Identidad de Género. El aniversario de Yogyakarta es un recordatorio vigente y poderoso de lo que se puede perder y lo mucho que falta para garantizar una sociedad de libres e iguales


Talis Andrade

Por Leticia Kabusacki

Apenas un cuarto de siglo atrás, Kimberly Crenshaw mostraba en la academia legal californiana, en minoría, que no era suficiente pararse en la ribera de la discriminación por razones de género para entender (e incluso operar sobre el problema) la marginalización de las mujeres negras en Estados Unidos. De su teoría crítica del feminismo y el derecho, la “interseccionalidad”, no se podía salir intacto. Muchas confusiones e ideas interesantes se fueron armando desde esa idea en el feminismo y en los actores de derechos humanos, académicos, activistas, observadores. Aplicando estos cruces, al buen entendedor le aparecía una comprensión profunda de la discriminación y sus secuelas: no hay discriminaciones justas. Desde esta perspectiva, se busca entender y operar para prevenir y eliminar violaciones a los derechos humanos de una gran parte de la población mundial, pero a través de una lente más profunda que la matriz heterosexual…

View original post mais 681 palavras

Anúncios

Deixe uma Resposta

Preencha os seus detalhes abaixo ou clique num ícone para iniciar sessão:

Logótipo da WordPress.com

Está a comentar usando a sua conta WordPress.com Terminar Sessão / Alterar )

Imagem do Twitter

Está a comentar usando a sua conta Twitter Terminar Sessão / Alterar )

Facebook photo

Está a comentar usando a sua conta Facebook Terminar Sessão / Alterar )

Google+ photo

Está a comentar usando a sua conta Google+ Terminar Sessão / Alterar )

Connecting to %s