Lula habla de nazismo y fascismo

por GERMÁN ARANDA/ El Mundo/ Espanha

La Comisión especial del ‘impeachment’ contra Dilma Rousseff marcó en la noche de este lunes el camino hacia la destitución de la mandataria. 38 de los miembros de la comisión votaron a favor del proceso y 27 se mostraron contrarios, de modo que el documento será votado el próximo domingo en el pleno de la cámara de los diputados. No obstante, si se mantiene esta proporción, no prosperará el cese de Rousseff, que necesita dos tercios de los apoyos en la Cámara para avanzar hacia el Senado.

La polarización de las calles se reproduce en las sesiones del Legislativo. Este fin de semana se construyó un muro de un kilómetro en la Explanada de los Ministerios para separar a los manifestantes a favor y en contra del ‘impeachment’, que ocupan los aledaños del centro de poder de Brasilia. Dilma Rousseff afronta una semana clave para evitar su ‘impeachment’ y depende más que nunca del último sprint negociador del Ejecutivo, que ayudado por el ex presidente Lula intenta convencer a líderes de varios partidos para que la apoyen frente al proceso.

El ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva comparó la crisis política que vive el país con el surgimiento del fascismo y el nazismo en Europa, durante un acto multitudinario organizado por intelectuales y artistas en Río de Janeiro en apoyo al Gobierno de Dilma Rousseff.

“Fue así que surgió el nazismo en Alemania, cuando Hitler mandó perseguir a los socialistas y a los comunistas. Fue así que nació el fascismo en Italia. Y nosotros queremos decir bien alto que aprendimos a apreciar la democracia porque sólo la democracia permite que un tipo como yo llegue a la presidencia, que una Dilma llegue a la presidencia”, dijo Lula.

“Sólo la democracia permite una rotación del poder en la que uno puede competir”, agregó ante decenas de miles de personas congregadas en el centro de Río de Janeiro, mientras en Brasilia una comisión parlamentaria daba luz verde al debate en el Congreso sobre el juicio político contra Dilma Rousseff, su sucesora en el cargo y ahijada política.

“No quieren que Dilma gobierne, quieren truncar la democracia. Y es importante que les digamos a nuestros amigos que quieren dar el golpe: aprendan de Lula, sepan esperar”, añadió el ex presidente en referencia a los doce años que transcurrieron entre la primera vez que se presentó como candidato y su triunfo en las elecciones presidenciales de 2002. Leia mais

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Murió un torturador

EL MARINO DE LA ESMA RAUL ENRIQUE SCHELLER
Raúl Enrique Scheller integró el Grupo de Tareas 3.3 de la ESMA

Raúl Enrique Scheller integró el Grupo de Tareas 3.3 de la ESMA

En 2011 fue condenado a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad contra 86 víctimas. Falleció en juicio por otros 150 casos de secuestros, tormentos y asesinatos.

Raúl Enrique Scheller ingresó a la Armada a los doce años. Durante la última dictadura, con poco más de treinta, integró el sector operaciones del Grupo de Tareas 3.3 de la ESMA y luego el Copece, el centro de documentación de la Armada. Los sobrevivientes del mayor centro clandestino de esa fuerza lo conocían como “Mariano” o “Pingüino”, como se hacía llamar en la sala de torturas. Tras el retorno de la democracia estuvo destinado en el Estado Mayor General de la Armada y se retiró con el grado de capitán de navío. En 2011 fue condenado a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad contra 86 víctimas. En pleno juicio por otros 150 casos de secuestros, tormentos y asesinatos desde hace dos años y medio, Scheller murió, preso, a sus 70 años.

Impune más de quince años por la ley de obediencia debida, Scheller fue de los primeros marinos detenidos en 2003 por orden del juez Sergio Torres. Entonces planteó la inconstitucionalidad de la ley que declaró nulas las leyes de impunidad, pedido que la Cámara de Casación hizo hibernar durante años y que demoró el inicio de los juicios por los crímenes en la ESMA. Estuvo detenido en la base naval de Río Santiago, en el penal militar de Campo de Mayo y, cuando apareció el cuerpo envenenado del prefecto Héctor Febres, fue trasladado al complejo penitenciario de Marcos Paz.

Comenzó a ser juzgado a fines de 2009. Cuando el tribunal le dio la oportunidad de hablar, pidió que se leyeran todas sus declaraciones anteriores, comenzando por una de 1985. Ante la mención de nombres concretos, Scheller decía una y otra vez no conocerlos, hasta que se detenía en algunos, sobrevivientes, a los que calificaba de “terroristas que pretenden ensuciar a la Armada”, y detallaba supuestos antecedentes e información arrancada en interrogatorios en cautiverio.

–¿Incluían tortura? –le preguntaron.

–Negativo, señor –respondía Scheller.

Dijo que seguían “procedimientos doctrinarios previstos para la circunstancia de enemigo capturado” y admitió secuestros, “captura de terroristas” en la jerga naval. Admitió al relatar “capturas” que vendaban los ojos de los secuestrados antes de trasladarlos a la ESMA. Tras dos horas de lectura, pidió declarar. Dijo que entró a la Armada a los doce años y que el GT 3.3 fue “un destino más”. Intentó justificar su trabajo sucio con una arenga de Perón sobre la necesidad de “exterminar a los psicópatas para bien de la República. Reprobó al TOF-5 por tener que entrar esposado a la sala, consideró que “la independencia de los poderes se está desflecando” y señaló como excepción al supremo Carlos Fayt.

En el segundo juicio estaba acusado por delitos contra 150 víctimas, incluidas doce niños apropiados. Su indagatoria, a principios de 2013, se pospuso porque le pidió a los jueces autorización para incorporar como prueba una película llamada Guerra en Argentina. Con una escarapela en el traje, afirmó que “la imagen de los hechos ocurridos cuarenta años atrás ayuda a que esa población que era muy joven pueda ver la realidad de vivir en un país sumido por la violencia”. Después leyó el resto de la declaración y llamó “relato” a las causas de lesa humanidad. In Página 12/ Argentina

Bolívia: Papa recorda jesuíta assassinado em 1980

Papa saudou «terra abençoada» por diversidade cultural e étnica

bo_prensa. Bolívia

La Paz, 08 jul 2015 (Ecclesia) – O Papa disse hoje no seu primeiro discurso na Bolívia que o país sul-americano é uma “terra abençoada” pela sua diversidade cultural e étnica, a qual exige “respeito mútuo”, “diálogo” e atenção aos “últimos”.

Perante o presidente Evo Morales, que Francisco abraçou à chegada, e centenas de pessoas reunidas no aeroporto internacional de El Alto, o pontífice argentino recordou os “povos nativos milenários” e os contemporâneos, pedindo que todos se comprometam na “construção duma sociedade mais justa e solidária”.

O Papa sustentou que “a voz dos pastores” tem de ser “profética”, partindo da “opção evangélica preferencial pelos últimos, pelos descartados, pelos excluídos” e a “proteção dos mais vulneráveis”.

“Não se pode crer em Deus Pai sem ver um irmão em cada pessoa”, advertiu.

Francisco percorreu a pé a distância entre o avião e o palco preparado para os discursos, acompanhado por crianças que representavam as várias realidades da sociedade boliviana.

“Quanta alegria nos dá saber que a língua castelhana, trazida para estas terras, convive agora com 36 idiomas nativos, amalgamando-se – como fazem o vermelho e o amarelo, nas flores nacionais de kantuta e patujú – para conferir beleza e unidade ao que é diverso”, declarou.

O Papa elogiou a “beleza singular” da Bolívia, país “abençoado por Deus nas suas váreas áreas” do planalto às terras amazónicas.

“Nesta terra e neste povo, radicou-se fortemente o anúncio do Evangelho, que, ao longo dos anos, foi iluminando a sociedade, contribuindo para o desenvolvimento do povo e promovendo a cultura”, assinalou.

Francisco apresentou-se como “hóspede e peregrino” que quer “confirmar a fé”, “fermento de um mundo melhor”.

“A Bolívia tem dado passos importantes na inclusão de amplos sectores na vida económica, social e política do país”, reconheceu.

Nesse sentido, apelou ao espírito de cooperação dos cidadãos, sublinhando que o crescimento não pode ser apenas económico, sob pena de “voltar a criar novas diferenças, de a abundância de uns ser construída sobre a escassez de outros”.

O Papa afirmou ainda que a família merece “uma atenção especial” por ser “a célula básica da sociedade”.

Em conclusão, manifestou a sua alegria por estar num país que de diz “pacifista, que promove a cultura da paz e o direito à paz”.

“Jallalla Bolívia”, concluiu, usando uma expressão tradicional dos povos indígenas.

Após a cerimónia de boas-vindas, Francisco subiu ao papamóvel para saudar milhares de pessoas que o esperam no caminho até à sede da Arquidiocese de La Paz.

Durante o trajeto, o Papa argentino efetuou uma paragem junto ao local do assassinato do sacerdote jesuíta espanhol Luis Espinal Camps, morto em 1980 por causa do seu trabalho em defesa dos Direitos Humanos.

Padre Luis Espinal foi voz «incómoda» em defesa da liberdade, disse Francisco

Luis Espinal

O Papa recordou hoje na Bolívia o sacerdote jesuíta espanhol Luis Espinal Camps, morto em 1980 por causa do seu trabalho em defesa dos Direitos Humanos.

Durante o trajeto entre o aeroporto de El Alto e a capital La Paz, Francisco efetuou uma paragem junto ao local do assassinato do membro da Companhia de Jesus, à qual também pertence.

“Parei aqui para vos cumprimentar e sobretudo para recordar um irmão nosso, vítima de interesses que não queriam que se lutasse pela liberdade”, disse às centenas de pessoas reunidas no local.

O padre Espinal, assinalou, “pregou o Evangelho e esse Evangelho incomodou, por isso o eliminaram”.

Francisco pediu um minuto de silêncio, “em oração”, e depois rezou para que “o Senhor tenha na sua glória o padre Luis Espinal, que pregou o Evangelho, esse Evangelho que nos traz a liberdade, que nos faz livres”.

O jesuíta espanhol, que chegou à Bolívia em 1962, tomou várias posições públicas contra a ditadura, acabando por ser detido, torturado e assassinado por paramilitares.

O seu corpo sem vida foi encontrado a 22 de março de 1980 no troço de estrada onde o Papa parou esta noite.

ANTE O ROSTO DE CRISTO

Vitral de igreja

Vitral de igreja

ANTE O ROSTO DE CRISTO
por Marcos Konder Reis

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Senhor,
Teu rosto ri?
Teu rosto chora?
Nós não sabemos mais nem ri nem chorar,
Porque não olhamos mais a tua face.

Senhor,
O mundo pensa poder esquecer-te
Mas teu rosto luminoso permanece.
Teu rosto de homem,
Teu rosto de Deus.

Teus olhos que compreendem e que exigem,
Teus lábios que beijam e que comandam,
Teu choro que salva,
Teu riso que arrasta,
Teu rosto que é força,
Que deslumbra e é sol da madrugada sem fim nas fronteiras do universo
E é luar nas clarabóias do segredo,
Que entontece e é nebulosa vertigem de gozo eterno;
Que fataliza e é grito de fanfarra…
Ah! Sou um dos fatalizados do teu rosto!

Quero ser teu orador no cume do Everest,
Quero ser teu guerreiro nas planícies sem horizontes,
Quero ser teu mártir no Cruzeiro do Sul,
Mas sempre teu poeta na cidade do mundo.

Teu rosto, Senhor, é um rosto assim:
Faz a gente berrar a maldição
Para todos que não te amam.

E agora, quando vou saltar no trapézio,
Quero, Senhor,
Que teu rosto fique sempre no meu rosto
E é só.

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A MARCOS KONDER REIS
por Lúcio Cardoso

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Que espécie de morte, a desejada, a altiva,
a morte acontecida do inocente?
A morte.
Sem leite humano a fervilhar na taça,
sem taça em brinde a levantar.
Sem fel.
As mãos tratadas
de enormes abandonos consentidos.
As mãos.
Deus meu, e todo amanhecer assim
amanhecido. O retorcido cáctus
acontecido.
Quem foi? Por quê? O dia aonde?
Nada adianta. Milhões de areias,
de consentimentos e de fel.
O acontecer.

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Quando publiquei estes dois poemas em 3/5/2005, no nosso blogue Jornalismo de Cordel, no Comunique-se, fiz o seguinte comentário:

1) Konder, celebrado poeta da Geração de 45, anda esquecido pela crítica. Principalmente depois que Ricardo Oiticica, em sua tese de doutorado “O Instituto Nacional do Livro e as ditaduras – Academia Brasílica dos Rejeitados”, revela que em 1970, o Instituto Nacional do Livro passa a ser dirigido pela escritora Maria Alice Barroso. É quando começa o regime de co-edição com editoras comerciais. Para ser aceito, um livro tinha que passar pela comissão de pareceres, cujos integrantes eram Otávio de Faria, Adonias Filho e Marcos Konder Reis.

2) Segundo Oiticica, examinando as co-edições do INL, podem ser encontradas obras de valor. “Mas isso é secundário quando se vê que a maioria das obras era de acadêmicos da Academia Brasileira de Letras e, entre os vetados pela censura, encontravam-se pessoas da linha de frente da produção literária contemporânea, como João Ubaldo Ribeiro, Clarice Lispector, Sérgio Santana, Luís Carlos Maciel, Jorge Maltner, Moacir Scliar, Paulo Coelho, Helena Parente Cunha e Flávio Moreira da Costa”. In Jornal da PUC-Rio.

Timur Vermes e a ironia nazista

Em nenhum momento Timur Vermes quer reabilitar a imagem do ditador. Pelo contrário, o que Ele está de volta busca é destronar as vacas sagradas, confrontando a mística social que sustenta essa aura grave do passado alemão.

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por Igor Nasf

 

 

 

A eterna dúvida sobre os limites do humor lembra o dilema existencial da vaca. Se nasce em regiões específicas da Índia, é considerada uma divindade, adorada. Se vem ao mundo no Mato Grosso, em geral é retalhada e servida em churrascarias. São usos diversos, mas a mesma vaca.

Sociedades diferentes tem escrúpulos diferentes, dizem. No Brasil, por exemplo, se convencionou que ditadura militar é um tema excessivamente grave. Fazer piada com o assunto seria equivalente a um sul-africano ironizar o apartheid, a um argentino fazer pouco das Malvinas, a um alemão escrever um livro bem-humorado sobre Hitler, certo?

Errado. Em Ele está de volta, Timur Vermes desconstrói o mito da intocabilidade do nazismo na Alemanha. Mais: não só aborda campos de concentração, nacionalismo extremo e questões raciais, como faz tudo isso de maneira mais inteligente que a média.

No romance, Hitler narra em primeira pessoa seu despertar em pleno século XXI, num parque de Berlim, depois de perder a consciência no bunker. Desorientado, caminha pela cidade, até ser acolhido pelo dono de uma banca de revista. Depois, numa sucessão de outras coincidências fantásticas, o ex-chanceler do Terceiro Reich consegue trabalho como humorista num programa de televisão, disseminando seu “discurso” ariano ao povo alemão. Novamente.

O sucesso é extraordinário. Intelectuais, jovens e parte da imprensa celebram o novo comediante como fenômeno da liberdade de expressão, descongestionador das velhas estruturas da Alemanha ocupada, essencialmente um poeta pós-moderno que vive intensamente seu personagem. O grande mérito do livro é, através de uma análise irreverente da sociedade alemã, tornar a ascensão de Hitler a ícone cultural um evento natural. Mais ou menos como deve ter sido na República de Weimar, nos anos 20 e 30.

Em nenhum momento Vermes quer reabilitar a imagem do ditador. Pelo contrário, o que Ele está de volta busca é destronar as vacas sagradas, confrontando a mística social que sustenta essa aura grave do passado alemão.

 

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A História não ensina nada, a grande pedagogia da vida é uma lição vazia. O que se aprendeu com Dachau, Belsen e outros campos de concentração? Em qualquer dia, na África e em outros lugares, são cometidas mais atrocidades do que gostaríamos de admitir. Pior: com uma indiferença da nossa parte que pode ser lida quase como aprovação.

Demolir as questões “sérias” já é manter uma atitude mais humana diante delas – diferente da obediência automática travestida de respeito, digna de androides. O grande Kurt Tucholsky (alemão massacrado pelos nazistas) já escrevia que o motivo pelo qual algumas sociedades prezam tanto por valores caninos como fidelidade, é porque o cachorro defende com entusiasmo cretino a propriedade e a autoridade, que no final só servem à redução do cachorro ao que ele é: um animal doméstico, dócil, felizmente idiota.

Como muito bem se lê no livro de Vermes, só a irreverência realmente é capaz de desafiar esses deuses que selecionam tópicos e definem o que é e o que não é. O mundo precisa ser contestado, ironizado. Experimentado, ao invés de simplesmente vivido.

 

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BANHO DE SANGUE. Bandidos togados deram o golpe em Honduras

Edição de hoje. A manchete lembra o Brasil prá frente e feliz dos tempos do ditador Médici

Edição de hoje. A manchete lembra o pra frente Brasil dos tempos do ditador Médici

Com o golpe de Honduras se pretendeu um efeito dominó que já golpeou o Paraguai, e que visa atingir o Brasil, país líder da América do Sul. A consequência seria trágica. Logo em seguida cairiam os presidentes da Argentina, Bolívia, Venezuela e Equador. Para o Mundo seria o fim de BRICS. Para a América do Sul, o fim do Anasul e do Mercosul.

Em 28 de Junho de 2009, o presidente Manuel Zelaya foi destituido pela Suprema Corte e exilado pelo Exército hondurenho. O ato ocorreu em função do desejo de Zelaya de realizar uma consulta popular para perguntar aos hondurenhos se queriam que, em simultâneo com as eleições a realizar em novembro de 2009, se realizasse também uma votação no sentido de decidir a criação de uma Assembléia Constituinte que reformasse a Constituição.

A Suprema Corte, absolutista, luxuosa e parasitária, temia a voz do povo, via plebiscito e referendo.

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As Nações Unidas considerou o ato como um golpe de estado, e criticou duramente o novo governo liderado por Roberto Micheletti. Entretanto, os Estados Unidos apoiaram, e Zelaya ficou exilado, primeiramente, na embaixada do Brasil. Vide links.

A insegurança, a corrupção, a impunidade existentes no Brasil são resquícios dos 21 anos de ditadura militar.

 

PARA LA ORGANIZACION MUNDIAL DE LA SALUD ES EL PAIS MAS VIOLENTO DE LAS AMERICAS

Una epidemia de asesinatos

Edição de hoje. Lembra os constantes incêndios de São Paulo com mais de 2.

Edição de hoje. Lembra os constantes incêndios de São Paulo com  2 mil e 627 favelas

Desde bancos hasta jugueterías tienen las entradas vigiladas por seguridad privada con ametralladoras. Los militares son los encargados de resguardar las escuelas y de cumplir las tareas que le correspondían a la policía, como sucede en México.

por Ezequiel Sánchez

Honduras es un país repleto de armas, con un promedio de veinte asesinatos diarios que ha naturalizado la barbarie. Desde bancos hasta jugueterías tienen las entradas vigiladas por seguridad privada con ametralladoras. Por otro lado, los militares son los encargados de resguardar las escuelas y de cumplir las tareas que le correspondían a la policía, ya que según el gobierno, y como en México, ésta fue relegada tras haber sido corrompida por el narcotráfico.

“Un policía mal pagado, un policía discriminado, un policía que sabe que está exponiendo su vida y que cualquiera de estos días va a dejar a su familia desprotegida, es presa fácil de cualquier ofrecimiento por parte de la delincuencia común o por la organizada”, dice María Luisa Borjas, ex jefa de Asuntos Internos de la Policía Nacional, removida de su cargo por denunciar que el jefe del Estado Mayor Conjunto había participado en una banda que robaba autos.

Omar Rivera, de la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ), indica que la ola de violencia se da en un contexto de aumento de presupuesto militar y disminución de los de salud, educación y servicios públicos. “Honduras es el segundo país que más ha incrementado su presupuesto militar en los últimos años (58 por ciento desde 2010) en América latina después de Paraguay”, señaló.

Aunque los militares tienen cada vez más poder, las muertes violentas no dejan de crecer. A pesar de que el gobierno aseguraba haber reducido el número a 69 sobre cien mil, la cifra es desmentida por la Organización Mundial de la Salud, con un informe publicado hace dos semanas, que ubica a Honduras entre los países más violentos del mundo. El informe de la OMS afirma que en realidad Honduras alcanza los 103,9 muertos por cada cien mil. En el continente, la segunda distante es Venezuela, con 57,6, mientras que Argentina ostenta 6 cada cien mil.

La violencia aqueja a toda la población, pero desde la sociedad civil afirman que practica una persecución colectiva para aprovecharse de los sectores más vulnerables. “Afecta a ciertas poblaciones como los indígenas, por las zonas con recursos naturales. Otros grupos vulnerables han sido los periodistas, abogados, líderes campesinos y miembros de la comunidad Lgtbi”, afirma Erick Martínez, del Ciprodeh.

Mientras tanto, el actual presidente Juan Orlando Hernández ha lanzado este año los Guardianes de la Patria, una iniciativa para que chicos rodeados de militares reciban educación cívica y religiosa los fines de semana. Por primera vez en su historia, el Comité de Derechos del Niño de las Naciones Unidas le envió una carta formal al presidente donde le solicita “abstenerse de implicar a niños y niñas en actividades como las visitas escolares a bases militares o los actos militares en los centros educativos”, según relata Wilmer Vázquez, director de la Red pro niños, jóvenes y adolescentes Coiproden.

En Honduras un permiso para portar armas durante cuatro años vale sólo quince dólares. Berta Oliva, fundadora del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (Cofadeh), traza un paralelismo con las peores épocas del terrorismo de Estado. “Los mismos actores del pasado –afirma– han creado esta inseguridad para vender después políticas de seguridad.” Leia mais

 

 

 

 

 

O Brasil e os países desenvolvidos: As relações com os Estados Unidos

por Luiz Alberto Moniz Bandeira

 

Gianfranco Uber

Gianfranco Uber

O Brasil, na condição de potência emergente, não pode deixar de manter, tanto quanto possível, as melhores relações econômicas, comerciais e diplomáticas com os países desenvolvidos – com os Estados Unidos e a União Européia, assim como com a China e a Rússia – indispensáveis para o escoamento de sua produção tanto agropastoril quanto manufatureira. Porém, compete com esses países, não somente na medida em que trata de abrir e consolidar mercados na América do Sul, África, Oriente Médio, mas também em seu próprio mercado interno, devido às suas dimensões demográficas e econômicas, com o PIB de US$2.33 trilhões (2012 est.), conforme a paridade do poder de compra, maior que o da França, da ordem de US$2.238 trilhões (2012 est.), e equivalente ao do Reino Unido, a segunda maior economia da União Europeia, com US$2.313 trilhões (2012 est.), abaixo apenas da Alemanha, cuja massa econômica é calculada em US$3.167 trilhões (2012 est.).

Situado no Hemisfério Ocidental, o Brasil tendeu a ter uma espécie de unwritten alliance com os Estados Unidos, de cujo mercado suas exportações de café, durante quase um século, dependeram, até cerca de 60% a 70%. Essa complementariedade econômica muito influiu para que sua política exterior até 1950 quase sempre acompanhasse as linhas traçadas pelo Departamento de Estado. O ex-chanceler Afonso Arinos de Melo Franco, contou em suas memórias, que o senador João Villas Boas, encarregado certa vez de missão internacional, a única instrução dada pelo Itamaraty foi a de “votar de acordo com nossos amigos, os Estados Unidos da América do Norte”.

A invocação da “amizade tradicional” entre o Brasil e os Estados Unidos, como um estereótipo ideológico, teve como objetivo pautar o funcionamento do sistema de relações internacionais, dentro do Hemisfério, segundo os interesses de Washington. Na realidade, ao longo da história, as relações entre os dois países nunca não foram tão amistosas e tranquilas. No século XIX, o Império do Brasil suspendeu três vezes (1827, 1847 e 1869) as relações diplomáticas com os Estados Unidos, conquanto desde 1848 já lhes destinasse a maior parte de suas exportações, principalmente de café. Já em 1849, o chefe da Legação do Brasil em Washington, Sérgio Teixeira de Macedo, escreveu não acreditar que houvesse “um só país civilizado onde a ideia de provocações e de guerras seja tão popular como nos Estados Unidos”. E comentou que a “democracia”, orgulhosa do seu desenvolvimento, só pen­sava em conquista, intervenção e guerra estrangeira, a preparar, de um lado, a anexação de toda a América do Norte e, do outro, uma política de influência sobre a América do Sul, que se confundia com suserania. Houve momento, no início dos anos 1850, que os dois países quase chegaram à guerra, por causa da Amazônia.

Os Estados Unidos e o Brasil representam as duas maiores massas geográficas e demográficas e, não obstante a enorme assimetria, são as duas maiores potências econômicas do Hemisfério Ocidental. Esse dado cartográfico, se, de um lado, constitui uma fonte de contradições, um fator de tensões latentes e desavenças, e de rivalidade entre os dois países, determina, por outro, certa convergência de interesses e necessidade de cooperação, nos mais diversos setores. O Brasil e os Estados Unidos necessitam, portanto, conservar boas relações e estabelecer entendimentos, quaisquer que sejam as tendências de seus respectivos governos ou atritos econômicos e políticos.

Aos Estados Unidos nunca efetivamente interessou a industrialização do Brasil, sobretudo após haver suplantado a Grã-Bretanha, depois da Primeira Guerra Mundial. O Brasil representava importante mercado para o escoamento de suas manufaturas. Porém, o funcionamento do complexo siderúrgico de Volta Redonda, como empreendimento do próprio Estado, possibilitou a implantação do setor de bens de capital, a expansão das forças produtivas do capitalismo, e as crescentes necessidades do processo de industrialização passaram a condicionar o interesse nacional. Assim, a partir dos anos 1950, o rush dos capitais europeus, os alemães à frente, constituiu quiçá o principal fator, inter alia, que impeliu os Estados Unidos a incrementar os investimentos na indústria brasileira, a fim de não perder o mercado para países europeus, e consolidar sua presença no mercado brasileiro.

Acelerado na década de 1950, o desenvolvimento da indústria, tanto de bens de consumo quanto de meios de produção, deu à economia do Brasil, ao superar o peso da agricultura, características de maturidade capitalista e criou a possibilidade e condições para sua auto-sustentação e autotransformação. Essa mudança qualitativa na estrutura econômica ocorrera, sobretudo, devido‚ a intervenção do Estado, que o presidente Getúlio Vargas, em seus dois governos – 1930-1945 e 1951-1954), havia transformado o Estado em capitalista coletivo real, a fim de impulsar os setores de base da economia. 1951-1954). E o Brasil, necessitando exportar cada vez mais para continuar a importar e a crescer a taxas compatíveis com o seu aumento demográfico, da ordem de quase 3% a.a. na década de 1960, não podia manter suas relações internacionais e sua política exterior atreladas aos interesses dos Estados Unidos.

Daí que a política exterior do Brasil, com os governo de Jânio Quadros (jan. – agosto 1961) e João Goulart (1961-1964) não apenas se afastou da pauta do Departamento de Estado como também se contrapôs às suas diretrizes, ao defender a soberania e a autodeterminação de Cuba, opondo-se à intervenção militar, sob o manto da OEA, para derrubar o regime revolucionário de Fidel Castro. Porém, conforme ressaltou o jornalista Glenn Greenwald, de The Guardian, de Londres, “o governo dos Estados Unidos olha como ameaça aqueles países que nem sempre lhe obedecem. Quanto mais um país desobedecer-lhes, mais será visto como ameaça”. Assim o Brasil afigurou a Washington. Sua política externa independente foi um dos principais fatores que levaram os Estados Unidos a encorajar o golpe de Estado contra o governo constitucional do presidente João Goulart, efetivado em 1° de abril de 1964.

Conforme comentou a professora americana Jan K. Black, sob o governo do presidente Humberto Castelo Branco (1964-1967), instalado com o golpe militar, “o Brasil declarou sua dependência” e transformou-se em “porta-voz” das políticas dos Estados Unidos para a América Latina. O general Juracy Magalhães, como embaixador em Washington e depois Ministro das Relações Exteriores, chegou ao ponto de declarar “o que é bom para os Estados Unidos é bom para o Brasil”. E, com toda a razão, o ex-chanceler Afonso Arinos de Melo Franco lamentou o “atrelamento melancólico” do Brasil à política externa dos Estados Unidos”, durante o governo do marechal Humberto Castelo Branco, que levou as premissas até às suas conclusões mais radicais, “privando o Brasil de qualquer ação própria internacional e destruindo o prestígio que conquistáramos, e tudo para quê? Para nada, a não ser desfigurar nossa fisionomia nacional”.

Incrementar a capacidade industrial do Brasil, no entanto, correspondia aos interesses das Forças Armadas, como fator preponderante do poder nacional. E daí que, desde a ascensão do general Artur da Costa e Silva à presidência da República, o Brasil restabeleceu linhas de política exterior muito similares às dos governos dos presidentes Jânio Quadros e João Goulart. Com toda a razão, no início da década de 1970, o embaixador João Augusto de Araújo Castro, em Washington, declarou que o Brasil devia continuar a opor-se “tenazmente a quaisquer tentativas de contenção, tanto mais quanto é certo que, no limiar e em pleno desenvolvimento econômico, o Brasil seria, dentre todos os países do mundo, mais acentuadamente do que, por exemplo, a Índia, o México, a Argentina e a República Árabe Unida, aquele que mais seria prejudicado pela afirmação de uma política de contenção, ou, em outras palavras, de uma política de congelamento do poder mundial.

O Brasil opôs-se então ao Tratado de Não-Proliferação das Armas Nucleares (TNP), que se baseava, segundo o embaixador Araújo Castro, na “ideia de força e poder e visa ao congelamento desse poder e dessa força”, uma vez que, “em todos estes anos de vigência do TNP, as superpotências não realizaram um esforço sério para chegar a medidas de ‘desarmamento nuclear’ tal como se previa no mesmo tratado”.

A decisão de fazer o Brasil assinar e ratificar o TNP, com que o presidente Fernando Henrique Cardoso (1995-2003) reverteu, em 1997-1998), uma diretriz de política exterior, inalterável ao longo de 29 anos, significou congelar o statu quo de 1945, eternizar o domínio das cinco potências nucleares e a legitimar uma ordem internacional, fundada no desequilíbrio de direitos e obrigações dos Estado. Contudo, ao contrário do que o presidente Fernando Henrique Cardoso imaginou e pretendeu, sua iniciativa não fortaleceu a credibilidade do Brasil ante a comunidade internacional e não lhe deu acesso aos foros multilaterais de decisão política. Os Estados Unidos não o convidaram a integrar o G-7 nem lhe apoiaram a pretensão de tornar-se membro permanente do Conselho de Segurança da ONU, embora, já em 1975, o Brasil propugnasse por uma revisão da Carta de São Francisco, pois, como disse o embaixador Araújo Castro, “não podemos viver eternamente no ano de 1945”.

O Brasil, pelas suas dimensões e sob todos os aspectos, configura-lhes um rival, um adversário, que concorre nos mercados da América do Sul, da África e em outras regiões. Os Estados Unidos nunca aceitaram, realmente, a integração Brasil-Argentina e, consequentemente, a formação do Mercosul, como os ex-presidentes Arturo Alfonsín (Argentina) e José Sarney claramente perceberam. Outrossim, decerto, não se conformaram com o fracasso do projeto para implantar a Área de Livre Comércio das Américas (ALCA), o qual intentam desde 1889 e ainda persistem em implementar, através da Aliança do Pacífico, bloco formado por México, Colômbia, Peru e Chile.

Uma superpotência, com enormes carências, sobretudo de energia, representa, entretanto, um perigo ainda maior, quando está a perder a hegemonia, e não somente pretende mantê-la, como estabelecer o full spectrum dominance, do que quando expandia seu império. Uma superpotência hegemônica não tem aliados, mas vassalos. E ameaças sempre existem, mesmo que possam parecer remotas. As jazidas de pré-sal, descobertas, ao longo do litoral, na Amazônia Azul, despertam os interesses de organismos e estados, como a OTAN, Estados Unidos, Rússia, Reino Unido, França, que têm capacidade de aplicar poder ou exercer pressões sobre o Brasil na região. A IV Frota navega, no Atlântico Sul, coordenada com o United States Africa Command (AFRICOM) com a perpectiva estratégica de médio e longo prazo, a fim de assegurar o fluxo das linhas de comunicações para recursos primários fundamentais ao sistema produtivo dos Estados Unidos. Transcrevi trechos

 

Tio Sam