Escuchas que revelan la trama del golpe

“Tiene que haber impeachment, no hay otra salida”, afirmaba en marzo el ahora flamante ministro de Planificación, Romero Jucá, en diálogo con Sergio Machado, otro actual funcionario del gobierno interino de Michel Temer. Ambos hombres están investigados por el juez Sergio Moro por participar supuestamente de sobornos en Petrobras.

La escucha, que forma parte de la causa, fue difundida por el diario Folha de Sao Paulo y revela que el juicio político contra la presidenta brasileña Dilma Rousseff fue abierto con apoyo del entonces vicepresidente Temer y de la oposición al Partido de los Trabajadores como un pacto para frenar la investigación por corrupción.

Jucá está investigado por supuesta corrupción en obras del sector energético y es uno de los ministros más fuertes de Temer y hombre clave del sector conservador del Partido del Movimiento de la Democracia Brasileña (PMDB). Machado fue colocado por el PMDB como presidente de Transpetro, subsidiaria de la petrolera estatal Petrobras.

En la conversación, Jucá también menciona al senador y excandidato presidencial Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) Aecio Neves y al actual canciller interino, José Serra.

La transcripción del audio también revela que Jucá conversó sobre cómo frenar la operación Lava Jato sobre sobornos en torno a Petrobras y empresas estatales con miembros del Supremo Tribunal Federal y con comandantes militares en torno a un gobierno que en marzo imaginaba como de “unidad nacional” en reemplazo de Rousseff.

“Ayer conversé con ministros de la corte. Ellos dicen que sólo existen condiciones sin ella (Dilma). Si ella sigue ahí, la prensa, hay gente que quiere sacarla porque esta mierda no se detendrá nunca. Entonces estoy hablando con los generales, comandantes militares. Está todo tranquilo, dicen que van a dar garantías. Están monitoreando al MST (Movimiento campesino Sin Tierra) para que no perturben”, dice el ministro Jucá.

Machado, quien era del PSDB y trabajó en campañas con Neves y luego se pasó al PMDB, le sugirió a Jucá buscar una salida política por temor a que él fuera detenido por el juez Moro y supuestamente revelar vinculaciones con la cúpula del partido de Temer y el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, suspendido en sus funciones por la Corte a raíz de que está procesado por corrupción.

Dice Machado en la escucha: “Creo que la salida de Dilma debe darse por licencia o por renuncia. La licencia es más suave. Michel forma un gobierno de unión nacional, hace un gran acuerdo, protege a Lula, protege a todos. Este país vuelve a calmarse porque nadie aguanta más. Esta cagada de estos fiscales de San Pablo (que pidieron la prisión de Lula) ayudó mucho”.

Por su parte, el actual ministro de Planificación, uno de los autores del ajuste que debe anunciar Temer en las próximas horas para enfrentar el déficit en las cuentas públicas, lamentó no conocer al juez de la Corte que lleva el caso Petrobras para personas con fueros, Teor Zavazcki.

El ministro le recomienda a Machado que hable de su situación con el ex presidente José Sarney (1985-1990), cacique del PMDB, con Cunha y con el titular del Senado, Renán Calheiros, a quien acusaba de “no entender nada” por oponerse, en un principio, al juicio político a Rousseff.

“Vos tenés que ver con tu abogado cómo te podemos ayudar -le dice Jucá a Machado-. Tiene que haber política. Hay que resolver esta mierda, hay que cambiar el gobierno para poder estancar esta sangría”, revela el golpe blando contra Rousseff. In Página 12/ Argentina

Brasil, otro país que fuma opio

Dilma optó con sabiduría. En la hora de las definiciones, o se está con el pueblo o se está contra el pueblo

 

 

Para Dilma Rousseff la coyuntura era determinante: sólo habían dos opciones. O se resguardaba en la trinchera de los defensores del sistema, o confiaba en el pueblo y hacía avanzar el tren de la historia. Y decidió dar el paso: “Las calles nos están diciendo que quieren que el ciudadano, y no el poder económico, esté en primer lugar […] La energía que viene de las calles es mayor que cualquier obstáculo. No tenemos que quedarnos inertes, incomodados o divididos. Por eso traigo propuestas concretas y la disposición para que discutamos al menos cinco pactos”. Los cuatro primeros suponen la reforma tributaria, de salud, transporte y educación. Pero el principal pacto es la reforma política: la convocatoria de un plebiscito que permita convocar a una Asamblea Constituyente. “El segundo pacto es sobre la construcción de una amplia y profunda reforma política que amplíe la participación popular y amplíe los horizontes de la ciudadanía. Este problema, que todos conocemos, ha entrado y salido de la agenda del país varias veces, y es necesario. Tienen la iniciativa para romper el punto muerto”, desafió la presidenta Dilma Rousseff a los representantes de los movimientos sociales a los que anunció su propuesta.

El mayor país suramericano, con casi 200 millones de habitantes, de dimensiones continentales, ha decidido fumar opio. Y con su presidenta Dilma a la cabeza. Por supuesto la reacción de la derecha brasileña no ha sido distinta a la que se podría esperar. “El Partido del Movimiento Democrático Brasileño -PMDB- está en contra de este referéndum”, ha declarado Eduardo Cunha, líder del PMDB en la Cámara de Diputados. José Serra, del PSDB (Partido de la Social Democracia Brasileña) declaró que la reforma era “un absurdo”. Pero también están los “asesores” que tratan de bajar el perfil a la propuesta de Dilma. Emir Sader comentaba: “Los abogados quieren reducir la propuesta de Dilma a una cuestión jurídica, cuando se trata de buscar el apoyo de la sociedad para presionar al Congreso”. Y la calle en este punto no se equivoca.

Sader observa que la elección de una Asamblea Constituyente, al tener un mandato exclusivo, facilitará el camino para eliminar los obstáculos partidistas que favorecen la composición de un Parlamento controlado por los intereses privados.“Dilma tiene la iniciativa política, atiende las demandas populares y pone las bases de una renovación del sistema político brasileño”, afirma. No será fácil. Deberá colocar una enorme energía política para acorralar las fuerzas de la derecha y a actores de su propio partido, que también se verán afectados por la nueva Constitución.

Lo que comenzó como una protesta por 20 centavos de real (45 pesos chilenos) ya es una insurrección civil en toda regla. Hace diez años, el empresariado y los sindicatos concordaron una estrategia de expansión productivista, en la cual el Estado ha protegido los intereses de las empresas brasileñas ante sus competidores globales, y ha impulsado el consumo interno por medio de programas de transferencia condicionada de renta, lo que en Chile llamaríamos política de “bonos” para los pobres. Estos programas sociales han sido efectivos para reducir la pobreza, pero no han supuesto una transformación estructural. Hoy, el pueblo brasileño de forma espontánea, pero lúcida y valiente, reclama en las calles Mudar o Brasil (cambiar Brasil).

Chile, tan cerca y a la vez tan lejos, vive un momento semejante. Desde hace dos años las demandas sociales han decantado en una aspiración sostenida y consciente que exige la convocatoria del Poder Constituyente. Un poder plenamente “institucional”, por más que le pese a los que creen que sólo es “institucional” hacer reformas en el marco de las instituciones de la ilegítima Constitución de Pinochet. “Fumadores de opio”, es la respuesta de parte de nuestra “Izquierda”, tan amiga del statu quo, desclasada, corrupta, aferrada con uñas y muelas a sus sillones y privilegios. Si sólo miraran un poco por encima de la cordillera, se darían cuenta que el mundo ya camina en otra dirección y más temprano que tarde, va a pasar por encima de sus cabezas.

Dilma optó con sabiduría. En la hora de las definiciones, o se está con el pueblo o se está contra el pueblo.

ALVARO RAMIS

(1) Sennett, Richard. Juntos. Rituales, placeres y política de cooperación, 2012. Anagrama, Barcelona.

(Publicado en “Punto Final”, edición Nº 784, 28 de junio, 2013)

“Ahora conspiran abiertamente, a la luz del día, sin escrúpulos, para desestabilizar a una presidenta legítimamente electa”

Dilma acusó a su vice Temer de conspiración

En un acto con profesores y estudiantes, Rousseff cargó, por primera vez, en forma directa, contra Temer, al que no citó por su nombre ni una sola vez. La decisión del Congreso fue recibida con tranquilidad por el gobierno brasileño.

Página 12/ Argentina – Un día después de que una comisión legislativa aprobara el proceso de juicio político en su contra, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, acusó ayer al vicepresidente, Michel Temer ,de ser “uno de los jefes de la conspiración” que, en su opinión, intentar recortar su mandato por medio de esa medida destituyente, que será debatida a partir del viernes y votada por el Congreso el domingo. “Cayeron las máscaras de los golpistas”, declaró Rousseff, quien aludió al audio divulgado –por un supuesto error– en el que Temer parece dar como un hecho la destitución de la mandataria y pide construir un gobierno de salvación nacional. La presidenta brasileña agradeció además a los 27 diputados que votaron el lunes contra la apertura de un juicio político en su contra.

En un acto con profesores y estudiantes, Rousseff cargó, por primera vez, en forma directa, contra Temer, al que no citó por su nombre una sola vez, pero a quien se refirió sin ambigüedades al afirmar que “ahora usan la farsa de la filtración para difundir la orden del golpe”. El polémico audio, cuya difusión el propio vicepresidente atribuyó a un error, fue difundido el lunes, cuando una comisión parlamentaria decidió que existen razones jurídicas para un juicio político contra Rousseff y remitió el asunto al pleno de la Cámara de Diputados. La decisión, apoyada por 38 votos frente a 27 legisladores que se opusieron, fue recibida con tranquilidad por el gobierno, comentó ayer Jaques Wagner, ministro del gabinete de Brasil.

“Ahora conspiran abiertamente, a la luz del día, sin escrúpulos, para desestabilizar a una presidenta legítimamente electa”, advirtió Rousseff, quien apuntó que el país vive “tiempos extraños y muy preocupantes, tiempos de golpe, de farsa y de traición”. La mandataria brasileña saludó a los legisladores que no acompañaron con su voto la decisión de iniciar el trámite de impeachment. “Me gustaría agradecer el inestimable e histórico apoyo de los 27 diputados que votaron contra la apertura del juicio en la Comisión Especial. Son 27 héroes de la democracia, de once diferentes partidos, que tuvieron el coraje de rechazar un proceso que se ha convertido en instrumento de un fraude”, afirmó la presidenta en un mensaje publicado en su cuenta en Twitter.

La mandataria destacó que los 27 diputados constituyen el 41,5 por ciento de los votos de la Comisión Especial, lo que consideró una buena señal. Según la jefa de Estado, el juicio es un intento de golpe de sectores de la oposición que no aceptan su victoria en las elecciones presidenciales de 2014. “Mi agradecimiento por la solidaridad. Por la firmeza de actitud al rechazar la destitución de una presidenta que no practicó crimen de responsabilidad. Honraron la democracia y la Constitución”, concluyó Rousseff su mensaje en Twitter.

De acuerdo con la jefe de Estado, los 27 diputados que la apoyaron se posicionaron en favor de la legalidad y contra un informe que autoriza el proceso, que calificó como frágil. Desde que la Cámara baja inició el trámite para abrirle un juicio político, la presidenta dijo no haber cometido acto que pueda ser tipificado como “crimen de responsabilidad”, una de las condiciones constitucionales para que el Congreso pueda despojarla del mandato.

Respecto al “crimen de responsabilidad” cometido supuestamente por Rousseff, la Comisión Especial concluyó en su votación del lunes que existen indicios de que la jefa de Estado practicó actos que pueden ser enmarcados en dos delitos: la contratación de créditos suplementarios por decreto presidencial y la contratación ilegal de operaciones de crédito. De acuerdo con la Comisión, las maniobras mediante las cuales el Gobierno contrajo deudas con los bancos públicos, para financiar sus gastos corrientes, sin que los mismos apareciesen en los balances fiscales, constituyen “crímenes de responsabilidad”.

La Cámara de Diputados confirmó ayer que celebrará tres sesiones extraordinarias, entre viernes y domingo, para decidir si el trámite para un juicio político contra la presidenta Dilma Rousseff llega al Senado. El pleno de la Cámara baja deberá votar el informe aprobado en la Comisión Especial. Si los diputados respaldan el dictamen de la comisión, el debate pasará a manos del Senado, cuyos 81 miembros deberán decidir, por mayoría simple, si efectivamente se abre el juicio contra Rousseff, quien, en ese caso, sería separada del cargo durante los 180 días que dure el proceso. Ayer la cuareta minoría legislativa, el Partido Progresista, con 49 diputados anunció su alejamiento de la coalición del gobierno, complicando aún más la situación de la presidenta.

Después de escuchar a los abogados denunciantes y a la defensa legal de Dilma, los 28 partidos representados en la Cámara de Diputados dispondrán de una hora cada uno para exponer posiciones a través de los jefes de cada grupo, algo que tendrá lugar entre viernes y sábado. El domingo será dedicado a la votación, que, según se informó, será oral, lo que supondrá que cada uno de los 513 diputados deberá acercarse al micrófono del pleno para manifestar si apoya o rechaza el juicio político contra Rousseff. “Necesitamos 33 por ciento (de los votos para frenar el proceso). En el plenario intentaremos hacer más. Humildad y confianza que seguiremos adelante”, escribió Rousseff en la red social Twitter.

Una semana decisiva para Dilma

De los 65 integrantes de la Comisión Especial de Diputados, 31 son investigados o están directamente imputados. Van a dictaminar sobre el pedido de juicio político contra una presidenta que no está ni siquiera investigada.

Por Eric Nepomuceno
Págia 12/ Argentina

Hoy vence el plazo legal e estatutario para que Dilma Rousseff presente su defensa formal a la Comisión Especial de la Cámara de Diputados que examina el pedido de instauración de su juicio político. Y a partir de la presentación de la defensa de la mandataria empieza a correr el plazo final para que el encargado de preparar el informe termine su tarea y ponga el resultado al escrutinio de los integrantes de la Comisión Especial.

Algunos detalles merecen atención, en esa burda farsa golpista travestida de colores institucionales y, peor, constitucionales. De haber un mínimo de lisura y decencia de parte de los señores diputados, otro sería el escenario.

Para empezar, de los 65 integrantes de la Comisión Especial, 31 son investigados, o están directamente imputados, por la Justicia. Van a dictaminar sobre el futuro de una presidenta que llegó donde está gracias al voto soberano y popular de 54 millones de brasileños. Ella no está imputada, siquiera investigada. Dice la Constitución brasileña que cuando el presidente comete crimen de responsabilidad, cabe su destitución por el Congreso. Dilma Rousseff no cometió ningún crimen. De los 65 que la juzgarán en esa primera etapa, hay indicios concretos (en algunos casos, pruebas) de que 31 sí, cometieron delitos o crímenes.

El conductor de todo el proceso se llama Eduardo Cunha, y preside la Cámara de Diputados. Además de un sinfín de acusaciones que enfrenta en la Justicia, ese señor es reo –nada menos que reo– en un juicio que corre en el Supremo Tribunal Federal. Gatuno contumaz y compulsivo, ya anuncia sus artimañas para liquidar a la presidenta: piensa reunir a la Comisión Especial (la de los 31 sospechosos o acusados) el domingo 17 de abril. Con eso contaría con manifestaciones multitudinarias para presionar a los parlamentarios, empujadas por los ardientes vientos del aparato mediático golpista. Todas las brechas del regimiento interno serán transformadas en artimañas y trampas por Eduardo Cunha, cuya obsesión febril no es salvar el propio pellejo: es, antes, liquidar al gobierno de Dilma Rousseff.

Con eso, su correligionario Michel Temer, vicepresidente, asumiría la plaza vacante, y quizá frene las investigaciones que sofocan a Cunha y sus muchos cómplices.

A partir de hoy, y en varios frentes de batalla, la guerra será durísima y los combates disputarán cada centímetro de terreno.

El PMDB, que hasta la semana pasada era, en teoría, el principal aliado del gobierno, promovió una ruptura ruidosa cuyos resultados, sin embargo, parecen menos espectaculares que los que estaban en los cálculos de Temer y su bando. Para empezar, la ruptura no se dio en la dimensión esperada: varios ministros del PMDB no movieron un alfiler para alejarse de sus puestos. Temer, que preside el PMDB, no es ningún cacique en ese partido de caciques. Apenas obtuvo 90 mil votos para elegirse diputado nacional por San Pablo, y lo elevaron a vicepresidente de la Nación por los dos mandatos de Dilma mucho más por ser figura contemporizadora, casi decorativa, que poderosa e influyente.

Los caciques más poderosos recriminan la manera como se dio la ruptura con el gobierno. Algunos, como José Sarney y Jader Barbalho, siguen aliados a Dilma. Y Renan Calheiros, presidente del Senado y del Congreso, dijo con todas las letras que la iniciativa capitaneada por Temer y su bando “no ha sido ni oportuna, ni inteligente”.

Con el sello de “traidor” estampado en su imagen, Michel Temer no oculta sus movimientos tratando de armar lo que sería su “gabinete de notables” caso efectivamente llegue a presidente. Por ahora, sin mucho éxito.

El gobierno, mientras, sale aceleradamente a la caza de parlamentarios indecisos, de partidos insignificantes. La expresión “sale a la caza” podría muy bien ser sustituida por “sale a la compra”: se ofrecen puestos, presupuestos y cargos y recargos a cambio de una supuesta fidelidad.

Movimientos sociales contrarios al golpe institucional se movilizan: esta semana habrá una secuencia de actos públicos, con la presencia de trabajadores, artistas, intelectuales.

Ya los movimientos políticos favorables al golpe se movilizan con mucho más fuerza, pues cuentan con al menos tres impulsos importantes para seguir adelante. Primero, la totalidad de los grandes medios hegemónicos de comunicación, que alardean sus anuncios y convocatorias como si fuesen la voluntad mayoritaria del pueblo.

Segundo: el pleno respaldo de la totalidad de las grandes federaciones y confederaciones patronales, que gastan mares comprando espacio publicitario en la prensa aullando un “fuera Dilma” sumado a un “basta ya”. Y, tercero: cuentan con fuentes generosas de recursos, cuyos orígenes y volumen se niegan terminantemente a revelar.

Esta será, pues, una semana decisiva. La primera de las muchas, muchísimas semanas que parecen comprimirse en un abril de vértigo.

 

 

 

el objetivo es destruir un proyecto popular y progresista que fue (y todavía es) clave para el desarrollo de una corriente progresista que impulsó transformaciones profundas en varios países

Brasil, a todo o nada

por PEDRO R. BRIEGER*
Diario Público/ Espanha

La decisión de la Justicia brasileña de suspender el nombramiento de Lula da Silva como jefe de gabinete de Dilma Rousseff es un hecho de suma gravedad institucional. Habría que bucear en lo más profundo de la historia latinoamericana para encontrar antecedentes del nombramiento de un ministro de tan alta jerarquía frenado por la Justicia.

Hay que ser muy ingenuo para pensar que el juez Itagiba Catta Preta Neto actuó como parte de una lucha global contra la corrupción, de la misma manera que divulgar las escuchas entre la presidenta Rousseff y el exmandatario Lula da Silva “casualmente” cuando ellos estaban reunidos no forma parte del saneamiento moral del Brasil.

Desde que Rousseff reasumió la presidencia el 1 de enero de 2015, la oposición se puso como objetivo explícito lograr su renuncia en un triple juego de pinzas y evitar que Lula se presente como candidato en 2018. Y si es posible, destruirlos a ambos. Claro que no se trata de una cuestión personal: el objetivo es destruir un proyecto popular y progresista —en el más amplio sentido de la palabra— y que fue (y todavía es) clave para el desarrollo de una corriente progresista en la región que impulsó transformaciones profundas en varios países. Lo que se busca es archivar por décadas lo que se define despectivamente como “populista”.

En este “juego de tres pinzas” están, por un lado, los partidos políticos opositores liderados por Aécio Neves, derrotado en la segunda vuelta de 2014, y que desde septiembre de 2015 en entrevistas y comunicados asegura que el gobierno de Rousseff “se acabó”, lo que reiteró esta semana. Y el histórico PMDB (Partido del Movimiento Democrático Brasileño), todavía un aliado del gobierno. Todavía.

Por otro lado existe un sistema judicial que insiste en juzgarlos a Lula y Dilma en base a acusaciones de corrupción que ambos niegan a viva voz. La tercera pinza es la de los principales medios de comunicación, que no sólo informan y analizan la situación política sino que también convocan abiertamente a movilizarse en las calles contra el gobierno de Dilma. Además, difunden materiales de los juzgados que inducen a pensar que existe una trama corrupta y de encubrimiento entre ambos sin que existan pruebas concretas. No es casual que durante la jura de Lula muchos de los presentes corearan “el pueblo no es bobo, abajo la red O Globo”, en clara alusión al papel opositor del grupo mediático más poderoso del Brasil.

¿Qué les queda a Dilma y a Lula? Su base social, aunque desencantada. ¿Podrán apelar a ella? Es la pregunta del millón

El “juego de las tres pinzas” funcionó a la perfección el jueves 17 de marzo. El mismo día que debía asumir Lula como jefe de Gabinete, el influyente diario Folha de Sao Paulo sugestivamente titulaba “es el fin” a su columna editorial. En la última frase del editorial se podía leer: “Ya se decía que, con el nombramiento de Lula, el gobierno de Dilma Rousseff llegaba a su fin. Tal vez esa fase deba ser encarada a partir de los próximos días de forma más literal de lo que se pensaba”. Claro como el cristal. A los pocos minutos de asumir Lula como jefe de gabinete, un juez suspendió su designación en una medida sin precedentes y poco después la Cámara de Diputados aprobó la creación de la comisión especial de impeachment (juicio político) para destituir a la presidenta. Las tres pinzas al mismo tiempo.

Dilma suma a Lula a su gobierno para fortalecerlo, reforzar el vínculo perdido con sus votantes y los sectores populares, y desarmar la trama política del pedido de juicio político iniciado por la oposición. La crisis política aceleró los tiempos de Lula que pensaba lanzarse como candidato a la presidencia en 2018. Pero el triple juego de pinzas está actuando con celeridad y coordinación. Parece que ahora es a todo o nada.

 

* Pedro Brieger es periodista y directo de la revista Nodal. Reproducimos este texto publicado originariamente en la web Nodal.am

Atacar Brasil, Argentina, Venezuela sirve para “menguar las fuerzas de los pueblos”

Entrevista con Stella Calloni:
“El intelectual tiene que estar en la calle”

“Lo que pasa en Venezuela no es un hecho aislado. Se trata de un ataque diversificado en la región con distintas fórmulas. Atacar a la vez a tres o cuatro países sirve para distraer la atención y menguar las fuerzas de los pueblos.”

 

Ebert

Ebert

Venezuela
Lo que reveló el presidente Nicolás Maduro el 12 de febrero de este año – el intento por parte de poco más de una decena de oficiales de la aviación de dar un Golpe de Estado trapero – no es una acción aislada, menos un “golpe blando” de la oposición venezolana. Se trata de un intento desesperado de EEUU por atacar varios frentes al mismo tiempo, con estrategias diversas, para desconcentrar la atención sobre una sola situación y evitar que las acciones colectivas y pronunciamientos de los pueblos sean contundentes. Así lo asegura Stella Calloni, la periodista argentina conocida por realizar importantes trabajos de investigación y denuncia sobre la Operación Cóndor, ser corresponsal de guerra y además por su amistad con el Comandante Hugo Chávez.

Le consulto sobre cuál cree que es el desafío al que se enfrentan las redes de intelectuales y movimientos sociales en este escenario de arremetidas imperialistas a los procesos sociales de Venezuela, Argentina y Brasil. “Tienen que estar trabajando conjuntamente intelectuales y movimientos sociales, este es el momento de ese encuentro, de ese reencuentro. El intelectual tiene que estar en la calle, tiene que estar esclareciendo y a la vez recibiendo datos y orientaciones de los movimientos sociales, varios de los cuales tienen un trabajo importante en medio de esta avanzada imperial, hay movimientos sociales que toman la bandera de la defensa de la soberanía de toda América Latina, que han entendido que ningún país se salva solo. Justo ahora que el ataque está dirigido a varios países tenemos que redoblar la ofensiva, se plantean varias propuestas de nuevos proyectos civilizatorios para fortalecer las relaciones Sur-Sur, pero lo importante es que dejemos de estar a la defensiva y empecemos a tomar la ofensiva, es decir, empecemos a denunciar, porque esto que está sucediendo ahora le puede pasar a otros pueblos. En el caso de Venezuela el Golpe está en permanente acción, lo han tenido activo durante todos estos años, es lo que yo le llamo el ‘Golpe Eterno’.

Hace mucho tiempo se han dado varios episodios con esa matriz golpista porque ellos decidieron que tras la enfermedad y muerte del presidente Chávez sería fácil – ante la ausencia de una figura de tanta fuerza – atacar a América Latina, porque Chávez se movía muy rápida y audazmente.

En este momento están en un frente muy fuerte de ataque a Venezuela, con intentos hasta de bombardeos. El avión Tucán para bombardear es de la agencia de mercenarios Blackwater que ahora tiene otro nombre, los mismos mercenarios que usa la CIA”.

Este es el escenario actual en Venezuela: una mezcla de Golpe, desabastecimiento, sabotaje, destrucción para limar la voluntad popular, y además infiltración de la derecha en algunos sectores del ejército, y compra de nuevas armas.

Argentina

Stella cuenta que en Argentina la situación es “muy fuerte”, porque repotenciaron los ataques mediáticos que lideran los medios de comunicación, especialmente el grupo Clarín, liderazgo que marca lo que va a hacer la oposición, “una oposición que es muy dispersa, de derecha, que no se une, pero que es manejada por los medios.” El resultado es que los medios difunden que Cristina Fernández de Kirchner es autora intelectual de un crimen cuyas pruebas han sido hasta ahora insostenibles.

Un breve recuento del caso Nisman:

1.- Nisman era el fiscal que presentaría supuestas pruebas directamente contra Cristina Fernández por una aparente diplomacia paralela, ya que según las acusaciones, Irán (con quien el Estado argentino mantiene relaciones comerciales) habría participado en los atentados contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), en 1994.

2.- Las acusaciones contra Irán solo las sostuvieron EEUU u Israel, pero nunca presentaron pruebas.

3.- Nisman pertenecía a la comunidad judía, y frecuentemente viajaba a EEUU a dar charlas, así que trabajaba para los intereses extranjeros, en criollo: se pagaba y se daba el vuelto.

4.- La denuncia se levantó en base a “deducciones” (cero por cero es igual a cero), y de conversaciones telefónicas entre dirigentes de movimientos sociales -grabadas ilegalmente-, que tocaron temas que no tenían que ver directamente con el caso AMIA.

5.- Antes de todo el “aparato” que se montó Nisman estaba de vacaciones y lo llamaron para que se encargara de esa chambita. En resumen: la denuncia no decía nada, no tenía pruebas, las conversaciones pinchadas no indicaban conexión con el caso AMIA, en fin, se montó una operación política que iba a terminar como terminó: con la muerte del fiscal, carne de cañón para posicionar mediáticamente que Nisman tenía a Cristina Fernández contra la pared y por eso ella lo mandó a callar.

Sin embargo, aunque al principio la comunidad judía argentina era parte de la olla en la que estaban montando a Cristina, tras la muerte de Nisman y bajo el asedio de EEUU, una buena parte de este grupo salió advirtiendo que no tiene nada que ver con la posición de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas, y llamó a un Encuentro para defender la soberanía. Al mismo tiempo la Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad y movimientos sociales argentinos se pronunciaron contra la conspiración, y ayudaron a calmar un poco el candelero.

Brasil

A la vez, Dilma Rousseff – desde que ganara las últimas elecciones presidenciales – es acusada de corrupción por sectores de la derecha por el caso Petrobras, que según la oposición brasilera es la petrolera con más deudas de América Latina, por lo que ahora exigen la destitución de Dilma aunque esta haya dado la instrucción de investigar a fondo y tomar acciones legales en los casos de corrupción. “La persecución sobre la presidenta se ha redoblado, y es lógico, Brasil integra los BRICS. Así que no se trata de que en estos países [Venezuela, Brasil y Argentina] se estén dando acciones aisladas, como estudiosa de la contrainsurgencia te digo que puede decirse que esto es un ‘juego’, atacar a la vez a tres o cuatro países sirve para distraer la atención y menguar las fuerzas de los pueblos.”

Batalla por la hegemonía

Se trata de un ataque diversificado en la región con distintas fórmulas. ¿Qué está en juego entonces? Una papaya: nada más que un intento violento y desesperado de los viejos regímenes por restaurar el poderío de las grandes corporaciones, el secuestro de los recursos naturales (incluyendo su distribución), – lo que Luis Britto García llama “carrera demoníaca por el acaparamiento de los recursos naturales” -,  y el debilitamiento del movimiento popular. Por lo que un proceso venezolano de apuesta social que ha aumentado la expectativa de vida de la población, ha convertido a Venezuela en el país de todo el territorio con menos desigualdad, y que ha ampliado el acceso al sistema educativo gratuito, incluyendo el universitario, es una gran amenaza para el imperialismo que durante el siglo XX (según la American Century) controló la mayor parte de los recursos naturales del continente. A esto le sumamos que el BRICS controla alrededor del 60% del comercio mundial, y el plan de integración latinoamericana (Mercosur, Alba, Unasur, Celac) que no incluye a los EEUU.

Este control o “poder del veto” que ha mantenido EEUU y sus aliados sobre el resto de los países está en desequilibrio hace varios años, por lo que la arremetida será cada vez más fuerte por mantener y recuperar cuotas importantes de poder. “Es el momento de reaccionar porque están viniendo sobre nosotros con mucho odio. Están atacando para que nos sintamos desorientados”, menciona Stella, y parte de la estrategia de esta confusión es asegurar, por ejemplo, que a Cuba le va a sobrevenir el capitalismo cuando apenas se trata de retomar conversaciones y ver si hay chance de algún tipo de relación diplomática.

Hablar fuerte y claro. No más comunicados

Para finalizar le pregunto a Stella cómo encaramos esta nueva arremetida. “Con la descolonización del pensamiento – dice. De eso se trata esta guerra, de descolonizar nuestras prácticas de lucha en la dirigencia y en la base del movimiento popular, y también tenemos que dar respuestas cuando nos están poniendo la bota en la cabeza. No más cartas, no más comunicados, tenemos que ser nosotros en la calle, convocando a la juventud. Con el sectarismo no llegamos a ninguna parte, hay que hacer convocatorias fuertes y claras, con todas las letras, porque aún hay sectores de la izquierda que creen que no podemos decir, por ejemplo, la palabra ‘imperialismo’, si Chávez no hubiera dicho todas las palabras que dijo, el pueblo no lo hubiera entendido.” PIA – Periodismo Internacional Alternativo

 

 

Participação política dos argentinos e apatia dos brasileiros

Dilma Rousseff tem muito que aprender com Cristina Kirchner. Ao invés de gastar bilhões de reais com comunicação indireta, investindo na mídia conservadora, enriquecendo os monopólios dos barões da mídia – famílias Marinho, Frias, Mesquita e politiqueiros estaduais  -, deve considerar prioritária, fundamental, a comunicação direta com o povo.

É dever do governo informar. Que seja através de marchas e passeatas em defesa de programas que beneficiam o povo em geral. De mobilizações em defesa da Democracia, da Liberdade, do Nacionalismo, do Patriotismo, do Civismo, da Paz Social e da Brasilidade.

É dever do governo combater todos os movimentos que visam desastibilizar o governo. Que as conspirações golpistas dividem o país pelo ódio, provocam o caos, e ameaçam uma guerra civil. Principalmente quando se pede o retorno da ditadura, a intervenção de exércitos estrangeiros, através de uma propaganda colonial, executada por espiões e quinta-colunas.

 

Una plaza desbordada de apoyo

 

LOS ORGANIZADORES CALCULARON MAS DE 400 MIL PERSONAS FRENTE AL CONGRESO DE LA NACION

Las consignas principales que se pudieron ver en afiches, remeras, banderas y volantes fueron “Cristina somos todos”, “Yankees ni lo intenten”, “Este camino es irreversible”

 

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por Julián Bruschtein

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“Todos somos Cristina”  (video), decían las pancartas de los militantes que se acercaban a la Plaza del Congreso para apoyar y escuchar el discurso de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Un marco imponente de más de cuatrocientas mil personas según los organizadores fue la foto que dejó la concentración que el kirchnerismo en sus distintas vertientes desplegó en el camino entre la Casa Rosada y la plaza frente al Congreso. Como cada 1º de marzo el kirchnerismo sacó a relucir su capacidad de movilización y el retumbar de los bombos y de algún equipo de trompetas fue el fondo sonoro de una jornada en la que la lluvia no pudo apagar la alegría entusiasta de acompañar en la calle a la Presidenta en su último discurso a la Asamblea Legislativa.

“Vengo bancando este proyecto, proyecto nacional y popular”, se escuchaba en la plaza por los parlantes que transmitían el sonido del interior del recinto cuando ingresó la Presidenta. Afuera se replicó rápidamente por toda la plaza que empezó a retumbar con el canto encendido de los kirchneristas, entusiasmados al ver a los ministros y legisladores oficialistas parados agitando las manos o aplaudiendo mientras acompañaban la canción. Fernández de Kirchner ya había ingresado al recinto después de saludar a la gente junto a parte del gabinete. Allí se había sorprendido con una bandera de Unidos y Organizados que tenía los rostros de ella, de Néstor Kirchner y de Máximo Kirchner. Ya en la explanada se paró en la puerta del Congreso y respondió con un bailecito y un emocionado golpe en el pecho con los dedos en ve a la enorme masa de militantes en agradecimiento a la demostración de apoyo en el último año de gobierno. Como una paleta multicolor, la plaza frente al Parlamento se convirtió en un mosaico patinado por las remeras y banderas de las agrupaciones kirchneristas que se acomodaron ordenadamente para repartirse todo el frente sobre la avenida Entre Ríos. El blanco y celeste de La Cámpora, el verde de Kolina, el rojo y negro del Movimiento Evita, el verde azulado de Nuevo Encuentro, el rojo de Miles, ponían las pinceladas en el suelo de la plaza mientras todavía llegaban miles de manifestantes, kirchneristas organizados y kirchneristas silvestres. El Frente Transversal, el Partido Comunista Congreso Extraordinario y la agrupación Tupac Amaru también hicieron su aporte. Como un contraste de lo que fue la marcha opositora del 18 de febrero convocada por los fiscales, gran cantidad de jóvenes y miles de vecinos de barrios humildes llegaban de todo el país en columnas para acercarle a la Presidenta su apoyo.

“Vinimos desde San Francisco Solano muy temprano para apoyar a Cristina. Es la única que se ocupó de nosotros en todos estos años”, asegura a Página/12 Alejandra, una joven militante enfundada en una remera del Movimiento Evita, rodeada de miles como ella. La acompaña su mamá Angela, desocupada en los años ’90 y jubilada “gracias al kirchnerismo”, explica Alejandra después de aplaudir y gritar “Cristina es pueblo”. Con sus dos hijos de la mano de la abuela, todos muestran orgullosos las remeras con el rostro de la Presidenta que dice “Gracias Cristina”. Desde la 9 de Julio hasta la plaza del Congreso la calle está colmada de gente.

Las columnas de los intendentes del conurbano también se hicieron sentir. Moreno, Berazategui, Lanús, Quilmes, General Rodríguez, José C. Paz, entre otros distritos, dijeron presente así como las columnas de los trabajadores organizados. Sobre Entre Ríos se encontraban las columnas de gremios de la CGT como la UOM y los mecánicos de Smata. Los estatales de UPCN y los trabajadores de la construcción de la Uocra también mostraron sus pancartas, mientras que la CTA de los Trabajadores, que encabeza el docente Hugo Yasky, se acomodó sobre el costado izquierdo de la plaza.

Como un anticipo de lo que pueda pasar en las PASO de agosto, en el cielo se sacudían los globos con inscripciones de campaña. El naranja de “Scioli 2015” se chocaba con el de “Randazzo 2015”, mientras otros dos zeppelines de Urribarri se mantenían al acecho. Muñecos de Néstor y Cristina se repetían en todos los rincones de la plaza e incluso apareció uno con la figura de la ministra de Desarrollo Social Alicia Kirchner con los colores de su agrupación, Kolina. Algunos dirigentes marcharon con las columnas de sus agrupaciones como el precandidato presidencial Jorge Taiana, rodeado por los militantes del Movimiento Evita, al igual que Fernando “Chino” Navarro. El dirigente Luis D’Elía también se mostró encolumnado con sus seguidores de Miles.

La plaza vibraba acompañando el discurso presidencial (vídeo), aplaudiendo o silbando según la ocasión, pero la ovación se la llevó el anuncio de estatización de la administración de los ferrocarriles. La lluvia por momentos hacía aparecer mágicamente algunos paraguas, pero nadie amagaba a moverse de su lugar. “Esta es una fiesta que se va a repetir el 24 de marzo y el 25 de mayo. Cuando hablan de kirchnerismo en retirada lo hacen con Clarín en la mano, de otra manera no se puede entender, porque la calle demostró otra cosa”, destacó un dirigente de La Cámpora a este diario cuando empezaba a sonar “podrán pasar mil años, verás muchos caer. Pero si nos juntamos, no nos van a detener”, de Attaque 77 que cerró el acto con la mayoría cantando con los dedos en ve levantados.

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GOVERNO KIRCHNER ENVIO CARTA A LAS CANCILLERIAS DE EE.UU. Y DE ISRAEL PARA QUE NO UTILICEN A LA ARGENTINA COMO LUGAR PARA SUS ENFRENTAMIENTOS

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Un mensaje contra las operaciones de Inteligencia

 

El Gobierno apuntó contra Estados Unidos e Israel.

Volvió a reclamar que incluyan el tema AMIA en sus negociaciones con Irán.

Por Nicolás Lantos


ARGENTINA – El gobierno nacional apuntó contra los Estados Unidos e Israel, a los que acusó de involucrar a la Argentina en “operaciones políticas y de Inteligencia” vinculadas con “enfrentamientos históricos” que resultan ajenos este país.

A través de dos cartas idénticas, destinadas a los responsables de las Relaciones Exteriores de Washington y Tel Aviv, y en la misma línea que ya había desarrollado recientemente la presidenta Cristina Kirchner en sus discursos, el canciller Héctor Timerman expresó la preocupación oficial porque la Argentina sea un “escenario en los que otros Estados intervienen para definir disputas en función de sus propios intereses geopolíticos”.

En términos inusualmente duros para los canales diplomáticos, el canciller solicitó a los gobiernos de esos dos países que “el personal diplomático acreditado observe las normas y conductas estipuladas por la Convención de Viena o el Derecho local”.

“El pueblo argentino no tiene que tolerar, y mucho menos sufrir, que su país sea un teatro de operaciones políticas, de Inteligencia, o peor aún, de hechos y acciones más graves, por conflictos que le son completamente ajenos a su historia, a su idiosincrasia y a sus costumbres”, dice el pasaje más fuerte de la nota entregada ayer a los embajadores de los Estados Unidos e Israel en la Argentina para ser remitida al secretario de Estado, John Kerry, y al ministro de Relaciones Exteriores, Avigdor Lieberman, respectivamente.

La causa de estas operaciones, explica la carta, serían las divergencias surgida entre Estados Unidos e Israel para cerrar el acuerdo sobre temas nucleares entre los miembros del Consejo de Seguridad más Alemania y la República Islámica de Irán.

La carta reitera el pedido para que el tema de la AMIA sea incluido por estos países en sus negociaciones con Irán, algo que la Argentina solicitó en su momento y fue desoído. En forma indirecta, la misiva responde las críticas que desde Estados Unidos hacen al Gobierno por la falta de resultados en la investigación del ataque que, recuerda, es responsabilidad de la Justicia y no del Ejecutivo. “En cuanto al terrible atentado a la AMIA, ocurrido hace ya 21 años y que costara la vida a 85 personas, en su gran mayoría argentinos, seguiremos confiando en que el Poder Judicial de Argentina, responsable de su esclarecimiento en virtud de la división de poderes, aplicará la ley sobre los perpretadores de tan horrendo acto criminal, sin embargo el Poder Judicial aún no ha logrado detener, juzgar ni condenar a los perpetradores de tan aterrador hecho”, subraya. De paso, recuerda que el expediente por el ataque a la Embajada de Israel está en manos de la Corte Suprema, “la cual hace años que no informa sobre ninguna actuación o avance en la investigación”.

Otra preocupación central del mensaje, explicaban en la Cancillería, es la actuación de agentes de Inteligencia extranjeros en el país, a los que notan activos en episodios como la denuncia presentada por el fiscal Alberto Nisman – de quien eran conocidos sus fluidos contactos con la CIA y el Mossad – contra la presidenta Cristina Kirchner y en “operaciones de prensa” que ven en notas posteriores a la muerte del fiscal.

“La Argentina – dice la carta – observa con suma preocupación la creciente frecuencia con que muchos países son utilizados como escenarios en los que otros Estados intervienen para definir disputas en función a sus propios intereses geopolíticos.” Además manifiesta la preocupación por “ver cómo se utilizan mecanismos de propaganda abierta o encubierta para tales fines”, algo que este país “rechaza” y “pretende que no sucedan en su territorio”. De esta forma, el Gobierno le dio mayor precisión a los mensajes en este sentido que ya había dado la Presidenta en sus últimos discursos. “No traigan conflictos de afuera, que no son nuestros – había dicho CFK a fines de enero, luego de la denuncia y la muerte de Nisman –. Por favor, no traigamos el drama de otras regiones remotas del mundo, donde se mata, donde se tortura, donde se tiran bombas y misiles, donde se amenazan con el exterminio entre los unos y los otros. Eso no tiene nada que ver con nuestra historia.”

En el mismo sentido, la carta enviada ayer destaca que “la Argentina no tiene ningún interés estratégico ni militar, ni de Inteligencia y menos de espionaje en la zona de Medio Oriente” y que se opone “por principios políticos y morales a cualquier acto que promueva la violencia o la violación de la soberanía tanto en forma abierta como en forma encubierta”. La referencia a los episodios de las últimas semanas es evidente, como queda claro cuando Timerman enfatiza: “Argentina se ve en la necesidad de reiterar que nuestro territorio no sea utilizado para fines de intereses geopolíticos y militares de terceros países”.

La carta critica la política de Washington y Tel Aviv en la lucha contra el terrorismo. “El pueblo argentino sufrió el terrorismo de Estado” en el que “miles de argentinos fueron perseguidos, torturados, asesinados y desaparecidos” pero “no hubo un solo caso de venganza” en la persecución de los responsables de esos crímenes, recuerda Timerman, comparando esa política con las herramientas que utilizan norteamericanos e israelíes en Medio Oriente. “Ningún represor murió en Argentina ni en otro país porque explotó una bomba debajo de su automóvil, o por un misil dirigido a su domicilio o por la intervención militar, decididas cualquiera de estas acciones por el Estado. Tampoco el Estado argentino secuestra gente y las traslada a cárceles clandestinas. Simplemente nos atuvimos a cumplir con las leyes de nuestro país y con el derecho internacional en materia de derechos humanos”, agrega el texto.

Finalmente, el canciller asegura que “la Argentina ha sido, y seguirá siendo, una tierra de redención para millones de personas que fueron perseguidas en sus países de origen” y que “quienes llegaron, recibieron, durante todos los gobiernos democráticos, la oportunidad de vivir en libertad sin ser perseguidos por su origen, etnia o religión” sin que “los enfrentamientos históricos en sus países de origen sean dirimidos” aquí.