Dilma arma una agenda de izquierda para resistir

ACTOS CON LA CENTRAL GREMIAL, ENTREGA DE VIVIENDAS Y ANUNCIOS SOCIALES EN MATERIA DE SALUD

 

Reunida con sus asesores más fieles y dirigentes sociales en el Palacio del Planalto, la mandataria quiere evitar que Temer se atribuya trabajos de licitaciones en aeropuertos. La presidenta convocará al consejo de política indígena.

La presidenta brasileña Dilma Rousseff prepara una agenda de izquierda para resistir fuera del poder, si llega a ser apartada del cargo con el juicio político que se realiza en el Senado. Mientras, el vicepresidente, Michel Temer, en caso de asumir la jefatura de Estado, formará un equipo especial para reinaugurar la era de las privatizaciones en Brasil.

En el marco de la votación que se realizará en el Senado el 11 de mayo y que podría dejar a Rousseff suspendida por seis meses, la mandataria estudia una agenda de izquierda para establecer una marca cercana a los movimientos que la defienden en las calles. La organización del gobierno y del Partido de los Trabajadores (PT) pasa por cómo encarar una resistencia sin reconocer al gobierno de Temer durante los seis meses en los cuales ella estaría apartada de la presidencia hasta un veredicto final del Senado. El alejamiento de la presidenta del poder debe ser aprobado por mayoría simple de los 81 senadores. Si en 180 días el Senado no resuelve la cuestión, Rousseff volverá al cargo, pero el país, tras seis meses de Temer, se encontrará en otras condiciones. “Un gobierno de Temer, golpista, no tendrá paz en las calles”, dijo el presidente de la Central Unica de Trabajadores (CUT), que prepara un acto para del 1° de mayo en San Pablo, para denunciar el golpe, ocasión que podría contar con la presencia de Dilma. “El objetivo del golpe es darle al empresariado la posibilidad de derogar las leyes laborales que rigen desde 1943”, concluyó Freitas.

Reunida con sus asesores más fieles y dirigentes sociales en el Palacio del Planalto, la mandataria quiere evitar que Temer se atribuya por ejemplo los trabajos de licitaciones en cuatro aeropuertos (Puerto Alegre, Fortaleza, Florianópolis y Salvador). “Es muy probable que Dilma convoque al consejo de política indígena y que haga anuncios sociales en materia de salud en las periferias, la entrega de viviendas populares, además de participar en un acto de recibimiento de la antorcha olímpica de los Juegos de Río 2016”, afirmó un allegado al ex presidente Lula.

En torno de Rousseff está planteada la hipótesis de nuevas elecciones, alentada por el presidente del Senado, Renan Calheiro, y calificadas como “el verdadero golpe” por Temer, ya que el calendario electoral las fecha para octubre del 2018. Calheiro, que pertenece al Partido del Movimiento de la Democracia Brasileña (PMDB) que integra Temer, que ayer se reunió con el vicepresidente, es un hombre clave porque el Senado cumplió su segunda sesión de la comisión de juicio político y de él depende gran parte de los trabajos y la llamada “pacificación” en caso de que Rousseff sea apartada del cargo.

Con la posibilidad de llegar a ser presidente interino y tal vez definitivo, Temer armó una agenda económica vinculada a nombres del liberalismo y al mundo financiero, que la presentó a los grupos de poder nacionales e internacionales para cerrar filas en torno de la recuperación económica del país. Un estrecho colaborador de Temer informó que el vicepresidente prepara la creación de un consejo especial de cinco personas, liderado por el ex gobernador de Rio de Janeiro Wellington Moreira Franco, para reflotar un plan de privatizaciones y administrar la política de concesiones vigentes. “La novedad sería la participación privada (llamada PPP) para gerenciar en el sistema público de salud, una agenda que siempre fue obstruida por el PT”, afirmó la fuente cercana a Temer.

El plan de concesiones de puertos, aeropuertos y carreteras forma parte del actual gobierno de Rousseff, pero Temer busca apoyos en el Partido Social de Democracia Brasileña (PSDB) del ex presidente Fernando Henrique Cardoso (1995-2002) para avivar la confianza de los inversores. Las únicas resistencias a la participación del PSDB en una gestión de Temer, fueron impuestas por el senador, ex candidato presidencial y ex gobernador de Miras Gerais, Aécio Nieves, presidente del partido, quien anunció ayer que el próximo martes lanzará una agenda de emergencia para Brasil para condicionar al vicepresidente.

Temer está conformando a cielo abierto su gabinete y ya obtuvo el sí del que sería su ministro de Economía, Henrique Meirelles, ex presidente del Banco Central en la era de Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010) y ex presidente del Banco de Boston. Como condición pidió participar de la elección de un jefe de un Banco Central Autónomo. Para ese cargo, hoy ocupado por un funcionario de carrera elegido por Rousseff, Alexandre Tombini, están considerando a Ilan Goldfajn, economista jefe del Itaú, el banco privado más poderoso de Brasil.

Mientras tanto en el Senado, la comisión de juicio político discutió ayer sobre las “pedaleadas fiscales”, el delito por el cual se enjuicia a Rousseff, el mismo que se le adjudica al senador instructor del caso, el opositor Antonio Anastasia, cuando fue gobernador de Minas Gerais hasta 2014. Hoy está previsto que los abogados denunciantes, vinculados al PSDB, ofrezcan testimonio en la comisión de impeachment y el viernes lo harán los defensores de la presidenta, el abogado general de la Unión, José Eduardo Cardozo, y los ministros de Economía, Nelson Barbosa, y de Agricultura, Katia Abreu. Cardozo sostiene que no existe delito de responsabilidad para juzgar a Rousseff y que el proceso de trata de una “venganza” del presidente de Diputados, Cunha.

Rousseff no está acusada en el escándalo de corrupción

La plaga de la corrupción

 

El NUEVO Herald/ Miami

JUNTA EDITORIAL


Mientras Brasil se embarca en el difícil proceso de buscar la salida de la presidenta Dilma Rousseff de su cargo, hay que recordar a los legisladores que cualquier movida hacia una impugnación debe ser por una grave violación de la ley, no por política. Aquí en Estados Unidos sabemos algo de eso.

Claro, no hay comparación entre las acusaciones o las situaciones que afrontó el ex presidente Bill Clinton, impugnado por la Cámara de Representantes hace casi 20 años pero que sobrevivió un juicio en el Senado, y las que encara Rousseff.

A Clinton lo acusaron de una relación impropia con una becaria de la Casa Blanca y de mentir bajo juramento sobre asuntos personales. A Dilma la acusan de violar regulaciones sobre finanzas del Estado, un truco presupuestario para ocultar un creciente déficit.

Son dos casos completamente distintos, y solo tienen en común el ímpetu político detrás del proceso de impugnación.

Clinton tuvo una conducta que no se espera en un presidente. Pero los republicanos que lo acusaron nunca lograron convencer a un público escéptico de que lo hacían por el interés nacional, y no por intereses políticos egoístas. El público tampoco consideró que las acciones de Clinton fueran tan terribles como reiteraban los republicanos.

Rousseff jugó con las finanzas públicas. Quería mejorar sus posibilidades de reelección en el 2014 y tomó prestados $11,000 millones de los bancos estatales para costear populares programas sociales creados para ayudar a los pobres, que forman la base de su partido.

Los expertos en leyes y derecho constitucional de Brasil tienen opiniones divergentes sobre si esa acción es motivo para que Rousseff salga del Palacio de Planalto. Los senadores deben considerar bien el tema al votar esta semana sobre la posibilidad de un juicio político.

Pero el verdadero problema no es la maniobra financiera que hizo la Presidenta, sino más bien la crisis de corrupción que azota a Brasil. Una enorme investigación de la corrupción ha implicado a unos 50 políticos y a varios líderes empresariales.

Rousseff es una de los pocos líderes políticos de alto rango que no está acusada de corrupción. Pero sí lo está Eduardo Cunha, presidente de la Cámara de Diputados de Brasil, el hombre al frente del proceso de impugnación de la Presidenta. Lo están investigando por lavado de dinero y por aceptar sobornos. Muchos acusados como él están entre los legisladores que van a decidir el futuro de la Presidenta.

Luego está el vicepresidente Michel Temer, un personaje político que disgusta al público y que reemplazaría a Rousseff, por lo menos durante el juicio en el Senado. Los testimonios lo implican, junto a aliados cercanos, en el escándalo de corrupción en Petrobras, la petrolera estatal.

Con la impugnación de la Presidenta, los políticos corruptos de Brasil tienen la oportunidad de ocultar sus propios delitos de la vista del público. Rousseff sería un chivo expiatorio para aplacar la sed de justicia de la gente, una persona a la que puedan culpar de los males del país.

Rousseff puede ser culpable de administrar mal la economía, pero no forma parte del escándalo de corrupción.

La única manera en que Brasil puede salir fortalecido de este lío es seguir confiando en las instituciones democráticas para llevar a los corruptos ante la justicia. Si se prueba que Rousseff cometió infracciones, es grave, pero la impugnación es un castigo desproporcionado por administrar mal el presupuesto.

Los brasileños deben ir tras los ladrones y decidir cuál será la suerte de los políticos corruptos y de los incompetentes.

EDITORIAL

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Autorizan otras dos investigaciones contra el presidente de la Cámara de Diputados en Brasil

La Corte Suprema de Brasil autorizó hoy la apertura de otras dos investigaciones por corrupción sobre el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, contra quien ya hay tres procesos en marcha en la máxima corte del país, informaron fuentes oficiales

EFE/Madri
Diario las Américas/ Miami

La Corte Suprema de Brasil autorizó hoy la apertura de otras dos investigaciones por corrupción sobre el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, contra quien ya hay tres procesos en marcha en la máxima corte del país, informaron fuentes oficiales.

El inicio de las dos nuevas investigaciones fue ordenado este lunes por el magistrado Teori Zavascki, el instructor en el Supremo Tribunal Federal de todos los procesos vinculados con el gigantesco escándalo de corrupción en la petrolera Petrobras, según informó la propia corte.

El tribunal se abstuvo de dar detalles sobre las dos nuevas investigaciones por respeto a su secreto pero al parecer también están vinculadas a los desvíos en Petrobras.

Como presidente de la Cámara de Diputados, Cunha es el segundo en la línea de sucesión de la presidencia de Brasil y fue el encargado de iniciar los trámites para el juicio político con fines de destitución que el Congreso estudia abrir a la presidenta Dilma Rousseff.

El primero en la línea de sucesión es el vicepresidente Michel Temer, quien también puede ser sometido a un proceso similar al de Rousseff.

En caso de que ambos sean despojados de sus mandatos, Cunha asumiría la jefatura del Estado.

Al menos tres delatores que colaboran en la investigación de los desvíos en Petrobras han entregado supuestas pruebas que muestran que Cunha recibió 5,1 millones de dólares por haber intermediado un contrato ilegal de la petrolera.

Dicho presunto soborno formaba parte de un total de 40 millones de dólares que el empresario Julio Camargo aceptó pagar a cambio de adjudicarle un contrato de 1.200 millones de dólares para construir dos navíos de explotación de petróleo en aguas marinas para Petrobras.

Además de los procesos en la Corte Suprema, el Consejo de Ética de la Cámara de Diputados investiga si el presidente de la Cámara mintió al Congreso al declarar que no tiene cuantas bancarias en el exterior ni vínculos con las corruptelas en Petrobras.

Tal falta constituye una violación del Código de Ética de la Cámara de Diputados y, de comprobarse, puede ser sancionada hasta con la pérdida del mandato del legislador.

Pese a que el congresista lo niega, la Justicia de Suiza, que colabora con tribunales brasileños, ya confirmó que Cunha posee cuentas en ese país.

El presidente de los Diputados ha aprovechado su cargo para, mediante numerosos recursos y maniobras, dilatar al máximo el proceso que abrió contra él en octubre pasado el Consejo de Ética.

En diciembre pasado, cuando solicitó la tercera investigación contra Cunha ante la Corte Suprema, el procurador general de la República (Fiscal), Rodrigo Janot, pidió que el tribunal despoje a Cunha de su mandato como presidente de la Cámara Baja para impedirle que siga utilizando el cargo para dificultar las investigaciones contra él por supuesta corrupción.

El procurador alegó que el legislador utiliza su cargo para intimidar a otros parlamentarios y dificultar las investigaciones, así como para defender “intereses propios y fines ilícitos”.

En su petición, el procurador hizo una lista de once actos que supuestamente demuestran que Cunha utiliza el mandato de diputado y el cargo de presidente de la Cámara para “intimidar a parlamentarios, reos que colaboran con la justicia, abogados y agentes públicos con el objetivo de dificultar y atrasar las investigaciones contra él”.

POBRE BRASIL El truculento Gilmar Mendes asume la presidencia del Tribunal Superior Electoral. Su voto está más cantado que himno nacional en fecha patria

El mandato de Michel Temer será alcanzado por un golpe institucional, conducido por un bucanero llamado Eduardo Cunha, que preside la Cámara de Diputados frente al injustificable silencio del Supremo Tribunal Federal, donde es reo. No hay pruebas de que Dilma Rousseff haya cometido crimen de responsabilidad, única justificación prevista en la Constitución para destituir a un presidente

 

 

Por Eric Nepomuceno
Página 12/ Argentina 

Luego del deprimente e indecoroso espectáculo ofrecido a millones de espectadores por los honorables señores diputados brasileños el domingo 17, llegó la hora de sus excelencias, los magistrados del Tribunal Superior Electoral, dar claras muestras de que la justicia es, en el Brasil de hoy, materia volátil y susceptible de altísima maleabilidad.

A ver: luego de la victoria de la candidatura Dilma Rousseff-Michel Temer en las presidenciales de octubre del 2014, los derrotados entraron, en el Tribunal Superior Electoral, con cuatro acciones pidiendo la impugnación del resultado de las urnas. El argumento básico: irregularidad en las cuentas de la campaña victoriosa y uso de dinero ilegal, injustificado e injustificable.

Curiosidades que nadie se animó a explicar: una misma empresa donó al derrotado Aécio Neves y a la dupla vencedora. El dinero destinado a Neves era legal y de origen legítimo, pero el destinado a la campaña victoriosa era parte del esquema de coimas cobradas en contratos ilegales con la Petrobras.

Pese al absurdo, no se investigarán las cuentas de los derrotados transformados en denunciantes. El juicio está en tramitación, y si el TSE llega a la conclusión de que efectivamente hubo irregularidades en los gastos de campaña, podrá determinar la destitución de Dilma Rousseff y su vice, Michel Temer, y convocar nuevas elecciones.

Hace dos semanas, y en pleno auge de la conspiración para traicionar a la mandataria, entregarla a la furia de las hienas de la Cámara de Diputados y asumir, garboso, la presidencia sin haber obtenido un sólo voto personal, Michel Temer entró con un pedido junto al TSE, para que hubiese “desmembramiento de las cuentas de campaña”.

En su argumentación presentada a las máximas instancias de la Justicia Electoral, el impávido y melifluo Michel Temer asegura que su partido promovió “recaudaciones legales, con movimientos en cuenta corriente específica y destinación legal indudosa”. Neologismos aparte, quiere decir que su partido plagado de acusaciones de corrupción a lo largo de su nada noble historia es honesto a no más poder. Sería, pues, injusto correr el riesgo de ser condenado “por arrastre, debido a irregularidades en las cuentas de la campaña encabezada por Dilma Rousseff”.

Lo más asombroso, sin embargo, es que se detecta claramente una tendencia, entre la mayoría de los siete integrantes del Tribunal Superior Electoral, a aprobar esa tesis descabellada y descarada. La jurisprudencia del TSE muestra que jamás se admitió desmembrar cuentas de campaña, pero ya se sabe que para todo, bajo el cielo, hay una primera vez.

Tres de esos magistrados integran también el Supremo Tribunal Federal, instancia máxima de la justicia, y se consagraron en el papel de jueces facciosos: en lugar de proferir votos y sentencias, lanzan discursos incendiarios contra el gobierno, Dilma, Lula y el PT, no necesariamente en este orden.

El más truculento de ellos, Gilmar Mendes, asume ahora en mayo la presidencia del Tribunal Superior Electoral. Su voto está más cantado que himno nacional en fecha patria.

En conversas informales, cuidadosamente filtradas a los grandes medios hegemónicos de comunicación, adalides del golpe y envenenadores de la opinión pública, argumentan –pidiendo, claro, un anonimato ridículo– que es esencial salvar el ‘mandato’ de Michel Temer.

El TSE tiene, acorde a esa versión esdrújula, un papel decisivo para evitar una “crisis de gobernabilidad en el país”, que coincidiría con “el trauma del impeachment”.

El mandato de Michel Temer será alcanzado por un golpe institucional, conducido por un bucanero llamado Eduardo Cunha, que preside la Cámara de Diputados frente al injustificable silencio del Supremo Tribunal Federal, donde es reo. No hay pruebas de que Dilma Rousseff haya cometido crimen de responsabilidad, única justificación prevista en la Constitución para destituir a un presidente.

En la patética sesión en que se aprobó la apertura de su juicio político, 29 diputados votaron “por la familia”, 27 “por Dios”, uno por “mi hija”, otro “por mi nieta”, otro “para impedir el cambio de sexo en los niños” y la lista de absurdos es larga y nauseabunda. Poquísimos mencionaron los supuestos crímenes de responsabilidad que habrían sido cometidos por la presidenta.

El Senado seguramente abrirá el juicio, que se extenderá por hasta 180 días. En ese tiempo, Michel Temer asumirá la presidencia.

Si por coincidencia en ese período el Tribunal Superior Electoral impugna el resultado de 2014, él estaría liquidado junto a Dilma Rousseff. De ahí la necesidad de protegerlo.

Triste, ofensiva ironía: a la hora de destituir a una mandataria por algo que ella no cometió, ningún magistrado se preocupó con la “crisis de gobernabilidad” o con “el trauma del impeachment”.

Permitir que un juicio político que infringe las reglas esenciales de la justicia –demostrar la culpa del acusado– es algo aceptable. Inaceptable es dejar que el vice que traicionó a la presidente y usurpará su puesto corra algún riesgo jurídico.

Pobre país.

En caso de que prospere el juicio político contra Michel Temer, sería el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, quien asumiría el poder

Temer forma parte del centrista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) que rompió su alianza con el Partido de los Trabajadores (PT). Sobre él también pesa una solicitud de juicio político que de continuar obligaría al país a adelantar las elecciones presidenciales.

Fernando de la Cuadra señaló que “el gran problema que se presenta ahora, es que la alternativa de ser gobernados por Michel Temer es bastante sombría, porque el vicepresidente no reune las condiciones de legalidad, legitimidad ni credibilidad para iniciar un proceso de recuperación económica y unidad nacional”.

Y agregó: “Existen varios recursos en su contra en los tribunales y en la propia Cámara, los que fueron archivados por su principal aliado que ocupa actualmente la presidencia de la Cámara, Eduardo Cunha, un personaje siniestro y manipulador que se encuentra condenado por corrupción por el Supremo Tribunal Federal (STF). Sin embargo, el mismo STF resolvió que dichos procesos deben ser considerados y ordenó a Cunha su inmediata apertura”.

En caso de que prospere el juicio político contra Michel Temer, sería el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, quien asumiría el poder. Un escenario que, para el experto, es “realmente lamentable y muy peligroso”. El presidente de la Cámara también es acusado por el STF de corrupción y blanqueo de capitales por cobrar comisiones a cambio de la concesión de contratos públicos de Petrobras. Una vez en el poder, deberá llamar a elecciones dentro de 90 días para elegir a un nuevo jefe de Estado.

En este contexto, el académico sostuvo que “probablemente la mejor alternativa es que la chapa Rousseff-Temer sea impugnada por el Tribunal Superior Electoral por uso de recursos fraudulentos en la campaña de 2014 y se convoque a nuevas elecciones”.

Un hecho que, dice, “debería acontecer antes de fin de 2016, pues a partir del próximo año la elección es realizada de manera indirecta por el Congreso”. Y añadió: “Y sabemos a esta altura que el actual Congreso es dominado por muchas mafias y grupos de intereses financiados por grandes empresas contratistas, por la bancada ruralista y del agronegocio, la industria farmaceutica, empresas de seguridad, grupos financieros, sectas evangélicas, etc.” By Meritxell Freixas
El Ciudadano

“Cunha sobreviverá até mesmo a uma eventual guerra atômica. Restará apenas ele e as baratas”

Na cama com o rival da política

 

Tudo estava indo muito bem, até que ela resolveu fazer uma graça erótica com uma lingerie vermelha para o maridão

 


por Xico Sá/ Em País/ Espanha

O amor nos tempos do cólera. Se as amizades e o almoço domingueiro de família foram abalados, o arrulhar dos pombinhos também sofre ruídos e desafinações perigosas.

Sim, entre marido e mulher que estão em lados opostos na contenda -valha-me Nossa Senhora Desatadora dos Nós!-, o risco de ruptura se renova a cada edição do telejornal noturno. Que sufoco. Nunca foi tão fácil o divórcio depois de uma D.R. ideológica. Um legítimo pé-na-bunda dialético. E cada um para a sua manifestação partidária.

Um casal amigo de São Paulo foi obrigado a fazer um pacto de sobrevivência amorosa. Interessante. Graças à sugestão de uma alma diplomática, combinaram não discutir mais política na presença um do outro. Até o noticiário da televisão passaram a ver em cômodos separados. Nas refeições, ficavam restritos ao protocolo mais elementar – “passa a salada”, “passa o azeite”, “passa a farofa” etc.
Tudo estava indo muito bem, até que ela resolveu fazer uma graça erótica com uma lingerie vermelha para o maridão. A noite foi um fracasso na cama. O episódio virou folclore entre os conhecidos da dupla. A incendiária jura que não havia provocação alguma além da sedução caliente. Não o convenceu até agora. E não se fala mais nisso. Preservemos o amor, antes que seja tarde demais.

Turma do deixa disso

Você há de dizer, amigo zen e deboísta, bom mesmo era o tempo em que o país ainda não se dividia entre petralhas e coxinhas. Não havia sequer os isentões. Todos portavam apenas uma bronca: com o técnico da seleção Brasileira. Ninguém pensava em derrubar, golpear ou impichar o presidente. E o Chico Buarque, pasme, era unanimidade nacional. Nessa época, a nossa instituição mais firme e respeitável era a turma do deixa disso, a TDDD. Funcionava em regime de 24 horas. Uma garantia constitucional.

Vestisse vermelho ou verde-amarelo, você contava com a TDDD para eventuais pendengas de botequim, peladas de futebol ou quermesses. No Brasil dividido desde as eleições de 2014, a turma saiu de cena. Restou apenas a tropa que ora distribui porrada nos estudantes, ora tira sorridentes selfies com os “patriotas”.

Como faz falta tal turma nessa hora. Pela volta imediata dessa brava gente pacificadora. Agora teria um trabalho extra: mediar os confrontos nas listas do whatsapp das famílias. Aqui o bicho pega tanto quanto nas ruas. O almoço de domingo anda esvaziado ou servido em dois turnos -primeiro os parentes do “Fora Dilma”, depois a galera do “não vai ter golpe”. Tem filho por aí que não vê a mãe desde a fase I da Operação Lava Jato.

Os avós, de certa forma, ainda tentam encarnar a turma do deixa disso. Sem sucesso com os adultos. Irmão desconhece irmão. O risco bíblico de reedições caseiras de uma tragédia tipo Caim & Abel é constante. Que tempos. Calma, pessoal. Não há acordo nem em relação ao Eduardo Cunha, o inimputável presidente da Câmara que comanda o processo de impeachment. Este elemento, aliás, sobreviverá até mesmo a uma eventual guerra atômica. Restará apenas ele e as baratas.

 

 

Dilma: “Estimulan la violencia, estimulan la agresión a los ministros (en restoranes y aviones), a diputados, eso tiene un nombre, eso se llama fascismo”

EL MUNDO › ENTREVISTA A LA PRESIDENTA DE BRASIL, DILMA ROUSSEFF

“Si hoy hubiera un golpe en este Brasil democrático sería un tipo de golpe institucional”

Rousseff asegura que el intento de destituirla a través de un impeachment no tiene sustento legal. “Pueden investigarme del derecho y el revés, que no van a encontrar nada.” La mandataria enfatiza que no va a renunciar. “Me piden que renuncie para evitarse el mal trago de tener que echar de forma ilegal a una presidenta elegida.”

Por Darío Pignotti
Página/12 Argentina

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“Es muy triste que hoy se cumplan 40 años del golpe de Estado en la Argentina, y al mismo tiempo debemos estar muy alegres de que ahora los argentinos tengan un sistema democrático. Los golpes cambian sus características con el correr de tiempo, si hoy hubiera un golpe en este Brasil democrático sería un tipo de golpe institucional”. Esa fue la primera respuesta de la presidenta Dilma Rousseff durante una entrevista de casi 100 minutos ofrecida ayer en la amplia mesa de madera circular de su despacho del tercer piso del Palacio del Planalto. Dilma está sentada junto a una pared blanca en lo alto de la cual hay un escudo brasileño. Pide que enciendan el aire acondicionado, “si no, nos vamos a freír”, mientras los mozos ofrecen jugo de naranja natural. Es una mañana calurosa, característica del otoño brasileño: lo atípico es que hasta el inicio del encuentro no se vieron grupos hostiles al gobierno y la democracia merodeando el palacio, que ha sido hostilizado casi a diario con consignas que van desde el “impeachment ya” hasta “S.O.S Fuerzas Armadas”.

“Nosotros tuvimos golpes militares en América Latina en aquellos años setenta, conozco lo que pasó en la Escuela de Mecánica de la Armada… ahora no se dan esos golpes, ahora tratan de romper el delicado tejido democrático…alimentan la intolerancia…buscan romper el pacto (social) basado en la Constitución de 1988”. Ella afirma que no se puede voltear a un presidente de la república legítimamente electo, salvo que se pruebe que cometió crimen de responsabilidad (en el ejercicio del mandato). “Si no hay pruebas contra mí, (para sustanciar el impeachment) esto es golpe, golpe contra la democracia”, reforzó la mandataria ante una pregunta de Página/12, el único diario latinoamericano que participó en el encuentro junto a The New York Times, Le Monde, El País, The Guardian y Die Zeit.

“En una democracia tenemos que reaccionar de forma democrática. Recurriremos a todos los instrumentos legales para dejar claro las características de este golpe. Pero yo les recomiendo que se pregunten a quiénes beneficia esto, muchos de los cuales ni siquiera han aparecido aún en escena”.

Mientras subimos del segundo al tercer piso del palacio por una rampa helicoidal (con la firma del arquitecto modernista-comunista Oscar Niemeyer), la misma por la que Lula, cabizbajo, y Dilma descendieron el jueves pasado cuando aquél fue puesto en funciones de ministro, un asesor habla del carácter “aguerrido” de la presidenta a medida que se cierra el cerco para destituirla.

Bastante delgada a fuerza de andar en bicicleta por las mañanas y el estrés de enfrentar una conspiración por día, Dilma no tiene el semblante de alguien abatido. Antes bien lo contrario. Viste una blusa bordó y negra completada con una gargantilla dorada, poco maquillaje, pintura en los labios pero no en la uñas. Sobria, pero sin ser monacal.

Cuando se la indaga sobre la posibilidad de que renuncie al cargo alza la voz y responde mirando con firmeza a uno de los corresponsales.

“Me piden que renuncie. ¿Por qué? ¿Por ser una mujer frágil? No, no soy una mujer frágil. Mi vida no fue eso. Piden que renuncie para evitarse el mal trago de tener que echar de forma ilegal a una presidenta elegida”

Asegura que los enemigos del gobierno subestiman su capacidad de enfrentar las adversidades. “Ellos piensan que yo estoy completamente afectada, presionada, desestructurada, y no lo estoy, es verdad que no lo estoy. Yo tuve una vida muy complicada, tenía 19 años (inicio de la década del 70, militaba en una organización armada) cuando estuve tres años presa.

Acá la prisión no era nada leve, era muy pesada, tal vez similar a la de Argentina, aunque creo que la de Argentina fue un poco peor porque el asesinato de personas allá fue más generalizado. Pero en Brasil también hubo muchas muertes. Entonces si uno compara, verá que yo ya luché en aquella época en condiciones mucho más difíciles que las de ahora que estamos en democracia. Esta situación es más segura. Yo voy a luchar, no voy a renunciar, para sacarme de acá van a tener que probar (que hubo violación de la ley). Por eso digo que tenemos que reaccionar, por eso la consigna de la gente que me apoya es no va a haber golpe”.

Recuerda que el mentor del “impeachment” (juicio político) contra ella es el jefe de Diputados, Eduardo Cunha, titular de varias cuentas comprobadas en Suiza en las que fueron depositados cinco millones de dólares de posibles sobornos cobrados para mediar contratos en Petrobras.

En contraste, sigue Dilma, desde que comenzó su segundo gobierno en 2014, y como parte de lo que considera una campaña para derrocarla con acusaciones insustentables, “he sido investigada debida e indebidamente por la prensa y por todo el mundo. Pueden investigarme del derecho y el revés, que no van a encontrar nada”.

Señala que el impeachment “legalmente es algo muy débil”. “Y surge porque el presidente del Congreso, Eduardo Cunha, dijo que si no votábamos en contra de una investigación contra él, ponía en marcha el proceso”.

“No tengo sentimiento de culpa. En fin, aquí en Brasil te detienen por tener perro y por no tenerlo, así que no sé cuál es la respuesta correcta. Seguro que me critican por no deprimirme. Y duermo muy bien. Me acuesto a las diez de la noche y me levanto a las seis menos cuarto de la mañana”.

Vallas reforzadas, agentes de seguridad apostados en puntos estratégicos de la Plaza de los Tres Poderes, en el centro de la ciudad, y controles de metales más exhaustivos para ingresar a la sede de una administración que, sitiada, se atrinchera en defensa de la democracia. “No pasarán”, garantiza la jefa del gobierno, asumiendo que el gigante sudamericano está ante una eventual guerra política de desenlace incierto.

Tanto ella como su compañero Luiz Inácio Lula da Silva, “el mayor líder político” del país, cayeron en la cuenta de que el campo opositor –jueces, medios, banqueros y partidos conservadores– desde comienzos de marzo evolucionó de una fase desestabilizadora en la que se combinaban obstrucciones parlamentarias con denuncias aparatosas, al golpismo sin ambages.

En este ascenso destituyente creció el protagonismo del juez Sergio Moro, una suerte de templario que se exhibe batiendo su espada (mediática) contra la corrupción, cuando la verdad seca es que lo mueve una ambición menos jurídica que política: la de cazar a Lula, con métodos ilegales, para así dar el tiro de gracia al gobierno.

El 16 de marzo ese magistrado de primera instancia interceptó una llamada de Lula y Dilma, la que un par de horas después entregó a la cadena opositora cadena Globo. Con una edición mañosa de esa grabación superpuesta a otras pinchaduras facilitadas por el juez, Globo agitó a la audiencia y la incitó a volcarse a las calles, generando otra noche de furia.

Hay sectores que, montados en la efervescencia del público antidilmista, “estimulan la violencia, estimulan la agresión a los ministros (en restoranes y aviones), a diputados, eso tiene un nombre, eso se llama fascismo”, sostiene la presidenta del Partido de los Trabajadores.

Miembros del gabinete consideran que esa intercepción de la llamada telefónica ordenada por Moro no fue sólo una espolada para excitar a las hordas, con ella también buscó impedir que Lula asuma al día siguiente su cargo de ministro. Y lo logró porque otro magistrado opositor determinó la “suspensión” del nombramiento que sigue en vigor por lo menos hasta la semana próxima.

Al comprobar el incendio causado por las pinchaduras, lo que incluyó una generalizada crítica de juristas y hasta de miembros de la Corte, Moro dijo que su actitud era comparable a lo ocurrido en los años 70 en Estados Unidos bajo la presidencia de Richard Nixon.

De alguna manera Moro pareció querer equiparar la caída de Nixon en el 74, envuelto en el escándalo de Watergate, con su anhelado fin anticipado de la mandataria petista.

Mal informado, el popular juez que según algunos sondeos tiene más de 15 por ciento de intenciones de voto para presidente, fue desmentido ayer por Dilma. “Alegar el antecedente norteamericano es ridículo, porque el gran invasor de las conversaciones era el presidente de la república que grababa a quien entraba (Casa Blanca), mientras acá en Brasil lo que pasó fue que un juez de primera instancia graba a la presidenta de la república”, disparó ayer. Anteayer lo había acusado de violar la “seguridad nacional”. “La actitud correcta debiera haber sido enviar la grabación al Supremo Tribunal Federal” que es el único órgano que tiene competencia para juzgar a una jefa de Estado.

Sin mencionarlo por su nombre y apellido, Dilma le enrostró a Moro el ser parte de la estrategia de “cuanto peor mejor” pergeñada por la oposición. La intercepción telefónica es algo inaceptable, “El juez tiene que ser imparcial, no puede jugar con las pasiones políticas”.

O assédio é a única resposta do homem machista?

Num ato de mulheres em São Paulo pelos direitos da mulher, homens se acharam no direito de ridicularizá-las e até de se masturbar em público. Por quê?
Ato de mulheres: Cunha sai, a pílula fica

Ato de mulheres: Cunha sai, a pílula fica

por Clarice Cardoso

Nenhuma mulher se surpreendeu quando eu contei do rapaz branco, “bem vestido”, e aparentemente de classe média que decidiu se masturbar em plena Avenida Paulista, em São Paulo, enquanto milhares de mulheres protestavam contra o presidente da Câmara Eduardo Cunha, o PL 5069/13 e as cotidianas violências a que estão sujeitas.

Foi na esquina da própria Paulista, assistindo ao ato do outro lado da rua, que aquele rapaz de cerca de 30 anos de idade resolveu abrir as calças, colocar o pênis para fora e se exibir.

Eu esperava o farol fechar para atravessar quando percebi que ele olhava para mim e sorria. Eu já estava no meio da travessia quando percebi o que ele tinha na mão. A única reação foi sair dali o mais rápido possível.

Esse episódio não surpreendeu nenhuma mulher com quem eu conversei. Pior, passei a ouvir os mais variados relatos de situações similares.

Este não é um texto sobre este e os outros homens que encontrei na rua na sexta-feira. Esses homens que se infiltraram num ato de 15 mil pessoas para assediar mulheres e tentar, talvez, causar algum tipo de dispersão.

Este é um texto sobre a absurda incompetência do Estado em garantir a segurança de mulheres nas ruas das cidades, mesmo quando se trata de um ato feito por mulheres pelos direitos das mulheres.

Porque foi isto o que fez com que o cara da esquina achasse que ele podia fazer o que fez: a certeza da impunidade. Nenhum policial iria fazer nada porque sabemos, vemos todos os dias, não é atrás de pessoas assim que a polícia vai. E mesmo se fosse, “atentado ao pudor” é uma redução leve demais para o que acontece.

Pouco antes, tinha observado com atenção os homens que por ali passavam, alguns acompanhando suas mulheres e filhos, outros sozinhos ou com amigas, que caminhavam por São Paulo em sinal de apoio a questões de que eles só conseguem se aproximar por um exercício enorme de abstração. Alguém que não sabe o que é o medo do estupro gritando contra essa cultura é uma pessoa louvável.

No meio deles, um grupo de jovens vestidos de mulher, como se fossem a um baile de Carnaval, caminhava de um lado ao outro da rua se achando muito espirituosos. Porque é engraçado para eles ridicularizar as mulheres (cis e trans). Porque nossos corpos estão à disposição para usar, agredir, julgar ou fazer piada. Não estão? O Congresso acha que sim.

Eles só não eram piores que o grupo que se comportava como se estivessem numa balada. Entre milhares de mulheres, o teste do macho era para ver quem “pegava” mais mulheres. Um comportamento já por si só condenável replicado num ato sério, representativo, que precisa ser tratado com toda a seriedade que merece.

Dois chamaram a atenção pelo “apoio” às avessas que davam à causa. Sem camisa, usaram batom para escrever no corpo: “Meu útero, minhas regras”. A lógica explica o que há de errado nisso.

O que na pauta de demandas de todas aquelas mulheres incomodou tanto esses homens a ponto de eles lançarem mão do assédio como única forma de resposta? Por que é tão difícil para eles respeitar uma situação em que eles não são os protagonistas? Uma situação em que ninguém precisa pedir a ajuda deles para ser ouvida?

É quase como se o assédio fosse a última carta na manga para tentar voltar à cena.

aborto

Não me venha falar na malícia de toda mulher

Ou enganam, ou são enganadas
Se mulheres são enganadas, é por políticas públicas como as propostas por Eduardo Cunha

Se mulheres são enganadas, é por políticas públicas como as propostas por Eduardo Cunha. “Sua corrupção no meu útero, não!”

Por Antonia Pellegrino

O deputado e atual presidente da câmara deve estar rindo das mulheres que foram às ruas contra sua PL 5069/13, mais conhecida como PL do Aborto.

Segundo Cunha, “a legalização do aborto vem sendo imposta a todo o mundo por organizações internacionais inspiradas por uma ideologia neomalthusiana de controle populacional, e financiadas por fundações norte-americanas ligadas a interesses supercapitalistas”.

Para o deputado, os frutos deste lobby começaram a brotar nos Estados Unidos, em 1969, sob a presidência de Nixon, alçando seu auge poucos anos depois, no relatório Kissinger.

A partir do relatório, que “propunha o controle demográfico mundial como matéria de segurança nacional dos Estados Unidos” (sic), forças de oposição à política americana começaram a emergir em todo o mundo, e também dentro da América.

Hora de o lobby mudar de estratégia, e foi o que aconteceu, segundo argumentação de Cunha, a partir de 1974, quando “a direção das organizações Rockefeller, em conjunto com sociólogos da Fundação Ford, formularam uma nova tática na estratégia para o controle da população mundial”.

“Os meios para a redução do crescimento populacional, entre os quais o aborto, passariam a ser apresentados na perspectiva da emancipação da mulher, e a ser exigidos não mais por especialistas em demografia, mas por movimentos feministas organizados em redes internacionais de ONG’s sob o rótulo de ‘direitos sexuais e reprodutivos’.”

“Neste sentido, as grandes fundações enganaram também as feministas, que se prestaram a esse jogo sujo pensando que aquelas entidades estavam realmente preocupadas com a condição da mulher.”

Estará o deputado Eduardo Cunha verdadeiramente preocupado com a condição da mulher?

Hoje, se uma mulher for estrupada e engravidar, é direito dela ir diretamente ao hospital e realizar o procedimento. Caso o projeto do deputado entre em vigor, a estuprada terá que comparecer a uma delegacia, registrar ocorrência e se submenter a um exame de corpo de delito para comprovar o abuso.

Em seu Facebook, Eduardo Cunha afirmou: “o projeto de lei vai contra a impunidade, incentivando as vítimas reais a registrarem Boletim de Ocorrência; ajudando a combater este crime hediondo”.

Vítimas reais, deputado?

O projeto de lei do deputado Eduardo Cunha parte do princípio de que haveria mulheres utilizando o SUS para fazer abortos ilegais. Seu alegado objetivo seria, portanto, em última instância coibir a mentira. Concedo que não é absurdo supor que mulheres estariam mentindo para ter o direito ao aborto legal pelo SUS. Mas cabe perguntar: por que elas fariam isso?

Talvez a resposta possa vir da boca de Sandra Maria dos Santos Queiroz, a mulher que deixou seu bebê aos pés de uma árvore, há poucas semanas, no bairro de Higienópolis, na cidade de São Paulo. Quando perguntada por que “abandonou” seu filho, Sandra tapou o rosto e disse: “por desespero”.

Deputado, se as mulheres enganam, só o fazem porque são coagidas por um Estado que se diz laico, mas lhes retira o direito ao próprio corpo utilizando argumentos históricos para escamotear intenções nada laicas e nada preocupadas com a condição feminina.

E, se (algumas) mulheres são enganadas, é por políticas públicas como as propostas pelo senhor. Não passará. #AgoraÉQueSãoElas In Carta Capital

fanatismo religioso pena morte aborto

Parte del dinero desviado en el caso de corrupción Petrobras terminó en manos del titular del Congreso Eduardo Cunha

TeleSUR – La Fiscalía de Brasil acusó oficialmente al presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, por el caso de corrupción de la petrolera estatal brasileña Petrobras.

Nani

Nani

Petrobras en su laberinto

Según la Fiscalía “el procurador general de la República, Rodrigo Janot, envió una denuncia a la Corte Suprema por la que acusa al presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, de haber recibido sobornos por el valor de al menos 5 millones (de dólares) para viabilizar la construcción de dos navíos sonda de Petrobras en el período entre junio del 2006 y octubre del 2012”.

Cabe destacar que Cunha es uno de los políticos más poderosos e influyentes del país y está en guerra abierta con el Gobierno de la presidenta Dilma Rousseff desde que la justicia hizo público el testimonio de un acusado del caso que declaró haberle pagado un soborno.

Cunha es denunciado por corrupción pasiva y lavado de dinero junto a la exdiputada Solange Almeida, a quien la Fiscalía señala de haber participado en las presiones ejercidas sobre intermediarios de empresas para que les transfieran el dinero sucio.

Además, los fiscales federales presentaron cargos contra el expresidente Fernando Collor de Mello (1990-1992) sin especificar las acusaciones. Este dimitió de su cargo como jefe de Estado cuando enfrentaba un proceso de investigaciones por corrupción.

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En Contexto:
El caso de corrupción de Petrobras que salió a la luz en 2014, se centró en el lavado de dinero y sobrefacturación de unos 10 mil millones de reales (tres mil 850 millones de dólares) en proyectos y contratos de la estatal petrolera. Se calcula que unos 50 legisladores del Senado y la Cámara están siendo investigados por su presunta vinculación en el hecho de corrupción.
Ante los hechos delictivos, la presidenta Dilma Rousseff solicitó a la justicia de su país que aplicara los correctivos respectivos. Pese a los ataques y acusaciones de corrupción la mandataria ha continuado trabajando para que su país siga creciendo y desarrollándose como potencia suramericana.