Independência ou morte


por Luciana McNamara

Nació Bartolina Sisa un 24 de Agosto de 1753. Otras fuentes señalan su nacimiento un 12 de Agosto de 1750 en la comunidad de Q’ara Qhatu, situada en la actual provincia Loayza del departamento de La Paz, Bolivia. La pequeña Bartolina vino al mundo en una época sanguinaria y profundamente inhumana. El mágico y tranquilo mundo de los Aymara se resquebrajaba y la desesperación aumentaba bajo la inmisericorde opresión de los colonos españoles.

Violentadas, golpeadas, insultadas y despreciadas varias mujeres originarias prefirieron el suicidio y la muerte de sus hijos antes de presenciar el brutal genocidio al que fue sometido el pueblo Aymara-Quechua. Veía con indignación cómo todo este mundo impuesto contrarrestaba con la filosofía Aymara de reciprocidad y complementariedad entre hombres y mujeres. Bartolina provenía de la línea de las Mama T’allas, mujeres autoridades a la par de los hombres que tenían incluso divinidades femeninas propias. Mujeres inteligentes, laboriosas, guerreras que eran contempladas con respeto dentro de la filosofía Aymara de los opuestos complementarios. Lo femenino y masculino como complementariedad necesaria para el equilibrio; la solidaridad como principio extendido a las relaciones ser humano y naturaleza, hombre y mujer, cosmos y tierra. La solidaridad del Ayllu 3.

El espíritu libre y aún muy joven de Bartolina Sisa fue curtiéndose de una profunda conciencia naciendo en su interior la enérgica convicción de liberar a su pueblo de aquel injusto destino. Bajo esta premisa, llegando a la comunidad agrícola de Sica Sica conoce a un hombre especial, un líder Aymara a quien llamaban Tupak Katari (Julián Apaza). El joven también viajero y comerciante de la bayeta y la coca, comparte con ella indudablemente el mismo sentir: una arraigada aversión a las crueldades españolas y a su régimen colonial, tanto como los mismos valores de justicia, de igualdad y de libertad que hacen de su relación una inquebrantable vínculo al punto de decidir unir sus vidas y espíritus. Bartolina se casa con Tupak Katari y juntos comienzan a trazar posibilidades y estrategias apoyados en ideas libertarias y emancipadoras.

Aproximadamente en 1780, Julián Apaza oye hablar del Jach’a Katari, el líder Tomás Katari, quien hacía ya un tiempo había iniciado una lucha con los Ayllus guerreros de Q’aqachacas de Macha. Julián hace contacto con Tomás Katari y estrechan relaciones, tanto, que en su honor adopta el nombre de Katari significando valentía y peligrosidad de la serpiente. En ese transcurrir, ya ambos, Bartolina Sisa y su esposo Tupak Katari, coincidieron con los planes libertarios del arriero José Gabriel Condorcanqui, mejor conocido como Tupak Amaru, el gran guerrero Quechua junto a los hermanos Dámaso y Tomás Katari de Chayanta, comprendiendo que los propósitos e ideas eran comunes, y entendiendo que en la unión estaba la fuerza, Queda así planteada la unión de los ejércitos Quechua-Aymara en una convergencia de criterios, tácticas y estrategias de lucha.

Mientras tanto Bartolina conoce a la compañera de Tupak Amaru, Micaela Bastidas (quechua-afro) en Tungasuca. Dos famosas y reconocidas guerreras que hacen contacto fraterno de inmediato integrándose a la polémico apetito por liberar del terrible holocausto ibérico a los pueblos Aymara, Quechua y descendientes de los esclavos negros. Bartolina ingresa al ejército Aymara de Liberación, guiado por Tupak Katari a los 25 años de edad. Este ejército inicia sus primeras acciones de lucha en febrero de 1781, después de organizar y coordinar cuidadosamente junto al grupo de los Quechuas liderados por Tupak Amaru, todos los pasos a seguir. La misión final era reivindicar la Sociedad Comunitaria de Ayllus frente al sistema esclavista de las haciendas, obrajes y minas españolas. Katari-Sisa planteaban el restablecimiento de la Nación Andina Comunitaria en contraposición al sistema occidental de opresión; práctica genocida, ecocida y etnocida.

El 21 de mayo Bartolina Sisa asume la dirección del ejército de Liberación Aymara una vez que Katari parte a cumplir otra misión; la de ella es custodiar el cerco hecho a Chuquiago. Los españoles enterados del cambio de mando envían 300 hombres a capturar a Bartolina. Ella dirige el ataque en el que luchan mujeres y hombres codo a codo con tal fuerza que logran reprimir las fuerzas españolas que pretendían su captura y derrota. La participación de las mujeres Aymaras y Quechuas estuvo muy presente durante toda la sublevación de nuestros hermanos ancestrales. El ejército de Quiswas de Chayanta, por ejemplo, estuvo dirigido por la viuda de Tomas Katari llamada Kurusa Llave, quien luchó enérgicamente hasta que cayó muerta por las fuerzas auxiliares que los españoles recibieron para su refuerzo. Asimismo Gregoria Apaza, hermana menor de Tupak Katari y compañera de Andres Tupak Amaru hijo del Inca Tupak Amaru, dirigió a las tropas femeninas en varias batallas. Esta dirigente vestida de hombre, mandó sobre las filas de hombres fieras del ejercito del joven Amaru. Por su parte Bartolina Sisa siempre protegida de la sagrada Wiphala, es considerada un fenómeno no sólo por sus dotes de belleza natural, sino también por su talento innato que forja a un comandante político-militar. Una mujer con mucha visión, con sentido de responsabilidad, disciplina, fortaleza y capacidad de tomar las decisiones más apropiadas en el momento más oportuno. Supo inspirar confianza y seguridad en sus huestes ganándose el respeto de todos los compañeros. Y, mientras su esposo era proclamado Virrey del Inca, ella fue proclamada Virreina.

El increíble cerco humano protagonizado por hombres y mujeres indígenas, duró 109 días dejando como consecuencia a los habitantes de La Paz sin alimentos y con un serio desabastecimiento. Luego de ese tiempo, el 10 de julio de 1781, los españoles reciben refuerzos desde Charkas y algunas provisiones que no logran satisfacer a la población española y criolla en Chuquiago. Indignado por su situación, el ejército español sale de la ciudad para asaltar las comunidades y es cuando se producen nuevamente masacres atroces de degüello y quema de hombres, mujeres y niños de las comunidades indígenas.

Este ataque obliga a Tupak Katari a replegarse y Bartolina Sisa es capturada. Mientras la Virreina se dirige al campamento de el Alto Pampakasi sus compañeros la traicionan, y tras una emboscada concertada y muy bien pagada, la entregan como prisionera de guerra. Es conducida a La Paz donde es recibida con una lluvia de piedras, insultos y golpes. En terreno español, Bartolina es encerrada por Segurola y encadenada en la peor de las celdas. Allí es torturada pero se la mantiene con vida para ser usada como trampa y capturar así a su esposo Katari. El 5 de octubre sacan a Bartolina de prisión y la colocan a pocos pasos del cerco humano; así pudo Katari enviar a dos de sus hombres que logran darle algo de alimento y agua a su entrañable esposa. El 12 de octubre los Kataristas intentan inundar la ciudad desbordando la represa a orillas del cerro Achachicala, pero no obtienen el resultado esperado.

Pronto Tupak Katari es atacado por dos ejércitos, el de Reseguín y el de Segurola. Katari ordena la retirada hasta Peñas donde se encuentra con Miguel Bastidas, quien ya había desertado. Tomas Inkalipe delata a Katari y facilita su aprehensión. El líder es conducido hasta Achachicala, rapado, coronado con una gorra de espinas y clavos, es paseado y expuesto para burlas. El 14 de noviembre de 1781 es masacrado. Amarrado a las cinchas de 4 caballos Katari es torturado vilmente. Antes de arrancarle la lengua y ser descuartizado en cuatro pedazos alcanza a gritar: “Hoy solamente me matan a mí, pero volveré y seré millones….”

Un año mas tarde, el 5 de septiembre de 1782 Bartolina Sisa y Gregoria Apaza son llevadas desnudas a las calles de Chuquiago (La Paz) ambas con signos de intensa tortura y atadas a la cola de un caballo con una soga al cuello y una corona de espinas tal como habían hacho con Katari. Para callar los gemidos de Bartolina los españoles le cortan los pechos. La arrastran por la plaza atada por el cabello a la cola de un caballo y le arrancan la lengua. La arrastran a patadas hasta la soga y luego de morir en la horca es descuartizada. Su cabeza la clavan en un palo y es llevada por los distintos ayllus y caminos como estrategia de amedrentamiento hasta dejarla en Jayujayu-Marka, hoy provincia Aroma del departamento de La Paz. No conformes con ello, sus enemigos envían sus extremidades a Tinta-Marka, una comunidad situada en la actual república del Perú. La misma práctica la hicieron con Gregoria Apaza, compañera del joven inca Andres Tupak Amaru, ella fue igualmente paseada con una corona de clavos y espinas junto a Bartolina Sisa, ahorcada y después despedazada. Su cabeza fue expuesta en Sorata, después quemada y sus cenizas arrojadas al viento. También Anselmo, hijo de Tupak Amaru, un niño de 10 años, fue descubierto por el Corregidor Necochea, torturado y luego muerto. Leer más

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