Usos de la corrupción

Por Horacio Verbitsky
Página 12/ Argentina

La simultánea suspensión de Dilma en Brasil y la imputación y el procesamiento de Cristina aquí marcan el pico de la ofensiva antipolítica, con el pretexto de la corrupción. El gobierno argentino celebró la caída de Dilma por la posibilidad de debilitar el Mercosur y avanzar hacia acuerdos con la Unión Europea y la Alianza Transpacífica. El tema fue tratado por Obama y Macrì en marzo. La prohibición de despidos puede ser ley esta semana.

El jueves 12, Dilma Rousseff fue suspendida como presidente del Brasil y el fiscal Carlos Rívolo imputó por cohecho a la ex presidente argentina CFK. Al día siguiente, el juez Claudio Bonadio procesó a Cristina y a su ex ministro de Economía Axel Kicillof por una operatoria legítima de política económica adoptada por el Banco Central para mantener bajo control el tipo de cambio, que el gobierno de Maurizio Macrì devaluó a pocos días de suceder a CFK, con grandes ganancias para miembros de su familia y de su gabinete. Las políticas socioeconómicas que anuncia el vicepresidente en ejercicio del Poder Ejecutivo de Brasil, Michel Temer, son las mismas que aquí está imponiendo Macrì, cuyo ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso de Prat-Gay, celebró que el PT perdiera el gobierno de Brasil, porque así será posible subordinar el Mercosur al acuerdo con la Unión Europea y el ingreso de ambos países a la Alianza Transpacífica que impulsa Estados Unidos, tal como Macrì conversó con Barack Obama en marzo. Como desmentida de que gobierne para los ricos, a Macrì no se le ocurrió nada mejor que rodearse de un centenar de poderosos empresarios. Les dio a firmar un documento elogioso de su gobierno y crítico del proyecto que prohíbe los despidos por seis meses, sancionado por el Senado y que la Cámara de Diputados podrá convertir en ley esta semana. Sin inmutarse pusieron la firma pero no esperaron ni una semana para proseguir con los despidos. Frente al ministerio de Educación, el jueves se produjo la cuarta gran movilización en un mes y medio contra las políticas oficiales. Si Macrì cumple su promesa de vetar la ley contra los despidos, además podría producirse el primer paro general.

Ya hace 30 años, el mismo día de diciembre de 1986 en que el Congreso argentino votó la ley de punto final, el de Uruguay sancionó su equivalente, de caducidad de la pretensión punitiva del Estado. La voluntad estadounidense de entonces para terminar la persecución penal a los autores militares de los crímenes de ambas dictaduras está tan bien documentada como las gestiones del entonces presidente Raúl Alfonsín ante su colega oriental Julio María Sanguinetti y ante el hijo del líder opositor Wilson Ferreyra Aldunate, a quien le transmitió un mensaje recibido de la embajada norteamericana, sobre un 50 por ciento de probabilidad de golpe de Estado si no se detenían los juicios.

La coordinación entre los procesos de destitución y hostigamiento de Dilma, Lula y Cristina sólo puede afirmarse hasta ahora por la constatación de su simultaneidad, el contexto internacional y la simpatía de los mismos actores, nacionales e internacionales. Del apoyo externo a la desestabilización en la Argentina se conoce hasta la confesión de uno de los blogueros que viajaron a Brasil para recibir financiamiento de los fondos buitre. Lo único transparente de esta historia es el intento de sacar de circulación a los líderes populares capaces de unificar a los distintos sectores descontentos para revertir las políticas neoliberales, Lula en Brasil, CFK en la Argentina.

El combustible y la máquina

En los dos países, el combustible que alimentó la máquina destituyente fueron las denuncias de fraudes contra la administración pública. El vehículo de su divulgación fue una prensa gráfica y audiovisual al mismo tiempo parte y articuladora de los intereses económicos afectados por los respectivos gobiernos populistas, y el mecanismo de conversión de esas denuncias en hechos políticos, un Poder Judicial extralimitado, presidido por dos ambiciosos de vanidad insondable y un afán de protagonismo excitado por aquellos medios. Los desenlaces fueron distintos: Joaquim Barbosa dejó en 2014 la presidencia del Superior Tribunal de Justicia de Brasil y hoy desde el llano objeta el impeachment de Dilma, mientras Ricardo Lorenzetti sigue creyendo que su oportunidad se aproxima, para lo cual luego de acabar con CFK, la vindicta judicial debería dirigirse a Macrì. Con una economía en recesión profunda durante dos años, Dilma fue suspendida y sólo una contundente respuesta popular podría impedir su destitución dentro de seis meses; Cristina terminó su mandato y dejó un país con moderado crecimiento, la menor desocupación en un cuarto de siglo, la inflación elevada pero en descenso y el endeudamiento en divisas con acreedores privados más bajo en dos siglos de historia argentina, medido en proporción al Producto Interno Bruto. Dilma ganó la reelección pero al inclinarse por las políticas de ajuste que había impugnado en campaña y al alejarse de Lula, precipitó una crisis política que no logró revertir ni siquiera con la enmienda de aquel rumbo equivocado, que llegó tarde. CFK no pudo postular a una nueva reelección porque la Constitución permite un máximo de dos mandatos consecutivos y aún así el candidato de su frente político fue vencido en el balotaje por un estrecho margen de dos puntos porcentuales. La demolición de su liderazgo en la Argentina y del de Lula en Brasil es la ocupación principal de los respectivos gobiernos y, aquí, de sectores dirigentes de su propia fuerza, que la perciben como el mayor obstáculo para sus aspiraciones de sucederla. Ambas presidentes cometieron errores que facilitaron la tarea de sus adversarios y/o enemigos, pero ése es el dato menos relevante del panorama actual, porque no fueron esas falencias la razón de la inquina en los sectores tradicionales del poder político y económico, sino las transformaciones políticas, sociales y de alianzas internacionales que ambos gobiernos impulsaron.

Durante las 24 horas del día las propaladoras mediáticas de los dos países instalaron la idea de sistemas carcomidos por una corrupción generalizada, que terminó por asociarse con el propio sistema democrático. Con todos sus defectos, la política es el único escudo con que los sectores populares pueden cubrirse de las embestidas de los poderes fácticos. Su deslegitimación constituye así un objetivo estratégico de esos sectores. La misma operación derivó durante el siglo anterior en una sucesión de golpes militares que desplazaron a los gobernantes electos Hipólito Yrigoyen, Juan Perón, Getulio Vargas, Arturo Frondizi, Janio Cuadros, Joao Goulart, Isabel Martínez de Perón. En Brasil aportan leños a la hoguera las iglesias evangélicas, que tienen fuerte representación tanto en los medios audiovisuales como en el Congreso; en la Argentina, el Episcopado Católico, presidido por José María Toté Arancedo, primo hermano del ex presidente Raúl Alfonsín. El mayor de sus hermanos, Ricardo Perucho Arancedo, se encargó de la sociedad familiar Arancedo Hermanos, que está entre los principales consignatarios de hacienda del país. Dos hermanas del prelado, Marilina y María Amalia Arancedo, se casaron también con fuertes ganaderos y el primo Roberto Arancedo preside el Mercado de Liniers desde hace casi un cuarto de siglo. La insustancial declaración que Arancedo firmó por el Bicentenario plantea la corrupción de los políticos como un asunto de la mayor gravedad, con citas expresivas de su antecesor en el cargo, Jorge Bergoglio, hoy Papa Francisco, quien la menciona como “llaga putrefacta”. En la conferencia de prensa en la que se entregó el documento, Arancedo dio su pueril explicación de los males sociales: “Cuando alguien se queda con un vuelto, eso significa pobreza, pobres que sufren”. El documento también reivindica a la justicia y reclama su independencia, lo cual anticipa el respaldo que recibirá Lorenzetti en el Vaticano como jefe del partido judicial, cuando viaje el mes próximo. Algunos de los columnistas más cotizados de la televisión argentina reclaman a los alaridos la detención de la ex presidente CFK, aunque hasta ahora no se le ha probado ningún acto ilegal. En el caso de Dilma, ni siquiera hay presunciones y denuncias. Hasta aquellos políticos opositores que votaron a favor del juicio político se abstuvieron de formularle cargos por cualquier desvío de fondos públicos en beneficio propio y sólo la acusaron por la reasignación de partidas del presupuesto, algo que hicieron todos los gobernantes que la precedieron y que es práctica generalizada en el mundo, como flexibilidad imprescindible para el funcionamiento de administraciones complejas, en las que no es posible prever todas las variables en forma rígida. Otra similitud entre ambos procesos nacionales es que quienes pretenden encarnar la virtud ante gobernantes viciosos tienen a su vez denuncias por delitos tanto o más graves y alguno como Eduardo Cunha, fue separado de la presidencia de la Cámara de Diputados brasileña una vez que se confirmó su procesamiento por lavado de dinero con cuentas no declaradas en el exterior.

Hablemos de corrupción

Varios jueces de la Corte Suprema de Justicia fueron sometidos a juicio político la década pasada por haber obstruido que se investigara un contrabando de automóviles por el que había sido procesado el actual presidente Macrì, utilizando como instrumento una compañía offshore radicada en el Uruguay. Hoy Macrì está bajo examen judicial por otras compañías offshore, aquellas que aparecieron en la base de datos del Consorcio Internacional de Periodismo de Investigación bajo la denominación genérica de Panama Papers. El presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger está procesado por su participación en el ruinoso Megacanje de 2001, que incrementó la deuda externa en decenas de miles de millones de dólares. Macrì comparte el honor de los Panama Papers con el primer ministro británico David Cameron y ambos han derivado la responsabilidad hacia sus respectivos padres. Para el argentino es un poco más difícil, porque su progenitor vive y sigue con la sangre en el ojo por el modo en que hijos y sobrinos lo despojaron del holding familiar. El carterista que para desviar a la multitud que lo persigue huye gritando “Al ladrón, al ladrón” es un clásico del humor gráfico. Cameron tuvo la audacia de convocar a una cumbre mundial contra la corrupción, en la que la canciller argentina Susana Malcorra representó a Macrì. Desde hace años, el economista argentino Jorge Gaggero señala a las guaridas fiscales como el elemento clave en la fuga de capitales, que en muy pequeña medida involucra a los gobiernos. Las transferencias netas de recursos financieros desde los países pobres y medios hacia los más ricos crecieron de 46.000 millones de dólares anuales en 1995 a un estimado de no menos de un billón (en la nomenclatura argentina, es decir un millón de millones) en 2010, que se van en “pagos masivos de deuda, los desequilibrios comerciales, la fuga de capitales y la acumulación de activos externos en divisas fuertes”. Ocho de las diez guaridas más opacas e importantes están en América del Norte o Europa. La primera, en los Estados Unidos (el estado de Delaware), la segunda y la tercera son europeas continentales (Luxemburgo y Suiza), la cuarta caribeña (las Islas Caiman) y la quinta inglesa (la City de Londres). Gaggero incluye un cuadro basado en los datos de Raymond Baker (“El talón de Aquiles del capitalismo”, de 2005): el 64,3 por ciento de los flujos ilícitos globales correspondía a transacciones comerciales; el 30,6 por ciento a actividades delictivas y el 5,1 a corrupción gubernamental. Con ocasión de la cumbre convocada por Cameron en homenaje a su difunto padre, los principales periódicos financieros del mundo y el más importante diario independiente inglés, publicaron sendas investigaciones sobre los aspectos más oscuros del sistema financiero internacional. La del Financial Times se titula “Dinero negro, el secreto sucio de Londres” y describe a la City como “centro global de las finanzas ilícitas” y un agujero negro para el lavado de dinero y la evasión fiscal. En el mismo artículo, Alex Cobham, investigador principal de la organización de la que forma parte Gaggero, Tax Justice Network, dice que la red británica secreta es la más grande del mundo y que los bancos británicos y sus subsidiarias siguen lavando cada año “centenares de miles de millones de dólares de dinero de origen delictivo”. En The Guardian, el columnista Simon Jenkins afirma que “la esencia de un estado corrupto es el capitalismo de amigos”, que consta de “sobornos, arreglo de licitaciones, evasión fiscal y abuso del poder político para procurar ganancias personales o empresariales”. Sobre ese mismo concepto, The Economist compone un ranking mundial titulado “Capitalismo de amigos en el mundo”, en el que Gran Bretaña cumple un rol descollante. El periódico estima que un tercio de la inversión extranjera global se canaliza a través de guaridas financieras, en su mayoría británicas, e ironiza que convocar en Londres una conferencia contra la corrupción evoca la elección de Libia para presidir la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en 2003. Al referirse a los enclaves de Jersey, Gibraltar, Bermuda y las Islas Vírgenes, afirma que Cameron debería decirles que pueden independizarse y federarse con Panamá si lo desean, pero de otro modo “debería cesar su hospitalidad con quienes roban a los contribuyentes de todo el mundo”.

Las guaridas británicas se establecieron “como forma económica de mantener colonias sin necesidad de subsidiarlas. Ahora constituyen una masiva desviación de recursos globales, para evitar el pago de impuestos a los estados soberanos”. La publicación estima que esos escondrijos impositivos albergan unos 20.000 a 30.000 billones de dólares, es decir 20.000 a 30.000 millones de millones (trillion en inglés).

The Economist afirma que las empresas de alta interacción con el Estado son vulnerables al capitalismo de amigos, y entre ellas enumera casinos, contratos de defensa, bancos, obras de infraestructura y tuberías, puertos y aeropuertos, construcción y negocios inmobiliarios, acero, minería, commodities, telecomunicaciones. En términos argentinos esta definición incluiría, entre otros, a Lázaro Báez, Cristóbal López, Angelo Calcaterra y Nicky Caputo, pero también a Paolo Rocca, Eduardo Eurnekian, los hermanos Bulgheroni y la propia famiglia Macrì. Este es el problema estructural que ninguna fuerza política significativa parece interesada en plantear, porque las discusiones sobre el tema sólo procuran el escándalo que tan fácil se suscita como se olvida y la utilización como arma arrojadiza contra los adversarios políticos. La Argentina no es una excepción. Para la Tax Justice Network, pese a toda la retórica de la cumbre, el gobierno británico no exigió a sus territorios de ultramar y posesiones de la corona que se ajusten a las normas de transparencia que se les exigen a Nigeria, Afganistán o Kenya. Otro tanto puede decirse de Estados Unidos, el único centro financiero internacional que rehusó comprometerse como lo hicieron 101 países, al intercambio automático de información. “Que no se vuelva a hablar de la corrupción como un problema de los países en desarrollo”, concluye la Tax Justice Network.

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“La alegría” no es sólo argentina

>>> Por Rudy
Sátira 12/ Página 12/ Argentina


¿Cómo le va, lector, cómo anda? ¿Festejando la “revolución de la alegría”? ¿Vio que es taaaan exitosa, que a los brasileños les gustó, y la quieren ahí también? ¡Y mire que ellos de alegría saben ¿eh!? ¡Pero les gustó tanto nuestra alegría, que no pueden esperar que Dilma Rousseff, la presidenta que ellos mismos eligieron hace poco más de un año, termine su mandato en paz, y luego, sí, elegir a un candidato que les alegre el mandado con globos amarillos y “O globos” (¡uy, qué coincidencia!)

No, ellos están tan apurados por tener una alegría como la nuestra, tan ansiosos de sentir lo mismo que nosotros, que están acelerando el trámite. Acusaron a su presidenta de corrupción. O de corrosión, o de corrección, o de ser mujer como Cristina, o de…

* No haber salido campeones del mundo durante su mandato (mundial 2014)
* Que Messi es argentino
* Haber tenido una política económica neoliberal
* No haber tenido una política económica neoliberal
* No tener los ojos celestes y los globos amarillos como Mauricio
* De llamarse Dilma, nombre que lleva a la confusión de muchos, que tienden a decir “Vilma” porque de chiquitos veían Los Picapiedras
* De que su apellido “Rousseff” les suena demasiado a Rousseau, como el de la Revolución Francesa, y acá la única revolución que vale es “la de la alegría”
* De que al tener dos “s” y dos “f” seguidas en su apellido está desperdiciando recursos, ya que ella puede darse el lujo de tener dos letras, y hay gente que no tiene ninguna
* Que protestó cuando se enteró de que los EE.UU. la estaban espiando, sin entender que en la División Internacional del Trabajo a los EE.UU. les tocó espiar a todos
* De no ser Lula
* De ser del mismo partido que Lula
* De que si no la echan a ella ahora, capaz que después viene Lula de nuevo
* De que su partido propicia una ‘política distributiva (en realidad lo que critican es que sea distributiva entre los pobres, si fuera entre los ricos, no pasa naranja)
* De no distinguir entre la gente normal y los pobres, como nuestra benemérita vicemauricia
* De ser amiga de CFK y no de MM
* De no haber nombrado al rabino Bergman como ministro de Medio Ambiente
* De no tener cuentas en Panamá, como corresponde a alguien de su categoría
*De nada

Con todas esas causas en su contra, es casi obvio que los días de Dilma en el gobierno están contados, y no son muchos. Porque los brasileños tienen el mismo derecho que nosotros a la alegría.

Tienen derecho a tener un gobierno que sea equitativo, y les dé mucho a los que ya tienen, y les quite a los que no tienen nada, porque si no tienen nada es porque no lo necesitan.

Tienen derecho a un gobierno que concentre los medios de comunicación, para que en todos los canales, diarios y radios digan lo mismo, de manera de evitarles la trabajosa decisión de elegir a quién escuchar, y puedan dedicar su tiempo a la alegría.

Tienen derecho a un gobierno que los despida, es muy triste irse de un lugar sin que nadie te diga “Chau, adiós, arrivederci, va embora, guei gesunterheit (viajá con salud, en idish), au revoir, das vidaña (hasta mañana, en ruso), good bye o lo que sea, pero que te despidan.

Tienen derecho a ganar mucho menos dinero que antes, así se libran de comprar medicamentos que solamente sirven cuando uno está enfermo, y comen menos, lo que contribuye a estar mejor físicamente.

Tienen derecho a no tener que hacerse cargo de los demás, pagando impuestos y respetando leyes sociales que los obliguen a desprenderse de lo que tanto esfuerzo les costó ganar, heredar, afanar, rapiñar o como sea, pero ahora es de ellos y basta.

Tienen derecho a consumir lo que les digan que hay que consumir esos mismos medios que ahora les dicen que Dilma es mala y corrupta, y que los Reyes Magos existen y son Las Multinacionales, los Holdouts y los Bancos.

Tienen derecho a tener derecha.

Una cosa rara, lector. En estos días en los que los brasileños festejan que la alegría está por comenzar, y los argentinos festejamos que “y ya lo ve, y ya lo ve, somos deudores otra vez” (siempre lo fuimos, pero ahora mucho más), se celebra también el Peisaj (o Pesaj), llamada también Pascua judía, que recuerda el Exodo de Egipto hacia la libertad, que implicó 40 años de caminata en el desierto.

A ver… en Egipto había esclavitud, plagas, muchos dioses, comida para quien pudiera pagarla, pirámides para construirle al faraón… ¡había alegría! ¿por qué irse? ¡Inexplicable! En fin, lector, parece que los pueblos antiguos hacían esas cosas… hay que entenderlo, eran otros tiempos.

Dilma: “Estimulan la violencia, estimulan la agresión a los ministros (en restoranes y aviones), a diputados, eso tiene un nombre, eso se llama fascismo”

EL MUNDO › ENTREVISTA A LA PRESIDENTA DE BRASIL, DILMA ROUSSEFF

“Si hoy hubiera un golpe en este Brasil democrático sería un tipo de golpe institucional”

Rousseff asegura que el intento de destituirla a través de un impeachment no tiene sustento legal. “Pueden investigarme del derecho y el revés, que no van a encontrar nada.” La mandataria enfatiza que no va a renunciar. “Me piden que renuncie para evitarse el mal trago de tener que echar de forma ilegal a una presidenta elegida.”

Por Darío Pignotti
Página/12 Argentina

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“Es muy triste que hoy se cumplan 40 años del golpe de Estado en la Argentina, y al mismo tiempo debemos estar muy alegres de que ahora los argentinos tengan un sistema democrático. Los golpes cambian sus características con el correr de tiempo, si hoy hubiera un golpe en este Brasil democrático sería un tipo de golpe institucional”. Esa fue la primera respuesta de la presidenta Dilma Rousseff durante una entrevista de casi 100 minutos ofrecida ayer en la amplia mesa de madera circular de su despacho del tercer piso del Palacio del Planalto. Dilma está sentada junto a una pared blanca en lo alto de la cual hay un escudo brasileño. Pide que enciendan el aire acondicionado, “si no, nos vamos a freír”, mientras los mozos ofrecen jugo de naranja natural. Es una mañana calurosa, característica del otoño brasileño: lo atípico es que hasta el inicio del encuentro no se vieron grupos hostiles al gobierno y la democracia merodeando el palacio, que ha sido hostilizado casi a diario con consignas que van desde el “impeachment ya” hasta “S.O.S Fuerzas Armadas”.

“Nosotros tuvimos golpes militares en América Latina en aquellos años setenta, conozco lo que pasó en la Escuela de Mecánica de la Armada… ahora no se dan esos golpes, ahora tratan de romper el delicado tejido democrático…alimentan la intolerancia…buscan romper el pacto (social) basado en la Constitución de 1988”. Ella afirma que no se puede voltear a un presidente de la república legítimamente electo, salvo que se pruebe que cometió crimen de responsabilidad (en el ejercicio del mandato). “Si no hay pruebas contra mí, (para sustanciar el impeachment) esto es golpe, golpe contra la democracia”, reforzó la mandataria ante una pregunta de Página/12, el único diario latinoamericano que participó en el encuentro junto a The New York Times, Le Monde, El País, The Guardian y Die Zeit.

“En una democracia tenemos que reaccionar de forma democrática. Recurriremos a todos los instrumentos legales para dejar claro las características de este golpe. Pero yo les recomiendo que se pregunten a quiénes beneficia esto, muchos de los cuales ni siquiera han aparecido aún en escena”.

Mientras subimos del segundo al tercer piso del palacio por una rampa helicoidal (con la firma del arquitecto modernista-comunista Oscar Niemeyer), la misma por la que Lula, cabizbajo, y Dilma descendieron el jueves pasado cuando aquél fue puesto en funciones de ministro, un asesor habla del carácter “aguerrido” de la presidenta a medida que se cierra el cerco para destituirla.

Bastante delgada a fuerza de andar en bicicleta por las mañanas y el estrés de enfrentar una conspiración por día, Dilma no tiene el semblante de alguien abatido. Antes bien lo contrario. Viste una blusa bordó y negra completada con una gargantilla dorada, poco maquillaje, pintura en los labios pero no en la uñas. Sobria, pero sin ser monacal.

Cuando se la indaga sobre la posibilidad de que renuncie al cargo alza la voz y responde mirando con firmeza a uno de los corresponsales.

“Me piden que renuncie. ¿Por qué? ¿Por ser una mujer frágil? No, no soy una mujer frágil. Mi vida no fue eso. Piden que renuncie para evitarse el mal trago de tener que echar de forma ilegal a una presidenta elegida”

Asegura que los enemigos del gobierno subestiman su capacidad de enfrentar las adversidades. “Ellos piensan que yo estoy completamente afectada, presionada, desestructurada, y no lo estoy, es verdad que no lo estoy. Yo tuve una vida muy complicada, tenía 19 años (inicio de la década del 70, militaba en una organización armada) cuando estuve tres años presa.

Acá la prisión no era nada leve, era muy pesada, tal vez similar a la de Argentina, aunque creo que la de Argentina fue un poco peor porque el asesinato de personas allá fue más generalizado. Pero en Brasil también hubo muchas muertes. Entonces si uno compara, verá que yo ya luché en aquella época en condiciones mucho más difíciles que las de ahora que estamos en democracia. Esta situación es más segura. Yo voy a luchar, no voy a renunciar, para sacarme de acá van a tener que probar (que hubo violación de la ley). Por eso digo que tenemos que reaccionar, por eso la consigna de la gente que me apoya es no va a haber golpe”.

Recuerda que el mentor del “impeachment” (juicio político) contra ella es el jefe de Diputados, Eduardo Cunha, titular de varias cuentas comprobadas en Suiza en las que fueron depositados cinco millones de dólares de posibles sobornos cobrados para mediar contratos en Petrobras.

En contraste, sigue Dilma, desde que comenzó su segundo gobierno en 2014, y como parte de lo que considera una campaña para derrocarla con acusaciones insustentables, “he sido investigada debida e indebidamente por la prensa y por todo el mundo. Pueden investigarme del derecho y el revés, que no van a encontrar nada”.

Señala que el impeachment “legalmente es algo muy débil”. “Y surge porque el presidente del Congreso, Eduardo Cunha, dijo que si no votábamos en contra de una investigación contra él, ponía en marcha el proceso”.

“No tengo sentimiento de culpa. En fin, aquí en Brasil te detienen por tener perro y por no tenerlo, así que no sé cuál es la respuesta correcta. Seguro que me critican por no deprimirme. Y duermo muy bien. Me acuesto a las diez de la noche y me levanto a las seis menos cuarto de la mañana”.

Vallas reforzadas, agentes de seguridad apostados en puntos estratégicos de la Plaza de los Tres Poderes, en el centro de la ciudad, y controles de metales más exhaustivos para ingresar a la sede de una administración que, sitiada, se atrinchera en defensa de la democracia. “No pasarán”, garantiza la jefa del gobierno, asumiendo que el gigante sudamericano está ante una eventual guerra política de desenlace incierto.

Tanto ella como su compañero Luiz Inácio Lula da Silva, “el mayor líder político” del país, cayeron en la cuenta de que el campo opositor –jueces, medios, banqueros y partidos conservadores– desde comienzos de marzo evolucionó de una fase desestabilizadora en la que se combinaban obstrucciones parlamentarias con denuncias aparatosas, al golpismo sin ambages.

En este ascenso destituyente creció el protagonismo del juez Sergio Moro, una suerte de templario que se exhibe batiendo su espada (mediática) contra la corrupción, cuando la verdad seca es que lo mueve una ambición menos jurídica que política: la de cazar a Lula, con métodos ilegales, para así dar el tiro de gracia al gobierno.

El 16 de marzo ese magistrado de primera instancia interceptó una llamada de Lula y Dilma, la que un par de horas después entregó a la cadena opositora cadena Globo. Con una edición mañosa de esa grabación superpuesta a otras pinchaduras facilitadas por el juez, Globo agitó a la audiencia y la incitó a volcarse a las calles, generando otra noche de furia.

Hay sectores que, montados en la efervescencia del público antidilmista, “estimulan la violencia, estimulan la agresión a los ministros (en restoranes y aviones), a diputados, eso tiene un nombre, eso se llama fascismo”, sostiene la presidenta del Partido de los Trabajadores.

Miembros del gabinete consideran que esa intercepción de la llamada telefónica ordenada por Moro no fue sólo una espolada para excitar a las hordas, con ella también buscó impedir que Lula asuma al día siguiente su cargo de ministro. Y lo logró porque otro magistrado opositor determinó la “suspensión” del nombramiento que sigue en vigor por lo menos hasta la semana próxima.

Al comprobar el incendio causado por las pinchaduras, lo que incluyó una generalizada crítica de juristas y hasta de miembros de la Corte, Moro dijo que su actitud era comparable a lo ocurrido en los años 70 en Estados Unidos bajo la presidencia de Richard Nixon.

De alguna manera Moro pareció querer equiparar la caída de Nixon en el 74, envuelto en el escándalo de Watergate, con su anhelado fin anticipado de la mandataria petista.

Mal informado, el popular juez que según algunos sondeos tiene más de 15 por ciento de intenciones de voto para presidente, fue desmentido ayer por Dilma. “Alegar el antecedente norteamericano es ridículo, porque el gran invasor de las conversaciones era el presidente de la república que grababa a quien entraba (Casa Blanca), mientras acá en Brasil lo que pasó fue que un juez de primera instancia graba a la presidenta de la república”, disparó ayer. Anteayer lo había acusado de violar la “seguridad nacional”. “La actitud correcta debiera haber sido enviar la grabación al Supremo Tribunal Federal” que es el único órgano que tiene competencia para juzgar a una jefa de Estado.

Sin mencionarlo por su nombre y apellido, Dilma le enrostró a Moro el ser parte de la estrategia de “cuanto peor mejor” pergeñada por la oposición. La intercepción telefónica es algo inaceptable, “El juez tiene que ser imparcial, no puede jugar con las pasiones políticas”.

LULA CON ELOGIOS A NESTOR KIRCHNER Y A LA PRESIDENTA: “Se va como una heroína”

El ex presidente de Brasil recordó sus luchas en común con Néstor Kirchner. Le agradeció a Scioli bautizar a una UPA con su nombre y destacó que CFK deja la Presidencia como “vencedora de todas las persecuciones”.

Tanto Lula como la Presidenta recordaron en sus discursos con emoción a Néstor Kirchner. Imagen: DyN.

Tanto Lula como la Presidenta recordaron en sus discursos con emoción a Néstor Kirchner. Imagen: DyN.

El ex presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, destacó ayer que Cristina Kirchner “deja la Presidencia como una heroína vencedora de todas las persecuciones” y expresó su deseo de que “el proyecto que se comenzó a construir en 2003” durante la presidencia de Néstor Kirchner “pueda ser concluido eligiendo otra vez” a un candidato del Frente para la Victoria, en referencia a la fórmula que integran Daniel Scioli y Carlos Zannini. “Si (la Argentina y Brasil) continúan unidos, América Latina continuará unida”, destacó. El ex mandatario, que más tarde se sumó a la campaña para exigir que el Reino Unido se avenga a dialogar con la Argentina sobre la soberanía de las Islas Malvinas, se expresó en el marco de la inauguración de una Unidad de Pronta Atención (UPA) en José C. Paz que lleva su nombre, acompañando por la jefa de Estado y por el gobernador bonaerense y candidato Scioli.

“Yo soy parte de una generación que tuvo el placer y la alegría de ser presidente de la República en el mismo tiempo que el presidente Kirchner en Argentina y en el segundo mandato con Cristina”, resaltó Lula. El ex dirigente gremial brasileño confesó que ve en la Presidenta “el rostro de una mujer realizada y vencedora” y lamentó que Kirchner no esté vivo para “ver el tipo de mujer que él ayudó a que sea elegida presidenta”. Destacó que durante su mandato la jefa de Estado “fue perseguida” pero que “deja la Presidencia como una heroína vencedora de todas las persecuciones que fueron hechas aquí”.

“Compañero Scioli, le quiero agradecer por el homenaje que me presta por haberle puesto mi nombre a esta UPA que acaba de inaugurar”, dijo en referencia a la Unidad de Pronta Atención de José C. Paz. Recordó esas unidades que surgieron en Río de Janeiro y luego se extendieron por todo el territorio brasileño, y marcó como una ventaja que “evita que los pobres tengan que trasladarse al hospital”. “Las UPA hacen que el 95 por ciento de las personas prescinda del hospital”, afirmó el ex presidente.

“Argentina y Brasil pudieron comprender que son inseparables, que son una única cosa” y así “construir la mejor relación, junto a toda América del Sur y América latina”, destacó Lula luego de agradecer a la presidenta la invitación para visitar el país.

“Espero, Cristina, que el proyecto que se comenzó a construir en 2003 Néstor Kirchner y que luego tu continuaste, pueda ser concluido eligiendo otra vez a un candidato de este proyecto que cambió la historia de la Argentina, que hizo que por primera vez Brasil y Argentina comprendieran que son inseparables y que uno necesita de otro”, aseveró. “La única cosa que hoy nos divide es si Maradona es mejor que Pelé o Messi mejor que Neymar –bromeó–. En el fútbol aún tenemos divergencias, pero en la política y en el comercio tengo orgullo de decir que construyeron la más importante relación entre ambos”. “Y si continúan unidos, América Latina continuará unida”, destacó Lula durante el acto del que también participaron el jefe de Gabinete y candidato a gobernador Aníbal Fernández, el ministro de Economía, Axel Kicillof, el secretario Legal y Técnico, Carlos Zannini, los gobernadores de Entre Ríos, Sergio Urribarri, y de La Rioja, Beder Herrera, además de diputados, senadores e intendentes de la provincia. El ex mandatario se sumó luego a la campaña a favor del diálogo entre el Reino Unido y la Argentina para dirimir el conflicto por la soberanía sobre las islas Malvinas. In Página 12

“Los países del Norte expulsan a los inmigrantes y dejan morir a los chicos”

“Vamos a tener que profundizar la integración”

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La Presidenta le pidió a Lula que gestione el ingreso de Argentina a los Brics, que consideró el lugar de los países emergentes. Los contrapuso con “los países del Norte” que “expulsan a los inmigrantes y dejan morir a los chicos”.

lula Cristina Argentina política

Por Nicolás Lantos


Cristina Fernández de Kirchner ingresó en los últimos cien días de su mandato pero, cuando salga de la Casa Rosada, no va a dejar las convicciones en la puerta. Ayer compartió un acto con el candidato del oficialismo para sucederla, Daniel Scioli, y el ex presidente brasileño, Luiz “Lula” da Silva, y los comprometió a profundizar el rumbo que tomó la política exterior argentina en los últimos años. “Daniel, vamos a tener que profundizar la integración de la región latinoamericana porque ahí está nuestro lugar y nuestro destino”, le indicó al gobernador bonaerense. “Lula, vos tenés que ser el embajador para que Argentina integre el Brics y ya no sea más Brics sino Bricsa. Ese es nuestro lugar y que en ese Bricsa se incorporen más países emergentes, donde están los pueblos que pueden trabajar”, le dijo al líder del PT. En su discurso, la mandataria también criticó duramente a los países europeos, a quienes responsabilizó por la crisis humanitaria por las migraciones.

“Cuando uno ha ejercido la presidencia como lo ha hecho Lula, nunca deja de ser presidente”, deslizó CFK al comienzo del acto, al saludar al brasileño. Esos detalles en sus discursos no son casuales: en esa frase asumió también la responsabilidad que le puede caber a ella misma a partir de diciembre, cuando deje su cargo después de ocho años, los mismos que estuvo da Silva al frente del Palacio do Planalto. Por eso, a la vez que refuerza con su presencia la campaña presidencial de Scioli (este acto fue organizado por el gobernador, que fue quien invitó al ex presidente brasileño a acompañarlo en la inauguración de la Unidad de Pronta Atención Médica del barrio René Favaloro, en la localidad bonaerense de José León Suarez), también le marca el rumbo que deberá seguir su eventual administración en algunos temas clave, como la política internacional.

Fernández de Kirchner ya realizó un primer acercamiento a los Brics el año pasado, cuando recibió a los jefes de Estado de China, Xi Jinping, y de Rusia, Vladimir Putin, en Buenos Aires, y retribuyó ambos viajes. Cuando el quinteto se reunió en Brasilia, la Argentina fue uno de los países invitados a la cumbre. Las relaciones con las potencias emergentes son prioritarias para Scioli, que ya visitó varias veces Brasil y tiene previsto viajar a Beijing y Moscú antes o inmediatamente después de los comicios de octubre. Ayer, luego del acto, en diálogo con la prensa, el candidato agradeció a CFK y a Lula por “todo lo que significa una Latinoamérica que avanza hacia las nuevas victorias”.

Integración o dependencia

Un rato antes, la Presidenta había hablado de “defender” los logros de los últimos doce años “contra pequeños grupos de poder” que “se ve claramente en toda la región” que intentan “volver a instalar las políticas neoliberales que llevaron al fracaso, al hambre y a la desocupación”. Por eso, agregó, “uno debe hacerse fuerte” a través de “la fuerza de las ideas, la fuerza de las convicciones, la fortaleza que hay que tener para defender lo logrado” ante los intentos de restauración en todos los países de Sudamérica. La alternativa es la “integración de la región” siguiendo las líneas de “una etapa inédita en la historia de las relaciones entre Brasil y Argentina” inaugurada por da Silva y Néstor Kirchner. “Siempre nos habían tratado de enfrentar, no era casualidad, es que necesitaban a Argentina y a Brasil separados y divididos para subordinarnos”.

En ese sentido, destacó el espíritu de la Cumbre de Mar del Plata en la que Néstor Kirchner, junto a Lula, el venezolano Hugo Chávez y el boliviano Evo Morales resistieron el intento de los Estados Unidos de imponer un Area de Libre Comercio en todo el continente. “Le dijimos no al ALCA, pero le dijimos no a la subordinación y a la dependencia de nuestro país a cualquier otra soberanía que no sea la soberanía del pueblo, y pudimos construir una América del Sur distinta, con crecimiento e inclusión social, con millones de gentes incorporadas a la educación, a la salud”, recordó la Presidenta.

En otro pasaje, volvió a criticar un artículo del periódico británico Financial Times, sobre el que ya había escrito en las redes sociales esta semana, que responsabilizaba a los Brics de la caída del comercio mundial. “El mundo se cayó y nosotros, los emergentes, que tenemos un hilo común, no somos países de especulación financiera, somos plaza de producción, de trabajo, ahora resulta ser que la culpa de que no crezca el comercio internacional la tienen los emergentes. La culpa de la crisis la tienen los que crearon burbujas financieras, los que especularon, los que crearon falsas hipotecas, los que vaciaron bancos, los pueblos todos estos años lo único que han hecho es trabajar y producir para el resto del mundo”, apuntó Fernández de Kirchner.

Por último, la Presidenta hizo referencia a la crisis humanitaria de Medio Oriente y a la postura de la Unión Europea ante la inmigración. “Por favor, que nadie nos venga a poner de ejemplo a algunos países del Norte, yo no quiero parecerme a países que expulsan inmigrantes y dejan morir chicos en las playas –dijo–. Nosotros, país de inmigrantes, país que hemos recibido, nuestros abuelos bajaron todos de los barcos, somos un ejemplo. Yo quiero ser como somos nosotros, solidarios, trabajadores, jugados por la producción, por la industria, el crecimiento y el desarrollo. Esos son los grupos de países con que tenemos que identificarnos y de los cuales tenemos que ser parte. Por ahí está el futuro, lo otro es solamente la degradación de la condición humana.”

Lula: “Brasil y Argentina son países inseparables”

Daniel Scioli y Lula

Daniel Scioli y Lula

Al compartir un acto con la mandataria Cristina Kirchner y el candidato presidencial del kirchnerismo, Daniel Scioli, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva destacó ser “parte de una generación” de jefes de Estado que “enterraron al ALCA”, fortalecieron el Mercosur y crearon el Unasur y Celac. En ese sentido, Lula destacó que los gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT) y el kirchnerismo comprendieron que “los dos países son inseparables” y que “si continúan unidos, América del Sur y Latinoamerica estarán unidos”.

“Fue con (Néstor) Kirchner, Cristina, (Hugo) Chávez, Evo Morales, fue juntos que enterramos al ALCA en Mar del Plata y fortalecimos el Mercosur. Fue juntos que creamos la Unasur y la Celac”, destacó el expresidente brasileño al asegurar estar “feliz” de haber coincidido temporalmente con esos jefes de Estado, e incluyó a Daniel Scioli, quien fue vicepresidente de Kirchner.

Lula destacó la tares realizada por la presidenta argentina durante sus dos mandatos y aseguró que en diciembre dejará el poder “una mujer vencedora”. “Es una pena que Kirchner no esté aquí para ver el tipo de mujer que ayudó a ser presidenta: una heroína vencedora”.

En ese sentido, el referente histórico del PT deseó que “el proyecto que se comenzó a construir en 2003” continúe tras las elecciones presidenciales de octubre y lo calificó como “el proyecto que cambió la historia de la Argentina”. El expresidente destacó que, desde el primer gobierno suyo y de Kirchner, los gobiernos argentino y brasileño “comprendieron que los dos países son inseparables y que uno precisa de otro”.

“Puede haber una discusión abierta sobre si Pelé es mejor que Maradona o si Messi es mejor que Neymar, pero no hay discusión respecto de la política y el comercio. Brasil y Argentina han construido las más importante relación y si continúan unidos, ciertamente América del Sur y Latinoamerica estarán unidos”, sostuvo Lula.

El referente del PT acompañó a Cristina y al candidato presidencial del kirchnernismo durante la inauguración de una Unidad de Pronta Atención (UPA) en el partido de José C. Paz y recordó que el Scioli trajo el modelo sanitario luego de una visita a Río de Janeiro. “En Brasil ya se han creado 444 UPA y llegaremos a los 900”, señaló Lula.

“Con los UPA no se espera a que los pobres se dirijan a un hospital sino que está donde están las personas que necesitan salud y atención. De esta manera, se solucionan las consultas del 95 por ciento de las personas”, destacó.

“Construimos una Sudamérica distinta, con crecimiento e inclusión”

"El mundo se cayó y quedamos nosotros, los países emergentes, que no somos plaza financiera pero somos plaza de producción", subrayó Cristina

“El mundo se cayó y quedamos nosotros, los países emergentes, que no somos plaza financiera pero somos plaza de producción”, subrayó Cristina

Acompañada por Luiz Inacio “Lula” Da Silva y Daniel Scioli, la presidenta Cristina Kirchner volvió a alertar sobre un nuevo “intento de instalar las políticas neoliberales que nos llevaron al fracaso” en la región y afirmó que para hacer frente a esto “hay que seguir profundizando la integración latinoamericana”. En este sentido, le pidió al expresidente brasileño “ser el embajador para que la Argentina integre el Brics (por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica)”, y dejó claro que “la culpa de la crisis (económica internacional) no la tienen los países en desarrollo, sino aquellos que crearon burbujas financieras, falsas hipotecas y vaciaron bancos”.

La Presidenta encabezó junto a Lula y el candidato presidencial del FpV el acto de inauguración de una Unidad de Pronta Atención (UPA) en la localidad bonaerense de José C. Paz, desde donde pidió “a cada argentino que mire al pasado, pero para no ser idiotas y cometer los mismos errores” que condujeron al país a una de las peores crisis económicos de su historia.

También, tal como lo hizo ayer en las redes sociales, volvió a criticar al artículo publicado en un influyente periódico estadounidense que culpó a los Brics por la falta de crecimiento del comercio internacional. “El mundo se cayó y quedamos nosotros, los países emergentes; que no somos plaza financiera pero somos plaza de producción y hacemos lo que hace el pueblo: trabajar y producir para el resto del mundo. Por eso es importante la integración de la región”, indicó.

“Por eso, Lula, vos tenés que ser el embajador para que la Argentina integre el Brics, para pasar a llamarse Bricsa, y luego incorpore a más países en desarrollo”, le dijo la mandataria al expresidente de Brasil, luego de recordarlo como uno de los presidentes que, junto a Hugo Chávez y Néstor Kirchner, dieron un vuelco a la política regional y fortalecieron la integración sudamericana. En el mismo tono se dirigió a Scioli: “Por eso, Daniel, vamos a tener que profundizar la integración de la región latinoamericana”.

También hizo referencia a la Cumbre de Mar del Plata en que los países latinoamericanos le dijeron “no” al ALCA. “Dijimos no a la subordinación del país a cualquier otra soberanía que no sea la del pueblo, y construimos una América del sur distinta, con crecimiento e inclusión social”, ponderó

“Lo construido en estos años no fue magia. Todo fue fruto del esfuerzo, del trabajo, del compromiso y fruto de duros debates discusiones. Porque cuando uno elige estar del lado del pueblo tiene que saber que va a tener que dar peleas. Y esto no significa ni dividir ni separar”, concluyó.