Independência ou morte


A 100 días de la inauguración de la Olimpiada, la corrupción política, la recesión económica y la incertidumbre se ciernen sobre la organización del evento.

 

 

“Han crecido las críticas de la OEA, Unasur, algunos países ven con reservas el proceso brasileño. Y es probable que muchos líderes no quieran venir a participar de los Juegos”

 

AFP – Nubarrones cargados de impeachment (proceso de destitución), corrupción política, recesión económica e incertidumbre se ciernen sobre los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, que se celebrarán dentro de cien días.
Nadie duda de que los Juegos se realizarán, la duda está en saber en qué condiciones.

“Estos Juegos Olímpicos serán un mensaje de esperanza en tiempos difíciles”, dijo el presidente del COI, Thomas Bach, antes del encendido del fuego olímpico en Grecia.

A todo esto, ¿será Dilma Rousseff presidenta? ¿Las obras olímpicas estarán salpicadas de la corrupción de Petrobras? ¿Habrá manifestaciones? ¿Más desempleo? Muchas preguntas, con un horizonte ciertamente oscuro.

Actualmente, el Senado se apresta a votar, con un alto grado de probabilidad, la apertura de un juicio de destitución de Dilma Rousseff, a mediados de mayo, por presunta manipulación de las cuentas públicas.

La mandataria sería en ese caso apartada del cargo, dejando a su vicepresidente centrista Michel Temer con la responsabilidad de inaugurar los Juegos que Luiz Inácio Lula da Silva, ícono de la izquierda latinoamericana, había conquistado en 2009.

Rousseff, del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), fue abucheada durante la apertura del Mundial-2014.

Temer tiene bajísimos índices de aprobación (1% a 2% de intención de voto, según Datafolha) y podría verse obligado a sufrir el mismo agravio. Pero probablemente tampoco sea recibido con los brazos abiertos por la comunidad internacional, explicó a la AFP Michael Mohallen, doctor en derecho público y profesor de la universidad FGV.

“Han crecido las críticas de la OEA, Unasur, algunos países ven con reservas el proceso brasileño. Y es probable que muchos líderes no quieran venir a participar de los Juegos”, afirmó.

¿Riesgo de manifestaciones?

Rousseff denuncia el impeachment como un intento de “golpe de Estado” institucional, orquestado por el “conspirador” Temer. El PT ha dicho que en caso de que sustituya a Rousseff, llevará “la lucha a la calle”, levantando el fantasma de las masivas manifestaciones de 2013 contra los gastos en el Mundial y en demanda de mejores servicios públicos. Actualmente, las marchas a favor o en contra de Rousseff ocupan más a los brasileños que los preparativos de los Juegos. Michael Mohallen descarta que el PT llame a manifestar contra los Juegos, pues siempre fue muy crítico de las manifestaciones contra la Copa del Mundo.

La crisis brasileña

Economía El PIB brasileño se desplomó 3,8% en 2015, su mayor caída en 25 años, y el mercado y el FMI estiman que la contracción será de igual magnitud en 2016.
Impacto La crisis tiene gran impacto en el estado de Río, donde la falta de liquidez llevó a atrasos en el pago de salarios de funcionarios públicos, como policías, así como de sus jubilados, que ya han manifestado en las calles.
Futuro Más de 30.000 trabajadores de las obras olímpicas pasarán a engrosar el desempleo del país (6,8% a fines de 2015) que intenta sobrevivir al aguacero de la crisis, en medio de una tormenta política de pronóstico reservado.

El Senado brasileño conforma comisión para el juicio político

El Senado brasileño conformó ayer la comisión especial que analizará el proceso de destitución de la presidenta Dilma Rousseff, inicio de una deliberación que podría apartarla del cargo en pocas semanas.

Tras una derrota apabullante en la Cámara de Diputados el 17 de abril, la eventual continuidad del impeachment (proceso de destitución) será analizada por una comisión de 21 senadores -que tendrán hasta diez días útiles para llegar a una conclusión y recomendarla al pleno del Senado. Si la mayoría de los senadores ratifica la decisión de Diputados -en una votación prevista para mediados de mayo- Rousseff perderá la presidencia transitoriamente por hasta 180 días a la espera de una sentencia definitiva, mientras se desarrolla el juicio propiamente dicho.

Quien asumiría la jefatura del Estado es el vicepresidente Michel Temer, acusado por la propia presidenta Rousseff de haberla traicionado y de conspirar en su contra articulando entre bastidores el gabinete de un eventual gobierno.

Reelecta en 2014 por un estrecho margen, Dilma Rousseff debería concluir su mandato en 2018, pero su desgaste político, la recesión económica y el escándalo de corrupción en la estatal Petrobras dieron forma a una crisis política que terminó paralizando su segundo gobierno, iniciado hace 15 meses.

Sus detractores la acusan de maquillar las cuentas públicas en año electoral, algo que ella desmiente alegando que incurrió en prácticas contables legales y utilizadas por sus antecesores. Rousseff y su Partido de los Trabajadores (PT) sostienen que son víctimas de un “golpe” parlamentario orquestado por la oposición y el centrista PMDB, exaliado clave de Rousseff durante los últimos cinco años, pero que en marzo decidió abandonar la coalición de gobierno y precipitó una desbandada de otros partidos en el Congreso.

Dilma Rousseff defiende que no existe ninguna investigación por corrupción en su contra, al tiempo que numerosos legisladores favorables a destituirla enfrentan procesos legales.

(Transcrito Diário Página Siete/ Bolívia)

Comentários a: "La crisis brasileña amenaza los Juegos Olímpicos Río 2016" (1)

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