Bolívia festeja Ano Novo hoje 5522

Los pueblos indígenas celebran el cambio de estación. En el oriente boliviano la aparición del lucero del alba las primeras hora del 21 de junio recibe el invierno y conmemora lo que en lengua nativa se llama Köe Mbiya. En el occidente del país, el solsticio marca el Año Nuevo aimara, por el que el Gobierno instauró feriado nacional.

En ambos casos, el paso de una estación a otra representa transformación del medioambiente y, simbólicamente, un nuevo comienzo.

Yasitata Guasú (estrella grande) o Köe Mbiya (lucero del alba) o Köe Jerga (mensajera del amanecer) es un ritual milenario que marca el comienzo del año agrícola en la cultura guaraní.

Evo recibió el Lucero del Alba

Evo recibió el Lucero del Alba

 

Ceremonias ancestrales, ritos y ofrendas maracaron hoy en Bolivia el “Willka Kuti” o Año Nuevo Andino Amazónico, que suma el 5522 de esa tradición y según los expertos en esta ocasión no marca sólo el inicio de un nuevo ciclo solar, sino el comienzo de una nueva era.

Aimaras, quechuas y guaraníes, las tres etnias más representadas en el país, se concentraron desde la madrugada en algunos de los enclaves considerados sagrados por sus culturas, y esperaron la aparición de los primeros rayos solares, que señalan el comienzo de un nuevo ciclo en la cultura agrícola.

Pero este año 5522 no es simplemente el comienzo de un nuevo año, sino el inicio de la “Era Pachacuti”, que según la tradición andina trae consigo momentos de “profundo cambio” y “retorno a la armonía y el equilibrio”, según relató a los medios el viceministro de Descolonización, Félix Cárdenas.

El presidente Evo Morales, presenció las celebraciones en el llamado “fuerte” de Samaipata, un importante enclave arqueológico situado a 120 kilómetros de la ciudad de Santa Cruz y declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en 1998.

Samaipata está considerado el mayor petroglifo del planeta y se cree que pudo ser el último gran fuerte hacia el Sur de los incas, que lo levantaron sobre unas misteriosas construcciones de origen desconocido.

Allí se concentraron, desde medianoche, indígenas de todas las etnias, aunque primaron los rituales guaraníes para recibir al Lucero del Alba, denominado “Yasitatoa Guazu” durante la noche y “Koem Biya” justo antes del amanecer.

Cientos de personas guardaron vigilia mientras realizaban el “ayarise”, ritos de agradecimiento por los bienes del año anterior, y de ofrenda para recibirlos de nuevo.

“Se quema lo que se necesita y se regalan a la tierra los frutos de la cosecha anterior”, declaró a la televisión estatal la antropóloga Gloria Cardona.

La cultura guaraní, indicó, es “totemística” y sus dioses provienen de iconos de la naturaleza como el jaguar. También rinden culto al luminoso planeta Venus, el más visible desde la Tierra.

El otro gran centro de las celebraciones fue el complejo prehispánico de Tiahuanaco, a casi 80 kilómetros de La Paz y corazón de las grandes celebraciones de la cultura aimara a pesar de las muchas teorías antropológicas que descartan que esta etnia sea heredera de los tiahuanacotas.

Allí, los amautas (sacerdotes) aimaras, arrullados por la melodía de las flautas andinas, dieron la bienvenida a los primeros rayos del sol con la tradicional ofrenda a la madre tierra, la “Pachamama”, para agradecerle los bienes recibidos y pedir bendiciones para el nuevo ciclo.

El epicentro de las ceremonias en Tiahuanaco fue el templo de Kalasasaya, adonde desafiando el frío lacerante del altiplano, a 4.000 metros sobre el nivel del mar, llegaron decenas de amautas e indígenas andinos, todos arropados con mantas de aguayo, el tejido de vibrantes colores característico de esta zona.

La cosmología aimara también se basa en el entorno, en la naturaleza, pero a diferencia de los guaraníes, su culto está dirigido al astro solar.

Esta es, según los expertos, la principal diferencia entre los indígenas de tierras altas y los de tierras bajas.

El vicepresidente, Álvaro García Linera, estuvo presente en Tiahuanaco acompañado por su esposa.

“El origen de la civilización latinoamericana está en estas tierras”, aseveró Linera, quien sostuvo que con esta celebración se deja atrás el “pesimismo cotidiano para abrazar el optimismo histórico”.

Aunque Samaipata y Tiahuanaco fueron los dos principales escenarios de la celebración, ésta se extendió a más de doscientos lugares de Bolivia, como el Salar de Uyuni, o Peñas, el lugar donde fue descuartizado el líder indígena Tupac Katari en 1782.

También hubo rituales en la Isla del Sol del Lago Titicaca.

Así, fueron miles las personas que recibieron, al amanecer, al “Willka Kuti”, el nuevo Año Andino Amazónico, que coincide con el solsticio de invierno austral, cuando tienen lugar el día más corto y la noche más larga.

Las primeras luces del alba fueron “muy azules”, sobre un cielo completamente despejado del que despuntaron con intensidad los primeros rayos del sol, preludiando un día radiante, lo que según las tradiciones andina y amazónica presagió “un año fructífero y lleno de riquezas”, destacó la antropóloga Cardona.

En ese momento, como invita la tradición, los asistentes levantaron los brazos al cielo para recibir la potente energía que se produce con el alba. “Todo en este lugar tiene un porqué”, subrayó la experta.

Y agregó que “es importante levantar las manos en el momento de la salida del sol, porque el cosmos está alineado de forma que recibamos la energía necesaria para el próximo año”.

 

 

Réveillon no Rio

 

 Por Talis Andrade

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Na noite festiva
a praia iluminada
esbarro em uma multidão
vestida de branco
Não há como negar a beleza
são milhões de velas acesas
nas areias de Copacabana

Chuva de ouro e prata
cai sobre nossas cabeças
Os fogos de artifício
jorram em cascatas
do alto
de suntuosos edifícios
Os fogos de vista
desenham nos ares
flores e estrelas

Nas areias de Copacabana
o povo presenteia Iemanjá
com vinho e manjares
que as ondas levam
para o largo-mar

Na noite de fim de ano
o solitário desejo
as ondas cobertas de flores
consigam adormecer
meu corpo indefeso

Na iluminada noite
o povo canta e dança
para Iemanjá
O povo dança e reza
Iemanjá devolva
em dobro as oferendas
que as ondas levam
que as ondas levam
para o largo-mar

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Curtindo o ano novo

Maria Clara Lucchetti Bingemer

 

E já na manhã do dia 1º de janeiro o comércio começará a encher as vitrines com produtos de Carnaval, pois os blocos e festas pré-carnavalescas começarão a acontecer antes dos três dias de Momo. E na Quarta-Feira de Cinzas ovos de chocolate brilharão sedutores, convidando ao consumo e ao sabor. E, assim, sucessivamente chegarão o Dia das Mães, o Dia dos Namorados, o Dia dos Pais, o Dia da Criança e todas as datas que o comércio festeja e das quais vive até que… de novo será Natal e nem percebemos.

Enquanto na Antiguidade o tempo era marcado pela semeadura e a colheita, e na Idade Média pelas festas religiosas, em nossa sociedade pós-moderna o tempo é marcado pelas datas estelares do consumo.