en los discursos de estos articulistas de opinión del periódico conservador español. Ni mucho menos: el propio Ignacio Camacho define el endogrupo y el exogrupo desde su particular punto de vista:

“Nosotros: los europeos, los occidentales, los partidarios religiosos o laicos de organizarnos en democracia y vivir en libertad. Ellos: los integristas islámicos, los fanáticos del Corán y su yihad que crecen y se multiplican en las sociedades libres aprovechando su flexibilidad multicultural”.

No obstante, en este “ellos” queda excluida la mayor parte de la población de los países donde una considerable parte de la población se dice practicante del Islam, países puestos en entredicho. Se excluye también a las comunidades y grupos de extranjeros y -en España, Francia, etc.- procedentes de países árabes ­­–un 20% del total musulmán aproximadamente- y sus descendientes, que, obviamente no son extranjeros y que están plenamente integrados en las sociedades europeas, con independencia del dios al que recen. Es clave esa demonización del multiculturalismo, que, curiosamente, estos autores hacen definidor de aquellas sociedades que presentan ante sus lectores (consumidores de ideología), paradójicamente, como cerradas. Por su parte, la democracia y libertad europeas son presentadas como contrapuestas al multiculturalismo en estas particulares visiones.

El discurso de Camacho no solo polariza los grupos en europeos/yihadistas, sino que habla de multiplicación, lo que implica que hay personas que de no ser “integristas islámicos” pasan a serlo. ¿Quiénes son: los llamados moderados, los cómplices de los que habla Herrera? Se enciende el foco de la sospecha sobre los musulmanes en general: incluso el especialista (Serafín Fanjul) no lo tiene claro: “Si existen mulsumanes moderados, que aparezcan” (ABC, 19 de septiembre de 2006). Para ser justos, Pérez-Reverte sí habla de ellos: “Se trata también de proteger al Islam normal, moderado, pacífico” (XL Semanal, 28 de septiembre de 2014).

La dicotomía se propagó rápido tras el asesinato masivo de París en las redes sociales a través de viñetas como ésta, en la que se presenta a un musulmán como un asesino al volante:

volante

La pregunta es, ¿cuántos mulsulmanes que conducen sus vehículos por las carreteras españolas o francesas han arremetido contra los peatones en un acto de asesinato masivo? Alguien dirá que lo hizo uno (!) en Canadá hace tres meses y para el imaginario discursivo de Herrera y compañía podría ser una cifra pertinente. En rigor, obviamente, no lo es.

Ese imaginario no se corta a la hora de ensalzar su dicotomía, con referencias históricas, como esta de Puebla en ABC, donde se puede ver a Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid, a caballo, a luchar contra ¿“300 moros”?

mouro medo

Todo acompañado de multitud de comentarios xenófobos, racistas y acusadores a diestro y siniestro.

Algunos ya hablaron de “Tercera Guerra Mundial”, idea que sostiene Pérez-Reverte, acompañada de un “idiotas” para los que discrepan.

Muchos quisieron ver a un “islamista” en el autor de los envíos de paquetes “sospechosos” a redacciones periodísticas de Madrid el mismo día del suceso parisino. Luego se supo que el individuo autor de tales envíos no tiene nada que ver con el Islam y no es árabe ni extranjero: es español, como el Cid (nota: en rigor, el Cid no era español, sino castellano). Incluso, muchos recordaron cómo apenas una semana antes un hombre con enfermedad mental sembró el caos en Atocha, en Madrid, al decir que tenía una bomba encima. Resulta que era de origen magrebí, donde, al parecer, no puede haber personas con problemas psiquiátricos.

En medio de este maremágnum opinador, los servicios de información de agencias de noticias tan importantes como Europa Press y todos los periódicos volvieron a amplificar y dar cobertura mediática a los tuits y entradas de Facebook de un actor español: Guillermo Toledo. ¿Por qué sucede esto? La pregunta no es baladí y sería interesante un análisis del discurso específico de cómo se construye la imagen negativa de una persona por parte de los medios. Algún hecho socialmente relevante ha tenido que haber protagonizado el actor para despertar tanto interés, normalmente negativo. Y, efectivamente, el hecho ‘relevante’ –está claro que no es un hecho trascendente- es haberse posicionado a favor del Sáhara, Palestina, Cuba y la Venezuela bolivariana. Se le acusa de salidas de tono, pero, al final y al cabo, lo hace en sus cuentas personales y no es el representante de ningún colectivo. En lo que nos ocupa, es interesante no ya la evocación de la imagen de Guillermo Toledo en esta viñeta, al que se le llama el “arma más destructiva” de España, sino la presentación de terroristas diciendo “Alá es grande”.

Alá é grande

En este contexto se produjeron gestos discursivos (palabras) a favor de la libertad de expresión, con la reproducción de algunas viñetas que los musulmanes (no los terroristas, sino los musulmanes en general) consideran ofensivas, dadas sus creencias. Se reproducían algunas portadas de Charlie Hebdo, como ésta:

charlie

Un pequeño experimento, por llamarlo de algún modo, realizamos en las redes sociales con la inclusión de imágenes ofensivas para los católicos y que formaron parte de una exposición que se vio atacada y fue denunciada por el PP.

cristo

Estos días se ha recordado otros ataques y amenazas a Leo Bassi, que también ha usado el humor para la crítica, esta vez contra el catolicismo. Parece que la gracia deja de tener gracia cuando se ve aludido el endogrupo. De hecho, algunas personas nos manifestaron lo ofensivo que eran esas imágenes para ellas. En estos casos, primaba para estas personas su derecho al respeto a su creencia religiosa sobre el derecho a la expresión (artística). En el caso de la representación de Mahoma, ¿se reconoce ese derecho?

Es preciso puntualizar que la mayor parte de los musulmanes no encienden hogueras con estas cuestiones (1.000 millones son muchos). Tras varios días de polarizaciones e incitaciones a la venganza –o, directamente, apología de la misma, por parte del propio ABC-, este periódico se hizo eco de las declaraciones del presidente de la Asociación de Jóvenes Musulmanes de Madrid, Mohamed Said Alilech, que casi han pasado desapercibidas, pero en donde se puede leer las palabras de éste representante de la citada asociación: “Ellos no son el islam, son terroristas. Mahoma es el profeta de la paz”, “repulsa total y contundente [al] cruel atentado” o “Las bases del islam no predican la violencia. Todo lo contrario. Los extremismos y la radicalización, por desgracia, existen en todas las ideologías, religiones y colectivos. Los que actúan de forma violenta en nombre del islam, malinterpretan los textos sagrados” (ABC, 11 de enero). El periódico tardó cinco jornadas en recoger estas declaraciones y tonos similares, que no fluyen con la misma fuerza en la red (de hecho, las hemos tenido que buscar a conciencia). El daño ya estaba hecho. ¿Queriendo o sin querer?

La apología de la venganza, de la violencia, en definitiva, la encontramos en la propia portada de este periódico conservador del día anterior, 10 de enero: “Francia venga a sus muertos”. El silencio de las asociaciones de prensa es indignante, no así el de periodistas que particularmente han llamado la atención sobre estos asuntos.

abc

La Asociación Cultura Crítica UAM, en su perfil de Twittwer (@aculturacritica), puso de relieve el 8 de enero las tendencias en Twitter de los hashtags en Francia y España: con una reacción mucho más xenófoba y discriminatoria en este segundo país que aquel en el que se produjeron los hechos.

uam

En diversas ciudades españolas estos días han surgido pintadas, como las de las ilustraciones: clic en imagen 1 e imagen 2.

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Otras se pueden ver en este enlace de Diásporas Magazine

Estas palabras que escribo sólo pretenden ser un llamado a la responsabilidad de las llamadas élites simbólicas, de los que están en uso de la palabra con proyección colectiva (periodistas, profesores, políticos, escritores, etc.). Me temo que a los autores señalados (Herrera, Camacho, Fanjul) poco se le podrá pedir, pero sí es preciso que personas con los conocimientos suficientes o con, al menos, la intuición de que ese no es modo de proceder alcen la voz contra estas formas de injusticia: la de unos discursos que alimentan el odio, que polarizan, que se sitúan en una posición en la que pretenden hablar por todos (los europeos) y sólo están sirviendo a sus propios intereses de grupo social (clases dominantes), no a la humanidad misma y el deber y derecho que tienen los pueblos de entenderse, cooperar y convivir.

 

Ígor Rodríguez Iglesias es investigador de la Universidad de Huelva y la Universidad Autónoma de Madrid. Área: Lingüística, Estudios del Discurso.

Mulher e juventude no cinema do irã

Cena de “Persépolis”, animação autobiográfica dirigida por Marjane Satrapi

Cena de “Persépolis”, animação autobiográfica dirigida por Marjane Satrapi

por Nei Duclós
Especial para o Jornal Opção

A tirania política, cultural, de comportamento, que produz filmes ba­ni­dos pela censura, faz do Irã um exemplo de resistência na sétima arte. Os cineastas estão dispostos a não acatar a repressão e mergulham na vida social dos seus compatriotas, especialmente as mulheres e os jovens, foco deste ensaio sobre cinco filmes: “Persé­po­lis” (2007), animação auto­bio­gráfica da iraniana emigrada para a Europa, Marjane Sa­trapi; “Half Moon” (2006), ou “Meia Lua”, de Bahman Ghobadi; “A Separação” (2011), de Asghar Far­hadi; “Off Side”, de Jafar Pa­nahi, sobre a exclusão da mulher no futebol; e “Ninguém Sabe Sobre os Gatos Persas” (2009), de Bahman Gho­ba­di, sobre a meninada musical de Teerã.

“Persépolis”, a tirania de gênero

Qualquer sistema de valores serve para impor uma ditadura: um nacionalismo que aspira ao imperialismo, uma religião fechada, uma democracia engessada, uma burocracia que finge eficiência. No Irã, como em alguns outros países, é o islamismo que é usado pelo tacão que esmaga opositores e proíbe o lazer, a música, a dança e a sexualidade. Em “Persépolis” (2007), animação autobiográfica da iraniana emigrada para a Europa, Marjane Satrapi (que assina o filme junto com Vincent Paronnaud), não é Alá o culpado da situação, mas os bandidos que se aproveitam da espiritualidade e da tradição para reinar impunemente.

As origens da tomada do poder são rapidamente apresentadas em tom de narrativa familiar para a menina, futura insurgente. Um coronelão do exército derruba um imperador de longa linhagem e, por obra dos britânicos, de olho no petróleo da região, se transforma em imperador. Re­passa o poder para o filho, o Xá da Pérsia, que é derrubado pela revolução popular. Nas primeiras eleições, vence o Islã com absoluta maioria dos votos. Desce então a tirania sobre todos, inclusive os que tiveram participação, por gerações, na luta contra a opressão.

A garota protagonista faz parte de uma família de revolucionários comunistas e acaba sendo enviada para Viena, para escapar da barbárie. Lá, conhece a marginalidade, o comportamento liberado, as drogas, o amor livre e quase morre no inverno, solta nas ruas. Volta sob promessa de que a família não perguntaria sobre essa sua experiência. Cai em depressão profunda, já que vê o país destruído, sua geração mutilada e quem sobrou entregue à superficialidade. Mas reage, entra na universidade e se torna uma militante do comportamento, sempre se opondo ao que ensinam nas escolas e denunciando os abusos do machismo contra as liberdades mínimas das mulheres.

Tirar a burka publicamente por alguns minutos, fazer festa escondida, reclamar dos conferencistas do governo são atitudes individualistas da jovem mulher agora desenraizada, que não se encontra no país onde foi criada, pois não apenas ela mudou, física e mentalmente, mas a nação inteira, que sai da guerra do Iraque com um perfil de cemitério. Em todo o filme, as exposições da situação do país são sínteses esclarecedoras sobre o horror que se abateu sobre a sociedade. A sua família sobrevive graças aos pais que não se separaram e à lucidez da avó, sempre crítica em relação às violências de todos os calibres.

Ela tenta formar a sua família, casando com alguém que imaginava amar (o que não dura nem um ano) mas não dá certo. Acaba voltando para a Europa, desta vez para a França, pois em Viena costumava negar suas raízes apresentando-se como francesa, sem nunca ter ido antes a Paris. Acompanhamos as memórias da anti-heroína sentada no aeroporto esperando a vez de embarcar. Na sua frente e diante dos nossos olhos desfilam os horrores das perseguições, das chances perdidas, dos amores desfeitos, da lenta e dolorosa tomada de consciência, das frustrações e da luta, sempre em pé, apesar dos altos e baixos. Vemos como as mulheres podem ser açoitadas se forem flagradas de mãos dadas em público e como são estupradas depois de casarem à força na prisão (pois a religião proíbe seviciar virgens).

É um bom filme. Poderia ter resvalado no feminismo tosco ou na denúncia vazia. Mas é eficiente ao costurar a vida pessoal com a coletiva, a memória com a realidade política, a narração tradicional com a História. Conheça um pouco do Irã e saiba como funciona uma ditadura. Veja “Persépolis”.

“Half Moon”, a morte na outra metade

Half Moon
“Se eu aceitasse a censura do governo, seria um funcionário, não um cineasta”, diz Bahman Ghobadi, diretor do filme “Half Moon” (2006), ou “Meia Lua”, mais um filme seu banido pelo regime de Teerã (idêntico ao “Ninguém Sabe Sobre os Gatos Persas”). Na mesma entrevista ele lamenta ter podado sua obra para tentar passar pela censura. Em vão. Perdeu seu tempo e deixou o filme com menos intensidade do que deveria. Não importa. “Half Moon” é um assombro.

Só a cena em que Mamo, o compositor e cantor do Curdistão banido pelo Iraque, chega na aldeia das montanhas em busca da voz feminina para a apresentação que fará junto com os filhos, numa celebração da música perdida de sua nação, vale um século de cinema. Centenas de mulheres com seus vestidos coloridos empunham enormes tambores redondos, que vibram à passagem do mestre que veio de longe resgatar a outra metade, a que lhe falta, sem a qual não será completo. Ele então passa com a eleita pelo meio da multidão feminina, que deixa qualquer timbalada no chinelo com seu ritmo de gala. É de fazer chorar as pedras. Nada há o que se compare a esse momento cinematográfico.

A metade que falta é, dada as circunstâncias, uma representação da morte. É a garota chamada Meia Lua que o leva para o meio da neve para enfim morrer, sem ter chegado ao seu destino, que não se cumpre. Sua cultura pode acabar com ele, mas há uma chance: abraçado ao papéis onde estão registradas suas composições, ele deixa o legado para os filhos instrumentistas. Eles levarão adiante esse recado de um mundo perdido. Mamo não se conforma com o silêncio a que foi confinado e por isso grita para os vales e montanhas da estrada que não desistirá da viagem, apesar de todos as profecias ameaçadoras.

É um road movie no qual todos os problemas assomam para a troupe que precisa esconder seus instrumentos musicais, pois o Irã proíbe a música, e a mulher que vai com eles, pois o Irã proíbe que mulheres se apresentem em público. Trata-se de uma civilização doente (apoiada por nossa ditadura atual), que confina o som da emoção e da ancestralidade e deixa de lado exatamente a metade da humanidade, a mulher. Assim como fazemos por aqui: matamos nossos talentos na infância e se sobreviverem ficarão à margem para que a mediocridade gritante sufoque a melodia, a harmonia, a maestria e a grandeza. Somos hoje o ruído e nossa música medra nas catacumbas, enquanto os espertalhões broncos fingem que são artistas.

Ghobadi sente medo da morte, presente em sua terra (ele é curdo, da minoria massacrada), do seu país (que frauda eleições, como estamos cansados de saber) e da sua região (o ódio mútuo entre árabes e judeus). Sente-se exausto com esse medo, que transparece em sua obra, principalmente neste filme, que versa sobre a morte. O velho Mamo cospe sangue na neve enquanto é levado para seu caixão, implorando para ser levado até onde o público, em vão, o espera. Na sua viagem, ele viu como o povo o idolatra e como ele é recebido como um herói nacional por expressar a identidade perdida de uma cultura que se supera pela voz e alma de filhos ilustres.

“Half Moon”, filme do cineasta que luta contra os poderes opressivos onde vive, com a coragem possível e necessária, é uma lição para nós, desfalcados também de nossa outra metade: o Brasil soberano, que nos falta e nos escapa pelos dedos como areia fina do deserto.

É preciso dizer também que “Half Moon” é sobre cinema. Pois o filme registra o que escapa à câmara de um dos filhos de Mamo, que está descarregada. Ele tentou filmar a viagem, mas não conseguiu. Fica a obra de Ghobadi, denúncia e arte suprema, para encanto dos espectadores e esperança de que o cinema continua vivo, apesar de tudo.

“A Separação”, o núcleo indissolúvel da justiça

A Separação

Todos mentem em “A Separação” (2011), filme iraniano de Asghar Farhadi, até que a verdade vem à tona. Mas ela não se circunscreve à justiça e sim ao foro íntimo. É no indivíduo que está a clareza sobre o que é certo e errado, independentemente de posição econômica ou política, atividade profissional, religião. O indivíduo sabe, mesmo que ele se envolva com todos os erros do processo que coloca duas classes sociais em oposição. O patrão da classe média que contrata a grávida, a empurra e é acusado de matar o bebê, enfrenta o marido endividado da sua empregada que quer colocá-lo na prisão e exige uma indenização pelo filho morto. Ambos enfrentam problemas conjugais e familiares, que explodem nas mulheres.
Do lado do acusado (interpretado por Peyman Moaadi), que não quer sair do país alegando que tem pai com Alzheimer — uma representação do estado terminal do país obsoleto e fundamentalista — está a esposa (Leila Hatami ) que quer ir embora e levar a filha adolescente (Sarina Farhadi )para ter uma educação melhor. No colégio, a moça aprende que existe a elite e as pessoais “normais”, para escândalo da mãe progressista. E também lhe ensinam as palavras de um dialeto que são atribuídos a outro pelos professores, para escândalo do pai tradicionalista.

Do lado do acusador, que tinha sido preso pelos credores e vê no processo uma chance de sair do buraco, está a grávida (Sareh Bayat), que decide trabalhar escondida, já que o marido não coloca mais dinheiro em casa. Ao entrar em conflito com seu empregador, ela é obrigada a falar tudo para o marido, que entra em parafuso de violência. Tudo acaba nas mãos de um juiz indiferente e ao mesmo tempo minucioso, numa interpretação didática de como funciona o sistema judiciário no varejão do Irã.

O acusado mente que desconhecia a gravidez da empregada, esta mente dizendo que o empregador provocou o aborto, a professora mente que ele não sabia de nada, a filha é obrigada a mentir para evitar que o pai pegue três anos de prisão. É nessa filha adolescente que se concentra o drama. Ela fica com o pai enquanto a mãe volta para a casa materna. Seu objetivo é manter a família unida, pois sabe que mãe jamais a abandonará. Mas esse vínculo se rompe quando vê a mentira tomar conta do depoimento paterno.

Cabe a ela decidir se fica com o pai ou a mãe. Se ela se decidir pelo pai, optará pela tradição e o país. Se for pela mãe, será mais uma migrante. O filme termina sem dizer com quem ela fica, mas está claro que o pai, abandonado num banco do fórum, fica para trás nesse processo radical de transformação do mundo que o Irã teima em não aceitar. Lá, é proibido mulher dirigir, mas a esposa que se separa e quer ir embora dirige. É proibido mulher grávida trabalhar ou limpar idoso doente, pois a religião proíbe, mas na hora do aperto as regras são transgredidas.

É fora do fórum que se procura uma solução para o caso. Em vão, pois a proposta emperra nos princípios religiosos. Resta então a luz interior de cada um: todos enxergam claramente o que aconteceu e qual a culpa que carregam. Mas as contingências, as ameaças, as dúvidas, as pressões econômicas e políticas acabam colocando tudo a perder. A esperança está em quem sofre o impacto desse sufoco mas mantém a lucidez.

Mulheres de burka desde meninas até as mais idosas. Homens de barba obrigatória. O Deus oficial sendo citado a todo momento. É esse Irã medieval ambientado nas demandas da modernidade que o filme falado de Asghar Farhadi mostra por meio de um duplo processo: de um lado a separação do casal e do outro a acusação de assassinato. Em nenhum deles está a verdade, mas sim no coração devastado da jovem que vê seu país partido numa época de ruptura. Nela reside a fragilidade extrema da situação. Ao escolher a fuga ela rompe com o sufoco a que é submetida a população. Voa para a incerteza, mas só lhe resta a coragem de uma decisão fundada no seu espírito comovente, ético e natural ditado pela consciência.

“Off Side”, a elipse em Jafar Panahi

Off Side

Elipse é um recurso cinematográfico em que a ação oculta é sugerida pelo que vemos na tela. Em “Off Side”, de Jafar Panahi, filme ganhador do Urso de Prata no Festival de Berlim em 2006, essa ação oculta é o jogo decisivo entre Irã e Bahrein pelas eliminatórias para a Copa da Alemanha, que seria realizada naquele ano. O que vemos na tela é um grupo de mulheres tentando entrar no estádio, sendo detidas e acompanhando os lances numa longa trajetória até a prisão, que afinal não acontece porque a explosão popular de alegria pela classificação não deixa.

O filme, dirigido pelo cineasta que foi preso pelo ditador do Irã, amicíssimo do governo brasileiro, e que foi solto depois de pagar 160 mil euros, é um primor e jamais será exibido nas televisões brasileiras, mais preocupados em imbecilizar a população com blockbusters e produções americanas de quinta categoria. Quem acompanha futebol sabe o que significa off side, o impedimento de quem fica sozinho atrás da linha de zagueiros adversários esperando a bola para fazer um gol covarde. Foi o que aconteceu na copa da África do Sul, com tosco Tévez, o bobalhão argentino, que estava no off side mas ganhou o aval da arbitragem corrupta da Fifa no jogo contra os mexicanos, que ainda vão pegar todos eles “na saída”, como se dizia nos tempos do colégio.

Pois as mulheres do Irã estão impedidas de ver o jogo porque são mulheres e devem ser preservadas dos insultos e possíveis estupros na companhia de dezenas de milhares de homens, conforme suspeita a moral da ditadura iraniana. Mas elas tentam driblar a fiscalização e acabam todas num redil, guardadas por um soldado bronco vindo do interior e que cumpre compulsoriamente o serviço militar, louco de medo de cometer alguma transgressão e ter de ficar para sempre vestindo a farda, sem poder voltar para cuidar do seu gado e de sua família.

O cinema iraniano segue os protagonistas e dá voz a seus diálogos de maneira ininterrupta, como vemos em outros cineastas desse país, como o festejado Abbas Kiarostami, entre outros. Dizem que é pelos poucos recursos, mas não acredito que seja só por isso. Edição, com os recursos atuais, é fácil de fazer e não está tão caro como antes. O que há é sinceridade, vontade de cumprir à risca a máxima de Godard, de que o cinema é a verdade 24 vezes por segundo (conceito tirado da época do celuloide). Panahi filma em tempo real a saga das garotas para ver seus ídolos do futebol (algumas também jogam) e torcer pelo seu país.

O sentimento de pertença, que aqui no Brasil explode nas vitórias e implode nas derrotas, é trabalhado neste filme com amor e respeito. Não há dúvidas sobre a legitimidade desse sentimento, desse patriotismo explícito, que é representado pela multidão indo para o estádio e depois saindo para festejar e dançar. A comemoração inclusive serve para libertar as prisioneiras de dentro da van que as levava para o cárcere. Metáfora da liberdade sendo gerada pela festa da nacionalidade, pela alegria de fazer parte de um país. Terra adorada, salve salve: aqui virou deboche, lá é luta a favor da população e contra a ditadura que enche o saco do mundo com o aval do governo brasileiro.

Panhi estava impedido, preso, porque foi acusado de fazer um filme sobre a corrupção eleitoral no Irã, evento trágico com protestos de muitos mortos e cenas tremendas de violência e repressão. O jogo decisivo, no filme, estava impedido de ser visto e alguns dos seus lances faiscavam por entre as grades, na tela da televisão do bar vislumbrado da van, pelo rádio com antena defeituosa. Os soldados estavam impedidos de deixarem as prisioneiras escapar. Tudo estava contra o cinema: a censura de imagens e de comportamento e a falta completa de diálogo com os poderes. Mas Panahi fez um filme magnífico com tão poucos elementos.

O final, em que a garota queima sete fogos em memórias dos torcedores mortos no passado num jogo entre Irã e Japão, ao som de música nacional do Irã, provoca aquela emoção rara quando vemos uma grande obra. Estamos impedidos de termos um país decente porque os ditadores se abraçam e nos sufocam. Resta-nos a luta pela livre expressão, nesse ninho de cobras que são todos os tipos de mídias, em que o insulto substitui a razão e o deboche impõe o obscurantismo até o último suspiro.

“Gatos Persas”, a moçada marginalizada de Teerã

Cena de “Ninguém Sabe Sobre os Gatos Persas”, dirigido por Bahman Ghobadi, sobre a nova cena musical de Teerã

Cena de “Ninguém Sabe Sobre os Gatos Persas”, dirigido por Bahman Ghobadi, sobre a nova cena musical de Teerã

A cultura dos clipes acabou com os musicais, mas estes resistem, quando pertencem a uma linhagem que vai de “Sweet Charity”, de Bob Fosse, a “West Side Story”, de Jerome Robbins e Robert Wise, em que as canções e os intérpretes fazem parte da narrativa, são a essência do fluxo da história e não convivem à parte, como se fossem enxertos. Quando um musical extrapola seu gênero e torna-se um semidocumentário de ficção, feito no Irã sem licença do governo, e se transforma numa obra-prima graças ao roteiro, às imagens, à edição, às músicas e aos intérpretes, então recuperamos a esperança de que o cinema tem esse poder de reação contra a mediocridade dos clipes e suas falsas transgressões comerciais.

É o caso de “Ninguém Sabe Sobre os Gatos Persas” (2009), de Bahman Ghobadi, aclamado cineasta que já ganhou a Palma de Ouro com “A Time For Drunken Horses” e que no seu primeiro filme, “Life in Fog”, ganhou tudo que é prêmio. Dividindo o roteiro com Hossein Mortezaeiyan e Roxana Saberi, ele filmou Teerã com a câmara no ombro, por meio da música oculta produzida clandestinamente pela moçada, e que cruza influências internacionais do ocidente com a contribuição local.
Em princípio, é a história da formação de uma banda para se apresentar em Londres, uma escapada por meio de passaportes falsos, a cargo de um casal, real, Negar Shaghaghi e Ashkan Koshanejad, que contrata um empresário jovem, o fantástico Hamed Behdad no papel do motoqueiro virador Nader. Mas no fundo é uma viagem por todos os bairros, ruas, becos, casas e personagens de Teerã, a megacidade onde, como diz um rapper local, a luta de classes transforma as pessoas em bichos ou lixo.
Ficamos assim viajando dentro da megalópole por meio do que a moçada de lá toca, encerrada em porões e sótãos e estúdios alternativos, procurando uma saída em meio á repressão e a violência. O filme foi feito em 18 dias e as cópias contrabandeadas logo depois para fora do país, junto com os principais protagonistas, pois sabemos o que existe no Irã, uma ditadura que usa a democracia para se perpetuar.
O filme pega na veia e arrebata pelo muito que mostra e o deslumbramento das imagens e dos sons. Cada banda ou intérprete leva o espectador para um aspecto da vida da grande cidade. Quando a vocalista canta, são as mulheres que aparecem, desde as meninas até as grávidas, as velhas, as multidões femininas. Quando é o grupo de rap, aparece toda a miséria e a violência da população marginalizada. Quando é um grupo folclórico (o diretor é de etnia curda), vemos uma representação da grandeza do país, suas paisagens solenes e as obras monumentais. Se o som é rock alternativo, o dinamismo do trânsito e das calçadas desfilam diante de nós.
Você acaba preso a essa viagem radical e transformadora. Sua percepção sobre o Irã muda, sua noção de musical se amplia e a vontade de ver mais filmes do diretor se transforma numa obsessão. É crime hediondo o que fazem conosco: deixam esses filmes em festivais e circuitos alternativos, jamais passam na televisão, aberta ou paga e nos empurram porcarias americanas sem parar, num show de estupidez e barbárie sem precedentes.
Queremos as lições da resistência iraniana, a que não se abraça com os tiranos, como fazemos por aqui. Deixe a moçada de Teerã tocar em você. Prometo que você vai chorar de emoção.
Nei Duclós é escritor e jornalista. Um dos principais poetas da atualidade

Como para hacer una diferencia, una experiencia de diseño que habla de inmigrantes

El proyecto “Migrantas, lenguaje visual de la migración” pone el diseño a reflexionar sobre migraciones, identidades y diálogos entre culturas.

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Dibujos que sanan

Por Luján Cambariere
Desde Berlin
En las mejores circunstancias, ser inmigrante es una condición con sus problemas. Es una característica o un estigma que cada uno lleva según su temperamento y la realidad circundante, pero “no pertenecer” (el rasgo más potente del que desembarca en otro lugar) paradójicamente hace que se forme parte de otro grupo particular.

“Migrantas se propone hacer visibles en el espacio urbano las reflexiones y sentimientos vinculados a la vida en un nuevo país. La movilidad, la migración y la transculturalidad han dejado de ser excepciones y son cada vez más un fenómeno central de nuestro tiempo. Sin embargo, las experiencias de los migrantes suelen permanecer invisibles para el resto de la sociedad”, resumen de su proyecto sus creadoras, la diseñadora gráfica Florencia Young y la artista Marula Di Como, residentes en Alemania desde el 2002.

A Florencia, entrevistada en una gélida tarde de domingo en su departamento de Berlín, la llevó una beca de tres meses en Barcelona que la crisis del 2001 hizo que se evaporara, aunque no sus ganas (ni las de su esposo músico con giras en el exterior) de hacer experiencia en otro lugar. A poco de llegar, Young y Di Como se reencuentran (ya habían trabajado juntas en Buenos Aires) y comenzó la sinergia. “Marula, que venía haciendo pictogramas como parte de su obra, me pide que vectorialice unos dibujos que tenía sobre el ser extranjero. El tema me era totalmente afín. Al poco tiempo, la invitan al evento Berlín-Buenos Aires en el marco de la hermandad entre ciudades y decide presentar esos pictogramas firmando las dos con el nombre de ‘Proyecto ausländer’. Ese proyecto se presentó sólo en carteles luminosos en las calles de Buenos Aires en diciembre de 2003”, cuenta Young.

Así arrancan con esta iniciativa acerca de las experiencias de ser extranjero. En 2004 invitan a la socióloga Estela Schindel para abordar el fenómeno de la migración en Berlín, y extender la invitación a cientos de mujeres de diferentes orígenes, culturas y estatus social. En 2005 comienza Kollektiv Migrantas. En 2006 se une la urbanista Irma Leinauer y en 2007 la periodista Alejandra López.

El objetivo es siempre el mismo: reflexionar con diferentes grupos de mujeres –turcas, kurdas, españolas, entre muchas otras nacionalidades– el significado de la casa, dónde está el hogar. “Básicamente, qué quieren contarle al otro, a los otros, de ellas. Del país del que vienen y del que viven, cómo se sienten, qué les gusta o qué les molesta, qué necesidades tienen. Me pasa esto o lo otro. En los talleres les pedimos que lo dibujen, de forma simple, sencilla, sin miedo. De hecho tenemos hasta un paso a paso con consejos claves para que no se inhiban porque el saber dibujar no es impedimento para expresarse, que para nosotras es lo más importante. Y todos los dibujos los seleccionamos por temas y algunos los transformamos en pictogramas que exponemos luego junto con todos los dibujos originales, además de las fotografías de las participantes, el audio y fotos de la acción urbana que exponemos luego con todo el grupo participante. Y sin dudas esa parte es la más emocionante. Los proyectos de Migrantas concluyen con una exposición que brinda un espacio de intercambio. Al ver sus dibujos expuestos, las participantes de los talleres se ven legitimadas y reconocidas. A la vez, los visitantes tienen la oportunidad de acercarse a dichas experiencias y reflexiones”, detallan.

Así, definen los talleres como de “expresión gráfica de la propia historia”. “Migrantas se encuentra con otras mujeres migrantes para reflexionar colectivamente en talleres acerca de su condición. Los encuentros tienen lugar en sus propias organizaciones, instituciones y asociaciones. Mujeres de diferentes orígenes nacionales, sociales, culturales y estatus legal intercambian sus experiencias y las expresan en dibujos simples.”

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DEL DIBUJO AL PICTOGRAMA

Después de un cuidadoso análisis de los dibujos surgidos en los diversos talleres y respetando la intención de los mismos, identifican los elementos claves, temáticas constantes y los traducen en pictogramas. Así surge un lenguaje visual y accesible para todos que despliegan en muestras e intervenciones urbanas, una acción aún más pregnante y generadora de conciencia.

“Los pictogramas son el lenguaje visual de Migrantas. Son imágenes simples que combinan síntesis con alta capacidad de expresión, cuyo diseño transmite una multiplicidad de emociones. Las personas de identidades y procedencias diversas pueden reconocerse en los pictogramas o, a partir de ellos, modificar sus propias perspectivas”, señalan.

La inserción de los pictogramas en el espacio público es un aspecto decisivo, ya sea a través de afiches publicitarios, animaciones digitales, la distribución de postales, o la impresión de bolsas para las compras. El objetivo es siempre integrar la subjetividad del migrante al paisaje urbano. Las acciones interpelan a los transeúntes y les proponen un estímulo para la reflexión.

“Después de haber realizado varios proyectos en la ciudad de Berlín, el colectivo ha iniciado su trabajo en otras ciudades alemanas. La primera estación fuera de Berlín fue en la ciudad de Hamburgo en 2007, a la que le siguió Colonia, en 2008. Trabajamos permanentemente en la creación de redes, consolidando las ya existentes y trazando nuevas para seguir proyectando y concretando proyectos en otras latitudes. Invitamos a todos aquellos interesados en generar proyectos con migrantas de otras ciudades: actores comunales, instituciones sociales y/o culturales y/o gubernamentales a contactarse con nosotras para diseñar juntos redes de trabajo”, cuentan.

Además, Migrantas desarrolló una exposición itinerante para congresos, jornadas y simposios que estén vinculados a temas de migración, integración y movilidad. La exposición consta de diez paneles de 195 x 70 cm en los cuales hay numerosas imágenes y textos en alemán e inglés. Se dan a conocer en ellos los resultados de los diferentes proyectos realizados por migrantas entre 2003 y la actualidad en Buenos Aires, Berlín, Hamburgo y Colonia. En el año 2011 obtienen el premio Hauptstadtpreis für Toleranz und Integration (Premio a la Tolerancia y a la Integración) otorgado por la Iniciativa de Berlín Hauptstadt E.V.

Así, a la fecha, ya han realizado más de 54 workshops, con más de 500 mujeres y niños de 72 nacionalidades diferentes en cinco ciudades distintas (Berlín, Colonia, Sevilla, Hamburgo, Buenos Aires), de los que resultaron más de 1000 dibujos, 68 pictogramas, 75.000 postales distribuidas gratuitamente, 1500 bolsas, 5 animaciones digitales, 3000 stickers, 3000 flyers y un sinfín de intervenciones callejeras (afiches, animaciones en subtes, instalación en pantallas luminosas de publicidad), entre otras acciones que permiten vislumbrar la potencia del proyecto.

Iniciativa que materializa del modo más simple y contundente tantas emociones y sentimientos encontrados: ¿Por qué y para qué? ¿Hacia dónde? ¿Qué cargás? ¿De dónde? ¿Con quién? ¿Por quién? ¿Futuro? ¿A dónde pertenecerá? Y quizá la más fuerte, la figura femenina con pies en forma de raíces y la pregunta clave: ¿Aquí?

¿Qué es lo más fuerte que vivieron con este proyecto?

–Ver la cara de felicidad, orgullo y satisfacción de las mujeres que iban a la muestra con sus familias y nunca habían entrado a un museo o a una galería, y que viesen sus dibujos expuestos, enmarcados o les hicieran notas y luego salieran en los diarios o en la televisión o en la radio. Eso que dicen que hacemos, empoderamiento, verlo es muy gratificante. Que el proyecto se analice en las universidades también. Y, por ejemplo, que a la empresa que pega los afiches de la filial de Colonia le pareciera que el proyecto debía apoyarse y desde el 2008 a hoy siguen pegando los afiches en la calle, es genial.

¿Qué les toca o tocó en lo personal?

–Ver que algunos de los pictogramas que surgieron de dibujos de mujeres migrantes representaban también, reconocido por ellos, a muchos alemanes.

¿Cuál es el pictograma que más las representa?

–“Aquí y allí mi país”.

www.migrantas.org

Migrantas, un lenguaje visual de la migración

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Migrantas se propone hacer visible en el espacio urbano, a través de sus diversos proyectos, las reflexiones y sentimientos vinculados a la vida en un nuevo país.
La movilidad, la migración y la transculturalidad han dejado de ser excepciones y son cada vez más un fenómeno central de nuestro tiempo. Sin embargo, las experiencias de los migrantes suelen permanecer invisibles para el resto de la sociedad.
El equipo migrantas trabaja sobre migración, identidad y diálogo intercultural. Sus proyectos reúnen herramientas del arte, el diseño y las ciencias sociales. Las integrantes del equipo, muchas de ellas inmigradas a Alemania, conciben su trabajo con otros migrantes como un diálogo horizontal.

Talleres| Expresión gráfica de la propia historia
Migrantas se encuentra con otras mujeres migrantes para reflexionar colectivamente en talleres acerca de su condición. Los encuentros tienen lugar en sus propias organizaciones, instituciones y asociaciones. Mujeres de diferentes orígenes nacionales, sociales, culturales y estatus legal, intercambian sus experiencias y las expresan en dibujos simples.

Desarrollo | Del dibujo al pictograma 
Después de un cuidadoso análisis de los dibujos surgidos en los diversos talleres, y respetando la intención de los mismos, migrantas identifica elementos claves, temáticas constantes y los traduce en pictogramas. Así surge un lenguaje visual y accesible para todos.

Pictogramas | Simplicidad y expresión
Los pictogramas son el lenguaje visual de migrantas. Son imágenes simples que combinan síntesis con alta capacidad de expresión, cuyo diseño transmite una multiplicidad de emociones. Las personas de identidades y procedencias diversas pueden reconocerse en los pictogramas o, a partir de ellos, modificar sus propias perspectivas.

Resultados | Reconocimiento y visibilidad
Los proyectos de migrantas concluyen con una exposición que brinda un espacio de intercambio. Al ver sus dibujos expuestos, las participantes de los talleres se ven legitimadas y reconocidas. A la vez, los visitantes tienen la oportunidad de acercarse a dichas experiencias y reflexiones.

Acciones urbanas | Ser parte del paisaje de la ciudad
La inserción de los pictogramas en el espacio público es un aspecto decisivo, ya sea a través de afiches publicitarios, animaciones digitales, la distribución de postales, o la impresión de bolsas para las compras. El objetivo es siempre integrar la subjetividad del migrante al paisaje urbano. Las acciones interpelan a los transeúntes y les proponen un estímulo para la reflexión.

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Costumeiro gente famosa cantar jornalistas

Jornalista Tristane BanonDominique Strauss-Kahn
Dominique e Anne Sinclair

Com indecoroso e apelativo título “Escândalo sexual atinge jornalistas˜, Gilberto Dimenstein faz a defesa de Dominique Strauss-Kahn, diretor-geral do Fundo Monetário Internacional, preso como estuprador.

Para Dimenstein, Dominique é inocente. Acontece que o presidente do FMI admitiu que teve relações sexuais com uma camareira de 32 anos, negra, de origem africana, em um apartamento do Sofitel, hotel de Nova York, o local do crime.

Disse que fez sexo consentido com Nafissatou Diallo, emigrante da Guiné. E que não pagou. Fortuito caso de amor à primeira vista. Coisa costumeira para quem tem o apelido de o “Grande Sedutor”. De quem casou três vezes, sendo a atual esposa a jornalista Anne Sinclair.

Escondeu Dimenstein que existem outras acusações contra Dominique.

A jornalista e escritora Tristane Banon contou que, em 2002, quando tinha 22 anos, estava entrevistando Dominique Strauss-Kahn para um de seus livros, quando ele tentou violentá-la.
Nafissatou Diallo

Dominique, ficha criminal

O escândalo sexual não atinge jornalistas. E sim, apenas uma jornalista, Tristane, branca, bonita, e francesa que nem Dominique.
Com Anne, estadunidense, ele casou.