Participação política dos argentinos e apatia dos brasileiros

Dilma Rousseff tem muito que aprender com Cristina Kirchner. Ao invés de gastar bilhões de reais com comunicação indireta, investindo na mídia conservadora, enriquecendo os monopólios dos barões da mídia – famílias Marinho, Frias, Mesquita e politiqueiros estaduais  -, deve considerar prioritária, fundamental, a comunicação direta com o povo.

É dever do governo informar. Que seja através de marchas e passeatas em defesa de programas que beneficiam o povo em geral. De mobilizações em defesa da Democracia, da Liberdade, do Nacionalismo, do Patriotismo, do Civismo, da Paz Social e da Brasilidade.

É dever do governo combater todos os movimentos que visam desastibilizar o governo. Que as conspirações golpistas dividem o país pelo ódio, provocam o caos, e ameaçam uma guerra civil. Principalmente quando se pede o retorno da ditadura, a intervenção de exércitos estrangeiros, através de uma propaganda colonial, executada por espiões e quinta-colunas.

 

Una plaza desbordada de apoyo

 

LOS ORGANIZADORES CALCULARON MAS DE 400 MIL PERSONAS FRENTE AL CONGRESO DE LA NACION

Las consignas principales que se pudieron ver en afiches, remeras, banderas y volantes fueron “Cristina somos todos”, “Yankees ni lo intenten”, “Este camino es irreversible”

 

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por Julián Bruschtein

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“Todos somos Cristina”  (video), decían las pancartas de los militantes que se acercaban a la Plaza del Congreso para apoyar y escuchar el discurso de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Un marco imponente de más de cuatrocientas mil personas según los organizadores fue la foto que dejó la concentración que el kirchnerismo en sus distintas vertientes desplegó en el camino entre la Casa Rosada y la plaza frente al Congreso. Como cada 1º de marzo el kirchnerismo sacó a relucir su capacidad de movilización y el retumbar de los bombos y de algún equipo de trompetas fue el fondo sonoro de una jornada en la que la lluvia no pudo apagar la alegría entusiasta de acompañar en la calle a la Presidenta en su último discurso a la Asamblea Legislativa.

“Vengo bancando este proyecto, proyecto nacional y popular”, se escuchaba en la plaza por los parlantes que transmitían el sonido del interior del recinto cuando ingresó la Presidenta. Afuera se replicó rápidamente por toda la plaza que empezó a retumbar con el canto encendido de los kirchneristas, entusiasmados al ver a los ministros y legisladores oficialistas parados agitando las manos o aplaudiendo mientras acompañaban la canción. Fernández de Kirchner ya había ingresado al recinto después de saludar a la gente junto a parte del gabinete. Allí se había sorprendido con una bandera de Unidos y Organizados que tenía los rostros de ella, de Néstor Kirchner y de Máximo Kirchner. Ya en la explanada se paró en la puerta del Congreso y respondió con un bailecito y un emocionado golpe en el pecho con los dedos en ve a la enorme masa de militantes en agradecimiento a la demostración de apoyo en el último año de gobierno. Como una paleta multicolor, la plaza frente al Parlamento se convirtió en un mosaico patinado por las remeras y banderas de las agrupaciones kirchneristas que se acomodaron ordenadamente para repartirse todo el frente sobre la avenida Entre Ríos. El blanco y celeste de La Cámpora, el verde de Kolina, el rojo y negro del Movimiento Evita, el verde azulado de Nuevo Encuentro, el rojo de Miles, ponían las pinceladas en el suelo de la plaza mientras todavía llegaban miles de manifestantes, kirchneristas organizados y kirchneristas silvestres. El Frente Transversal, el Partido Comunista Congreso Extraordinario y la agrupación Tupac Amaru también hicieron su aporte. Como un contraste de lo que fue la marcha opositora del 18 de febrero convocada por los fiscales, gran cantidad de jóvenes y miles de vecinos de barrios humildes llegaban de todo el país en columnas para acercarle a la Presidenta su apoyo.

“Vinimos desde San Francisco Solano muy temprano para apoyar a Cristina. Es la única que se ocupó de nosotros en todos estos años”, asegura a Página/12 Alejandra, una joven militante enfundada en una remera del Movimiento Evita, rodeada de miles como ella. La acompaña su mamá Angela, desocupada en los años ’90 y jubilada “gracias al kirchnerismo”, explica Alejandra después de aplaudir y gritar “Cristina es pueblo”. Con sus dos hijos de la mano de la abuela, todos muestran orgullosos las remeras con el rostro de la Presidenta que dice “Gracias Cristina”. Desde la 9 de Julio hasta la plaza del Congreso la calle está colmada de gente.

Las columnas de los intendentes del conurbano también se hicieron sentir. Moreno, Berazategui, Lanús, Quilmes, General Rodríguez, José C. Paz, entre otros distritos, dijeron presente así como las columnas de los trabajadores organizados. Sobre Entre Ríos se encontraban las columnas de gremios de la CGT como la UOM y los mecánicos de Smata. Los estatales de UPCN y los trabajadores de la construcción de la Uocra también mostraron sus pancartas, mientras que la CTA de los Trabajadores, que encabeza el docente Hugo Yasky, se acomodó sobre el costado izquierdo de la plaza.

Como un anticipo de lo que pueda pasar en las PASO de agosto, en el cielo se sacudían los globos con inscripciones de campaña. El naranja de “Scioli 2015” se chocaba con el de “Randazzo 2015”, mientras otros dos zeppelines de Urribarri se mantenían al acecho. Muñecos de Néstor y Cristina se repetían en todos los rincones de la plaza e incluso apareció uno con la figura de la ministra de Desarrollo Social Alicia Kirchner con los colores de su agrupación, Kolina. Algunos dirigentes marcharon con las columnas de sus agrupaciones como el precandidato presidencial Jorge Taiana, rodeado por los militantes del Movimiento Evita, al igual que Fernando “Chino” Navarro. El dirigente Luis D’Elía también se mostró encolumnado con sus seguidores de Miles.

La plaza vibraba acompañando el discurso presidencial (vídeo), aplaudiendo o silbando según la ocasión, pero la ovación se la llevó el anuncio de estatización de la administración de los ferrocarriles. La lluvia por momentos hacía aparecer mágicamente algunos paraguas, pero nadie amagaba a moverse de su lugar. “Esta es una fiesta que se va a repetir el 24 de marzo y el 25 de mayo. Cuando hablan de kirchnerismo en retirada lo hacen con Clarín en la mano, de otra manera no se puede entender, porque la calle demostró otra cosa”, destacó un dirigente de La Cámpora a este diario cuando empezaba a sonar “podrán pasar mil años, verás muchos caer. Pero si nos juntamos, no nos van a detener”, de Attaque 77 que cerró el acto con la mayoría cantando con los dedos en ve levantados.

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“O Brasil é um dos poucos países que têm lei para tudo”

prisão correntes apatia protesto rolezinho

Em entrevista, João Tancredo critica a lei de terrorismo

Para João Tancredo, Presidente do Instituto de Defesa dos Direitos Humanos (IDDH), a tentativa de tipificação do terrorismo é quase uma repetição da época da ditadura civil-militar. Em entrevista realizada por Por Cátia Guimarães, da EPSJV/Fiocruz, reproduzida no site Brasil de Fato, o advogado avaliou:
O objetivo é criminalizar toda e qualquer pessoa. Esse é o nosso grande receio. O projeto de lei que o [José Mariano] Beltrame apresenta, por exemplo,  é quase uma repetição da época  da ditadura civil-militar. Bastava que se tivesse um pouco mais de decência para assumir que se está reeditando uma legislação muito atrasada.

 

Para Latuff a lei do terror é o ovo da serpente

Para Latuff a lei do terrorismo é o ovo da serpente

 

Nos países em que existe alguma legislação específica sobre terrorismo, ela também vem como resultado de algum ato de comoção social, como a história da morte do Santiago Andrade?

Normalmente acontece a chamada legislação de ocasião. São leis criadas em decorrência de determinado fato e logo depois de comprova que isso é um equívoco. Inclusive, se você cria uma legislação que só tem a parte punitiva, ela tem vida útil muito curta.

 

O argumento que tem sido usado para a necessidade de criação de uma lei que tipifique o terrorismo é que os “vândalos” são presos mas não se consegue mantê-los presos porque não existe uma lei para enquadrá-los. Isso é verdade?

Não é verdade. O Brasil é um dos poucos países que têm lei para tudo. Então, basta usá-las. A questão é que eles querem uma legislação mais dura por conta da copa do mundo. Existem grupos econômicos poderosos que querem afastar as pessoas das ruas, de qualquer manifestação. Manifestante ser chamado de terrorista é um absurdo grande. Manifestante é manifestante. Agora, tem gente que é delinquente e aí o crime está lá previsto. Se cometeu algum crime previsto no código penal, tem que ser preso.  A legislação tem previsão para tudo. Não tem que criar mais nada, basta aplicar o existente.

 

Mas os parlamentares que defendem a nova lei garantem que ela não inibirá o direito de manifestação…

Há poucos dias, tentaram fazer uma legislação chamada crime do desaparecimento forçado. Desaparecimento forçado por agentes do Estado. Isso veio na esteira do Amarildo: de novo, são as histerias de momento para criar legislação para a época, que eu insisto que são um grande equívoco.Mas o que fizeram os senadores? Tiraram a expressão “agentes do Estado”. Qual era a intenção clara disso? Enquadrar qualquer pessoa que desapareça com outro naquele crime, que é um crime bárbaro, mais perverso de todos.  Na lei contra terrorismo, eles vão de certa maneira tentar criminalizar todo e qualquer movimento que seja contrário ao que está acontecendo: que reclame das despesas para a copa, peça mais saúde ou mais educação. O objetivo é criminalizar toda e qualquer pessoa. Esse é o nosso grande receio. O projeto de lei que o [José Mariano] Beltrame apresenta, por exemplo,  é quase uma repetição da época  da ditadura civil-militar. Bastava que se tivesse um pouco mais de decência para assumir que se está reeditando uma legislação muito atrasada. Hoje você enquadra: se alguém anda com morteiro ou alguma coisa que pode causar dano a outra é risco de dano, está na lei. Pode ser punido hoje. Se aqueles garotos acusados [da morte do Santiago Andrade] – que não se tem certeza absoluta de autoria exata – fossem pegos com aqueles morteiros, poderiam ser enquadrados pelo risco de crime de dano. Se aquele morteiro não tivesse pegado em ninguém, a ideia seria a mesma. Quando alguém morre ou sofre lesão corporal, tem os agravantes do fato, mas eles já tinham praticado atos contrários à lei. E, portanto, já poderiam ser punidos. Mas querem mártires, querem crucificar e vão tentando criar legislações mais duras.

 

O grande número de pessoas que foram presas nas manifestações foram, em sua maioria, soltas. Por quê?

Tem uma prática da polícia – e quando estou falando da polícia, estou falando do Estado, do secretário de segurança, não estou falando do PM, que está ali na frente cumprindo ordem – de fazer prisões ilegais. Boa parte das prisões foram inteiramente ilegais. Não vamos esquecer: o Santiago morreu, mas a polícia colocou muita bomba em mochila de manifestante; a polícia deu tiro com gente ferida, não podemos esquecer os jornalistas que foram feridos pela polícia em manifestação. Parece que nós passamos uma borracha nisso e agora só se fala do Santiago para frente. Esse é o grande equívoco. As pessoas foram soltas porque as prisões eram irregulares. A polícia tem essa prática, de fazer prisão irregular e depois querer legitimar com alguma confissão dessa pessoa. Como não consegue, tem que soltar. Aí vem aquela máxima que a polícia gosta de repetir: a polícia prende e a justiça solta. Solta porque é ilegal, se não a polícia manteria. O exemplo que temos de gente presa até hoje dói na carne. É o Rafael, um morador de rua, que carregava um pinho sol para higienizar o lugar em que ele dormia. Ele foi condenado a cinco anos. É isso que a gente quer? A gente tem que lembrar que polícia arbitrária é arbitrária para todos, essa polícia não serve a ninguém. Polícia que comete crime não presta, tem que ser evitada. Agora, pior é o governante que estimula a prática do crime.

 

Já em outros momentos dos protestos, tentou-se relacionar manifestantes com grupos organizados, inclusive com acusação de formação de quadrilha. Como isso se relaciona com a tipificação de terrorismo?

Essa questão da ação criminosa também ver deturpada. A legislação específica foi criada para a punição de milícia, organizações criminosas. Começam a trazer uma legislação específica para uma manifestação de pessoas na rua. Você vê como o objetivo é inteiramente oposto do que dizia a lei. Então, era impossível você enquadrar porque a lei diz com todas as letras que, para ser quadrilha, precisa-se unir mais de três pessoas de forma permanente para cometer crime. Então, tem gente que se encontra ali embaixo e comete um crime. Isso não é quadrilha porque eles precisam estar permanentemente unidos e se preparando para cometer crime. Chamar para ir a uma manifestação é cometer crime? Não.  Na democracia, há o direito a manifestação. Eles estão forçando a aplicação de legislações onde não é possível. Agora eles precisam criar uma legislação que, no entender deles, tenha mais efeito para que a sociedade se iniba de ir para a rua se manifestar.

 

As atitudes violentas que ocorreram nas manifestações não se configuram como terrorismo?

Não. O dano ao patrimônio público está previsto na lei. E responde sob duas hipóteses, sob o ponto de vista criminal e civil porque tem que reembolsar e pagar por aqueles danos. Isso não se configura objetivamente como terrorismo.
PLS 499/2013 fala de terrorismo contra coisas, como escolas, centrais elétricas, hospitais e estádios esportivos, considerados serviços essenciais. Isso faz sentido?

Não tem o menor sentido. O ato de terrorismo é aquele que coloca em risco a vida das pessoas. O maior bem que nós temos a proteger é a vida, a integridade física. Contra coisa é dano ao patrimônio público ou privado. Se você praticou dano ao patrimônio, pode responder legalmente, como eu já disse. Agora, quem jogou bomba dentro do Hospital Salgado Filho aqui no Rio de Janeiro foi a polícia, se teve que tirar gente doente de lá, inclusive. Se alguém está praticando atos de terrorismo é o agente do Estado.

 

As penas previstas no PLS 499/2013 são maiores do que as previstas pela lei da ditadura. Como se explica isso?

As pessoas começam a achar que quanto mais tempo você ficar na cadeia, mais de exemplo vai servir para a sociedade. Isso é um grande equívoco. O dia que cadeia for sinônimo de ressocialização de pessoas, será o ideal. Se fosse isso, os Estados Unidos seriam o melhor país do mundo; o Brasil também, porque tem a terceira maior população carcerária do mundo, um número muito grande. Pena longa não é sinônimo de que as pessoas não vão praticar delito. É sinônimo de que se vai ter mais gente presa durante mais tempo, nada além disso. O Rafael, que é o morador de rua que foi preso, vai sair da cadeia com uma formação importante na área do crime. Os castigos longos dados aos filhos são ineficazes. A gente precisa começar a rever essa questão da pena.

 

Alguns movimentos e militantes dos direitos humanos estão chamando esse Projeto de AI 5 da democracia. O Sr. concorda?

Os atos institucionais foram baixados por uma junta militar. Dessa feita seria pelo poder legislativo, são deputados eleitos. Eu tenho sinceras dúvidas dessa democracia representativa nos dias de hoje. Tenho dúvidas se muita gente que ali está efetivamente representa a sociedade ou se se representa ou representa grupelhos. Acho que é uma reedição de forma piorada, porque o momento é outro. A gente pode chamar de AI 5 da democracia. É um nome interessante. Mas com um agravante: não é baixado por junta militar, é votado por um congresso nacional, “legitimamente eleito” e sancionado por um poder executivo que também foi eleito pelo povo.  Eu acho que não é isso que nós precisamos.
O que o Brasil ganha com uma legislação sobre terrorismo?

A Copa acaba, o país fica. E eu acho que a gente não deveria guardar essa herança. Essa herança é muito ruim para a sociedade brasileira. Acho que essa copa não vai deixar nenhum benefício para a sociedade brasileira, quem vai ganhar dinheiro com isso são as grandes empresas. E a gente sabe que quem tem esses interesses não reverte em nenhum proveito para a sociedade brasileira. Eu acho que, com a força que nos resta, temos que lutar para que não recebamos isso como uma herança maldita para o país.

 

 crise terrorismo financeiro econômico indignados

O perigo de que nos roubem a rua

Nenhum presente é melhor para os que guardam sonhos autoritários do que gerar o medo de se manifestar

Mohamed Sabra

Mohamed Sabra

por Juan Arias/ El País/ Espanha

Um perigo paira sobre a democracia deste país após a morte violenta e covarde do jornalista Santiago Andrade: o de que possam roubar a rua e a liberdade de se manifestar nela dos cidadãos que pretendem reivindicar pacificamente melhores condições de vida.

Engendrar o medo de sair à rua é um tópico de todos os ditadores que preferem ver as pessoas presas em suas casas, vendo de maneira passiva a televisão. Nenhum presente melhor para os que guardam sonhos autoritários do que gerar medo de que as pessoas se manifestem alegando que é perigoso sair para protestar porque isso se revestiu de violência.

O fato de que a presidenta Dilma Rousseff decida desistir, segundo a Folha de São Paulo, de participar da abertura do estádio Amazônia em Manaus “por medo de possíveis manifestações” contra ela, motivadas pela Copa, ou de que não vá encontrar com os 12 governadores dos Estados que receberão as partidas da Copa do Mundo para discutir medidas de segurança, é um fato grave e alarmante. Como o é que jornalistas profissionais de diferentes meios se vejam obrigados a esconder sua identidade por medo de serem agredidos pelos grupos violentos, algo que não ocorre nem nas guerras onde há leis internacionais que protegem e vigiam para que eles possam trabalhar em liberdade.

Se o fruto da morte de Andrade, no lugar de abrir com seu sacrifício novos espaços de liberdade, é impedir que os cidadãos pacíficos possam sair de novo à rua, sem medo, para reivindicar melhores condições de vida, estaríamos cultivando germens para tentações ditatoriais.

Não há melhor sonho para o poder que ter encontrado a chave, através do medo, para pôr fim neste país às manifestações democráticas. Seria a maior ofensa aos centenas de milhares de cidadãos que em junho passado tomaram a rua para reivindicar seus direitos de maneira pacífica.

Se a morte do jornalista servisse como estopim para impedir que, motivadas pela Copa do Mundo, possam acontecer novas manifestações em massa, estaríamos ante a pior das tragédias e manipulações.

O medo das ruas, os toques de recolher, os abusos policiais, o medo infundido nos cidadãos para que se fechem em suas casas, é o fermento que faz fermentar todas as ditaduras.

Foi um só tiro o que provocou a Primeira Guerra Mundial. E pode ser às vezes o simples estopim de um foguete que arranca a vida de um jornalista o que acabe frustrando os anseios de liberdade de uma sociedade como a brasileira, que se orgulha de ser uma das democracias mais consolidadas dos países emergentes.

Medo das ruas e batalha aberta ou germinal contra os meios de comunicação que acabam sendo fechados ou censurados pelos ditadores da vez costumam ser sempre o presságio de sombrios autoritarismos.

Em outros países do mundo, a ação violenta dos Blak Bloc foi neutralizada pelas forças da ordem convenientemente treinadas, sem que consigam impedir as manifestações pacíficas.

Se no Brasil estes grupos violentos continuam atuando sem que o Governo seja capaz de lhes frear e lhes neutralizar, até o ponto de impedir aos cidadãos verdadeiramente democráticos exercer seu direito de ocupar a rua para gritar seus anseios de liberdade e suas justas reivindicações, poderia ser aberta a suspeita de que essa situação acaba servindo ao poder.

Tudo o que seja incitar a ira dos cidadãos contra os meios de comunicação lhes acusando de exercer com liberdade seu direito de crítica ao poder, ou deixar livres aos violentos como muro eficaz para que a gente tema sair de novo à rua, seria a melhor demonstração de que está em curso uma involução autoritária que poderia acarretar graves prejuízos à imagem do país dentro e fora dele.

Já vivi em minha carne, durante a ditadura franquista da Espanha, a afronta de ter que sofrer que um censor do regime decidisse gratuitamente se publicaria minhas crônicas ou se as mutilaria a seu desejo.

Já vivi não o medo, senão o terror de sair à rua para protestar pacificamente durante tal ditadura, onde as manifestações se pagavam com a tortura e a morte.

Brasil é um país que deixou para trás a ditadura militar para dar lugar a uma democracia real que os cidadãos desfrutam há quase 30 anos. E todas as vezes que nestes anos a gente saiu em massa à rua foi para fortalecer os valores democráticos.

Impedir agora as manifestações, seja pelos grupos violentos ou pelo desejo subliminal do poder de evitar protestos que prefeririam ver emudecidos, seria assassinar duas vezes o jornalista, primeira vítima do dever sagrado de informar.

Nenhum antídoto melhor contra a barbárie e o autoritarismo que a informação livre de toda censura ou de qualquer outro controle por social que possa existir.

A presidenta Dilma Roussef pode ser criticada por muitas coisas, mas uma a honra sobretudo: sua postura intransigente contra o controle dos meios de comunicação. Em seus já quase quatro anos de governo foi firme na sua promessa realizada durante seu discurso de tomada de posse: “Prefiro o ruído da imprensa livre ao silêncio das ditaduras”. Ela apoiou o clássico ditado que diz que na democracia é “melhor um mau jornal” que a ausência do mesmo.

O medo à informação, o acosso aos jornalistas deixados à própria sorte nas mãos dos violentos, poderia ser convertido em um bumerangue contra os que com isso pretendem se sentir mais seguros, menos vigiados e criticados.

Esse bumerangue já parece estar atuando, se é verdade que até a presidenta está com medo de aparecer em público para inaugurar um estádio de futebol.

Nada mais quebradiço, efetivamente, que uma democracia e nada mais difícil de derrotar que uma ditadura.

E quando em uma democracia, desde a máxima autoridade até aos simples cidadãos manifestam o medo de sair à rua, significa que as liberdades começam a ser amordaçadas de forma aberta ou dissimulada.

Daí o perigo de que possam roubar a rua dos cidadãos que amam a democracia e que neste país, felizmente, são a imensa maioria.

“Dios no murió. Se transformó en dinero”

Entrevista a Giorgio Agamben

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Traducido para Rebelión por Susana Merino
Piero Guccioni

Piero Guccioni

Giorgio Agamben es uno de los más grandes filósofos vivos. Amigo de Pasolini y de Heidegger, es según el Times y Le Monde uno de los diez cerebros más importantes del mundo. Por segundo año consecutivo ha permanecido en Sicilia durante un largo período de vacaciones.

El gobierno de Monti invoca la crisis y el estado de necesidad y parece ser el único camino de salida tanto de la catástrofe financiera como de las indecentes formas que ha tomado el poder en Italia, ¿el enfoque de Monti sería la única salida o podría convertirse contrariamente en un pretexto para imponer serias limitaciones a las libertades democráticas?

“Crisis” y “economía” no se usan hoy en día como conceptos sino como palabras de orden que sirven para imponer y obligar a aceptar medidas y restricciones que la gente no tendría porqué aceptar. “Crisis” significa hoy ¡debes obedecer!” Creo que es muy evidente para todos que la llamada “crisis” viene durando decenios y no es otra cosa que la normalidad con que funciona el capitalismo de nuestro tiempo. Un funcionamiento que no tiene nada de racional.

Para comprender lo que está sucediendo, hay que interpretar al pié de la letra la idea de Walter Benjamin según la cual el capitalismo es ciertamente una religión, es la más feroz, implacable e irracional religión que haya existido jamás porque no conoce ni tregua ni redención. En su nombre se celebra un culto permanente cuya liturgia es el trabajo y su objeto el dinero. Dios no ha muerto, se ha convertido en dinero. La Banca con sus grises funcionarios y sus expertos – ha ocupado el lugar de la iglesia y de sus curas y gobernando el crédito (incluso los créditos estatales, que han abdicado fácilmente su soberanía) manipula y administra la fe – la escasa e incierta fe – que aún le queda a nuestro tiempo. Por otra parte que el capitalismo sea hoy en día una religión, nada lo muestra mejor que el título aparecido en un gran diario nacional hace pocos días: “salvar al Euro a cualquier precio” Ya “salvar” es un concepto religioso pero ¿qué significa “a cualquier precio”? ¿Aún al costo de sacrificar vidas humanas? Solo en una perspectiva religiosa (o mejor dicho seudoreligiosa) se pueden hacer afirmaciones tan paletamente absurdas e inhumanas.

La crisis económica que amenaza con convulsionar a buena parte de los estados europeos ¿se puede generalizar como una crisis de toda la modernidad?

La crisis que está atravesando Europa no tiene que ver tanto con un problema económico como se quiere hacer creer sino ante todo una crisis de la relación con el pasado. El conocimiento del pasado es el único camino de acceso al presente. Es buscando entender el presente que los hombres – por lo menos los europeos – se sienten obligados a interrogar al pasado. He precisado “nosotros los europeos” porque me parece, admitiendo que la palabra Europa tenga sentido, como parece hoy en día evidente, ese sentido no puede ser ni político, ni religioso y tanto menos económico pero consiste en que el hombre europeo – a diferencia por ejemplo de los asiáticos y de los americanos, para quienes la historia y el pasado tienen un significado totalmente diferente – puede acceder a su verdad solamente a través de una confrontación con el pasado, solo haciendo cuentas con su historia. El pasado no es tan solo un patrimonio de bienes y de tradiciones, de recuerdos y saberes sino sobre todo un componente antropológico esencial del hombre europeo, que puede acceder al presente solo mirando lo que le ha ido sucediendo. De la especial relación que tienen los países europeos (Italia y desde luego Sicilia son desde este punto de vista ejemplares) con sus ciudades, con sus obras de arte, con su paisaje: no se trata de conservar bienes más o menos valiosos, pero exteriores y accesibles: esta es en cuestión la verdadera realidad europea, su indiscutible supervivencia. Por eso destruyendo el paisaje italiano con el hormigón de las autopistas y la alta velocidad, los especuladores no se privan de ganar pero destruyen nuestra propia identidad. La misma expresión “bienes culturales” es engañosa, porque sugiere que se trata de unos bienes entre otros, que pueden ser aprovechados económicamente y hasta vendidos, como si se pudiera liquidar y poner en venta la propia identidad.

Hace muchos años un filósofo que era además un alto funcionario de la naciente Europa, Alexandre Kojève sostenía que el homo sapiens había llegado al final de su historia y que no tenía ante sí más que dos posibilidades: el acceso a una animalidad posthistórica (encarnado en la american way of life) o el esnobismo (encarnado de los japoneses) que continuan celebrando su ceremonia del té, vacías pero con un significado histórico. Entre unos EEUU integralmente reanimalizados y un Japón que se mantiene humano solo a través de renunciar a todo contenido histórico, Europa podría ofrecer la alternativa de una cultura que se mantiene humana y vital aún después del fin de la historia, porque es capaz de enfrentarse a su propia historia en su totalidad para desde allí alcanzar una nueva vida.

Su obra más destacada Homo Sacer investiga sobre la relación del poder político y la nuda vida y pone en evidencia las dificultades presentes en ambos términos, ¿Cuál es el punto de posible intermediación entre ambos polos?

Lo que me han demostrado mis investigaciones es que el poder soberano se fundamenta desde sus comienzos en la separación entre nuda vida (la vida biológica que en Grecia tenía lugar en la casa) y la vida políticamente calificada (que se desarrollaba en la ciudad). La nuda vida se halla excluida de la política y al mismo tiempo incluida y capturada por la propia exclusión: en este sentido la nuda vida es el fundamento negativo del poder. Esta separación alcanza su forma extrema en la biopolítica moderna. Lo que sucedió en los estados totalitarios del novecientos y que es el poder (ya sea a través de la ciencia) que decide en última instancia qué es una vida humana y qué no lo es. Por el contrario sucede que se piensa en una política de las formas vitales, es decir en una vida que no pueda separarse de su forma, es decir que nunca más sea nuda vida.

El fastidio, por usar un eufemismo, con que el hombre común enfrenta a la política ¿está vinculado a las específicas condiciones italianas o es de algún modo inevitable?

Creo que hoy estamos frente a un fenómeno nuevo que va más allá del desencanto y de la recíproca desconfianza entre los ciudadanos y el poder y que abarca todo el planeta. Lo que se está produciendo es una transformación radical de las categorías con las que estábamos acostumbrados a pensar la política. El nuevo orden del poder mundial se basa en un modelo de gobernabilidad que se define democrático, pero que nada tiene que ver con lo que este término significaba en Atenas. Que este modelo sea, desde el punto de vista del poder, más económico y funcional lo prueba el que haya sido adoptado hasta por los regímenes que hasta no hace muchos años eran dictaduras. Es mucho más fácil manipular la opinión de la gente a través de los medios y la televisión que tener que imponer permanentemente cada decisión por medio de la violencia. Las formas políticas que conocíamos – el estado nacional, la soberanía, la participación democrática, los partidos políticos, el derecho internacional – han llegado al final de su historia. Permanecen en la vida como formas vacuas, pero la política actual tiene la forma de una “economía” es decir un gobierno de las cosas y de los hombres. Lo que nos resta es pensar integramente, desde el principio lo que hasta ahora hemos definido con la expresión, por otra parte poco clara, de “vida política”

El estado de excepción que usted ha vinculado al concepto de soberanía parece asumir hoy en día el carácter de normalidad, pero los ciudadanos permanecen perdidos ante la incertidumbre en la que viven cotidianamente ¿es posible atenuar esta sensación?

Vivimos desde hace décadas en un estado de excepción, que se ha convertido en regla, como sucede en la economía, la crisis es la condición normal. El estado de excepción que debería hallarse limitado en el tiempo – es en cambio hoy el modelo normal de gobierno y esto en los mismos estados que se llaman democráticos. Pocos saben que las normas de seguridad introducidas luego del 11 de setiembre (en Italia ya habían sido establecidas durante los años de plomo) son peores que las vigentes durante el fascismo. Y los crímenes contra la humanidad cometidos durante el nazismo fueron posibles debido al hecho de que Hitler había asumido el poder y proclamado un estado de excepción que nunca fue revocado. Y él sin embargo no tenía las mismas posibilidades de control (datos biométricos, telecámaras, celulares, tarjetas de crédito) propias de los estados contemporáneos. Se diría que hoy el Estado considera que cada ciudadano es un terrorista virtual. Esto no hace otra cosa que deteriorar y volver imposible la participación en la política que debe definir a la democracia, Una ciudad cuyas plazas y cuyas calles están controladas mediante telecámaras no puede ser un lugar público: es una cárcel.

¿Podemos plantearle una pregunta sobre la conferencia que pronunció en Sicilia? Algunos han llegado a la conclusión de que ha sido un homenaje a Piero Guccioni, a una amistad de tanto tiempo, otros han visto una orientación de cómo huir del jaque mate al que se halla encadenado el arte contemporáneo

Piero Guccioni

Piero Guccioni

Es verdad se trataba de un homenaje a Piero Guccioni y a Scicli, una pequeña ciudad en la que residen algunos de los más importantes pintores vivos. La situación del arte es actual y posiblemente el mejor lugar para comprender la crisis de la relación con el pasado del que hemos hablado. El único lugar en donde puede vivir el pasado es el presente y si el presente deja de sentir vivo al propio pasado, el museo y el arte, que son las figuras eminentes de aquel pasado se convierten en lugares problemáticos. En una sociedad que ya no sabe qué hacer con su pasado, el arte se encuentra atrapado entre el Escila del museo y el Caribdis de la mercantilización (1) Y a menudo como en los templos del absurdo como lo son los museos de arte contemporáneo, ambas cosas coinciden. Duchamp ha sido probablemente el primero en darse cuenta del callejón sin salida en que se había encerrado el arte. ¿Qué es lo que inventa Duchamp con el ready-made? Toma cualquier objeto usual por ejemplo un urinario e introduciéndolo en un museo lo obliga a presentarse como una obra de arte. Naturalmente – luego del breve instante en que dura el efecto de la extrañeza y de la sorpresa – en realidad nada agrega a su presencia: no la obra porque se trata de un objeto usual, cualquier objeto producido industrialmente, ni la obra artística por no existe en modo alguno “poiesis”, producción – y menos aún artista, sino que como filósofo o crítico o como amaba decir Duchamp, “uno que respira” un simple ser vivo. En todo caso es cierto que él no pretendía producir una obra de arte sino desbloquear el camino del arte, encerrado entre el museo y la mercantilización. Como sabéis lo que sucedió en cambio es que una clase, aún activa, de hábiles especuladores transformó el ready-made en obra de arte. Y el llamado arte contemporáneo no hace sino repetir el gesto de Duchamp llenando de no-obras y de performances a los museos que no son otra cosa que órganos del mercado destinados a acelerar la circulación de mercaderías que como el dinero, han llegado a un estado de liquidez y quieren seguir valiendo como obras. Esta es la contradicción del arte contemporáneo: abolir la obra y además pretender un precio.

1) N.de T. Escila y Caribdis son dos monstruos marinos de la mitología griega situados en orillas opuestas de un estrecho canal de agua, tan cerca que los marineros intentando evitar a Caribdis pasarían muy cerca de Escila y viceversa.

Recado do Papa para os jovens: “Nunca desanimem, não percam a confiança, não deixem que se apague a esperança. A realidade pode mudar, o homem pode mudar”

Niños se acercan a Francisco en un favela de Río. / YASUYOSHI CHIBA (AFP)

Niños se acercan a Francisco en un favela de Río. / YASUYOSHI CHIBA (AFP)

A visita do Papa Francisco a uma favela do Rio é destaque na imprensa internacional. Informa El País, Espanha: “O Papa avalia a luta dos indignados. O pontífice anima os jovens à  protestar contra a corrupção.  O Papa, até que enfim, chegou à periferia”.

Disse o Papa: Que bom poder estar com vocês aqui! 

Sei bem que quando alguém que precisa comer bate na sua porta, vocês sempre dão um jeito de compartilhar a comida: como diz o ditado, sempre se pode “colocar mais água no feijão”! E vocês fazem isto com amor, mostrando que a verdadeira riqueza não está nas coisas, mas no coração! E povo brasileiro, sobretudo as pessoas mais simples, pode dar para o mundo uma grande lição de solidariedade, que é uma palavra frequentemente esquecida ou silenciada, porque é incômoda.

A fala de Francisco:

Queridos irmãos e irmãs,

Que bom poder estar com vocês aqui! Desde o início, quando planejava a minha visita ao Brasil, o meu desejo era poder visitar todos os bairros deste País. Queria bater em cada porta, dizer “bom dia”, pedir um copo de água fresca, beber um “cafezinho”, falar como a amigos de casa, ouvir o coração de cada um, dos pais, dos filhos, dos avós… Mas o Brasil é
tão grande! Não é possível bater em todas as portas! Então escolhi vir aqui, visitar a Comunidade de vocês que hoje representa todos os bairros do Brasil. Como é bom ser bem acolhido, com amor, generosidade, alegria! Basta ver como vocês decoraram as ruas da Comunidade; isso é também um sinal do carinho que nasce do coração de vocês, do coração dos brasileiros, que está em festa! Muito obrigado a cada um de vocês pela linda acolhida! Agradeço a Dom Orani Tempesta e ao casal Rangler e Joana pelas suas belas palavras.

Desde o primeiro instante em que toquei as terras brasileiras e também aqui junto de vocês, me sinto acolhido. E é importante saber acolher; é algo mais bonito que qualquer enfeite ou decoração. Isso é assim porque quando somos generosos acolhendo uma pessoa e partilhamos algo com ela – um pouco de comida, um lugar na nossa casa, o nosso tempo –
não ficamos mais pobres, mas enriquecemos. Sei bem que quando alguém que precisa comer bate na sua porta, vocês sempre dão um jeito de compartilhar a comida: como diz o ditado, sempre se pode “colocar mais água no feijão”! E vocês fazem isto com amor, mostrando que a verdadeira riqueza não está nas coisas, mas no coração! E povo brasileiro, sobretudo as pessoas mais simples, pode dar para o mundo uma grande lição de solidariedade, que é uma palavra frequentemente esquecida ou silenciada, porque é incômoda. Queria lançar um apelo a todos os que possuem mais recursos, às autoridades públicas e a todas as pessoas de boa vontade comprometidas com a justiça social: Não se cansem de trabalhar por um mundo mais justo e mais solidário! Ninguém pode permanecer insensível às desigualdades que ainda existem no mundo! Cada um, na medida das próprias possibilidades e responsabilidades, saiba dar a sua contribuição para acabar com tantas injustiças sociais! Não é a cultura do egoísmo, do individualismo, que frequentemente regula a nossa sociedade, aquela que constrói e conduz a um mundo mais habitável, mas sim a cultura da solidariedade; ver no outro não um concorrente ou um número, mas um irmão. Quero encorajar os esforços que a sociedade brasileira tem feito para integrar todas as partes do seu corpo, incluindo as mais sofridas e necessitadas, através do combate à fome e à miséria. Nenhum esforço de “pacificação” será duradouro, não haverá harmonia e felicidade para uma sociedade que ignora, que deixa à margem, que abandona na periferia parte de si mesma. “
Não deixemos entrar no nosso coração a cultura do descartável. Não deixemos entrar no nosso coração a cultura do descartável, porque nós somos irmãos, ninguém é descartável”. Uma sociedade assim simplesmente empobrece a si mesma; antes, perde algo de essencial para si mesma. Lembremo-nos sempre: somente quando se é capaz de compartilhar é que se enriquece de verdade; tudo aquilo que se compartilha se multiplica! A medida da grandeza de uma sociedade é dada pelo modo como esta trata os mais
necessitados, quem não tem outra coisa senão a sua pobreza!

Queria dizer-lhes também que a Igreja, «advogada da justiça e defensora dos pobres diante das intoleráveis desigualdades sociais e econômicas, que clamam ao céu» (Documento deAparecida, 395), deseja oferecer a sua colaboração em todas as iniciativas que signifiquem um autêntico desenvolvimento do homem todo e de todo o homem. Queridos amigos, certamente é necessário dar o pão a quem tem fome; é um ato de justiça. Mas existe também uma fome mais profunda, a fome de uma felicidade que só Deus pode saciar. Não existe verdadeira promoção do bem-comum, nem verdadeiro desenvolvimento do homem, quando se ignoram os pilares fundamentais que sustentam uma nação, os seus bens imateriais: a vida, que é dom de Deus, um valor que deve ser sempre tutelado e promovido; a família, fundamento da convivência e remédio contra a desagregação social; a educação integral, que não se reduz a uma simples transmissão de informações com o fim de gerar lucro; a saúde, que deve buscar o bem-estar integral da pessoa, incluindo a dimensão espiritual, que é essencial para o equilíbrio humano e uma convivência saudável; a segurança, na convicção de que a violência só pode ser vencida a partir da mudança do coração humano.

Queria dizer uma última coisa. Aqui, como em todo o Brasil, há muitos jovens. Vocês, queridos jovens, possuem uma sensibilidade especial frente às injustiças, mas muitas vezes se desiludem com notícias que falam de corrupção, com pessoas que, em vez de buscar o bem comum, procuram o seu próprio benefício. Também para vocês e para todas as pessoas
repito: nunca desanimem, não percam a confiança, não deixem que se apague a esperança. A realidade pode mudar, o homem pode mudar. Procurem ser vocês os primeiros a praticar o bem, a não se acostumarem ao mal, mas a vencê-lo. A Igreja está ao lado de vocês, trazendo-lhes o bem precioso da fé, de Jesus Cristo, que veio «para que todos tenham vida, e vida em abundância» (Jo 10,10).

Hoje a todos vocês, especialmente aos moradores dessa Comunidade de Varginha, quero dizer: Vocês não estão sozinhos, a Igreja está com vocês, o Papa está com vocês. Levo a cada um no meu coração e faço minhas as intenções que vocês carregam no seu íntimo: os agradecimentos pelas alegrias, os pedidos de ajuda nas dificuldades, o desejo de consolação
nos momentos de tristeza e sofrimento. Tudo isso confio à intercessão de Nossa Senhora Aparecida, Mãe de todos os pobres do Brasil, e com grande carinho lhes concedo a minha Bênção.

Manifesto pela Democratização da USP

por Jorge Luiz Souto Maior

No começo deste ano eu estava em Liverpool à procura de um sonho perdido, os Beatles, e me deparei, talvez não por acaso, pois o destino tem razões que a própria razão desconhece, com a dura realidade tratada no Museu Internacional da Escravidão, inaugurado em 2007.

Várias coisas me impressionaram naquele local, sobretudo a menção honrosa feita ao Brasil, como tendo sido o último país das Américas a eliminar a escravidão, embora, até hoje, como bem sabemos, não tenha eliminado o trabalho escravo. Além disso, impressionei-me com um poema refletido no chão, atribuído a um pastor, de nome Martin Niemöller, que foi escrito na Alemanha nos tempos do nazismo, com o seguinte teor:

Quando os nazistas levaram os comunistas,
eu não protestei,
porque, afinal,
eu não era comunista.
Quando eles prenderam os sociais-democratas,
eu não protestei,
porque, afinal,
eu não era social-democrata.
Quando eles levaram os sindicalistas,
eu não protestei,
porque, afinal,
eu não era sindicalista.
Quando levaram os judeus,
eu não protestei,
porque, afinal,
eu não era judeu.
quando eles me levaram,
não havia mais quem protestasse

Quando retornei ao Brasil, estudando um pouco mais o contexto daquele poema, deparei-me com outro, de Bertold Brecht:

Primeiro levaram os negros
Mas não me importei com isso
Eu não era negro
Em seguida levaram alguns operários
Mas não me importei com isso
Eu também não era operário
Depois prenderam os miseráveis
Mas não me importei com isso
Porque eu não sou miserável
Depois agarraram uns desempregados
Mas como tenho meu emprego
Também não me importei
Agora estão me levando
Mas já é tarde.
Como eu não me importei com ninguém
Ninguém se importa comigo

As pesquisas me conduziram a mais um poema, este produzido no Brasil, de autoria de Eduardo Alves da Costa, que foi elaborado na época da ditadura militar e de onde se extrai a passagem que se tornou célebre na luta democrática instaurada na época do golpe de 64:

Tu sabes,
conheces melhor do que eu
a velha história.
Na primeira noite eles se aproximam
e roubam uma flor
do nosso jardim.
E não dizemos nada.
Na Segunda noite, já não se escondem:
pisam as flores,
matam nosso cão,
e não dizemos nada.
Até que um dia,
o mais frágil deles
entra sozinho em nossa casa,
rouba-nos a luz, e,
conhecendo nosso medo,
arranca-nos a voz da garganta.
E já não podemos dizer nada.

O que essas manifestações têm em comum? Elas se identificam pela poética demonstração de que as supressões da liberdade se “desenvolvem” progressivamente na medida em que encontram espaços para tanto, sendo que estes espaços são criados pela tática do medo.

Tendo por base esse aprendizado histórico, fácil compreender que assistimos na USP, presentemente, uma escalada anti-democrática repressora da liberdade, que avança a partir da estratégia do medo e da desinformação.

Mesmo sem nenhuma pretensão poética, é possível dizer:

Primeiro levaram um sindicalista
E não dissemos nada, pois não somos sindicalizados
Depois levaram, na calada da noite, os aposentados
Não nos importamos, afinal, estamos na ativa
Aí, oficializaram a política da repressão militarizada
E levaram estudantes
Sem entender bem o se passava, não protestamos
Na seqüência, já com armas em punho, levaram mais estudantes
Não reagimos porque não somos mais jovens sonhadores
Então, se conferiram o poder de chamar o golpe de 64 de
Revolução!

Após isso, se sentiram à vontade para assumirem, abertamente, o projeto de privatização do ensino, ameaçando fechar cursos que não se integram às exigências do mercado.

Adotaram, de modo cada vez mais explícito e abrangente, a terceirização, que, como bem sabem, precariza o trabalho e dificulta as resistências por parte dos trabalhadores.

Não se importaram com as reincidentes agressões desferidas por Policiais contra estudantes no seio da Universidade e assumiram postura de que não lhes diz respeito o atentado contra a sede do sindicato dos servidores – o Sintusp (a que ponto chegamos?)

Passaram a levar a ferro e fogo a intolerância contra os contestadores. Fiscalizam, invadem a privacidade, institucionalizam a espionagem.

Instauraram processos administrativos contra os demais diretores do sindicato.

Têm tratado os conflitos, frutos das revoltas de estudantes e servidores contra esse estado de coisas, como meros casos de polícia, pois não se vêem, minimante, constrangidos ao diálogo.

E, claro, não podia faltar, buscaram utilizar os meios de comunicação em massa para destruir moralmente todos que, não podendo ser presos ou descartados, ousam a se posicionar, abertamente, contra a situação posta.

Como se vê, é preciso, urgentemente, revelar que está em curso na Universidade de São Paulo um procedimento típico de regimes ditatoriais, que, inclusive busca justificativas para seus atos na lei, que é vista apenas parcialmente, sem se atentar para o contexto geral do ordenamento jurídico, o qual, vale lembrar, está construído, exatamente, de modo a evitar que em nome da lei se obstruam as liberdades individuais e a eficácia dos direitos sociais, tratados, ambos, na Constituição Federal, como direitos fundamentais.

É necessário ter a exata compreensão do que representa a racionalidade jurídica, fixada na Constituição, posta a partir dos postulados dos Direitos Humanos, integrados ao contexto do pacto de solidariedade, com a exata dimensão de sua representação histórica para o futuro da humanidade, pois sem essa base teórica bastante consolidada e sem as práticas que decorram de sua defesa, corre-se o risco do argumento da legalidade ser retoricamente utilizado a ponto de justificar todo o tipo de barbaridade praticada contra a condição humana, como, aliás, já se verificou em nosso país.

Urge recordar: (Clique aqui)

(…) O Ato Institucional n. 05 foi assinado por várias pessoas, dentre elas, Luís Antônio da Gama e Silva, um dos mentores do texto do Ato, o qual antes de ser nomeado Ministro da Justiça, em 1967, ocupava o cargo de Reitor da Universidade de São Paulo, advindo da Faculdade de Direito, onde atuava como Professor Catedrático de Direito Internacional Privado, em vaga hoje pertencente ao Sr. João Grandino Rodas.

Por ocasião do afastamento temporário de Gama e Silva, a Reitoria, depois de curto tempo nas mãos de Mário Guimarães Ferri, afastado por questões médicas, acabou sendo assumida pelo professor Hélio Lourenço de Oliveira, o qual, por não apoiar o regime militar, foi aposentado compulsoriamente. O Reitor nomeado, em sua substituição, foi o professor da Faculdade de Direito, Alfredo Buzaid, que, posteriormente, por nomeação de General Emílio Garrastazu Médici, galgou o posto de Ministro da Justiça, tendo sido nomeado, para Reitor, o professor Miguel Reale, também oriundo da Faculdade de Direito.

Não se pode conceber como mero descuido, portanto, ter a atual Direção da USP nominado de “Revolução” o golpe de 64, ainda mais se considerarmos que o Reitor, em sua atuação na Comissão Especial sobre Mortos e Desaparecidos Políticos, de 1995 a 2002, acompanhado de outros dois membros, dentre eles o General Oswaldo Pereira Gomes, “votou contra a culpabilidade do Estado pela morte e desaparecimento de vários presos políticos”, sendo que a declaração de culpa nestes casos (onze, no total) foi adotada pela maioria dos demais integrantes da Comissão (quatro), conforme denúncia feita por Carlos Lungarzo, membro da Anistia Internacional.

Concretamente, sem uma reação consciente e esclarecida ao que se apresenta na atualidade da Universidade de São Paulo, exigindo-se a reversão do quadro, com a imediata retirada dos processos administrativos contra servidores e alunos, a readmissão do sindicalista Brandão, o cancelamento do convênio feito entre a Administração da Universidade e a Polícia Militar (que instaurou a lógica da repressão militarizada no Campus), a realocação imediata dos desalojados do CRUSP e a convocação de uma estatuinte para a institucionalização de procedimentos verdadeiramente democráticos na Universidade, iniciando-se pela eleição democrática para Reitor e atingindo a construção de um projeto de uma Universidade verdadeiramente pública, com o fim do Vestibular, a eliminação das Fundações de direito privado e demais cursos pagos, o fim da segregação entre servidores e professores, a derrubada de todos os muros que separam a Universidade da sociedade etc., corre-se o risco de ao acordamos pela manhã nos depararmos com um novo Ato Institucional publicado no Diário Oficial.

Importante ressaltar que muitos dos processos administrativos instaurados contra servidores e alunos têm por base um Decreto de 1972, que prevê, dentre outros atos puníveis, a prática de atitudes que atentem contra a moral.

É por isso, ademais, que a intolerância verificada presentemente na USP a todos diz respeito. Não cabe o argumento de que não se tem nada com isso, por que, afinal, não se está a ela integrado, pois, como traduzem os poemas supra, primeiro fazem aqui, depois, por aí. O caso do Pinheirinho, no qual se utilizou a mesma logística para a retirada dos estudantes que no final do ano passado ocupavam o prédio da Reitoria, reflete exatamente isso, sendo oportuno destacar que se avizinha situação semelhante na comunidade San Remo, situada ao lado da própria Universidade de São Paulo. Aliás, recentemente foi aprovada no Conselho Universitário uma leva de contratação de professores temporários, deixando-se clara a política de diminuição do poder da classe dos professores que vem por aí.

É por tudo isso que a presente reação, com o lançamento do Manifesto pela Democratização da USP, que tem o propósito de impedir que uma tal realidade, cujo processo já se iniciou no seio da Universidade, não volte a atingir a toda a sociedade, representa a mais singela homenagem que se pode prestar aos parentes e amigos dos cidadãos brasileiros que sofreram danos irreparáveis por todos aqueles (e não, genérica e impessoalmente, regime ditatorial) que legitimaram a ditadura e com ela pactuaram, além de constituir a fórmula mínima de respeito à luta que esses cidadãos implementaram por todos nós.

É certo que muitas pessoas não querem perceber a gravidade do momento, seja por se beneficiarem dele, seja por puro comodismo. A questão é: até quando poderão se calar? E mais ainda: se já não será tarde demais quando quiserem se manifestar?

Para esses últimos, que precisam sair do mundo dos sonhos, vale, ainda, o recado há muito deixado por Rosa Luxemburgo:

“Quem não se move não sente as correntes que o prende.”

(Transcrevi trechos)

Bélgica faz greve geral. O Brasil nunca fez isso

Para ter greve geral é preciso centrais sindicais livres, sem pelegos, sem ONGs de ladrões.

Para ter greve geral é preciso movimento estudantil livre, sem diretórios acadêmicos a serviço de partidos políticos e de uma UNE sem dinheiro estatal como acontece no Chile.

Greve geral acontece em todos os países democráticos da Europa. Principalmente contra a perda de direitos trabalhistas.

No Brasil, os trabalhadores perderam todos os direitos. O ditador Castelo Branco cassou a estabilidade no emprego, e Fernando Henrique e Lula rasgaram a CLT.

Todo emprego  passou a ser temporário, pra lá de precário. E ninguém reclama. Uns chamam esse comportamento de apatia; outros, louvam o mito do Brasil cordial.

Uma greve geral marcada pelas três confederações sindicais belgas ameaça mergulhar a Bélgica no caos, na segunda-feira, com efeitos mais abrangentes do que a de dezembro último, quando a função pública parou por um dia.

No mesmo dia, está marcado um Conselho Europeu para discutir a crise na zona euro, com o foco nas medidas de luta contra o desemprego.

A data cimeira esteve para ser alterada por causa da greve, mas acabou por ser mantida para dia 30.

A greve tem como objectivo lutar contra as medidas de austeridade previstas no orçamento para este ano e contestar as alterações às políticas de desemprego e de reforma decididas pelo governo liderado pelo socialista francófono Elio Di Rupo.

No que respeita ao regime das reformas, os anos de trabalho vão aumentar de 35 para 40, em 2015, com um período transitório para as mulheres.

Dentro de três anos, a maior parte dos planos de pré-reforma terão como idade de referência os 60 anos, com uma carreira de 40 anos (a entrada em vigor para as mulheres é 2017).

A partir do próximo ano, a reforma antecipada só será possível com 38 anos de descontos (40, em 2015) e a idade mínima passará dos 60 para os 62 anos em 2016.

Já no que respeita ao subsídio de desemprego, este será reduzido após dois anos e suprimido ao fim de quatro.

O complemento para desempregados com mais de 50 anos e com 20 anos de descontos passa, em julho, a ser atribuído a partir dos 55 anos.

Também as condições para um desempregado rejeitar uma oferta que considere inadequada são alteradas: a distância entre a residência e o local de trabalho sobe dos 25 para os 60 quilómetros e o período é reduzido para três ou cinco meses (em vez de seis), conforme a idade.

 Mais dura que seja a reforma belga, ela seria um bem jamais sonhado pelo brasileiro.